La Batalla de Tecén (o de la Sepultura del Colmenar) en Valsequillo: Las tres batallas de la conquista de Gran Canaria que nunca te contaron

Batalla de la Sepultura del Colmenar

  • La batalla de Tecén o de La Sepultura del Colmenar: las tres batallas que las crónicas no contaron
  • Resistencia canaria en Valsequillo: las victorias canarias que las crónicas silenciaron.
  • Estrategia, traición y memoria de la conquista de Gran Canaria

  • La historia oficial apenas menciona la penetración castellana hacia Valsequillo. Sin embargo, la tradición oral conservó durante siglos el recuerdo de una serie de enfrentamientos extraordinarios contra los invasores protagonizados por Tecén Tidett, Niguada y los clanes de las medianías.

    En este artículo reconstruyo, combinando tradición oral, toponimia, arqueología del paisaje y documentación histórica, una de las campañas militares más desconocidas de la conquista de Gran Canaria. Además, revelo el verdadero significado de varios topónimos y la existencia de lugares sagrados cuya memoria ha permanecido oculta durante siglos.

    Te contaré la penetración hacia las medianías y los altos de Telde, el nombre nativo y el verdadero significado del Valle de los Nueve, las diferencias de carácter entre Galdar y Telde, el nombre nativo de la montaña del Helechal y el del barranco a sus pies, quién era en realidad Tecén, así como la reconstrucción de las tres batallas que ocurrieron en Valsequillo. Informaciones todas ellas inéditas hasta ahora.

    El contexto

    Hay batallas que no aparecen en las crónicas de la conquista de Gran Canaria ni que nunca te contaron. Las callaron los vencedores, pero sobrevivieron en donde realmente importa, en la memoria. La conquista no fue un proceso limpio. Fue una larga guerra de desgaste, de cabalgadas, de castigo y terror. Hubo resistencia nativa organizada durante más de cinco años de guerra abierta, hubo estrategia, conocimiento y liderazgo, pero también hubo traición, hubo destrucción, hubo hambre, hubo genocidio y hubo silencios interesados en las crónicas.

    La conquista de Gran Canaria tiene la particularidad que, al igual que la Guerra de Granada, fue una iniciativa directa de la Corona que la financió y la dirigió. La penetración castellana hacia el interior montañoso de Gran Canaria fue un proceso gradual. Desde el desembarco y fundación del Real de Las Palmas en junio de 1478, los conquistadores controlaron principalmente la franja noreste de la isla durante varios años. 

    Ya te he contado la masacre que hicieron los castellanos cuando desembarcaron en el Guiniguada bajo el mando de Juan Rejón. Los invasores primero aseguraron la costa arrasando zonas como Tamaraceite, Jinamar o Telde con sus cabalgadas, quema de cosechas y tala de palmerales e higuerales. Pero la resistencia nativa mantuvo el dominio efectivo sobre las medianías y la cumbre.

    La conquista está estancada. Ni los canarios pueden expulsar a los castellanos de la costa ni los castellanos pueden penetrar en el interior de la isla. Ante esta situación los RRCC envían a Pedro de Vera - un veterano de las banderías jerezanas y alcaide de fortalezas fronterizas como Jimena y Arcos que por entonces tenia unos 50 años - con el titulo de nuevo gobernador de Gran Canaria, capitán de su conquista y alcaide de la torre del real de Las Palmas. Pedro de Vera llega a Gran Canaria el 18 de Agosto de 1480 con importantes refuerzos y una autoridad total que fusionaba los poderes civil y militar. Su nombramiento es para intentar darle un nuevo impulso a la conquista estancada desde 1478.

    Con la llegada de Pedro de Vera los castellanos abren varias vías de penetración hacia el interior de la isla. Una de ellas es Agaete, con la construcción de la Torre de Agaete, posiblemente en Agosto de 1481, aprovechando construcciones nativas y de los mallorquines. Agaete queda al mando de Alonso Fernández de Lugo. Desde esa cabeza de playa se llevaron a cabo numerosas incursiones depredadoras hacia los poblados canarios cercanos de Gáldar, Guayedra o Agaete. 

    En 1482 se produce la captura o entrega pactada de Tenesort Semidan, guanarteme de Galdar como regente de su sobrina Masequera, se le trasladó a la península ibérica en marzo-abril de 1482, donde se entrevistó con los Reyes Católicos y fue bautizado, quedando su esposa Abenchara embarazada y como rehén de los RRCC.

    En mayo de de 1482, por orden de los RRCC Hernán Peraza el Joven, señor de la Gomera, se une a Fernández de Lugo en Agaete. Hernán Peraza trae consigo unos ochenta indígenas de sus vasallos gomeros, el lengua Juan Mayor y unos 70-80 hombres que le deja su padre de Lanzarote y Fuerteventura. con estos refuerzos - y los gomeros como fuerza de choque en los riscos - los castellanos consigue penetrar hacia el interior, hacia la zona de Barranco Hondo y Fagajesto, Artevigua, Artenara y probablemente también hasta Acusa. 

    Las otras dos vías de penetración hacia el interior de la isla son el Guiniguada y la zona de Valsequillo.  

    La batalla de La Sepultura del Colmenar

    Los hechos que te voy a contar debieron ocurrir entre la segunda mitad de 1480 y finales de 1481 según las referencias de la tradición oral. La tradición cuenta que ocurrieron por el tiempo en el que Pedro de Vera estaba luchando con Doramas. 

