Cómo se fabrica un pueblo obediente y sumiso (IV): La descolonización psicológica

Ningún pueblo puede ser libre si antes no recupera su identidad. La libertad comienza en la mente. Descubre por qué recuperar la memoria, la identidad, la autoestima y la capacidad de decir "no" constituye el primer paso hacia una auténtica descolonización psicológica.

En este artículo descubrirás:

  • Por qué no existe liberación política sin liberación psicológica.
  • Cómo recuperar una identidad basada en la propia tradición y no en relatos ajenos.
  • Qué papel desempeñan la memoria, la cultura y la dignidad colectiva.
  • Por qué aprender a soportar el rechazo fortalece la libertad.
  • Cómo comenzar un proceso personal y colectivo de descolonización psicológica.

La Descolonización Psicológica, el primer paso

El despertar del guerrero canario
La Esencia siga ahí

¿Y donde está la solución a todo esto? Hasta aquí hemos hablado principalmente del problema y ahora toca hablar de la salida. Identificar la prisión no sirve de nada si no entiendes cómo salir de ella. Y aquí viene otra verdad incómoda. La liberación política sin liberación psicológica suele ser una ilusión.

Puedes cambiar las instituciones, las leyes, las banderas, el modelo o las administraciones. Pero si la estructura mental sigue intacta, el resultado suele ser el mismo con distinto decorado. Es lo que autores como Ngũgĩ wa Thiong'o en "Decolonizando la mente" (1986) o Albert Memmi en "La Descolonización y el descolonizado" (2004) nos advirtieron. El lenguaje, la educación y la cultura colonizan la mente. La verdadera jaula nunca fue únicamente política o económica, sino también antropológica y psicológica. 

La verdadera jaula está en la percepción. Porque una población psicológicamente dependiente reconstruirá espontáneamente estructuras de dependencia aunque cambien las reglas. Y la prueba la tienes en la economía canaria que reproduce consciente o subconscientemente modelos coloniales.

Canarias está en una encrucijada huérfana de soberanía propia, con la conciencia neblinada y más perdida que un pulpo en un garaje. La solución no pasa por compartir fantasías colectivistas de unicornios y arco iris que no han funcionado en ningún sitio. De hecho ese tipo de fantasías - que no es más que la misma moral de esclavos católica pero pintada de colorines infantiles- son totalmente contraproducentes.

Tampoco pasa por explicarle por enésima vez que no es la geografía lo que determina el bienestar ni el desarrollo económico, es la cultura que sostiene y da forma a las instituciones económicas y políticas. Una sociedad vibrante no es la dogmática que lleva al estancamiento. Es la que reconoce que las personas tienen puntos de vista e intereses divergentes, y que nadie posee la verdad absoluta. Es aquella que permite a sus miembros el mayor grado de libertad posible para perseguir sus intereses, compatibles con los de los demás. Es una sociedad abierta a la innovación y la mejora, que crea oportunidades.

Tampoco pasa por explicarle por enésima vez las ventajas que tendría el régimen PTU (País y Territorio de Ultramar) en lugar del actual de RUP (Región Ultraperiférica) que nos convierte en más colonia que nunca. Tampoco pasa por explicarle, también por enésima vez, el océano de posibilidades que tendríamos con un modelo offshore para Canarias, ni en explicarle como Canarias podría ser distinta, ni en denunciar el fraude de la Ley electoral canaria y el estatuto de autonomía sin ningún tipo de capacidad para tomar decisiones propias

Tampoco pasa por señalarle de nuevo que el cacique no es el amo de la finca, es solamente el capataz al servicio del amo, el brazo local del poder central. Ni que la propaganda del debate político actual está más interesado en manipular la verdad que en encontrarla, incluyendo el wokeismo tremendamente tóxico que afirma que la verdad no existe, como si las leyes de la física no importaran.   

La recuperación de la soberanía interior

La democracia, por su propia naturaleza, no puede imponerse. La democracia debe ser el pueblo decidiendo por sí mismo. Y si bien contarle todas esas cosas son necesarias, no hay liberación real sin una liberación psicológica primero. Por eso lo primero que hay que hacer es desneblinar las conciencias y aprender a decir que no. Porque mientras necesites que otros te aplaudan para sentir que existes, nunca serás soberano. Mientras el miedo al rechazo determine tus decisiones, seguirás obedeciendo aunque creas que eliges. Y eso vale no solo para individuos sino también para pueblos.

