A los guanches los mataron tus antepasados, no los míos: ADN, apellidos e identidad canaria

Canarias, sociedad mestiza

He de reconocer que este articulo nace de que me tocaron las pelotas en una conversación en X. En las discusiones - antiguamente de bar, hoy en las redes sociales – no puede faltar el argumento “a los guanches los mataron tus antepasados, no los míos”, “eres descendiente de los conquistadores”, “tu no eres guanche, tu sangre es española”,  “mira tus apellidos” o más recientemente "tu solo tienes un 18% de guanche el resto es sangre española".

Todos esos argumentos son una falacia y un intento de manipulación e introyección, pero como contiene una parte de verdad es creíble y en muchos tiene un impacto emocional demoledor. Así que ya es hora de desmontarla.

La sangre no miente, o no del todo: El problema de utilizar a la población española actual como referencia genética

Vayamos por partes. Primero sobre el ADN. En realidad los últimos estudios hablan de un 18-31% guanche y cerca de un 60% por ADN mitocondrial. Eso significa que si llevásemos el apellido original de nuestras abuelas un 60% de los canarios tendría apellido indígena como ya hemos dicho en un articulo anterior. Y el otro 40% no es castellano. Los linajes identificados como portugueses representan más de la mitad de esa parte de la herencia genética no aborigen (el 28,4 %), también hay hasta un 19% de normandos y flamencos en algunas islas y hasta el 12% subsahariano.

Pero en el cálculo del ADN nativo aparecen tres problemas metodológicos y no solo el reducido tamaño de la muestra estudiada hasta ahora y pendiente de los resultados del estudio de restos canarios en Paris y otras universidades europeas. 

La población de comparación en los estudios es la española actual y si un linaje se encuentra en ambos lugares por tener un antepasado común hace 5000 años, ese linaje se adscribe a la parte española. Lo mismo ocurre con algunos linajes galaico-portugueses. Por lo tanto ese 18-31% es un mínimo y no un máximo.

Los esclavos canarios también forman parte de la historia genética de España

El segundo problema es que la población española actual que se toma como referencia no está libre de la influencia indígena canaria. En 1348 llega la peste negra a Europa y amplias zonas son despobladas. Los señores se quedan sin siervos de la gleba, sin vasallos. Para repoblar esas zonas se usan esclavos canarios. Desde mitad del siglo XIV hasta el fin de la conquista a finales del XV se están llevando esclavos canarios a España. Son miles de canarios durante siglo y medio a pesar de que solo ha sobrevivido registro documental a partir de la década de 1480-90, es decir 10-20 años de los 150.

Esto significa que la población española hoy tiene un componente guanche en mayor o menor medida, especialmente en zonas como Valencia, Andalucía, Almería, Murcia y parte de Extremadura, linajes nativos que por la metodología empleada se definen como “españoles” y no como “guanche”. 

Lo guanche es un concepto cultural no de uniformidad racial

El tercer problema es que la población nativa canaria o “guanche” usado en su acepción más amplia, tampoco era una población racialmente homogénea. A lo largo de los siglos o milenios, fueron arribando nuevas poblaciones. En la genética guanche, al igual que en la bereber o amazigh del Norte de África, se mezclan linajes considerados norteafricanos como los del haplogrupo U con linajes comunes al Norte de África y a Europa como los del haplogrupo H que se adscriben a poblaciones europeas. 

Por ejemplo, tanto en Canarias y el Norte de Africa hay sublinajes de cazadores recolectores neolíticos europeos que llevaban miles de años extintos en Europa al momento de la conquista. Las migraciones a ambos lados del mar durante las glaciaciones - y al acabarse estas - son parte de la historia de la humanidad y del pueblo amazigh. Es decir un guanche podía tener genética europeo-norteafricana. De hecho, según los estudios actuales el haplogrupo H calificado como “europeo” es el dominante entre la población de los antiguos canarios, al igual que pasa entre algunos grupos tuareg.

Esto se sabe desde hace muchos tiempo, el estudio de los cráneos y restos humanos realizados en el siglo XIX y parte del XX - aunque ya está superado - hablaba de dos tipos humanos, uno mas cromañoide del tipo Mechta Afalou y similares, y otro más mediterranoide. 