    La fecha de la muerte de Doramas, muerto a traición a manos de Pedro de Vera, no está clara. Según los Anales de Aragón ocurre dos días después del desembarco de Vera en Gran Canaria, el 20 de agosto de 1480 lo que parece demasiado prematuro. Por su parte Marín de Cubas sostiene que Vera sale el día de San Andrés, santoral que corresponde al 30 de noviembre. Dadas las dudas que ha suscitado la primera fecha entre los historiadores por su excesiva prontitud, se ha propuesto también los meses de julio o agosto de 1481 como probables. 

    Como ya hemos dicho el barranco de Telde y el Barranco de San Miguel en Valsequillo fueron una vía de penetración hacia las medianías y el interior de la isla. La batalla de Tecén, también llamada de La Sepultura del Colmenar, no se dio en el caserío de Tecén sino justo debajo de Valsequillo, en el actual barranco de San Miguel. En la zona entre el puente de la carretera general a San Mateo que cruza el barranco, el Colmenar Bajo – donde está el Cuartel del Colmenar - y la Montañeta Liz/ Colmenar Alto hasta Las Montañetas / El Lindón / El Troncón siguiendo por el barranco de Tenteniguada hasta aproximadamente la altura de donde hoy está la embotelladora de fuente Niguada y el área recreativa del Troncón. En realidad fueron tres batallas, pero eso te lo cuento con detalle más tarde.

    Vamos primero a las informaciones existentes sobre la batalla de Valsequillo o de la Sepultura del Colmenar. Como nos cuenta Humberto Pérez en su página de Toponimia de Gran Canaria “en el lugar de la actual Plaza de la Iglesia de San Miguel, la tradición oral habla de la existencia de un Almogarén, lugar donde los aborígenes realizaban sus ofrendas. Durante la conquista del lugar los castellanos se adentraron por el barranco de Tecén, y al llegar los conquistadores al barranco de San Miguel, a la altura del caserío de El Colmenar, hubo una cruenta batalla con los defensores del Almogarén, entre los que destacaban los caudillos canarios Tecén y Niguada. Desde entonces, este lugar pasó a denominarse Lugar de la Sepultura y Sepultura de El Colmenar.

    Esto no es solo tradición oral sino que está documentado. Según nos sigue contando Humberto Pérez el propio Licenciado Mateo Tello y Casares, canónigo de la Santa Iglesia Catedral, afirma en 1674 lo siguiente: «… que por haber llegado a mí noticias de que más de 500 personas se quedan sin misa la mayor parte del año, en el término de Tenteniguada, Las Vueltas y Breña y los valles de Casares y de Los Nueve, ya por su pobreza grande o los malos tiempos de invierno, he determinado de hacer una iglesia a mi costa, de 19 varas de largo por 11 de ancho, en el término del llamado Valsequillo, y en el sitio que la llaman Sepultura del Colmenar, lugar este escogido por dichos vecinos, por estar en medio de sus poblaciones, para mayor honra y gloria de Dios y que sea más bien servido de sus criaturas y consuelo espiritual de las mismas y poner en dicha Iglesia un San Miguel de bulto, cuya adoración y debido respeto ha de ser haciendo un nicho en donde colocarlo y adorarle…» (SUÁREZ MARTEL, J.: Aportaciones a la historia de Valsequillo, Las Palmas de GC, 1996).”

    Respecto a Tecén y Niguada, Jacinto Suárez Martel, Cronista Oficial de Valsequillo, recoge en su obra “Aportaciones a la Historia de Valsequillo”, la siguiente leyenda:"... cuando los conquistadores llegaron a la ciudad de Telde y vieron una población muy importante en Tecén y toda la zona hasta llegar a Tenteniguada, trataron de conquistarla, pues era la más rica en aguas, fruta y miel. (...) Tecén, que era el noble, vio la incursión de las huestes castellanas y subió a refugiarse en el Almogarén, lugar sagrado y por tanto respetado por todos. Sin embargo, los españoles llegaron hasta allí para atacarles, por lo que Tecén y su hijo Niguada continuaron subiendo por las montañas, y, una vez en lo que hoy llamamos El Río, Tecén dijo a su hijo: ¡Tente, Niguada! O lo que es lo mismo, ¡Estáte aquí! Y Tecén, al subir hacia la cumbre y contemplar lo que había sido su pueblo, decidió que cuando llegara a lo alto prepararía su sepultura, que actualmente se conoce como La Sepultura del Gigante.

    Esta leyenda trata de explicar el significado de un topónimo aborigen “Tenteniguada” españolizándolo al tiempo que trata de darle sentido al Lomo y Montaña de la Sepultura en Camaretas, cerca de Lomo Chijinique/Chijinige/Chiginique del que te hablaré en otra ocasión. Dudo mucho que Tecén (Tesen(e)) hablara con su hijo en castellano. Además el Dr. Ignacio Reyes traduce el topónimo de Tenteniguada como Inicio del cauce del torrente (río) o cuenca, siendo efectivamente el inicio del cauce del barranco de San Miguel y de Telde.

    De hecho, el desaparecido historiador e investigador Celso Martín de Guzmán, constataba "teniguado" como nombre propio construido sobre el toponímico "teniguada/tenteniguada", que se documenta en el poema de Antonio de Viana, Berthelot, Chil y Naranjo y Millares Torres. Nombre dado a un guerrero indígena que pasa a la conquista de Tenerife y toma el nombre de Juan de Teniguado.

    Sobre Tecén y Niguada hay varias leyendas y varias versiones como las ya expuestas, algunas hablan de padre e hijo, otras de dos caudillos y otras de que Tecén era el gayre de la zona y Niguada una mawada. La mayoría de estas leyendas tratan de blanquear los hechos.

    Así que vamos por partes para explicarte lo que realmente ocurrió.

