Cómo se fabrica un pueblo obediente y sumiso (II); La prisión invisible es aceptar la mirada del amo
Descubre cómo la introyección, la racionalización, el miedo y la manipulación del relato generan dependencia psicológica, necesidad de validación externa y resignación política. La dominación no solo ocupa un territorio, también ocupa la mente. La mayor victoria del poder no es que te imponga una identidad. Es que consigas hacerla tuya sin darte cuenta.
El primer articulo giraba en torno a la obediencia. El segundo trata de la introyección, es decir, cómo una sociedad acaba viendo su realidad con los ojos del poder.
En este artículo descubrirás:
- Qué es la introyección y cómo actúa sobre individuos y pueblos.
- Qué es la racionalización y como se usa para justificar lo injustificable.
- Cómo el miedo puede utilizarse como instrumento político.
- Por qué controlar el relato significa controlar la percepción.
- Qué aportan Fanon, Memmi, Han, Robin o Nussbaum para entender estos procesos.
- Cuál es el primer paso para romper este círculo de la manipulación.
El control del relato
Cuando un pueblo conquista y domina a otro no se trata solo de robarle las tierras y las cabras, o de esclavizar a sus hijos y violar a sus mujeres, se trata de controlar el relato. Se trata de controlar la interpretación de las cosas para otorgar legitimidad a la situación.
El control del relato, de la historia y de la identidad es un arma tan poderosa como los misiles. Por eso se dice que la educación es el arma más poderosa para cambiar el futuro. Evidentemente, no te la van a dejar en tus manos.
Controlar el relato consiste en controlar la interpretación de la historia y de la realidad para hacerla aceptable y seguir beneficiándose de ella. Ese control del relato tiene dos partes, la racionalización y la introyección.
La racionalización es la invención de una razón para explicar una actitud o acción cuyo motivo no se reconoce. Es intentar explicar y justificar de manera aparentemente racional o lógica nuestros comportamientos o lo que nos ha sucedido, para que esos hechos se vuelvan tolerables, admisibles o incluso admirables.
La introyección es creerse e interiorizar el relato como mecanismo de defensa. Un proceso inconsciente por el cual un sujeto incorpora actitudes, ideas, creencias, etc., de un individuo o grupo de individuos, previa identificación con ellos. Es la adopción inconsciente y sin espíritu crítico de ideas, actitudes, creencias y juicios de otros, incluyendo los juicios hacia la propia persona.
¿Qué es la introyección colonial?,... Aceptar la mirada del amo
La introyección es permitir que el otro te diga quién eres, es permitir que el otro te defina. Si te dice que bonitos son vuestros paisajes te lo crees, si te dice que suerte tenéis de vivir aquí te lo crees. Si te dice que eres un gandul te lo crees, si te dice que eres descendiente de españoles y que cualquier crítica a España es de desagradecido y una traición a tus ancestros te lo crees. Si te dice que son España Marruecos te conquistaría te lo crees, si te dice que Canarias solo puede vivir del turismo y de la caridad de España te lo crees. Si te dicen que los burros vuelan y las ratas no nadan te lo crees sin cuestionarlo y sin cuestionar los motivos que tienen para decírtelo. Simplemente lo interiorizas como verdad y le das al otro la autoridad para definir quien eres tú.
La introyección es un mecanismo de defensa psicológica que consiste en internalizar mensajes, emociones y críticas externas sin cuestionarlas. Se absorben conceptos o juicios ajenos sin cuestionarse los motivos (egoístas o interesados) del otro al hacer dichos juicios.
El miedo al rechazo, al abandono, la necesidad de aprobación o de validación externa, la necesidad de mantener una identidad o autoimagen (por ejemplo ser solidario) o la necesidad de evitar la culpa, hacen que estos sujetos sean fácilmente manipulables mediante la critica, la culpa o el halago.
El canario va por la vida pidiendo permiso y disculpándose de ser quien es, avergonzándose como dijo hace poco Moncho Borrajo en una entrevista. Esta actitud y este tipo de cuadros psicológicos y sociológicos ya la describieron autores como Franz Fanon, Albert Memmi o incluso Cheik Anta Diop.
Porque el colonialismo no solo explota recursos sino que también produce perfiles psicológicos colectivos.