Esos dos tipos también están presentes en las poblaciones amazigh del continente solo que el tipo cromañoide presentaría una frecuencia mucho mayor entre las antiguas poblaciones canarias. Por eso en las crónicas se habla de individuos rubios y de ojos claros, junto a otros morenos que son la mayoría, al igual que ocurre entre las poblaciones del Atlas.

¿Descendiente de los conquistadores o descendientes de colonos que vinieron después?

Otro error común es atribuir ese 69-80% de ascendencia “europea” a los “conquistadores” o únicamente a “España”. Está demostrado que la mayoría de los conquistadores se regresaron a España, bien porque eran asesinos y convictos sacados de las cárceles que habían luchado a cambio del perdón de sus condenas y no tenían derecho al reparto del botín, bien porque eran soldados de fortuna que una vez cobrado el botín vendieron las tierras y datas que les tocó por lo que les dieran y regresaron a España, bien porque se alistaron en las Guerras de Granada o bien porque se marcharon a América en busca de mayores fortunas. Todo esto está bien documentado.

¿Se marcharon todos? no. Los jefes de la conquista como los Fernández de Lugo que formaron la nueva oligarquía se quedaron. ¿Los jefes de la conquista se quedaron todos? Tampoco, por ejemplo Pedro de Vera al ser destituido de su cargo de gobernador de Gran Canaria se regresa a Andalucía.


¿Todas las datas y las tierras se repartieron entre los conquistadores? Tampoco. Una parte se le dio a los financiadores de la conquista como los banqueros genoveses asentados en Sevilla o se repartió como incentivo a los nuevos colonos que vendrían a poblar las islas. De hecho Canarias tardó dos siglos en recuperar la población que tenia antes de la conquista.

Canarias no fue poblada solamente por castellanos: Portugueses, genoveses, flamencos, irlandeses, normandos y otros colonos

Pero la mayoría de ese 69-80% de ascendencia “europea” no viene de los “conquistadores” como hemos visto, sino de los colonos. Y tampoco es únicamente castellano. Ni tan siquiera lo castellano o español es lo mayoritario. Lo mayoritario es lo portugués, pero también hay genovés, flamenco, irlandés, ingles, alemán y nórdico. Por eso un tercio de los canarios tiene apellido portugués.

¿Y porque hay tanto descendiente de portugués en Canarias? Pues por tres razones, porque a muchos esclavos canarios de Madeira los expulsaron de la isla por revoltosos y volvieron a su tierra o a la tierra de sus antepasados, a veces con buena posición económica ya que los canarios en Madeira eran grandes maestros azucareros, como por ejemplo Juan de Agaldar, maestro azucarero registrado como portugués. Muchos portugueses vinieron a Canarias para poner en marcha las explotaciones azucareras. 

La segunda porque jurídicamente los portugueses no tenían derecho a emigrar libremente a la América española durante la Unión Ibérica. En teoría solo los castellanos tenían derecho a emigrar a América1 y por lo tanto preferían ir a hacer fortuna y convertirse en señores de vasallos al otro lado del Atlántico que les ofrecía mas oportunidades y riquezas. Y el tercer motivo es la unión dinástica de España y Portugal entre 1580 y 1640, en el que las coronas de España y Portugal compartieron rey sin dejar de ser reinos distintos, lo cual favoreció la movilidad.

Por tanto atribuir todo ese 69-80% de ascendencia “europea” a los “conquistadores” es un error. Alguno nos caerá a todos porque si nos retrotraemos 16-18 generaciones tendríamos teóricamente unos 250.000 ancestros. Pero si tenemos en cuenta el fenómeno denominado “colapso de pedigrí” (matrimonio entre parientes, insularidad, etc.) podemos reducir esa cifra a entre 10.000 y 30.000 antepasados únicos en el caso de Canarias..

Alguno nos cae seguro, es cierto, pero es minoritario. El mestizaje canario tiene mucho más de portugués que de castellano. Como ha apuntado García Talavera en sus estudios sobre los apellidos canarios. Los castellanos se casaban entre si para mantener su posición de elite dominante (y con algunas familias destacadas nativas para capturar la legitimidad del linaje) pero el grueso del mestizaje nativo se hizo con los portugueses, de ahí la enorme riqueza lingüística del dialecto canario que tiene multitud de portuguesismos. En especial en todo lo que se refiere al entorno doméstico (gaveta, fechillo, conduto, mojo,...), al mundo pesquero (liña, margüllar, engodo, maresía,...) y al mundo agrícola (millo, latada, sacho,...)

