El Complejo de Nerón en Canarias: inmigración, dependencia económica y destrucción del colonizado (III)

La desposesión, expulsión y borrado del nativo

En los tres artículos anteriores hemos visto dos mecanismos fundamentales del discurso colonial. Primero, el mito de la Tierra Vacía, mediante el cual se despoja al territorio conquistado de su legitimidad histórica para justificar su apropiación. Después, el Complejo de Nerón, mediante el cual el colonizador construye una imagen del colonizado como atrasado, incapaz, dependiente, perezoso, aplatanado o responsable de su propia desgracia. Luego busca su eliminación.

En la primera parte de este artículo ahondaremos en las frases y argumentos del discurso español en Canarias, asociados al Complejo de Nerón, que seguramente te sonarán. 

En la segunda parte analizaremos una dimensión del Complejo de Nerón, que resulta imprescindible para comprender el funcionamiento del sistema colonial, la inmigración y la economía como armas para erradicar al nativo. 

El Complejo de Nerón en el discurso colonial en Canarias

En Canarias se dan una serie de argumentos, muchos de ellos aceptados e interiorizados por los propios canarios mediante la introyección, que reflejan este mecanismo de Complejo de Nerón. 

1. "Canarias siempre fue España"

Este argumento elimina la ruptura histórica. La expresión "siempre fue España" convierte un proceso histórico de conquista en una continuidad natural ignorando la conquista militar y la ocupación colonial en un proceso que desde que se inicia en el siglo XIV hasta hoy dura siete siglos.

2. "Canarias depende de España porque los canarios no saben gobernarse."

Primero desaparecen las instituciones políticas indígenas, después se integran las islas en un sistema político diseñado desde fuera, se diseñan las instituciones para extraer el máximo de valor añadido y maximizar el control de población a costa de su progreso y bienestar, la dependencia política y económica propia del colonialismo se presenta como una incapacidad natural de los propios canarios.

Es decir, la dependencia creada por el proceso colonial termina interpretándose como una característica inherente del colonizado siguiendo el discurso y las pautas que Albert Memmi describió para el discurso colonial.

3. "Si Canarias tiene problemas económicos es por culpa de los canarios."

Aquí el foco se desplaza completamente hacia la población local. Quedan en segundo plano cuestiones como la estructura histórica de la propiedad, el modelo económico y las relaciones económicas y políticas construidas durante siglos, las relaciones fiscales y administrativas, la especialización productiva impuesta. Esto no significa que no existan responsabilidades locales, sino que el análisis omite los condicionantes históricos y las estructuras impuestas desde Madrid (Estatuto, Régimen Económico y Fiscal, Ley Electoral, integración en Europa impuesta como Región Ultraperiférica y no como País y Territorio de Ultramar, etc..)

4. "La identidad canaria es débil porque ni los propios canarios la valoran."

Este argumento olvida que durante siglos existieron políticas de homogeneización cultural, lingüística y educativa orientadas a construir una identidad nacional española común. Olvida la represión cultural y lingüística de la Inquisición o del franquismo, la distorsión y manipulación de la historia de Canarias y su desconocimiento de la misma por la mayor parte de la población.

La denigración de la cultura canaria hecha desde las propias instituciones canarias y los medios de comunicación que insisten en el discurso colonial francés del siglo XIX y el franquista para seguir explicando las sociedades de los antiguos canarios o la posterior historia colonial.

Desde el enfoque de Memmi, el debilitamiento de una identidad colectiva puede ser consecuencia de un proceso histórico de asimilación, no simplemente de una falta de voluntad de quienes la heredan.

5. "Los canarios abandonaron su cultura porque era inferior."

Aquí la desaparición parcial de elementos culturales se explica por su supuesta escasa calidad. Sin embargo, la antropología suele considerar también factores como la represión, las prohibiciones, la estigmatización, los cambios institucionales, los incentivos económicos y la integración en nuevas estructuras de poder. Además de la represión religiosa propia de la cultura católica española y sus instituciones.

6. "Los canarios viven del Estado, dependen de la caridad del resto porque no pueden mantenerse por si solos."

