El Complejo de Nerón en Canarias: inmigración, dependencia económica y destrucción del colonizado (III)
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| La desposesión, expulsión y borrado del nativo |
El Complejo de Nerón en el discurso colonial en Canarias
Cómo se destruye un pueblo sin exterminarlo: inmigración, economía y asimilación colonial
Pero existe una tercera dimensión que resulta imprescindible para comprender el funcionamiento de un sistema colonial: la transformación material de la sociedad colonizada y la desposesión y expulsión del nativo.
El colonialismo no actúa únicamente sobre la memoria, la cultura o la identidad. También transforma quién posee la tierra, quién controla las instituciones, qué actividades económicas se desarrollan, hacia dónde fluyen los beneficios y quién tiene acceso a las oportunidades.
Una sociedad puede conservar formalmente su población y, sin embargo, perder progresivamente el control sobre su territorio, su economía y sus instituciones. Puede incluso llegar a una situación paradójica: el colonizado se vuelve minoritario en los espacios económicos y sociales de mayor poder mientras se le responsabiliza de no prosperar dentro de un sistema que no controla.
La obligación de integrar Canarias dentro de la UE como Región Ultraperiférica, renunciando a sus Puertos Francos y sujeto al movimiento simétrico de personas y capitales, en lugar de como País y Territorio de Ultramar (en el que el canario tiene libre circulación en Europa pero el europeo no tiene derecho a residencia) quizás lo entiendas mejor desde esta óptica.
Inmigración, desplazamiento económico y ahogamiento del nativo
Pero la ingeniería social puede producirse como resultado acumulativo de incentivos económicos, privilegios jurídicos, propiedad, empleo, migración y acceso desigual a los recursos. si castro el crecimiento y las oportunidades el nativo se verá forzado a vender su tierra y eventualmente a marcharse o convertirse en un desposeído. Es el modelo de la reserva india, los asfixio económicamente para obligarlos a vender sus tierras.
El colonizado económicamente desplazado
¿Cómo se destruye un pueblo sin exterminarlo? Mediante la ingeniería social usando la demografía, la inmigración, la economía y la asimilación colonial utilizada para la transformación material de la sociedad colonizada. La sustitución o desplazamiento de población no necesita implicar necesariamente una política explícita de «sustitución» o «expulsión» para producir efectos de ingeniería social.
Y aquí aparece un mecanismo especialmente importante. Si la población colonizada tiene menos acceso a la propiedad, al capital, a las oportunidades, a los mercados y a los empleos de mayor productividad mientras la población llegada desde la metrópoli - o la élite dominante leal a esta - tiene un acceso privilegiado a ellos, la desigualdad no necesita explicarse por una supuesta inferioridad cultural del nativo. Puede ser el resultado de la propia estructura colonial como bien ha demostrado el premio nobel de economía Daron Acemoglu.
Primero se construye una estructura que limita las posibilidades económicas del colonizado. Después se utilizan las consecuencias de esa estructura para demostrar que el colonizado es incapaz de sostenerse por si mismo o poseer capacidad de agencia.
Albert Memmi observó precisamente cómo el discurso colonial transforma una relación de poder en una supuesta característica moral del colonizado: el colonizador aparece como trabajador, emprendedor y productivo, mientras el colonizado es descrito como perezoso, improductivo y dependiente.
Si se ven forzados a emigrar buscando oportunidades, entonces Canarias necesita importar población porque los canarios no quieren trabajar. El sistema racionaliza esta "lógica perversa" y de mala fé, consiguiendo así convertir sus propios resultados en pruebas autojustificantes.
Y entonces aparece el círculo perfecto. No prosperan porque son unos aplatanados que no saben trabajar. Pero si prosperan es porque reciben ayuda. Si reclaman autonomía no saben gobernarse y si el sistema fuerza la dependencia política y económica entonces «Son dependientes por naturaleza.»
La inmigración como acelerador de la transformación social y mecanismo del Complejo de Nerón
La inmigración debe analizarse aquí con especial cuidado. Te voy a hacer cuatro preguntas.
¿Qué ocurre cuando una economía colonial importa población en una sociedad con una alta tasa de paro estructural y juvenil?
Pues que ni los jóvenes pueden formar familias ni los que están en paro escapar de la dependencia y las paguitas o los planes de empleo publico temporales de los ayuntamientos o cabildos.
¿Qué ocurre cuando una economía colonial importa población porque el modelo económico creado no genera suficientes oportunidades para la población local, mientras simultáneamente concentra la propiedad y el valor añadido en manos foráneas?
Que la población local se queda a servir cafés y hacer las camas o es expulsada y reemplazada por inmigrantes mas baratos.
¿Qué ocurre cuando se desvía la inmigración ilegal de mano de obra de baja cualificación hacia Canarias como presidio de ultramar y se mantiene ahí y se la subvenciona?
Pues que la capa más vulnerable de la sociedad nativa es forzada a emigrar o a la exclusión social.
¿Qué ocurre cuando se fomenta la inmigración de colonos europeos con mayor poder adquisitivo y salarios?
Pues que el nativo es expulsado del mercado de la vivienda y de alquiler, no puede formar una familia y termina desapareciendo.
No hace falta expulsar a una población para desplazarla. Basta con hacer que pierda progresivamente el acceso a la propiedad, al capital, a los empleos de mayor productividad y a los centros donde se toman las decisiones. Que se le niegue la capacidad de agruparse y organizarse financieramente agrupando ahorro en vehículos de inversión, manteniéndola en el analfabetismo financiero o destruyéndole el sector financiero propio como ocurrió con las Cajas de Ahorro canarias.