El canario actual tiene mas sangre portuguesa que castellana

De ahí también el carácter canario a lo largo de su historia colonial. Un carácter mucho más mercantil-marítimo, más pragmático, más abierto y cosmopolita como el portugués frente a la mentalidad mesetaria española de secano basada en la conquista territorial, la misa, el abuso y la evangelización forzosa como política de Estado. La España de la "limpieza de sangre" y la unidad y uniformidad católica como cemento nacional que apesta a naftalina, a viejo podrido y a mesa camilla.

De hecho podemos decir que el dialecto canario es una mezcla de castellano y portugués con un montón de palabras guanches. Un dialecto canario que, a pesar de ser el dialecto mas separado del castellano estándar (con aportaciones portuguesas, del guanche amazigh, anglicismos, americanismos, etc. …), ni siquiera se califica de dialecto sino de “habla”. ¿Por que será?

Pues si un tercio de los canarios tiene apellido portugués y otro tercio de los canarios procede de los indígenas, el otro tercio hay que repartirlo entre castellanos, ingleses, flamencos, irlandeses, escandinavos, etc... Esto no es matemáticamente correcto porque se solapan, pero vas captando la idea.

Después de la conquista llegaron a Canarias sucesivas oleadas de población procedente de distintos territorios europeos. Castellanos, portugueses, genoveses, flamencos, ingleses, irlandeses y otros grupos que participaron en la formación de la sociedad colonial.

Por tanto, convertir todo componente europeo del ADN canario en «sangre de conquistador» es una simplificación genealógica que los datos no permiten sostener.

¿Quién tiene la responsabilidad histórica de la conquista y aculturación?

Cuando dicen "A los guanches los mataron tus antepasados, no los míos" "eres tú el descendiente de conquistadores" lo que están queriendo decir es  "yo no tengo nada que ver con eso, el problema ocurrió allá y es de ustedes".

Pero la conquista de Canarias fue una decisión del papado y un proceso de expansión militar y mercantil promovido por la Corona. Los imperios y reinos - en este caso la Corona de Castilla y sus dinámicas de expansión - son estructuras de poder e instituciones de las cuales el Estado español actual es heredero. 

Si la soberanía española de Canarias la justifica por esa conquista del XV entonces la carga moral de lo ocurrido también es suya, al igual que de todo lo ocurrido del XV al XXI.  

A Canarias se vino en nombre de una Corona, una patria, unos reyes y un Dios. El genocidio y el etnocidio se hizo en nombre de Cristo y de la Corona de Castilla, bajo bula Papal y financiado con venta de indulgencias y bulas de cruzada en el caso de Gran Canaria, la isla mas poblada, que sufrió la conquista más larga y la que mas guerra costó someter.

Canarias, laboratorio fundacional del colonialismo

Los argumentos de “a los guanches los mataron tus antepasados, no los míos” y “eres descendiente de los conquistadores”, “solo tienes de guanche un 18% el resto es sangre española” o “mira tus apellidos” son parte de lo que Albert Memmi denominó “Complejo de Nerón”, la necesidad del colonizador de eliminar la culpa y salvar la autoimagen escondiendo que es un usurpador, bien realizando una especie de "Damnatio Memoriae" sobre el colonizado y su origen, o bien echando la culpa al colonizado de sus propios males y de las consecuencias de la colonización.

Así que cuando alguien te diga proclamando su inocencia que “a los guanches los mataron tus antepasados, no los míos” que siempre han sido labriegos castellanos… dile que tiene entre 30.000 y 90.000 antepasados únicos1 si nos retraemos al tiempo de la conquista. Que te demuestre que ninguno de ellos vino a Canarias o a América a masacrar nativos o a colonizar, que te demuestre que ninguno de ellos mató a moros, judíos, indios o canarios y que tiene las manos tan limpias de sangre como pretende.

 A los guanches los mataron tus antepasados: la inversión de la responsabilidad

El objetivo del “eres descendiente de los conquistadores” es trasladar la culpa a través de la Táctica de "inversión de la carga moral". Al decir "los asesinos fueron tus abuelos, no los míos", intenta situarse en una posición de superioridad moral o neutralidad. La intención es convertir un debate sobre hechos e instituciones históricas - la Corona de Castilla, la expansión militar, la violencia colonial, las bulas papales, el proceso de aculturación y etnocidio - en una cuestión de genealógica de responsabilidad penal individual o familiar.

