En este articulo vamos a destapar el tabú de los tabúes. ¿Por qué Marruecos ocupa un lugar tan importante en el imaginario político español? Pues porque todo país necesita un enemigo en el que proyectar sus miserias. Un país contra el que, en comparación, sentirse puro, limpio y superior... Como España no puede mirar al norte de los Pirineos para eso, necesita mirar al sur. Y así España encuentra ese país, o lo imagina, en Marruecos.
Marruecos no es solamente un país vecino. En el discurso político español aparece con frecuencia como amenaza, como posible invasor sobre Canarias, como origen de problemas migratorios o como contraste frente al cual el Estado español puede presentarse como garante de seguridad y estabilidad.
España no ve a Marruecos como Marruecos es, sino como España necesita que sea para sentirse bien consigo misma. Esto no significa negar la existencia de intereses marroquíes, conflictos reales o problemas concretos. Tampoco significa negar la existencia de problemas dentro de Marruecos, los tiene como todos los países. Significa preguntarnos algo diferente: ¿Cómo se construye la imagen de Marruecos dentro del discurso español y qué función política cumple esa imagen?
La tesis de este artículo es incómoda: un enemigo puede ser políticamente útil incluso cuando la amenaza que representa se exagera, se simplifica o se utiliza fuera de contexto.
Esto es especialmente cierto en el caso de Canarias. En una estructura de dependencia, el miedo puede convertirse en una poderosa herramienta de legitimación: «sin nosotros habrá caos, pobreza o invasión». El "protector", al igual que el mafioso, termina presentándose como indispensable porque existe un peligro frente al cual dice protegernos.
Pero quien amenaza constantemente con un enemigo, real o imaginario, quizá esté más interesado en el miedo que en el enemigo. Además el miedo es barato, basta con repetir una amenaza hasta que parezca una certeza. Y es que cuando no pueden convencerte con argumentos, te ofrecen un enemigo.
Esto no significa que no existan intereses o riesgos, y podemos empezar a razonar al respecto y autoconvencernos de que necesitamos "protección mafiosa española" porque si no nos venderán y traicionaran como al Sahara, etc... esos argumentos los hemos oído todos. Pero como recoge un viejo proverbio tuareg del Ahaggar «Los razonamientos son las cadenas del cobarde.»
La izquierda y la derecha española frente a Marruecos
La izquierda ve en Marruecos una monarquía aliada de Israel y de Estados Unidos, su particular "eje del mal". La derecha ve en Marruecos al infrahumano musulmán que le hace sentirse superior y autojustificarse ... una cruzada contra el mal y una monarquía peor con la que justificar la defensa de la suya, aunque tenga a un emérito exiliado en Dubái por ladrón.... la monarquía marroquí es la mala y la suya, la española, la "buena".
Ni la izquierda ni la derecha pueden permitirse ver a Marruecos por lo que es. Para ambos Marruecos es el "opresor de los saharauis", el "ogro" que le permite a España blanquear su propia historia colonial no solo en el RIF - a cuya población civil bombardeó con gas mostaza - sino en el propio Sáhara y Sidi Ifni, en donde los militares españoles llamaban a los canarios "moros con corbata" o se lavaban la mano con alcohol después de dársela a un saharaui como hacia un alto mando español en el Aaiún.
Y es que la falacia del mito del colonizador civilizador sigue presente en el
discurso español en el que supuestamente "España nunca tuvo colonias" y su colonización fue "mejor que la de los ingleses",
una excusa para tapar el genocidio cometido por España en Canarias, el Caribe y muchos lugares de América...
y los siglos de explotación que siguieron,... o en palabras del
Dr. Casagranda España es una maniaca genocida que habría despertado la
envidia entre los mongoles porque habían llevado el genocidio a otro nivel.
En este sentido, el Frente Polisario se convierte no solo en un mecanismo de chantaje perpetuo contra Marruecos, un arma geopolítica, sino que convierte a Marruecos en el culpable y el chivo expiatorio de las barbaridades cometidas por los españoles limpiando la supuesta "traición" española al pueblo saharaui.
El miedo a Marruecos como mecanismo de control
En Canarias, se necesita un enemigo de contraste, un escenario catastrofista y una amenaza -
real o imaginaria - sin la cual se caerían las mascaras, se cuestionaría nuestra realidad socioeconómica. Sin ese enemigo la soberanía española sería cuestionable y la situación en la que se mantiene al pueblo canario sería escandalosa. Sin nosotros hambre, caos e invasión, es el mismo mantra que han repetido todas las potencias coloniales para autojustificarse... el mito de colonizador civilizador del discurso colonial francés.
El miedo a Marruecos es un truco burdo pero funciona. En estos escenarios político-coloniales la amenaza no necesita ser real,
tan solo creíble. Marruecos sirve para justificar, disfrazar y desviar la atención de la
realidad colonial que sufre el pueblo canario. Una realidad evidente mirando cualquiera indicadores económicos, políticos o sociales... de los cuadros psicológicos o sociológicos de esta sociedad, y mucho más evidente cuando se toman en conjunto... y es que blanco y en botella, leche.