Es un argumento frecuente en distintos territorios periféricos. Desde la perspectiva de Memmi, convendría analizar también si determinadas formas de dependencia económica son resultado de decisiones estructurales acumuladas durante siglos o de políticas orientadas a limitar el crecimiento y el desarrollo para favorecer el control político, en lugar de atribuirlas únicamente a una supuesta cultura de la dependencia. Como decía Memmi "Nada podría legitimar tanto el privilegio del colonizador como su trabajo; nada podría legitimar mejor el desvalimiento del colonizado que su ociosidad. El retrato mítico del colonizado incluirá, pues, una increíble pereza. El del colonizador, el gusto meritorio de la acción. Al mismo tiempo, el colonizador insinúa que emplear al colonizado es poco rentable, lo que le autoriza a pagar salarios inverosímiles."

Que Canarias, siendo un archipiélago, no tenga un modelo offshore sino una economía centrada en actividades de poco valor añadido y marginales en la cadena de valor de las industrias y el turismo, tan solo puede entenderse desde esta perspectiva.

7. "Canarias necesita que Madrid decida porque aquí todo acaba en caciquismo."

Este argumento mezcla un fenómeno real —el caciquismo ha existido en distintos momentos de la historia canaria y española— con una conclusión esencialista: que la tutela externa sería la única solución posible.

Desde una lectura inspirada en Memmi, cabría preguntarse si parte de esas dinámicas clientelares también están relacionadas con instituciones y estructuras históricas desarrolladas durante el propio proceso de integración política.

De hecho el caciquismo es una arquitectura de poder donde el cacique es el brazo local del poder central. España siempre manejo su Imperio a traves de caciques y virreyes. El caciquismo es consustancial a la cultura española y a su control de sus posesiones de ultramar.

El caciquismo está incentivado en la Ley Electoral Canaria y en el Régimen Económico y Fiscal que Madrid diseñó para Canarias. Cuando Canarias accede a la autonomía en 1982, muchos creyeron que el viejo caciquismo se había agotado. Pero lo que ocurrió fue lo contrario. El caciquismo se transformó, se modernizó y se atrincheró. Dejó de ser solo una red de favores personales para convertirse en un sistema de dependencia legalizada sostenido por cuatro pilares: el Régimen Económico y Fiscal (REF), la financiación autonómica, los fondos europeos y la ley electoral.

El caciquismo canario no es un residuo arcaico, sino una continuidad colonial disfrazada de autonomía. Su raíz profunda está en la alianza entre élites locales y Estado central, en un modelo económico dependiente y en una cultura política paternalista que sustituye el derecho por la dádiva y la libertad por la subvención.

8. "Todo lo bueno vino de fuera."

Es quizá la forma más clara del complejo de Nerón junto con la de "ya no quedan guanches". Así todo lo de fuera es bueno y superior. 

Se atribuye al exterior la educación, la modernidad y la prosperidad mientras seguimos encerrados en una jaula que nos construyeron los españoles. Pero los problemas se atribuyen casi exclusivamente a la sociedad local. La consecuencia es que el agente colonizador aparece como el origen del progreso y queda eximido de responsabilidad por los efectos negativos del proceso histórico.

Cómo se destruye un pueblo sin exterminarlo: inmigración, economía y asimilación colonial

Pero existe una tercera dimensión que resulta imprescindible para comprender el funcionamiento de un sistema colonial: la transformación material de la sociedad colonizada y la desposesión y expulsión del nativo.

El colonialismo no actúa únicamente sobre la memoria, la cultura o la identidad. También transforma quién posee la tierra, quién controla las instituciones, qué actividades económicas se desarrollan, hacia dónde fluyen los beneficios y quién tiene acceso a las oportunidades.

Una sociedad puede conservar formalmente su población y, sin embargo, perder progresivamente el control sobre su territorio, su economía y sus instituciones. Puede incluso llegar a una situación paradójica: el colonizado se vuelve minoritario en los espacios económicos y sociales de mayor poder mientras se le responsabiliza de no prosperar dentro de un sistema que no controla.

Aquí aparece una cuestión especialmente delicada para Canarias: el papel de la inmigración de colonos y de la transformación demográfica asociada a la integración colonial, unido a la concentración de la propiedad y a la subordinación económica de la población local.

No se trata de afirmar que toda inmigración sea colonial ni de atribuir intenciones idénticas a todos los inmigrantes. Se trata de estudiar un mecanismo histórico: qué ocurre cuando la llegada de población vinculada a la potencia dominante coincide con la apropiación de recursos, la transformación de la propiedad, la creación de nuevas élites y la subordinación económica de la población originaria.