El objetivo es que pases de señalar un proceso histórico injusto a sentir la necesidad de defender o justificar tu propio linaje. Al decir que eres descendiente de los conquistadores lo que pretende es legitimar la situación actual y deslegitimar al “heredero” de las abuelas nativas asimiladas a la fuerza.

La trampa de convertir la historia en genealogía

La conquista de Canarias fue un proceso político, militar, económico y religioso protagonizado por instituciones, ejércitos, élites y estructuras de poder. Sin embargo, el argumento «A los guanches los mataron tus antepasados, no los míos» intenta convertir esa historia colectiva en una cuestión de culpabilidad genealógica individual.

La operación es muy eficaz porque cambia completamente el terreno de discusión. Ya no se habla de la conquista, de la propiedad de la tierra, de la esclavitud, de la evangelización forzosa, de la asimilación cultural o de las instituciones surgidas después de la conquista.

Se habla de tu apellido, de tu ADN y  de quién tiene supuestamente derecho a hablar sobre el pasado. Es una trampa. El argumento presupone, de forma implícita, que para identificarte con la memoria aborigen o señalar las sombras de la Conquista deberías tener un "ADN 100% puro". El objetivo es exigirte una prueba de pureza biológica imposible de cumplir. Al asumir que eres mestizo, concluye arbitrariamente que no tienes derecho a reclamar la memoria del pueblo agredido, etiquetándote de "incoherente", “impostor” o "hipócrita".


Interpretan la crítica a la Conquista como un ataque a la España o a la península actuales, a su cultura y a su historia, es decir a la autoimagen que tiene el individuo de si y de su nación. Para evitar afrontar la parte oscura del pasado imperial, proyectan el problema exclusivamente sobre el territorio conquistado.

Al decir "yo no tengo nada que ver con eso, el problema ocurrió allá y es de ustedes" intentan desvincular a las instituciones del presente del proceso de formación histórica de la sociedad colonial actual.

Quien usa ese argumento no busca debatir sobre datos, arqueología ni historia. Lo que busca desactivar tu crítica asignándote la culpa del agresor y negándote el derecho al legado de la víctima.

No te victimices, eso ya pasó: la banalización del colonialismo

En el discurso colonial analizado por Albert Memmi, cuando el colonizador se ve acorralado y ya no puede sostener sus mentiras frente a la evidencia de la injusticia, recurre a la banalización y la racionalización. Tratar el despojo violento de un país entero, la segregación y la sangre derramada como simples "errores humanos" o “eso lo hicieron todos los países” es el último recurso para no perder la cordura ni el orgullo.

Lo mismo ocurre cuando te acusa de “victimizarte”. Cuando alguien pasa de atacar tus ancestros a acusarte de «victimizarte» ya no está discutiendo sobre genética ni sobre hechos históricos, sino sobre tu estado emocional y tu marco ético.

Esta acusación es una táctica defensiva clásica que persigue fines muy concretos. Primero trata de desactivar la crítica ética mediante el estigma. Etiquetar a alguien de "víctima" o "victimista" busca hacerle sentir avergonzado o débil. El objetivo es que dejes de señalar un problema histórico o social para defenderte de la etiqueta de "llorón" o "resentido".

Intenta confundir el análisis riguroso con un capricho personal, reduciendo el análisis social, histórico y genómico de Canarias a un mero berrinche individual o a un "complejo de inferioridad".

Lo que intenta en el fondo es imponer el "borrón y cuenta nueva" para defender el estatus actual que el favorece y desactivar la crítica, la reclamación o el cambio. Busca forzar un consenso según el cual hablar del pasado o del impacto del colonialismo es inútil, innecesario o "divisivo", asumiendo que el estado actual de las cosas es el punto de partida neutro y deseable. Por eso te dice “Eso pasó hace 500 años, supéralo”.


Analizar objetivamente la historia y sus secuelas no es victimizarse, es tener rigor. Denunciar un proceso de conquista, colonización y etnocidio por asimilación no significa pedir lástima, significa entender cómo se construyó la realidad en la que vivimos hoy.