    Las diferencias entre Gáldar y Telde

    Gáldar y Telde eran los dos guanartematos en los que se dividía la isla en tiempos de la conquista. Algunas generaciones antes, Andamana y Gumidafe habían unificado los doce cantones de la isla bajo una sola jefatura que tenia su asiento en la ciudad de Gáldar. Pero luego, la jefatura se dividió en dos. Gáldar por un lado y Telde por el otro. 

    Las crónicas dicen que la rivalidad entre ellos era porque los de Telde tenían que ir a Gáldar a la Asamblea General de la isla y que los de Gáldar eran menos pero todos nobles. Vamos a explicarlo y traducirlo a lenguaje actual para que lo entiendas correctamente.

    Telde era más rico, tenían más población. Tenia varios centros protourbanos, el propio Telde, Agüimes, Tamaraceite y Arguineguín. Tenia una agricultura cerealística mas extensiva en las amplias "tierras de tafeña" de las medianías del este y sureste de la isla. La protociudad de Telde, junto con Guayadeque, era el lugar donde más “sabios de las estrellas” había en toda la isla. Eran lugares de conocimiento, autenticas "universidades" nativas. El mayor desarrollo urbano de Telde hizo que las artes y las ciencias estuvieran mas avanzadas, incluso la cerámica.

    Gáldar por su parte solo contaba con una protociudad, la propia Gáldar, aunque con centros de población importantes en Barranco Hondo-Artevigua, Acusa, Agaete, Arehucas o en Caserones en la Aldea. El nombre nativo de los Caserones de la aldea era Artejeste (lugar de las casas), y comprendía de lo que hoy es el pueblo hacia la costa. Era un poblado enorme, pero menor que Telde o Gáldar. Del actual pueblo de la Aldea para arriba era Artejevez (lugar de las cuevas) y Tocodomán. 

    Pero la mayor parte de la población en el guanartemato de Gáldar vivía en auchones (caseríos) dispersos. Tenia una orografía más agreste y más boscosa que luego seria conocida como la celebre Selva de Doramas. 

    Por decirlo de alguna forma, Telde era más protourbano y sofisticado, mientras que Galdar era más recio y marcial.

    Pero Telde - o al menos las llanuras costeras y la ciudad de Telde - habían caído. Sus llanuras eran ideales para la caballería y para el uso de perros de presa que los invasores usaban contra mujeres y niños. De hecho fue una de las zonas donde más intensamente se usaron. 

    El Valle de los Nueve

    Al igual que a habían hecho en el Guiniguada, los invasores comienzan la penetración hacia el interior de la isla por el barranco Real de Telde, aguas arriba, hacia el “Valle de los Nueve”, el poblado de Tecén y Valsequillo. 

    El “Valle de los Nueve” es otro de esos topónimos mitificados en favor de los conquistadores. Algunos dicen que el nombre es por una cabalgada "heroica" en la que nueve castellanos conquistaron todo el valle. Otros dicen que es porque les dieron datas a nueve castellanos en el reparto de tierras y aguas finalizada la conquista. Unas datas que si bien fueron numerosas por su extensión, son erróneas en cuanto al número. La documentación histórica demuestra que le dieron datas al menos a 10-12 castellanos.

    Sobre la riqueza en agua de toda esa zona queda testimonio en la toponimia y la etnografía. Por allí se establecieron cañaverales para la producción de azúcar en los ingenios de Telde. El Barranco del Agua, atraviesa todo el valle y, ya en los Llanos de Telde, recibe la denominación de Barranco de Los Ríos y Barranco Real de Telde.

    En realidad el “Valle de los Nueve” se llamaba Guadalda en nativo, con el significado de “nueve arroyos” por ser tierra fértil y rica en agua, y por confluir supuestamente nueve arroyos o fuentes en el valle. Así que en realidad es el “Valle de los Nueve Arroyos” con "Uad" = arroyo y "alda" = nueve, según traducción del investigador e historiador Buenaventura Bonnet y Reverón. Aunque "alda" también puede significar "debajo de" ya que aldamorana (alda-marawa) es "debajo de diez", es decir nueve. Y te cuento todo esto porque tiene que ver con algo que te voy a contar después.

    La antropología comparada también guarda otra explicación al topónimo. Si miramos los estudios sobre la tradición preislámica del árbol cósmico norteafricano descrita por Viviane Pâques comprobaremos que el numero de nueve fuentes, o flujos de agua, es un numero sagrado en los santuarios morabitos más importantes. 

    El Valle de los Nueve guarda algunos secretos que no vamos a desvelar, pero la tradición recoge la memoria de los “Aldamorana de Acorán” (Aldamarâw n Acorán / los Nueve de Acorán/ los debajo de diez de Acorán), nueve sabios que se reunían allí todos los años durante la fiesta del Beñesmer/Erah procedentes de diferentes tribus o clanes de esa parte de la isla, faycanes todos, con el objetivo de mantener a los auchones y cantones unidos.

    En realidad Guadalda o en el Valle de los Aldamarâw n Acorán (Los nueve de Acorán), era una zona muy importante de Telde, Era algo así como el faycanato de los faycanatos. Una zona que regulaba el paso hacia las medianías, rica en agua que no paraba de correr, rica en ganado y recursos, capaz de ayudar a otros en épocas de escasez. Un lugar lleno de sabios y que actuaba como centro político y espiritual de varios clanes o tribus de las medianías de Telde, Valsequillo, Cazadores, Lomo Magullo, Tenteniguada, etc... 

    Aquí tenemos que hacer una aclaración para evitar confusiones. En un cantón podían haber, y habían siempre, varios faycanes al igual que varios gayres. Los gayres del cantón elegían a uno de los faycanes para que fuera el principal y actuara de árbitro en sus disputas dentro del cantón. Lo mismo ocurría a nivel de guanartemato, en el que se elegia a un faycan principal para que fuese arbitro entre cantones. 