Porque para destruir al colonizado no siempre es necesario expulsarlo. A veces basta con convertirlo progresivamente en un extraño dentro de su propia estructura económica, política y cultural.

La obligación de integrar Canarias dentro de la UE como Región Ultraperiférica, renunciando a sus Puertos Francos y sujeto al movimiento simétrico de personas y capitales, en lugar de como País y Territorio de Ultramar (en el que el canario tiene libre circulación en Europa pero el europeo no tiene derecho a residencia) quizás lo entiendas mejor desde esta óptica.

Inmigración, desplazamiento económico y ahogamiento del nativo

El dominio colonial no se limita a ocupar un territorio. También transforma las relaciones de poder que determinan quién puede vivir de él. Una de las herramientas más importantes de esa transformación puede ser la llegada de población procedente de la potencia dominante cuando esta se produce simultáneamente con la apropiación de tierras, la creación de nuevas estructuras de propiedad, la introducción de nuevas relaciones laborales y la concentración de las actividades económicas más rentables en manos de grupos vinculados al poder colonial.

Al canario se le puede expulsar ahogándolo económicamente y negándole las oportunidades y la diversificación económica en su tierra. La historia de la emigración de canarios a América mientras se mantenían a las islas pobres y llegaban colonos de España demuestra que no es necesario que exista una orden explícita - como con los judíos y moriscos - diciendo «sustituyan a la población indígena». Esto no se podía haber hecho en Canarias porque dos razones, primero porque contradice las bulas papales que "legitiman" la conquista y obligaban a la evangelización de los nativos, y segundo porque se hubieran quedado sin mano de obra barata y esclavos. Al fin y al cabo a lo que vinieron es a convertirse en señores de vasallos. 

Pero la ingeniería social puede producirse como resultado acumulativo de incentivos económicos, privilegios jurídicos, propiedad, empleo, migración y acceso desigual a los recursos. si castro el crecimiento y las oportunidades el nativo se verá forzado a vender su tierra y eventualmente a marcharse o convertirse en un desposeído. Es el modelo de la reserva india, los asfixio económicamente para obligarlos a vender sus tierras.

El resultado puede ser mucho más profundo que un simple cambio demográfico. El nativo permanece físicamente en el territorio, pero pierde progresivamente su posición dentro de él. Puede conservar su casa pero perder la tierra. Puede conservar su lengua durante un tiempo pero perder los espacios donde utilizarla. Puede conservar su identidad familiar pero perder el control de la economía. Puede seguir siendo mayoría numérica durante generaciones y, sin embargo, convertirse en una población subordinada dentro de las estructuras de poder.

El colonizado económicamente desplazado

¿Cómo se destruye un pueblo sin exterminarlo? Mediante la ingeniería social usando la demografía, la inmigración, la economía y la asimilación colonial utilizada para la transformación material de la sociedad colonizadaLa sustitución o desplazamiento de población no necesita implicar necesariamente una política explícita de «sustitución» o «expulsión» para producir efectos de ingeniería social

Y aquí aparece un mecanismo especialmente importante. Si la población colonizada tiene menos acceso a la propiedad, al capital, a las oportunidades, a los mercados y a los empleos de mayor productividad mientras la población llegada desde la metrópoli - o la élite dominante leal a esta - tiene un acceso privilegiado a ellos, la desigualdad no necesita explicarse por una supuesta inferioridad cultural del nativo. Puede ser el resultado de la propia estructura colonial como bien ha demostrado el premio nobel de economía Daron Acemoglu.

Primero se construye una estructura que limita las posibilidades económicas del colonizado. Después se utilizan las consecuencias de esa estructura para demostrar que el colonizado es incapaz de sostenerse por si mismo o poseer capacidad de agencia.

Albert Memmi observó precisamente cómo el discurso colonial transforma una relación de poder en una supuesta característica moral del colonizado: el colonizador aparece como trabajador, emprendedor y productivo, mientras el colonizado es descrito como perezoso, improductivo y dependiente.