Si estudiar el impacto del pasado es "victimismo", entonces cualquier pueblo que recuerde su historia estaría incurriendo en lo mismo. Hablar de historia no es drama, es cultura. Analizar la Conquista y colonización - así como la estructura de control de España en Canarias y como afecta a su desarrollo - es tan legítimo como estudiar cualquier otro periodo histórico, especialmente si la sociedad actual sigue padeciendo ese trauma - de forma consciente o inconsciente - y sigue afectando a la cultura, las relaciones de poder, el grado de autonomía y autogobierno y la realidad económica, política y social.

El pasado no desaparece porque hayan transcurrido siglos, ni una conquista y asimilación violenta y forzada se hace más justa con el paso del tiempo, solo se hace más vieja. Las instituciones, estructuras de propiedad, identidades y relaciones de poder pueden tener consecuencias posteriores.

Superar un pasado no significa borrarlo, ni esconderlo o negarlo como se sigue haciendo hoy en día. Significa entenderlo e integrarlo. El pasado no se cambia, pero entenderlo explica por qué nuestra sociedad es como es a día de hoy. Significa comprender cómo llegamos hasta aquí y cual es la raíz de nuestros problemas actuales a muchos niveles, incluidos los económicos, políticos, geopolíticos, sociales, culturales, identitarios y hasta psicológicos. 

Superar el pasado no significa olvidarlo. Significa comprenderlo e integrarlo.

Identidad y conciencia étnica. Pureza racial, genealogía e identidad no son lo mismo

Albert Memmi afirmaba que el discurso del colonizador, a pesar de disfrazarse de valores humanitarios, era profundamente racista. Esto demostraba la hipocresía y “mala fé” del colonizador

El discurso colonial y el discurso español confunde tres conceptos diferentes, pureza racial y genealogía, identidad y conciencia étnica, haciéndolos sinónimos cuando no lo son. No en vano fueron los españoles los que en la Edad Media inventaron el racismo moderno según el Profesor Casagranda de la Universidad de Austin, Texas. 

La España fundamentalista cristiana necesitaba categorizar la ascendencia para rechazar la herencia morisca y sefardí. Por primera vez en la historia, desde que tenemos registros, una sociedad mapeó el valor humano directamente en la pigmentación de la piel y los niveles de melanina, equiparando la piel más oscura con la ascendencia musulmana/judía y la piel más clara con el linaje cristiano puro. Los romanos tuvieron emperadores africanos y árabes, sin que el tono de piel fuera impedimento para ello. Pero los españoles para diferenciar quien era más judío o musulmán y quien mas “godo” decidieron crear un sistema en base a la cantidad de melanina en la piel. 


Las leyes y normas sociales dictaban que incluso los conversos debían demostrar un linaje inmaculado a través de los procesos de "pureza de sangre" de la Inquisición española, cimentando un sistema de castas hereditario y físico que luego se extendió por la Europa colonizadora.

El racismo está profundamente arraigado en el ethos español. Hoy en día el pueblo español muestra multitud de actitudes racistas así como  actitudes ligadas a la xenofobia y a la imposición de una uniformidad cultural destruyendo las diferencias que se refleja en la actitud del nacionalismo español frente a nacionalismos periféricos como el catalán, el canario, el gallego o el vasco, así como al odio religioso y/o lingüístico-cultural. Esto demuestra lo poco que han avanzado desde la Edad Media y la falta de espíritu crítico sobre su propia historia. 

Los españoles no solamente inventaron el racismo sino también el colonialismo. Canarias no es solo la colonia mas antigua del mundo sino también el laboratorio fundacional del colonialismo. Primero fue un colonialismo de conquista y segregación y posteriormente un colonialismo de asimilación forzada.

Pero pureza racial y genealogía, identidad y conciencia étnica no son sinónimos. Una etnia se refiere a un grupo de personas que mantienen un lazo social producto de una cultura, lengua, religión u origen compartidos. Una etnia no requiere ni pureza racial ni homogeneidad racial porque es un concepto cultural y no biológico. Fijate en los tuareg. Los tienes de todos los colores, desde blancos pelirrojos y rubios hasta negros, pasando por toda la gama de colores intermedios. Todos ellos son de la etnia tuareg y se reconocen como tales.

Históricamente, la noción de raza se utilizó como una forma de justificar desigualdades sociales y políticas, pero eso no pasa en las sociedades del norte de Africa. Eso pasa en las sociedades europeas y en sus colonias.

Para ser étnicamente canario y heredero de la cultura de los antiguos canarios no necesito pasar un test de “pureza de sangre” – otro concepto inventado por los españoles – de igual forma que un negro hausa que adoptó la cultura tuareg no tiene que demostrar que desciende de Tin Hinan.