    De cada uno de los cantones que formaran el guanartemato (seis para Galdar y seis para Telde en tiempos de la conquista), el guanarteme elegia un gayre que pasaba a formar para de su sábor o consejo de guerra.

    Tanto faycagh (faicán) como gayre (guayre) eran grados en la jerarquía. Eran grados estrictamente meritocráticos y no eran mutuamente excluyentes. Un gayre también podía ser faycagh si se lo ganaba, igual que un guerrero sagrado  - guernife en Gran Canaria similar a los axantemir de Tenerife - podía alcanzar el rango de faycagh también.

    Los gayres eran gobernantes y jefes guerreros, los faycanes eran  sacerdotes de alto rango y también gobernantes, pero los ámbitos o competencias de unos y otros eran distintas. Resumiéndolo mucho, un faycagh miraba por el equilibrio y la armonía interior del grupo, mientras que el gayre miraba por la protección contra el exterior. 

    La penetración hacia Valsequillo y la primera batalla

    Pero volvamos al relato. Telde y la costa ya habían caído. Los invasores habían sometido la costa y la ciudad de Telde. Ahora tratan de adentrarse hacia el interior por el barranco de Telde dirección a Valsequillo. Allí les hace frente el gayre Tecén, que había organizado la resistencia junto a Niguada

    Desde Gando ya habían intentado hacer entradas por esta zona. Querían engañar a Tecén para capturarlo o hacer que se rindiese. En una cabalgada anterior los castellanos penetraron barranco arriba matando a todos los que podían por el camino para mermar la población. Desde las montañas en las cimas se podía observar los muertos dejados por ellos tirados como si no fueran nada. Nadie se podía acercar, el hedor subía con el viento. Al paso de los caballos se escuchaban gritos de "por orden de Castilla, deben rendirse ante la cruz del señor".

    Los nuestros ya se la tenían jurada a los monjes por el hueso de los ancestros. Monje que veían monje que moría. Ya habíamos observado lo traicioneros que eran y como habían violado a varias de nuestras mujeres. Los siguientes párrafos están recogidos en libros y legajos censurados, en textos prohibidos del Vaticano y del arzobispado de Sevilla.

    E de aquellos hombres que se preciaban de mucha fee, venían a estas islas e tomaban las donzellas más moças, e mancillábanlas, diciendo que las fazían puras de ánima.

    E aun la cuerda de sus hábitos, señal de pobreza e obediencia, tornavan en instrumento de pecado, atando con ella a las mugeres e faziéndoles gran deshonra.

    E después de la deshonra de aquellas mugeres, alçavan el libro sancto sobre ellas e pronunciavan bendiciones, mezclando lo sagrado con obra tan pecaminosa.

    El obispo Juan de Frías también participó en estos actos en nombre de la fe y de la Corona de Castilla y Aragón. Mujeres nativas eran llevadas hasta él para su uso y disfrute como esclavas. Cuando no les servían el mismo acababa con su vida

    Juan de Frías era obispo del Rubicón. Estuvo involucrado en el tráfico de esclavos. De hecho, protestó ante los Reyes Católicos que le quitaran cien esclavos gomeros por haberlos cautivado ilícitamente. Junto a Juan Bermudez, deán de dicho obispado, y Juan Rejón como representante de los Reyes Católicos dirige la primera fase de conquista. 

    El obispo aportaba  720 000 maravedíes a la empresa de la conquista de Gran Canaria. Maravedíes obtenidos mediante préstamo de los recaudadores de la bula de indulgencia emitida por el Papa Sixto IV para la conquista - junto con otra bula de cruzada - siendo su fiador el deán Bermúdez. 

    La Corona de los Reyes Católicos se reservaba el "quinto real", es decir,  de la quinta  parte del  valor  del  botín, esclavos y presas de guerra que correspondía de derecho al poder real. el objetivo era financiar la conquista con bulas de indulgencia, limosnas y el quinto real, que sirven de garantía para dos prestamos, uno el del obispo Juan de Frías y otro del propio Papa Sixto IV a cambio de participar en el reparto de tierras, botín y esclavos. Los Reyes Católicos también le otorgan al obispo, toda la orchilla de las islas insumisas mientras durase la conquista de Gran Canaria con el fin de compensarle los gastos que aquella le ocasionará, junto con el remanente de las presas que se hicieran, una vez quitados el coste, el quinto real y la parte correspondiente a los armadores. 

    En lugar  de  un salario  fijo, los  conquistadores  recibían  promesas de  participación en los despojos habidos sobre el terreno conquistado. En vez de lo devengado por la venta de Indulgencias  o por empleo directo del quinto real  para  cubrir los  gastos de guerra, se les prometía el reparto  de los quintos aún por  recaudar,  siempre y cuando  pudieran aportar medios económicos adquiridos  de otras  fuentes.

    Frías hará testamento en Sevilla en 1485 y dejará un montón de propiedades en Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura en la que se incluían huertas, muebles, alhajas, casas y esclavos canarios a su deán y al Cabildo catedralicio.

    Tecén Tidett, el estratega de la resistencia

    Pero volvamos a Tecén. ¿Quién era Tecén? Tecén se llamaba Tecén Tidett. Tidett significa el verdadero, el alto y fuerte como montaña. Era gayre y faicán, hijo de uno de los nueve sabios Aldamaraw n Acorán, y nieto de Tecén el sabio. Su abuelo, también un Aldamaraw n Acorán, había establecido las reglas de tránsito hacia las medianías de la isla desde Guadalda.