Si se ven forzados a emigrar buscando oportunidades, entonces Canarias necesita importar población porque los canarios no quieren trabajar. El sistema racionaliza esta "lógica perversa" y de mala fé, consiguiendo así convertir sus propios resultados en pruebas autojustificantes. 

Y entonces aparece el círculo perfecto. No prosperan porque son unos aplatanados que no saben trabajar. Pero si prosperan es porque reciben ayuda. Si reclaman autonomía no saben gobernarse y si el sistema fuerza la dependencia política y económica entonces «Son dependientes por naturaleza.»

La transformación demográfica y económica puede contribuir a desarticular al colonizado como sujeto colectivo. Es un proceso acumulativo a lo largo del tiempo; inmigración de población vinculada al poder colonial, concentración de la propiedad, dependencia económica, expulsión o emigración de población local, precarización y posterior culpabilización del propio nativo.

Es el mismo proceso que usa la Iglesia en el sincretismo religioso. Primero legitimo la conquista en nombre de Dios y la financió con indulgencias, limosna y venta de bulas de cruzada. Luego esclavizo a la población participando en el reparto de tierras y esclavos. Luego me asocio con el poder pero juego a poli bueno-poli malo, yo soy el bueno. Me apropio de las fiestas y los lugares sagrados y les pongo una iglesia encima. Al principio dejo que sigan con sus costumbres pero poco a poco las voy prohibiendo hasta hacerlas desaparecer. Con el pueblo colonizado y su cultura ocurre lo mismo, incluso con sus propias personas.

La inmigración como acelerador de la transformación social y mecanismo del Complejo de Nerón

La inmigración debe analizarse aquí con especial cuidado. Te voy a hacer cuatro preguntas.

¿Qué ocurre cuando una economía colonial importa población en una sociedad con una alta tasa de paro estructural y juvenil?

Pues que ni los jóvenes pueden formar familias ni los que están en paro escapar de la dependencia y las paguitas o los planes de empleo publico temporales de los ayuntamientos o cabildos.

¿Qué ocurre cuando una economía colonial importa población porque el modelo económico creado no genera suficientes oportunidades para la población local, mientras simultáneamente concentra la propiedad y el valor añadido en manos foráneas?

Que la población local se queda a servir cafés y hacer las camas o es expulsada y reemplazada por inmigrantes mas baratos.

¿Qué ocurre cuando se desvía la inmigración ilegal de mano de obra de baja cualificación hacia Canarias como presidio de ultramar y se mantiene ahí y se la subvenciona? 

Pues que la capa más vulnerable de la sociedad nativa es forzada a emigrar o a la exclusión social. 

¿Qué ocurre cuando se fomenta la inmigración de colonos europeos con mayor poder adquisitivo y salarios? 

Pues que el nativo es expulsado del mercado de la vivienda y de alquiler, no puede formar una familia y termina desapareciendo.

No hace falta expulsar a una población para desplazarla. Basta con hacer que pierda progresivamente el acceso a la propiedad, al capital, a los empleos de mayor productividad y a los centros donde se toman las decisiones. Que se le niegue la capacidad de agruparse y organizarse financieramente agrupando ahorro en vehículos de inversión, manteniéndola en el analfabetismo financiero o destruyéndole el sector financiero propio como ocurrió con las Cajas de Ahorro canarias. 

En este sentido la ceguera de la izquierda demonizando las finanzas es desarmar al nativo y hacerlo competir en inferioridad de condiciones y desarmado por cuestiones propagandísticas e ideológicas obsoletas, por decirlo de forma suave.

El mecanismo se completa cuando la población que ha quedado económicamente subordinada comienza a ser responsabilizada de su propia situación. Si es pobre, es porque no trabaja. Si depende de transferencias, es porque está acostumbrada a vivir del Estado. Si no crea empresas, es porque carece de iniciativa. Si protesta contra el modelo económico, es porque tiene una mentalidad atrasada.

Y cuando una población deja de controlar los recursos fundamentales de su propio territorio, puede convertirse en extranjera económica en su propia tierra sin que nadie haya tenido que expulsarla físicamente.

El colonizado deja entonces de preguntarse por qué es pobre dentro de un sistema determinado y empieza a preguntarse qué defecto tiene él para ser pobre.

Pero nunca se pregunta quién diseñó las reglas del juego, de un juego que se diseña en Madrid y que no depende exclusivamente de los políticos locales.