En este sentido la ceguera de la izquierda demonizando las finanzas es desarmar al nativo y hacerlo competir en inferioridad de condiciones y desarmado por cuestiones propagandísticas e ideológicas obsoletas, por decirlo de forma suave.
El mecanismo se completa cuando la población que ha quedado económicamente subordinada comienza a ser responsabilizada de su propia situación. Si es pobre, es porque no trabaja. Si depende de transferencias, es porque está acostumbrada a vivir del Estado. Si no crea empresas, es porque carece de iniciativa. Si protesta contra el modelo económico, es porque tiene una mentalidad atrasada.
Y cuando una población deja de controlar los recursos fundamentales de su propio territorio, puede convertirse en extranjera económica en su propia tierra sin que nadie haya tenido que expulsarla físicamente.
El colonizado deja entonces de preguntarse por qué es pobre dentro de un sistema determinado y empieza a preguntarse qué defecto tiene él para ser pobre.
Pero nunca se pregunta quién diseñó las reglas del juego, de un juego que se diseña en Madrid y que no depende exclusivamente de los políticos locales.
Ese es uno de los triunfos psicológicos más profundos del Complejo de Nerón al convertir una desigualdad estructural en un defecto personal y una relación histórica de poder en una supuesta inferioridad cultural.
Conclusiones
Memmi explica que el colonizador es un usurpador y lo sabe. Se sabe en un lugar que no le corresponde de forma justa. Su triunfo lleva implícita una imagen de sí mismo que en el fondo condena. Al triunfar mediante la fuerza y la injusticia, el opresor padece un conflicto interno constante que no lo calma nunca. Para acallar su propia culpa, el usurpador recurre a dos mecanismos inseparables: inflar y exagerar sus propios méritos (atribuyéndose una superioridad innata) y denigrar profundamente al oprimido (culpabilizándolo de su propia desgracia y atraso).
Las políticas de asimilación en Canarias históricamente obligaron a la población local a adoptar el idioma, las costumbres, la religión y la cosmovisión de Sevilla y Madrid, tratando cualquier rasgo lingüístico local distintivo (como el acento o el vocabulario canario) o costumbre como "vulgar" o "incorrecto".
Al igual que el emperador romano que destruía y manipulaba para mantener un poder sustentado en la culpa y el exceso, el colonialista destruye la cultura, la autonomía y la realidad del colonizado, creando un orden falso donde él se pone como la encarnación del bien absoluto frente al dominado
El racismo y la asimilación no son un accidente, sino las herramientas fundamentales de este complejo para naturalizar la opresión y marcar una frontera - tanto con el nativo como con el asimilado - muchas veces invisible pero inquebrantable.
Memmi señala que el sistema colonial empuja al colonizador y a la élites coloniales a la mediocridad intelectual y moral, ya que se sustenta en privilegios falsos en lugar de en méritos reales. El usurpador vive atrapado en este bucle, no puede renunciar a sus privilegios sin perder su estatus, por lo que defiende su injusticia por todos los medios mientras exige que la historia le dé la razón. Por eso necesita manipularla, negar la historia o incluso, en el caso de Canarias, la geografía.
Lo peor es que el canario ha aceptado e interiorizado todos estos juicios y mecanismos coloniales a través de un mecanismo de defensa psicológico llamado introyección que nos lleva a aceptar y permitir que un tercero nos defina o defina nuestra realidad sin tener en cuentas sus motivaciones o intereses que le ha llevado a emitir dicho juicio..
Si en el mito de la tierra vacía el colonizador necesita vaciar el territorio de legitimidad antes de apropiárselo, en el complejo de Nerón necesita vaciar al colonizador de responsabilidad histórica sobre la situación. Los efectos de la dominación se reinterpretan como pruebas de una inferioridad preexistente, cuando podrían ser, al menos en parte, consecuencias del propio proceso colonial.
El discurso colonial español sobre Canarias no parece apoyarse únicamente en el "mito de la tierra vacía" ni en el "Complejo de Nerón", sino en una cuarteta o tétrada de legitimación:- Antes de la conquista no había una civilización plenamente legítima (vaciamiento del territorio y de la soberanía).
- Durante la conquista: "La violencia fue necesaria o inevitable." (misión civilizadora).
- Después de la conquista: "Los guanches desaparecieron." (eliminación del sujeto de la memoria y de la posible reclamación)
- En el presente: «El problema sois vosotros. Si Canarias tiene problemas es porque los canarios son incapaces» (culpa al colonizado de los efectos de la estructura creada por la colonización para el control del territorio)
Esa secuencia encaja de forma coherente con la lectura de Memmi. Primero se conquista el territorio. La legitimidad de la apropiación se construye desvalorizando al pueblo conquistado y, posteriormente, disolviendo su continuidad histórica. De este modo, la presencia actual del pueblo colonizado deja de cuestionar el orden surgido de la conquista. Y finalmente se responsabiliza al descendiente de las consecuencias de la estructura creada por la conquista.
Es precisamente esa combinación —deslegitimación del pasado y negación de la continuidad— la que convierte a la memoria histórica en un terreno tan disputado en muchos contextos coloniales, incluido el canario.
Ese es el recorrido completo del discurso colonial. El colonizador ya no necesita decir «yo te domino», le basta con conseguir que el colonizado piense «yo soy incapaz».
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- Antes de la conquista no había una civilización plenamente legítima (vaciamiento del territorio y de la soberanía).
- Durante la conquista: "La violencia fue necesaria o inevitable." (misión civilizadora).
- Después de la conquista: "Los guanches desaparecieron." (eliminación del sujeto de la memoria y de la posible reclamación)
- En el presente: «El problema sois vosotros. Si Canarias tiene problemas es porque los canarios son incapaces» (culpa al colonizado de los efectos de la estructura creada por la colonización para el control del territorio)
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