Pero Marruecos permite al español percibirse como el "protector" de Canarias en lugar de su explotador, mientras que
la manipulación de las cuentas públicas permite hacer ver la ficción de que España sostiene a Canarias en lugar de explotarla y expoliar a sus habitantes y a su territorio. Pero si te fijas en los hechos, en como esta construido el andamio institucional y las leyes, la situación se parece bastante a la típica frase mafiosa de las películas americanas "que bonitas islas tenéis aquí, sería una pena que les pasase algo malo (sin nuestra protección)"
No cabe duda que los españoles hicieron de la hipocresía, la mentira y la simulación un arte. Los españoles venderían a nuestra madre y a nuestros hijos para beneficiarse de ello y nos convencerían que lo hicieron para protegernos de Marruecos. Por eso siempre nos han usado como moneda de cambio. Marruecos es lo que permite al que cometió el crimen ir de víctima y declarar su inocencia. Como el niño que mata a su padre y a su madre pero pide la protección del juez por ser huérfano.
El enemigo no necesita ser real: necesita ser creíble
No voy a negar que Marruecos nos ha enviado lo peor de cada casa, lo mismo que lleva haciendo España desde hace siglos. Pero es curioso porque es precisamente España la que incentiva la inmigración africana y marroquí, porque España necesita unos 250.000 inmigrantes al año para que los políticos españoles puedan seguir robando. Pero España no importa 250.000 sino cerca de 700.000 causando todo tipo de problemas pero alimentando chiringuitos de votos cautivos y embolsándose - y robándose como llevan haciendo décadas - fondos europeos a costa del bienestar del pueblo.

Marruecos es el enemigo útil. El verdadero enemigo de Canarias no es Marruecos sino España, y más concretamente el colonialismo español, es decir las relaciones de dependencia con España que limitan nuestra soberanía y nuestras oportunidades. Para asegurar la continuidad de su soberanía sobre las islas, que es mucho más frágil de lo que la gente se piensa, España
tiene que desplazar y eliminar al pueblo canario, ya que en teoría, cualquier generación podría cuestionarla.
Por eso es necesaria la negación de la continuidad indígena. No solo es necesario matar al guanche - metiéndolo en una vitrina de museo pero
negando su continuidad en la sociedad actual - sino también a
su heredero siguiendo el
complejo de Nerón, por eso la
asimilación forzada ha de ser continua. Es la negación ontológica del ser, la negación de cualquier identidad que no sea la española "eres tan español como uno de Cuenca", es la negación de la capacidad de agencia "te morirías de hambre o Marruecos te invadiría". Lo guanche reducido y encerrado en un museo o como objeto de estudio de un pasado extinto pero nunca como
sujeto político.

Por eso nos metió en la Unión Europea como Región Ultraperiférica y no como País y Territorio de Ultramar (PTU) que era mucho más parecido al régimen de Puertos Francos del que gozábamos y que hubiera limitado la inmigración, tanto europea como africana. Además en el proceso capturó el mercado canario para sus empresas y disfrazo de ayudas al consumidor canario lo que en realidad son ayudas de Estado a empresas españolas, porque en un mercado cautivo, es decir en un mercado oligopolista o de demanda inelástica (tu tienes que comer todos los días o ponerle gasolina al coche) la subvención no la captura el consumidor sino el productor o el transportista.
Marruecos y la legitimación de la dependencia canaria
El discurso colonial es una forma de
gaslighting que culpa al colonizado de su propia condición mientras exculpa al colonizador con el fusil, el látigo, la toga de los jueces y el Boletín Oficial del Estado. Pero en Canarias va más allá, el colonialismo está feo y ya no es aceptable en la Europa del siglo XXI, por lo que hay que disfrazarlo y negarlo, negando la existencia de un pueblo diferenciado como hizo España
en la ONU en 1960.
Por eso hay que
eliminar al pueblo canario, porque muerto el perro se acabó la rabia. Para ello hay que
capturar la cultura y la sociedad civil e introducir elementos legislativos tan perversos y deformar tanto la percepción de la realidad que la desaparición del pueblo y la cultura sea aceptada y defendida por la propia victima,... Para conseguir tal aberración no solo hay que pervertir los valores, como ha hecho la postmodernidad, ni hacer pasar explotación como servicio y protección como ya hizo en América transformando la esclavitud indígena en repartimiento y encomienda para dar a la explotación una apariencia de legalidad y autoengañar sus cristianas consciencias - que ya hemos dicho que el español es un maestro de la hipocresía - también que hay que crear paralelamente un enemigo "monstruoso" un escenario catastrófico ... de esa forma el colonialismo español no tiene que demostrar que es bueno para Canarias sino tan solo que la alternativa es peor.... y ese es el papel que juega Marruecos en el discurso español en Canarias y en la "legitimación de su dependencia".