Ese es uno de los triunfos psicológicos más profundos del Complejo de Nerón al convertir una desigualdad estructural en un defecto personal y una relación histórica de poder en una supuesta inferioridad cultural.

Conclusiones

Memmi explica que el colonizador es un usurpador y lo sabe. Se sabe en un lugar que no le corresponde de forma justa. Su triunfo lleva implícita una imagen de sí mismo que en el fondo condena. Al triunfar mediante la fuerza y la injusticia, el opresor padece un conflicto interno constante que no lo calma nunca. Para acallar su propia culpa, el usurpador recurre a dos mecanismos inseparables: inflar y exagerar sus propios méritos (atribuyéndose una superioridad innata) y denigrar profundamente al oprimido (culpabilizándolo de su propia desgracia y atraso).

Las políticas de asimilación en Canarias históricamente obligaron a la población local a adoptar el idioma, las costumbres, la religión y la cosmovisión de Sevilla y Madrid, tratando cualquier rasgo lingüístico local distintivo (como el acento o el vocabulario canario) o costumbre como "vulgar" o "incorrecto".

Al igual que el emperador romano que destruía y manipulaba para mantener un poder sustentado en la culpa y el exceso, el colonialista destruye la cultura, la autonomía y la realidad del colonizado, creando un orden falso donde él se pone como la encarnación del bien absoluto frente al dominado

El racismo y la asimilación no son un accidente, sino las herramientas fundamentales de este complejo para naturalizar la opresión y marcar una frontera - tanto con el nativo como con el asimilado - muchas veces invisible pero inquebrantable. 

Memmi señala que el sistema colonial empuja al colonizador y a la élites coloniales a la mediocridad intelectual y moral, ya que se sustenta en privilegios falsos en lugar de en méritos reales. El usurpador vive atrapado en este bucle, no puede renunciar a sus privilegios sin perder su estatus, por lo que defiende su injusticia por todos los medios mientras exige que la historia le dé la razón. Por eso necesita manipularla, negar la historia o incluso, en el caso de Canarias, la geografía. 

Lo peor es que el canario ha aceptado e interiorizado todos estos juicios y mecanismos coloniales a través de un mecanismo de defensa psicológico llamado introyección que nos lleva a aceptar y permitir que un tercero nos defina o defina nuestra realidad sin tener en cuentas sus motivaciones o intereses que le ha llevado a emitir dicho juicio..

Si en el mito de la tierra vacía el colonizador necesita vaciar el territorio de legitimidad antes de apropiárselo, en el complejo de Nerón necesita vaciar al colonizador de responsabilidad histórica sobre la situación. Los efectos de la dominación se reinterpretan como pruebas de una inferioridad preexistente, cuando podrían ser, al menos en parte, consecuencias del propio proceso colonial.

El discurso colonial español sobre Canarias no parece apoyarse únicamente en el "mito de la tierra vacía" ni en el "Complejo de Nerón", sino en una cuarteta o tétrada de legitimación:
  • Antes de la conquista no había una civilización plenamente legítima (vaciamiento del territorio y de la soberanía).
  • Durante la conquista: "La violencia fue necesaria o inevitable." (misión civilizadora).
  • Después de la conquista: "Los guanches desaparecieron." (eliminación del sujeto de la memoria y de la posible reclamación)
  • En el presente: «El problema sois vosotros. Si Canarias tiene problemas es porque los canarios son incapaces» (culpa al colonizado de los efectos de la estructura creada por la colonización para el control del territorio)

Esa secuencia encaja de forma coherente con la lectura de Memmi. Primero se conquista el territorio. La legitimidad de la apropiación se construye desvalorizando al pueblo conquistado y, posteriormente, disolviendo su continuidad histórica. De este modo, la presencia actual del pueblo colonizado deja de cuestionar el orden surgido de la conquista. Y finalmente se responsabiliza al descendiente de las consecuencias de la estructura creada por la conquista.

Es precisamente esa combinación —deslegitimación del pasado y negación de la continuidad— la que convierte a la memoria histórica en un terreno tan disputado en muchos contextos coloniales, incluido el canario.

Ese es el recorrido completo del discurso colonial. El colonizador ya no necesita decir «yo te domino», le basta con conseguir que el colonizado piense «yo soy incapaz».

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