El colonizado muchas veces desarrolla necesidad de aprobación, miedo al conflicto, internalización de inferioridad, dependencia simbólica, fascinación por el centro de poder y rechazo de lo propio.
No porque sea genéticamente inferior sino porque esa arquitectura mental se fabrica durante generaciones en la escuela, los medios, la historia oficial y la narrativa cultural. En la caricaturización de lo propio y en la exaltación de lo ajeno.
La endofobia u odio a uno mismo, tampoco es gratuita. No es ningún secreto que el colonialismo produce sociedades degradadas y la canaria lo es. Es cierto que el canario es un pueblo sin honor y con muchísimas cosas que criticar y auto cuestionarse. Pero ese es le resultado y no la causa. La mejor definición es la de Víctor Ramirez, un pueblo ignorante e ignorantado. Eso lo hace receptivo al gaslighting - un patrón de abuso emocional en la que la víctima es manipulada para que llegue a dudar de su propia percepción, juicio o memoria - es decir, deja que otros le cuenten su historia, interpreten su realidad o valoren su cultura.
Y ahí está la trampa. Porque nadie te ve como eres. Te interpretan. Te encajan en su mundo para no cuestionar el suyo. Así te convencen que tienes que estar orgulloso y agradecido por el privilegio de que el barco con el hantavirus haya elegido Canarias para atracar, o que el Gobierno de España haya elegido atracarlo en Tenerife para demostrar lo chachi pirulí y estupendo que es nuestro sector sanitario, porque Canarias está preparada, (y por eso han tenido que llevarse a los pasajeros a un hospital de Madrid).
Un pueblo colonizado acaba mirándose con ojos ajenos y pierde contacto con su propia Esencia
Manipular a los canarios es fácil, su moral de esclavos, su necesidad de validación externa, su necesidad de aprobación - fruto de mirarse en ojos ajenos - lo convierten en un corderito, en un alma cándida e inocente orgulloso de ser la puta de España, que no solo se cree sino que defiende las mentiras que le cuentan sus amos. Un pueblo ingenuo y feliz, que es lo mismo que decir infantil e infantilizado.
También es fácil de manipular a través del miedo y la culpa. Una "culpa" especialmente efectiva cuando se combina con la moral de esclavos propia del cristianismo y el progresismo, en especial el woke.
Y España sabe perfectamente cómo utilizarlo, desde el accidente de Los Rodeos hasta el crucero con hantavirus, pasando por el miedo a Marruecos y el "de que van a vivir" mientras nos saquean. Saben como usar el miedo y la culpa para fabricar esclavos.
Y el canario lo acepta sin cuestionarlo. Acepta la milonga que le cuentan sin espíritu crítico, compra el coche sin mirar debajo del capó. Y así se cree que España le mantiene, que Marruecos lo invadirá, se resigna a qué Canarias sea la que es, o permite que los españoles le cuenten su propia historia, interpreten el mundo guanche o le convenza de que "habla mal" o que es un "privilegiado".
Es lo que Manuel Alemán llamaba la "conciencia neblinada" del canario. Una conciencia neblinada que significa que el canario no percibe bien ni su realidad ni su lugar en el mundo. Un estado psicológico de aquel cuya identidad ha sido oscurecida, confundida o negada por la dominación cultural externa no solo en lo político, sino también en lo cultural y simbólico.
Esta “neblina” no es natural sino el resultado de siglos de discursos externos cuya visión termina interiorizando el sujeto. Como vemos el diagnostico no es nuevo, pero el paciente ha empeorado considerablemente con la ideología "woke".
Un amigo francés piensa que el canario es ingenuo pero feliz, otro que vivió aquí muchos años que Canarias es una payasada. Una colombiana a la que le pregunté hace años que los canarios "son gente flojita". Cualquier canario que ha vivido fuera, por mucha magua que tenga de las islas y ganas de volver, más o menos entiende que el canario hace el gilipollas y que el modelo de las islas no crea oportunidades para los canarios, algo por lo que tuvieron emigraron muchos de ellos.
Si así es como te ve el de fuera o el que ha estado afuera, debería hacerte reflexionar sobre lo toxica que es la cultura canaria y lo desvirtuada que esta la percepción del mundo, de la realidad y de los valores.