Porque nadie te va a quitar la bota de encima para que vayas a por él, de lo que te van a tratar de convencer es de que te cortan las alas y te ponen la bota encima por tu bien, para protegerte de ti mismo. Que la bota y las cadenas te protegen. Así que, para empezar esa liberación psicológica simplemente recuérdate quien serias si no fueras quien eres.

Uno empieza a  recuperar soberanía cuando dejas de mirar tu realidad con ojos y valores prestados, cuando dejas de necesitar que el otro legitime tus límites y cuando dejas de pedir permiso para existir. En mi opinión, se trata de desprenderse de una cultura colonial tóxica y de reconstruir el sistema de valores original y autentico de nuestra Esencia. 

Una sociedad sin memoria es extremadamente manipulable. Cuando un pueblo pierde contacto con su relato profundo, con su tradición, con su cosmovisión, con sus símbolos y con su propia genealogía cultural, queda disponible para que otros lo definan. Y quien define tu identidad controla tus límites.

Por eso la historia importa, la cultura importa, la memoria importa. No como un museo sino como infraestructura psicológica. Porque un pueblo que olvida quién fue termina aceptando cualquier caricatura sobre quién es. Y entonces mendiga identidad, aprobación y pertenencia.

La tradición es la fuerza de las raices

Por eso "la llave que abre la cerradura de nuestro futuro está en lo mas profundo de nuestro pasado" aunque muchos no se lo crean o no entiendan la profundidad de la frase. Y es que ciertas cosas se conservaron "para que no nos sintamos huérfanos y pudiéramos reabrir el acceso, porque tendremos en ella raíces tan profundas como los balos de los barrancos."

Esa autenticidad y esos valores existen, aunque el relato oficial te haya convencido de lo contrario. Pero hay que hacer el esfuerzo de buscarlos, porque así lo establece nuestra tradición y porque lleva mucho tiempo escondida. Al igual que en el resto de Africa, la tradición no se enseña de golpe, ni tampoco de manera dogmática. Es un proceso gradual en el que el "iniciado" va adquiriendo el conocimiento para el que está preparado. Capa por capa. Un conocimiento que además se da de forma criptica o hermética muchas veces, en forma de leyendas y refranes y que el "iniciado" tiene que hacer el esfuerzo de interpretar y reinterpretar, porque a veces las lectura son varias.

El acceso está abierto, y la tradición están ahí para el que las quiera buscar, pero recuerda, "cuando bebas de un manantial asegúrate de que es de alta montaña, de agua cristalina y pura".

No se trata de fabricar mitologías infantiles ni de victimismo o resentimiento. Tampoco se trata de sustituir una propaganda ni una fantasía por otra. Se trata de autenticidad. De recuperar una relación sana con la dignidad, con la individualidad y con la responsabilidad colectiva. Se trata de asumir responsabilidad, agencia, capacidad de decidir, capacidad de decir no... y todos eso, créeme, está en nuestras raíces aunque nunca te las hayan explicado correctamente.

El verdadero acto revolucionario no está en una izquierda que no quiere cambiar el modelo sino administrarlo ella, como advertía Fanon. El verdadero acto revolucionario no es siempre político. A veces es psicológico. Es pensar sin pedir permiso, poner límites sin culpa, cuestionar narrativas sin ansiedad, tolerar desaprobación, investigar tu pasado como decía Cheik Anta Diop. Es recuperar el criterio propio y negarte a alquilar tu identidad al mejor postor. 

Dejar de buscar aprobación

Ningún pueblo fuerte se construye sobre individuos psicológicamente rotos ni puedes levantar un futuro sano sobre personas que viven pidiendo permiso. El saber decir que no y poner límites es una prueba de madurez. El problema del canario no es que sea amable sino que su amabilidad no nace solo de su nobleza, sino también del miedo y de la necesidad de aceptación y de validación externa. Y así, la amabilidad deja de ser virtud. 

En el mundo moderno vivimos dentro de una máquina de aprobación constante. Cada publicación, opinión, relación, pronóstico y postura pública se evalúa. El sistema nervioso aprende a priorizar la reacción sobre la verdad. Esto crea personas que son "auténticas" solo dentro del estrecho margen que su audiencia recompensa. Esa es una falsa libertad. La verdadera libertad comienza cuando la desaprobación deja de funcionar como una atadura, como una correa, como una camisa de fuerza.