    Niguada era su mujer, del clan Niguada, que habitaba lo que hoy conocemos como Tenteniguada. No era una mawada sino una mujer guerrera que entrenaba en secreto a otras guerreras de su clan. Las incursiones e intentos de conquista de la isla por castellanos, mallorquines, normandos y portugueses durante casi un siglo, las había convencido, hacia tiempo, de la necesidad de saber defenderse.

    Lo primero que hicieron los castellanos fue mandar espías para informarse de la situación y del paradero de Tecén, al que, como ya hemos dicho, intentaron tender trampas, engañar y sobornar,  junto con algunas cabalgadas limitadas para tantear el terreno que fueron rechazadas.

    Los canarios habían usando el terreno a su favor, parando sus cabalgadas y columnas ligeras. Rechazando y hostigando a los invasores, . Pero esta vez los castellanos vienen con un ejercito numeroso, infantería y caballería. Una columna pesada.  Tecén se había preparado para ese día. Sabía que era solo cuestión de tiempo y se había retirado a Tenteniguada - a un lugar que llamaban la fortaleza (¿Aceró?) - para planificar la estrategia. En su mente va imaginando escenarios y formas de rechazar a los invasores, pero no las comparte con nadie. Para evitar filtraciones, sus gayres solo saben lo que necesitan saber en cada momento. Tecén no era solo un gayre y un gran guerrero, sino que también era un gran estratega. Un "guerrero del pensamiento" como los llamaban los antiguos.

    Tecén tenia varios hijos y su mujer Niguada, en aquel momento, estaba embarazada de unos cuatro meses según nos cuenta la tradición. A pesar de todo esto organiza la resistencia con el objetivo de resistir hasta el final.

    El avance castellano hacia Valsequillo

    Pero volvamos a los castellanos. La columna de castellanos y colaboradores canarios de tribus ya vencidas y de achicaxnas (plebeyos), salen de Telde y suben por el barranco real. Los castellanos suben por el fondo del barranco sin encontrar resistencia alguna hasta la zona de Valsequillo donde hacen noche. 

    Han tardado todo el día en recorrer unos diez o doce kilómetros. Los castellanos usaron sistemáticamente el fondo de los barrancos como las principales vías de penetración hacia el interior de la isla. Los grandes barrancos salían desde la costa hacia el centro como auténticas “autopistas” naturales. Tenían agua para hombres y animales, algo de vegetación pero sobre todo un fondo transitable aunque estrecho y pedregoso.  No fue una elección casual. Era simplemente la opción menos mala en un terreno infernal. 

    El fondo de un barranco es uno de los peores terrenos posibles para un ejército medieval. La estrechez obliga a marchar en fila india o en formación muy compacta  de a veces de solo 2-4 hombres de ancho. Cualquier atasco en la cabeza detiene a toda la columna. La superficie es irregular con piedras, barro, arroyos que cruzar, rocas sueltas… lo que reduce la velocidad a paso de tortuga. Además hay que llevar los carros de suministro que casi no podían circular por ahí. A menudo había que desmontarlos, usar solo mulas o abandonarlos. Las marchas no eran continuas. Se caminaba unas 5-7 horas efectivas al día con paradas para descansar, reorganizar, abrevar animales y montar campamento al atardecer. 

    En territorio enemigo se avanza con precaución extrema se mandan exploradores adelante, flanqueo limitado por las paredes del barranco, posibles emboscadas. No se fuerza la marcha como en terreno amigo. En territorio hostil se priorizaba la seguridad sobre la velocidad.

    Avanzar en columna pesada de conquista no era una “marcha relámpago” como cuando se hacían cabalgadas de castigo. Avanzaban, aseguraban el terreno y montaban "real" (campamento) al final del día. La distancia diaria que podían cubrir seria entre 8 y 15 kilómetros, dependiendo de donde estuviera el campamento de los castellanos. Una marcha les llevaría entre 8 y 24 horas o incluso más, dependiendo del terreno, la carga del ejército, condiciones climáticas y número de soldados. Caminos estrechos y accidentados reducirían la velocidad a 1-2 km/h. Además, la necesidad de mantener orden, vigilancia y rutas seguras aumentaría el tiempo. En condiciones ideales, podría acelerarse, pero en terrenos hostiles o con obstáculos, el avance sería mucho más lento.

    Pero es que la alternativa era mucho peor. En el siglo XV la isla estaba mucho más cubierta de bosques de laurisilva (bosque subtropical denso de laureles, tilos, acebos, etc.) y bosque termófilo (bosque tipo mediterráneo) en las medianías y cumbres.  El cronista castellano Alonso de Palencia (siglo XV) describe explícitamente “zonas muy pobladas de árboles y de espesura tal que dificultaban el paso”. Los barrancos también estaban “tapizados de vegetación”, pero en las laderas y montañas altas el bosque era casi impenetrable. Sin caminos o con caminos muy estrechos, cuestas muy fuertes, rocas sueltas y vegetación tan cerrada que impedía el movimiento de tropas, caballos y sobre todo el tren de bagaje.

    Subir por las montañas significaba un mayor desnivel y fatiga y un riesgo constante de emboscadas igual o peores que las del fondo del barranco. También una logística casi imposible para carros y mulas que no podían avanzar en pendientes tan pronunciadas ni entre árboles tan densos. Por eso los castellanos optaron por los barrancos. 

    La primera batalla

    Hemos dicho que los castellanos suben desde la zona de Telde sin encontrar resistencia. Hacen noche en el barranco donde montan su campamento. Se desconoce donde, pero posiblemente en algún lugar entre lo que hoy es el poblado de Tecén y Los Llanetes - por ser esa parte del barranco bastante ancha. Ambos lugares son auchones de cuevas de los canarios. Al no ver resistencia piensan - confiados y con el pecho hinchado - que los canarios huyeron y que esos salvajes se retiraron a las alturas por temor.