La introyección y el miedo
Ya en el siglo XV, Niccolò Machiavelli advertía que el gobernante debe gestionar cuidadosamente las percepciones de los gobernados y que el miedo es una herramienta eficaz de estabilidad política, siempre que no se convierta en odio. Autores posteriores desarrollaron cómo el miedo podía amplificarse o instrumentalizarse para consolidar relaciones de poder.
Machiavelo afirmaba que para dominar a los pueblos, es crucial actuar con contundencia y que el miedo puede ser más efectivo que la fuerza bruta. Además, sostenía que es importante establecer un control firme para evitar que la población se rebele en nombre de la libertad. Además, Machiavelo enfatizaba la importancia de establecer un control firme sobre los territorios. Esto es crucial para prevenir que la población se rebele en nombre de la libertad. La idea es que, al eliminar la libertad, se reduce la posibilidad de que surjan movimientos de resistencia.
Por tanto la forma de dominar a pueblos o colonias era introducirles miedo y aparecer como la solución. ¿Te suena familiar? ojo, "que Marruecos te va a invadir y solo te vas a morir de hambre". ¿Te suena familiar?
Controlar el relato consiste en controlar la interpretación de la historia y de la realidad para hacerla aceptable y seguir beneficiándose de ella si eres el dominante o convencer al dominado de que la acepte como inevitable. La fabula del burro y los amos que le contaban a los esclavos en Roma cumplía esa función.
Como dice Eduardo Galeano "El colonialismo visible te mutila sin disimulo: te prohíbe decir, te prohíbe hacer, te prohíbe ser. El colonialismo invisible, en cambio, te convence de que la servidumbre es tu destino y la impotencia tu naturaleza: te convence de que no se puede decir, no se puede hacer, no se puede ser."
Por eso la identidad es un arma tan poderosa como los misiles. Es un arma de control. Cuando a un pueblo se le dice que no vale, que es inferior, que no es suficiente, que no habla bien, que su cultura no vale nada y es inferior,... es decir, cuando se cultiva su complejo de inferioridad pasan dos cosas. Primero desarrolla una necesidad de aceptación, de ser querido, de ser aceptado, de ser asimilado que se puede usar en su contra. Y segundo, desarrolla la introyección como mecanismo de defensa.
Esto es especialmente agudo en realidades donde la parte dominante tiene más poder y usa la violencia física o psicológica como en las dictaduras o en los contextos coloniales. En el contexto colonial la cuestión del miedo adquiere una dimensión adicional. Históricamente, muchas administraciones coloniales han recurrido a narrativas como "Sin nosotros habrá caos", "El vecino os invadirá", "No podéis gobernaros solos", "Dependéis de nuestra protección". El miedo no tiene por qué ser inventado. Puede partir de un riesgo real y ser amplificado, seleccionado o instrumentalizado para reforzar relaciones de dependencia. Si te amenazo con que te van a invadir dragones rosa-fucsia, posiblemente en la mayoría de la población no funcione, pero si te digo que te va a invadir tu vecino, te va a quitar la casa o te va a explotar el cacique de turno, la probabilidad no es cero, es factible pero improbable. Lo único que tengo que hacer es exagerar y magnificar ese peligro para que lo veas como inevitable y busques la protección que te ofrezco.
Una vez que has creado o exagerado el miedo y el peligro, te vendes como "la solución". La idea de "crear el problema y ofrecer la solución" aparece claramente en autores modernos que estudian propaganda y poder político. En ciencia política y comunicación se conoce por distintos nombres: fabricación de amenazas, política del miedo (politics of fear) o estrategia de securitización.
La lógica es sencilla, Se enfatiza un peligro > La población experimenta miedo o incertidumbre > Aumenta su disposición a aceptar medidas que, en circunstancias normales, rechazaría o aceptar el status quo como inevitable > Quien ofrece protección gana legitimidad y poder.
Como resume Byung-Chul Han en Psicopolítica (2014) el poder inteligente no impone, seduce. Antes el poder imponía, ahora el poder hace que tú mismo quieras hacer lo que al poder le interesa. No necesita coerción sino consentimiento. Como ya he dicho en alguna ocasión el mayor triunfo del poder no es que obedezcas, es que defiendas emocionalmente tu propia obediencia.