Las personas más fuertes no son indiferentes a ser rechazadas pero aceptan el rechazo. Y lo aceptan no porque sean frías sino porque se orientan hacia algo más poderoso que la aprobación. Se orientan al propósito, a la Verdad, a la misión, al honor, al deber, al amor a alcanzar el "destino que está escrito en las estrellas", a pulirse a si mismas. A lo que sea que esté por encima del estado de ánimo social. Sin ese ancla superior, la multitud se convierte en tu amo, en tu represor, en tu Inquisición, en tu correa. Y la multitud es un dios cobarde. Bendice tarde. Castiga pronto. Adora lo que ya ha ganado.

En el fondo, aprender a ser rechazado significa aprender a abandonar psicológicamente al rebaño humano, aceptando la incertidumbre y renunciando a la certeza, antes de que la realidad lo obligue a moverse en esa dirección. Es ahí es donde comienza toda señal auténtica... si tienes el coraje y la capacidad de seguirla...

Y al final todo se resume en una pregunta brutalmente simple; ¿Quieres aprobación o quieres libertad? La aprobación exige adaptación, obediencia emocional y ofrece pertenencia aunque tengamos que preguntarnos pertenencia a que tipo de país y si realmente nos compensa. La aprobación demanda que te traiciones a ti mismo, que renuncies a tu autenticidad, a lo que te hace único. La libertad exige criterio, responsabilidad y coraje, y a veces te obliga a caminar solo. Cada individuo responde esa pregunta y cada pueblo también.

Construir Canarias no es solo cambiar estructuras o denunciar abusos. No es solo discutir modelos institucionales y de desarrollo. Es despejar la niebla que deforma la percepción, es recuperar la claridad, la dignidad, el respeto, la historia y la autoestima. Es dejar de traicionarnos a nosotros mismos. Porque un pueblo que vuelve a verse con sus propios ojos deja de comportarse como un menor tutelado. Y ese momento lo cambia todo.

Conclusión de la serie

A lo largo de estos cuatro artículos hemos recorrido un mismo camino. Primero analizamos cómo puede fabricarse una sociedad obediente mediante la manipulación psicológica y la dependencia emocional. Después vimos cómo esa dominación termina interiorizándose a través de la introyección y el miedo. 

Más tarde comprobamos cómo incluso valores nobles, como la hospitalidad, pueden deformarse cuando desaparecen la autoestima y la capacidad de poner límites. Finalmente, hemos planteado una posible salida: recuperar la memoria, la identidad, la responsabilidad y la libertad interior.

Naturalmente, este no es un punto final.

Cada uno de estos conceptos —la conciencia neblinada, el gaslighting político, la introyección, el miedo, la racionalización, la hospitalidad, la identidad, la tradición o la descolonización psicológica— merece un análisis mucho más profundo. En próximos artículos seguiremos desarrollando estas ideas desde la psicología, la antropología, la historia y el pensamiento estratégico aplicados a Canarias.

Porque comprender cómo funciona un mecanismo de dominación es el primer paso para dejar de formar parte de él.

Al final, toda esta serie puede resumirse en una única pregunta:

¿Quieres aprobación o quieres libertad?



Esta serie forma parte de una investigación más amplia sobre la psicología política, la identidad y la descolonización cultural de Canarias. Si te ha resultado útil, compártela, deja tu opinión en los comentarios y suscríbete a MenceyMacro para no perderte los próximos capítulos. Solo construyendo una conversación crítica podremos comprender mejor quiénes somos y hacia dónde queremos ir.



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Comentarios

  1. Estas publicaciones las debe de ver y leer mucha gente, porque la gente sabe que tenemos un problema, pero cuando le pregunto cual es la solución, se encojen de hombros y no quieren hablar del tema.....

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    1. Aqui tienen muchas respuestas https://www.youtube.com/watch?v=-jSHjIENURY&t=1838s

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  2. Las raíces de la sumisión psicológica del pueblo canario son el miedo a la miseria o a la invasión marroquí si se rompe el vínculo colonial y que el canario tiene totalmente interiorizado el discurso colonial francés del siglo XIX que le siguen repitiendo los medios y las instituciones canarias. Esos mecanismos tienen un nombre en la literatura política que estudia el colonialismo: el complejo de Nerón.

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