Pero un español va a tratar de convencerte de que tu eres “tan español como uno de Cuenca” al mismo tiempo que te llamarán “los panchitos de Europa” o “moros con corbata” como llamaban los españoles a los canarios en el Sáhara español. En realidad “tan español como uno de Cuenca” te lo dice no porque lo crea sino porque le conviene. El español siempre ha tratado de negar la diferencia e imponer una sola identidad cultural. Lo hicieron los reyes católicos con la expulsión de moros y judíos, lo hizo el franquismo y lo continua haciendo el discurso españolista profundo.


Eres tan español como uno de Cuenca aunque hables distinto, tengas una historia completamente distinta y seas heredero de una cultura totalmente distinta que llevan cinco siglos intentando erradicar o vendérnosla como una asimilación bondadosa y amistosa siguiendo la Leyenda rosa de la Hispanidad inventada en el franquismo para hacer compatibles la historia de España y los hipócritas ideales católicos. Eres tan español como uno de Cuenca no porque me lo crea sino porque me interesa que tu lo pienses. Así buscaras mi validación, la asimilación y demostrare mi superioridad y tu inferioridad, mientras mantengo el estado actual de las cosas que es para mi lo deseable. Puedes ser aceptado en un escalón inferior si dejas de ser tu y te pareces a mi, cosas que nunca lograras del todo, y así extendemos el chicle otros 500 años….Esa es la mala fé del colonizador de la que hablaba Albert Memmi.

¿Y cual es la identidad de un pueblo mestizo?

Y aquí llegamos finalmente al núcleo de la cuestión; “a los guanches los mataron tus antepasados, no los míos”, “eres descendiente de los conquistadores”, “solo tienes de guanche un 18% el resto es sangre española” y “mira tus apellidos”.

Tenemos ancestros en ambos lados, pero no por una alianza pacífica. Nuestra genética materna demuestra que descendemos directamente de los pueblos agredidos que sobrevivieron al proceso colonial.  Precisamente porque la sociedad canaria actual es el resultado directo de la supervivencia aborigen y la mezcla forzada con los colonizadores, conocemos el impacto de esa historia. Condenar la violencia de un proceso colonial no depende de tu árbol genealógico, sino de tu rigor histórico y ético. 

No. no soy español, soy mestizo. Y un individuo mestizo puede formar su identidad sobre aquella parte con la que identifica sus valores y sus simpatías, especialmente cuando ese mestizaje se hizo a la fuerza y mediante asimilación forzada.

El mestizaje genético es un hecho biológico, no un mandato de identidad. Un mestizo puede priorizar la parte de su linaje con la que sintoniza valores o simpatías, e incluso rechazar completamente el legado cultural del colonizador. La identidad personal es electiva.

La identidad no está determinada exclusivamente por la genética. La identidad colectiva se construye mediante memoria, cultura, lengua, territorio, valores, historia compartida, vínculos familiares y reconocimiento social. La ascendencia genética puede formar parte de ella, pero no la determina por sí sola.


Por eso el mestizaje no obliga a una persona a identificarse exclusivamente con una de las partes de su genealogía. Un individuo puede reconocer su ascendencia europea y, al mismo tiempo, identificarse culturalmente con la continuidad indígena canaria. No necesita demostrar pureza biológica para tener memoria. Ni necesita negar el mestizaje para reconocer a sus antepasados indígenas.

La elección identitaria de un individuo mestizo en un pueblo colonial sometido a genocidio y etnocidio no significa negación psicológica, ni depende del grado de pureza de sangre”, es un acto de libre ejercicio de su libertad individual. 

Una libertad que el español trata de negar exigiendo que te identifiques con el colonizador por ser mestizo, renunciando a tu linaje materno ancestral. Y es que la asimilación no es un regalo, es un tributo. Para ser aceptado tienes que dejar de ser tú y parecerte a mi, cosa que nunca conseguirás del todo porque siempre serás un mestizo.

Y es que, como decía Memmi, la “mala fe” (mauvaise foi) del colonizador impregna todo su discurso. La falsedad y la hipocresía que caracteriza la justificación de la colonización, donde se ocultan las verdaderas intenciones de dominación y explotación bajo un discurso de civilización y progreso o promesas de “asimilación” siempre incompleta. La integración es puedes ser tú y te acepto, la asimilación para ser aceptado tienes que renunciar a ser tu y parecerte a mi.