    Pero Tecén les tenia preparada una sorpresa. Había dicho a sus gayres que no opusieran resistencia, que les dejaran avanzar hasta allí. Había decidido atacar a los castellanos de noche y desde los altos del barranco, desriscando grandes piedras. Era una noche sin luna y en el ataque participan todos. No son solo guerreros, son también ancianos, mujeres y niños con hondas. Sí, con hondas. Eso dice la tradición. 

    Primera batalla Sepultura del Colmenar

    El caos se apodera del campamento castellano. Los invasores, sorprendidos en la oscuridad de la noche sin luna, no pueden distinguir sino sombras y la lluvia de piedras que les cae encima por todos lados. Muchos quedan muertos en el fondo del barranco. Se retiran y huyen hacia la costa, abandonando en muchos casos las armas y el equipaje para salvar la vida. Armas y equipaje que aprovechan los canarios para armarse. Las bajas entre los canarios han sido mínimas y los ajijides y los bucios cantan la victoria.

    La segunda batalla

    En la costa, los castellanos tardan varios días en reorganizarse y reponerse de la derrota sufrida. El cabreo es monumental. En el próximo avance contra esos salvajes, contra esas alimañas subhumanas, las precauciones serán aún mayores. Saben por sus espías que la resistencia la organiza Tecén y que su mujer es Niguada, pero no saben como es él físicamente. Nunca lo han visto ni él se ha dejado ver. Para los castellanos Tecén es un fantasma. Los castellanos ceban su frustración contra los espías y los colaboradores indígenas, asesinando a varios de ellos por la derrota sufrida. También descargan su violencia contra las mujeres indígenas, de las tribus derrotadas, que mantienen como prostitutas para su uso por parte de la tropa y los frailes. 

    Tras la reorganización los castellanos y la llegada de refuerzos, vuelven a subir por el barranco de San Miguel y vuelven a acampar en las cercanías de Valsequillo pero algo más arriba que la última vez. Posiblemente en algún lugar entre la Barrera y los Llanetes. Pero esta vez se aseguran de proteger los flancos y las alturas del barranco. No se fían. Doblan las precauciones. Además hay mayor visibilidad. Ha pasado más de una semana y la luna está creciendo. Una luna creciente que sale después del mediodía y se pone después de la medianoche.


    Esta vez Tecén no los ataca de noche. Los castellanos vuelven a pensar que los canarios han huido hacia los altos, mandan a espías traidores a tratar de descubrir donde estaban los canarios, pero no vieron a nadie. Cada noche niñas que gritaban desesperadas eran violadas. Eran vejadas para que Tecén saliese de su escondite y se rindiese.

    Pero esa noche los canarios se infiltran en el campamento, aprovechando la oscuridad de la madrugada, para robarles las armas. Les robaron todo lo que pudieron, desarmando a muchos castellanos. Cuando los castellanos despiertan y ven que les han robado armas, el cabreo vuelve a ser monumental. Ejecutan a varios soldados que habían estado de guardia. También ejecutan, de las formas más crueles que se puedan imaginar  - y descargando sobre ellos todo su odio, su frustración y su enfado - a mujeres y hombres indígenas de los colaboradores que iban con ellos.


    Y es que no solo eran los castellanos los que enviaban espías a los canarios. Varios canarios, que habían adoptado falsamente la religión cristiana, espiaban a los castellanos para Tecén.

    Pero los castellanos siguen sin encontrar a los canarios que estaban escondidos, agazapados incluso debajo de la tierra para no ser vistos por nadie, mientras los niños y los ancianos habían sido evacuados hacia Guadalda, el Valle de los Nueve. 

    Finalmente descubren la estratagema al enviar exploradores por las lomas a ambos lados del barranco. Con caballos y varios hombres se dedicaron a clavar los suelos para encontrarlos. A una señal los canarios salieron de todas partes y se enfrentan a los castellanos. Pero a diferencia de la primera batalla, en esta hay más muertos. Mueren bastantes canarios, pero los castellanos salieron de nuevo peor. 

    Niguada libera a las mujeres presas de los castellanos, pero cae ella misma presa en esa batalla. Al arrastrarla por el suelo aborto a su bebé. Mientras la arrastraban se metió la mano y sacó la placenta. La ataron y por la noche hicieron cola para violarla.


    La batalla se produce posiblemente por toda la parte de los Llanetes, los Llanos de Valsequillo o incluso Los Llanos de Cubas, y en el fondo del barranco hasta el Colmenar de Arriba / es decir pasado el actual puente de la carretera que sube a Tenteniguada. En toda esa zona se estrecha mucho el barranco y es una gambuesa natural. Hemos de decir que si miramos la vegetación potencial de la zona, toda la zona de la que estamos hablando estaba cubierta de bosque termófilo y cultivos. El bosque termófilo es un bosque abierto de acebuches, almácigos, palmeras y especies similares hasta el final de Los Llanos y entrada al pueblo de Valsequillo. Ahí el bosque pasa a ser laurisiva seca, un bosque más denso que el termófilo pero no tanto como la laurisilva propiamente dicha.

    Tras la derrota. los castellanos se vuelven a retirar hacia su campamento más abajo en el barranco. Esa misma noche los canarios atacan y entran con furia, apagando los fuegos para dejarlo a oscuras. Rescatan a Niguada y dejan un reguero de cadáveres castellanos.

    Los castellanos se vuelven a retirar hacia la costa. Pasan unos días de bastante calma en el que los castellanos se rearman, organizan sus tropas y reciben refuerzos nuevamente desde el Real de Las Palmas.