¿Cómo se derrota la introyección y el miedo?
Todos estos patrones han sido estudiado ampliamente en psicología social y ciencia política desde hace muchísimo tiempo. Autores clásicos como Maquiavelo, pasando por Fanon (interiorización de la dominación), Memmi (dependencia psicológica del colonizado), Chomsky (fabricación del consenso) o Arendt (manipulación y totalitarismo) desarrollan de forma rigurosa los mecanismos psicológicos mediante los cuales el miedo, la dependencia y la pérdida de agencia pueden consolidar relaciones de dominación.
El la misma línea están autores más modernos Corey Robin o Martha Nussbaum. Corey Robin en su obra Fear: The History of a Political Idea (2004) - probablemente el mejor libro moderno sobre el miedo político - explica que el miedo organiza sociedades, legitima gobiernos, desmoviliza y crea dependencia. Martha Nussbaum (The Monarchy of Fear 2019), por su parte, analiza como el miedo, la ira y la vergüenza son usados políticamente
Pero, ¿Y como nos defendemos del uso político del miedo y de la introyección? Muy fácil, Identifica de que tienes miedo, quien te enseñó a tener ese miedo y por qué y cuales son sus motivos e intereses
Desde la psicología política y la filosofía crítica, se puede formular el siguiente principio. Cuando sientas un miedo político intenso, pregúntate tres cosas:
- ¿Qué miedo estoy sintiendo exactamente?
- ¿Quién me está transmitiendo ese miedo?
- ¿Qué obtiene esa persona o institución si yo actúo movido por ese miedo?
Es decir, el antídoto es reflexionar sobre tu miedo y quien te lo indujo. Una herramienta útil de análisis político consiste en preguntarse:
- ¿El riesgo es real?
- ¿Está siendo exagerado o utilizado con fines políticos?
- ¿Existen alternativas que no se están discutiendo?
- ¿Quién concentra más poder como consecuencia de ese miedo?
Ese enfoque no presupone que todo miedo sea manipulado, pero ayuda a distinguir entre amenazas genuinas y narrativas que pueden estar siendo utilizadas para influir en la conducta colectiva. Para eso es muy útil entender otro mecanismo de defensa; la racionalización.
La racionalización es una forma de negación que nos permite evitar el conflicto y la frustración que este genera. ¿Cómo lo hacemos? Buscamos razones – aparentemente lógicas – para justificar o encubrir los errores, debilidades o contradicciones que no queremos aceptar o con las cuales no sabemos cómo lidiar.
La racionalización es un mecanismo de rechazo que nos permite lidiar con los conflictos emocionales o con situaciones estresantes internas o externas inventando explicaciones tranquilizadoras pero incorrectas para los pensamientos, acciones o sentimientos propios o ajenos con el objetivo de encubrir los motivos verdaderos.
Atrapados por lo que no queremos reconocer - en el caso del colonizador o el colono que es un "aprovechado" y un "usurpador ilegítimo" que se beneficia de la miseria del colonizado como explicó perfectamente Albert Memmi - recurrimos a la racionalización para intentar explicar y justificar de manera aparentemente racional o lógica nuestros comportamientos o lo que nos ha sucedido, para que esos hechos se vuelvan tolerables o incluso admirables.
La introyección y la racionalización explican en gran parte el porqué el pueblo canario aguanta lo que otros pueblos no aguantarían.
Próximo artículo
Hasta ahora hemos comprendido cómo una sociedad puede interiorizar la visión del poder hasta convertirla en parte de su propia identidad.
Pero esa transformación tiene consecuencias prácticas sobre la conducta cotidiana.
En el siguiente artículo veremos cómo una virtud como la hospitalidad puede deformarse hasta convertirse en obediencia, por qué cuesta tanto poner límites y cómo la necesidad de aprobación termina debilitando la libertad individual y colectiva.
Esta serie forma parte de una investigación más amplia sobre la psicología política, la identidad y la descolonización cultural de Canarias. Si te ha resultado útil, compártela, deja tu opinión en los comentarios y suscríbete a MenceyMacro para no perderte los próximos capítulos. Solo construyendo una conversación crítica podremos comprender mejor quiénes somos y hacia dónde queremos ir.

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