Como decía Albert Memmi "Así como la burguesía propone una imagen del proletario, la existencia del colonizador exige e impone una imagen del colonizado. Son coartadas sin las que la conducta del colonizador y del burgués, y aun su existencia misma, parecerían escandalosas. Así, por ejemplo, el rasgo de la pereza en este retrato-acusación. Todos los colonizadores, de Liberia a Laos, pasando por el Magreb, parecen estar de acuerdo. No es muy difícil darse cuenta de hasta qué punto es cómoda esa caracterización. Ocupa un lugar prominente en la dialéctica ennoblecimiento del colonizador-degradación del colonizado. Además, resulta
económicamente rentable."
Marruecos juega ese papel en el imaginario español. Es el comodín que le permite justificar su propia y aberrante historia. Por eso tiene que pintar a la monarquía marroquí como brutal, injusta, explotadora, expoliadora y a al marroquí como un infrahumano. España es un país culturalmente enfermo que necesita imponer una imagen de Marruecos para blanquear su propia conducta, mentalidad e
historia.
España no ve a Marruecos o a Canarias como lo que son sino como lo que necesita que sean, así se pasa del canario como los panchitos de Europa al eres tan español como uno de Cuenca según les interese. Del a los guanches los mataron a todos, al España nunca tuvo colonias
ni cometió genocidio. No busques ni su comprensión ni su hermandad porque te ven como a un infrahumano, un inferior, y vas a perder el tiempo.
La hipócrita cultura española del poder; usar el miedo y el terror evitando la culpa cristiana
Las raíces de esta visión española hay que buscarlas en la antropología y en un discurso colonial disfrazado de Hispanidad, del que ya hemos hablado, de
negación de las aberraciones de su pasado tildándolas de Leyenda negra e inventándose una
Leyenda Rosa para justificarlo y evadir su responsabilidad y su reflejo en el espejo. En un complejo de Nerón que necesita borrar al sometido y al colonizado para borrar su culpa, por eso "a los guanches los mataron a todos" ... y una cultura donde la concepción enferma del poder y del honor - y una ética muy por debajo de la occidental - le hace ver el abuso de poder y el estar por encima de la ley como señal de estatus en lugar de como vergüenza. Valiente contra el débil y cobarde frente al poderoso...
la moral del pordiosero.
En política, una amenaza no necesita ser imaginaria para ser utilizada políticamente. Basta con que sea percibida como suficientemente creíble para condicionar el comportamiento de una población. Este es uno de los mecanismos más eficaces de cualquier estructura de poder basada en el miedo. No es necesario convencer al ciudadano de que el protector sea bueno; basta con convencerlo de que la alternativa sería peor. Sin nosotros hambre, sin nosotros caos, sin nosotros os gobernaran vuestros caciques (que nosotros protegemos actualmente), sin nosotros Marruecos invadirá Canarias.
De esta manera, la existencia de una amenaza externa permite convertir una relación de dependencia en una relación de protección. El poder ya no necesita demostrar que produce prosperidad, solamente necesita convencer de que su ausencia produciría algo peor.
Y aquí aparece la pregunta fundamental para Canarias: ¿Cuánto de nuestra relación con España se sostiene sobre los beneficios de pertenecer al Estado y a su cultura tóxica y deformada que no ha generado sino tiranía y misera en el mundo, y cuánto sobre el miedo a las consecuencias imaginarias de dejar de pertenecer a él?
Y mientras tanto España es un trilero, un tahúr que nos tiene cogido el pulso porque nos conoce perfectamente. Nos está desplumando y expulsando de nuestra tierra.. .su desvergüenza política, su cinismo, su ambición, su deseo de aferrarse al poder y al dominio a toda costa no tiene límites. Nunca los tuvo. Siempre nos trató como nos trató. Y es que cuando en los mercados financieros o en una partida de poker no sabes cual es el tonto, es que el pringado eres tú. Por eso nos están desplumando y por eso tenemos que preguntarnos ¿Cuántos de nuestros problemas se derivan de hechos objetivos y cuantos de nuestros prejuicios, racismos y visión deformada de la realidad victimas de la educación cultural española y de su propaganda?

Quizás si dejamos de ver a Marruecos como nos lo quiere pintar la propaganda española y empezamos a verlo como lo que es, un país en vías de desarrollo, lleno de oportunidades, un vecino con el que compartimos raíces ancestrales prehispánicas y una realidad geográfica. Quizás si estudiamos su historia y cultura, que es también la nuestra en gran medida hasta el siglo XV, empecemos a tener una visión distinta en lugar de la visión distorsionada que nos proporciona la propaganda española y el fundamentalismo cristiano.
Este es solo el primer tabú. En los próximos artículos iremos desmontando las piezas que permiten que el miedo, la dependencia y la identidad funcionen como mecanismos de poder en Canarias. En los próximos artículos de esta serie iremos ahondando en todos estos análisis
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