    La tercera batalla y Amugai, la montaña sagrada

    La luna sigue creciendo posiblemente ya estaría cerca de la luna llena. Los canarios pierden la ventaja del conocimiento del terreno en la oscuridad de la noche. La tercera y decisiva batalla se producirá más arriba. El plan es dejarlos subir un poco más desde Valsequillo hacia Tenteniguada, hacia la zona debajo de El Lindón, aproximadamente donde hoy está la fabrica de agua. Allí el barranco es estrecho. Lo importante era quitar toda la fuerza posible a los castellanos, dejándolos con los menos caballos posibles, acabando así con su arma más solida. Unos 100 canarios esperan en el fondo del barranco. Entre ellos el propio Tecén. Estaban metidos dentro del agua, respirando con "cañas". 

    La batalla se desarrollarará en el barranco de San Miguel y lomas colindantes. Desde el Colmenar de Abajo -debajo de lo que hoy es Valsequillo - hasta la zona de El Lindón y el Troncón. Lomas cubiertas de cultivos y bosques de Laurisilva seca según nos muestra el mapa de vegetación potencial de la zona.

    El Colmenar de Abajo se encuentra debajo de un almogarén nativo, una zona sagrada nativa hoy usurpada por la Parroquia en la Plaza de San Miguel. Pelear en esa zona asegurando el favor de la Divinidad. En ese tramo se produce un estrechamiento natural del barranco - por debajo del Colmenar Alto/ La Hoya - en donde hoy está el puente de la carretera que sube a Tenteniguada y San Mateo. Es una gambuesa natural, una gueldera donde atraparlos y caer sobre los invasores como habían hecho en la segunda batalla.



    Todos tenían claro que tenían altas probabilidades de morir ese día, pero querían salvar a los nueve sabios, a los nueve Aldamorana n Acorán. A pesar de la insistencia de Tecén en trasladarlos ellos no querían moverse. Preferían morir dejando anclada su muerte a su tierra. Aceptan esperar en Amugai, en silenciosa reunión, mientras observan lo que ocurre. Amugai es la montaña conocida hoy como El Helechal, dando hacia el barranco de Jocomo - posiblemente el hoy conocido como Barranco de las Casillas o de San Miguel.

    Amugai no era como la vemos hoy en día. Según la tradición oral, en la parte alta de esta montaña sagrada se encontraba un Almogarén con cazoletas y canalillos, hoy en día desaparecido. Al pie o Sur de este cono volcánico está el actual pueblo de Valsequillo, donde se supone había otro Almogarén justo donde hoy está la Iglesia y la Plaza de San Miguel como ya hemos dicho. 

    La cima de Amugai fue aplanada durante el franquismo, en los albores de los años 70, para construir un restaurante mirador para el turismo. Realizaron innumerables movimientos de tierra que eliminaron los restos arqueológicos que quedaban, borrando para siempre parte de nuestra historia ancestral. En el lugar donde se encuentra el mirador hay una cruz que, según se cuenta, ha reemplazado a otras dos, y se dice que la primera de ellas fue puesta por los conquistadores cuando tomaron la zona. 

    Pero volvamos a la batalla. Las mujeres ya han bajado con Niguada, se han acicalado, y entre ellas hay muchachas muy jóvenes que no saben de guerra, pero antes de ser llevadas prefieren morir, que estar con estos hombres guarros como dicen ellas "agui"/"aghi"… todas están bajando y encantando a los castellanos. Al verlas quieren poseerlas,  las siguen, las miran, ellas se van bajando los tamarcos para despistarlos mientras entonan canciones, tocan palmas, poco a poco están todos locos mirándolas, llegando a pensar que es la forma de rendirse. Los mandos castellanos están dentro de la caseta, ultimando los detalles, mientras de lejos escuchan estos cantos.
     
    Los mandos castellanos al darse cuenta gritan “ A mí, por los Reyes”. Los castellanos salen del campamento y su vanguardia se adentra barranco arriba. Todos los castellanos entran en batalla, gritando "Castilla". Suben por el agua del fondo del barranco y por sus bordes, por arriba y por abajo.  

    Tercera batalla de la Sepultura del Colmenar. Emboscada bajo el agua.

    Los hombres de Tecén ya están esperando dentro del agua. Bajo el agua han escondido cuerdas que tensan cuando pasa la caballería derribando y desmontando a muchos jinetes.

    Muchos canarios murieron en su propia trampa porque los caballos les pasaron por encima. Desde arriba se hacía muchísimo ruido para desbocar a los caballos. Pero consiguieron desbaratar la vanguardia castellana. Tecén salió ileso del agua pero quedó en retaguardia, mientras que Niguada quedó en primera línea con las mujeres.

    El segundo clan de Niguada formaba el ala derecha de los canarios. Baja por la ladera de la montaña Liz, en la vertiente sur del barranco. Pero el fondo del barranco, al pie de montaña Liz - enfrente de donde está hoy el hotel que antes fue cuartel en el Colmenar de Abajo - está cubierto de acebuches. Debajo de ellos se esconden los españoles con sus lanzas y, desde allí, lancean a los canarios que están bajando por la montaña con sus astias/”gafas”,  es decir, con sus lanzas del salto del pastor para entendernos. 

    El ala izquierda de los canarios ataca bajando desde el actual pueblo de Valsequillo, desde el Almogarén que hemos comentados. Es el cierre de la trampa que le tienen preparada a los invasores. 


    Algunos canarios que habían parado a los caballos españoles barranco arriba y que ahora han quedado en retaguardia, bucean corriente abajo. El barranco llevaba mucha agua. Se meten en “el rio” y, buceando, se infiltran detrás de las líneas castellanas. Agarran a los invasores, los arrastran y los meten en el agua ahogándolos.