Pero Canarias siempre será mestiza. Por mucho que se esfuerce el canario nunca será un igual. Un mar lo separa. El problema es que en la mentalidad racista española una cultura mestiza y subordinada a la española será siempre una cultura inferior por no ser "pura de sangre" y por haber sido derrotada. un lugar para divertirse e ir de vacaciones que recuerda la grandeza del pasado imperial. Porque tu búsqueda de aceptación, de convertirte en él, validad su superioridad y tu inferioridad.

En realidad una cultura mestiza es superior, porque integra más conocimiento y más influencias que la pueblerina idea de una cultura pura, encerrada en si misma y con pureza racial mesetaria. Los tuareg son mestizos y su cultura no es inferior a ninguna otra. Por eso saben integrar cosas e influencias sin perder su propia cultura. El ejemplo lo tienes en el denominado "blues del desierto".

No necesitamos pureza racial, ni estamos obligados a identificarnos con España y su cultura o sus valores por el simple hecho de tener sangre española. Un mestizo como nosotros no necesita negar el mestizaje para priorizar la herencia y los valores indígenas tras la conquista y asimilación forzada. … ni tampoco justificarnos. La sangre no es un escudo contra la critica ni blinda a España de discutir ni la historia ni la realidad colonial de Canarias.

La asimilación forzada y el mestizaje tampoco exoneran ni elimina la responsabilidad histórica de la cultura dominante ni de sus instituciones que autorizaron, organizaron y ejecutaron la conquista y el etnocidio cultural. Los Estados sucesores basan su soberanía en los procesos de conquista, pero eso no borra ni exonera los actos originales ni los actos desde la conquista hasta hoy.

Conclusión

La cultura de un pueblo no se mide por la "pureza biológica" (un concepto racista descatalogado), sino por su continuidad territorial, social e histórica.  La pregunta correcta nunca fue «¿cuánto ADN de guanche tienes?» ni tampoco «¿Cuales son tus apellidos?». La pregunta realmente importante es otra. ¿Qué hacemos nosotros con la memoria y el legado de quienes nos precedieron?

Porque ni el mestizaje, ni los apellidos impuestos, ni la asimilación, ni cinco siglos de historia colonial borran a los antiguos canarios, ni de la memoria, ni de la cultura ni de la mitocondria presente en cada una de tus células.

Somos el resultado de una historia compleja, hecha de conquista, violencia, mestizaje, resistencia, adaptación, asimilación, supervivencia y subordinación a un poder externo.

No necesitamos pureza racial para tener memoria. No necesitamos negar nuestro mestizaje para reconocer a nuestros antepasados indígenas. Y tampoco necesitamos cargar con una culpa heredada para denunciar una injusticia histórica.

La responsabilidad histórica pertenece a quienes hicieron y sostuvieron las instituciones y las estructuras de poder de aquel proceso y de los cinco siglos de asimilación cultural y etnocidio. 

La memoria, en cambio, nos pertenece a nosotros. Nos pertenece a quienes vinimos después. Y quizá eso sea precisamente lo que algunos no quieren que entendamos.

Un canario actual no critica la historia porque "sus genes sean 100% puros", sino porque analiza las consecuencias de un proceso histórico, institucional y cultural que afectó y sigue afectando a traves de las estructuras de poder, al territorio donde vive. Un proceso histórico de conquista, despojo y aculturación que sigue hasta nuestro días y un discurso colonial español que trata de esconderlo y justificarlo.

El ADN puede decirnos algo sobre nuestros antepasados. Los apellidos pueden decirnos algo sobre nuestra genealogía y el proceso histórico de asimilación y aculturización. Pero ninguno de los dos decide ni quiénes somos ni quién tiene derecho a recordar la historia de Canarias y defender la cultura nativa. Esa herencia es nuestra por razones étnicas y no solamente genéticas, incluso si no tienes ni una sola gota de sangre nativa porque compartimos una historia y un legado.

Porque les guste o no, somos herederos de aquel pueblo que masacraron y cuya supervivencia llevan negando 500 años.



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1 En la practica se produce emigración tanto de súbditos de la corona de Aragón como de la corona de Portugal mediante excepciones 

1El abanico de ancestros distintos en la Península es considerablemente mayor que en Canarias por diferencias demográficas y de conectividad




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