    Esta fue una de las batallas más sangrientas que se dio en Gran Canaria. Los castellanos sufrieron muchísimas bajas, pero también los canarios. Tras varias horas de batalla se produce una tregua por parte de ambos bandos para recuperarse. La batalla aún no se ha decidido. Los canarios han conseguido que los castellanos retrocedan algo pero los muertos son muchos. 

    Los canarios, con los hombres bastante mermados, se retiran a los altos del clan Niguada. Ya se ve que deben dejar entrar aun más a los castellanos, puesto que no tienen hombres suficientes para seguir. Por ello se reagrupan para hacer fuerza más arriba. Tecén empieza a entender que no podrá pararlos por mucho tiempo, y da aviso a los clanes de la zona de cazadores, la Caldera de los Marteles y otras zonas altas. 

    Tercera batalla de la Sepultura del Colmenar.

    Aun quedan mujeres guerreras del clan Niguada, pero la mitad ya ha muerto en la batalla. Una batalla que se ha prolongado todo el día, Niguada está herida de gravedad en una pierna. Ha perdido mucha sangre. Pide ser llevada hasta los ancianos. Tecén sabe lo que esto significa.

    Los nueve ancianos Aldamoraw n Acorán no huyen. Se desriscan junto con Niguada desde el Almogarén de la montaña de Amugai, con el sol del poniente. Se desriscan al sol de los muertos, dejando anclado ese sol…

    Los Aldamoraw n Acorán en el almogarén de Amugai

    Tecén, de vuelta a la batalla, escucha el grito de los nueve ancianos y el de Niguada. Baja por el ala izquierda de los canarios, por la vertiente norte del barranco, desde el que conocemos hoy como pueblo de Valsequillo, por el Camino del Colmenar/Camino Viejo/Camino de Chinchemy. Pero los castellanos lo saben. Lo están esperando. Le tienen tendida una emboscada. Un plebeyo, un achicaxna, había traicionado a Tecén por la promesa de un trozo de tierra con agua de los españoles. Les había dicho a los castellanos por donde iba a aparecer Tecén tras dejar a Niguada

    La batalla fue brutal y quedó en la memoria de los viejos bajo el nombre de La Sepultura del Colmenar. Al final las armas de los castellanos y la traición del achicaxna a Tecén se imponen y decantan la balanza a favor de los extranjeros. Los canarios supervivientes retroceden hacia los altos de Tenteniguada.

    Los castellanos, aunque logran capturar a Tecén, no lo reconocen. Por más que lo golpearon nunca dijo su nombre y murió poco después. Posiblemente otros prisioneros canarios le dijeron a los castellanos que Tecén había huido hacia la cumbre con sus hijos, o se los dijo el mismo. No lo sabemos. Lo que si sabemos es lo que recogen las escribanías del cabildo de Tenerife de principios del siglo XVI respecto a los alzados guanches y que es consistente con lo que te acabamos de contar

    "E luego Alonso de las Hijas e Fernando de Trugillo e Mateo Viñas e Batysta Ascaño y el Bachiller Pero Fernándes dixeron que denuncian e denunciavan al señor Adelantado que muchos esclavos guanches que se huen andan alçados cinco o seis años entre los libres, porque como todos son de una nación y biven en los campos e sierras acógense y encúbrense unos a otros, y esto házenlo tan sagazmente, de más de ser la tierra aparejada para ello, segund los barrancos de malezas e cuevas y asperujas que no se puede saver sino por presenciones. Especialmente por que es jente que aunque unos a otros se quieran mal encúbrense tanto e guárdense lo secreto que antes morirán que descubrirse y tienlo esto por honra y este estilo tenían antes que la dicha isla se ganase y todavía les ha quedado, pues saberlo dellos por tormento es inposible aunque los hagan pedaços por que jamás por tormento declaran verdad y por ser de esta condición e manera es gente muy dañosa …” ” 

    Tecén Tidett desaparece de la historia y no se sabe más de él. No vuelve a aparecer ni en las crónicas ni en ningún otro lado. Pero su fantasma siguió vivo en la mente de los invasores, como recoge la tradición oral que hemos visto al principio. Los hijos de Tecén que sobrevivieron a la batalla huyen con los demás hacia los altos de Tenteniguada para continuar allí la resistencia. Pero esa es una historia para otro día.

    Está batalla de "La Sepultura del Colmenar" no aparece en unas crónicas dedicadas a glorificar a los conquistadores.  Los castellanos habían intentaron penetrar por Valsequillo hasta en cuatro ocasiones, siendo siempre rechazados, hasta que finalmente lograron superar la resistencia nativa al estar los clanes debilitados. Porque aunque los canarios ganarán batallas los muertos eran muchos, y el desgaste terminaba debilitando la resistencia.

    Estas historias no son solo pasado, son identidad de lo que fuimos y de lo que podemos volver a ser. Las compartimos para honrar y limpiar el veneno que nos dejaron en nuestra tierra para mermarnos .Se trata de hacer justicia recuperando la memoria. Se trata de compartir y sentir dentro la verdad que no está escrita. Honor a los valientes,...  

    Krez takettawt, sembrando raíz para que se sepa la verdad...


    ---------------------------------------------------------------------------------- ¡Gracias por leerme! Este blog y sus artículos están solamente respaldados por donaciones de los lectores, por lo que si disfrutaste de este artículo y consideras que la información te ha sido útil, puedes compartirlo, seguirme en Facebook, seguir mis comentarios en Twitter o hacer una donación en Patreon o Paypal.

    Comentarios