Agüita, Agüita que la rama está sequita,..... y ya está bailando el sol

En Gran Canaria se celebra durante el verano la fiesta de la rama. Agaete, el Valle, Juncalillo, la Aldea o Guia son distintas localidades donde se conserva una tradición milenaria que hunde sus raíces en la noche de los tiempos, en las festividades de los antiguos y en los ritos de las harimaguadas.


Pero la más conocida de todas es la Rama de Agaete. La noche anterior se sube a los altos de Tamadaba en busca de ramas de pino, laurel, brezo y poleo con el que confeccionar los ramos. Se pasa la noche en la cumbre en comunidad y con la salida del sol comienza el descenso hacia la costa. 


Abajo en el valle miles de danzantes se unen a la comitiva bailando frenéticos e incansables bajo el sol de agosto agitando, durante horas, las ramas al aire camino al mar. El aire se llena del sonido de tambores, bucios, timples y el verde de las ramas mientras la banda de música imprime un ritmo frenético y alegre.

Es difícil describir con palabras lo que se siente bailando la rama. Simplemente nos alegra el corazón, nos libera de las penas y el dolor y nos conecta, al mismo tiempo, con lo más profundo de esta tierra y con lo más ancestral que hay en nosotros mismos. La rama es una exaltación a la vida, a la alegría, a la fuerza vital que nos alimenta, ..... a la regeneración de nosotros mismos.


No es casualidad que la Ermita de la Nieves esté emplazada en ese lugar del Puerto de la Nieves precisamente. La Ermita se encuentra encima de una necropolis, el Maipez de Abajo, de un lugar sagrado para los antiguos canarios al que simplemente le pusieron una iglesia encima. Las crónicas también sitúan en el Puerto de las Nieves un centro de Harimaguadas. La gente de Agaete siguió saliendo en procesión con las ramas, bailando y golpeando el mar con ellas y depositándolas como ofrenda a Magek, la madre creadora y sustentadora, la madre de lo nuevo y la regeneración, es decir, a la vida misma, en la Ermita de las Nieves.

A la caída de la tarde la procesión llega al mar, en donde se golpean las ramas simulando lluvia y luego se depositan en la Ermita a la Virgen de la Nieves, la madre creadora en la cosmogonía de los antiguos que nos sustenta con su esencia, con su energía para rogarle por un año abundante en lluvias.



Al golpear el mar, se invoca la lluvia que mantiene el equilibrio y permite la vida. La lluvia se invoca a Alcorac, el principio masculino. Esta invocación entronca con los ritos de Anzar en nuestro continente. unos ritos que existen en toda la Tamazgha.

La tierra es fecundada por la lluvia, el principio masculino, como el semén del hombre fecunda el vientre de la mujer. Anzar es el nombre masculino de la lluvia en todo el mundo amazigh y que en Canarias se recoge como Achuhucanac (ašu_hu_kanak: el que está en la lluvia) que era uno de los nombres por el que se conocía a Achaman o Alcorac. El principio masculino de la lluvia que impregnaba los campos para fertilizarlos. El elemento benevolente que ayuda a crecer la vegetación, las cosechas y la abundancia de animales.

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Cuando faltaba la lluvia, Anzar tenia que ser seducido para que derrame su fuerza vital. La mejor manera era ofrecerle una "novia" que moviera su deseo sexual para que derrame el liquido de la vida.

En toda el norte de Africa hay constancia de baños rituales por mujeres desnudas. ..... la Tenesoya isleña, "la que se baña, la que se sumerge". En otro sitios se elegía a una joven para ser presentada a Anzar como su novia y se paseaba desnuda por el lecho seco del cauce de agua sosteniendo unas grandes cucharas y ofreciendose a Anzar. La joven se unía simbólicamente a él y de esta unión se aseguraba que el agua volviera a correr. Durante tiempos de sequía el ritual se hacia diariamente.

Estos baños rituales han quedado recogidos no solo por las crónicas sino también por innumerables topónimos castellanizados como playa o punta mujeres, punta de las viudas o punta de las monjas.

Según las crónicas las harimaguadas bajaban con ramos que golpeaban en el mar simulando lluvia durante las celebraciones rituales. Nos dice Abreu Galindo, ...
Cuando faltaban los temporales, iban en procesión, con varas en las manos, y las magadas con vasos de leche y manteca y ramos de palmas. Iban a estas montañas [Tirmac y Umiaya], y allí derramaban la manteca y leche, y hacían danzas y bailes y cantaban endechas en torno de un peñasco; y de allí iban a la mar y daban con las varas en la mar, en el agua, dando todos juntos una gran grita [Abreu (ca. 1590) 1977: 157].
Tirma es una montaña que está entre Agaete y La Aldea, justo después del risco Faneque y Guayedra, y la similitud con la Rama actual es manifiesta aunque el párrafo anterior hace referencias a rogativas extraordinarias "cuando faltaban los temporales" y no a celebraciones periódicas y fijas como la romería a Teror o las celebraciones de la Virgen de Candelaria en Tenerife.

Para entender la Rama hay que tener en cuenta otros detalles. Primero el momento del año en el que se celebra. Las cosechas ya están recogidas y comienza la época de los grandes calores y festividades (Beñesmer) tal y como nos comenta Marin y Cubas con respecto a los guanches de Tenerife.
[...] hacían sus fiestas como los canarios a el fin de la era, o año empezado en la luna de agosto llamado Beñasmer  [Marín 1694, II, 20:83]
También se narra que los Mahos de Lanzarote subían el 5 de Agosto a las alturas del macizo de Famara donde se localiza la mayor altitud de la Isla de Lanzarote (674 metros) para para pedir la lluvia. Esta fecha coincide prácticamente con la de Agaete y la Ermita en Famara, como la del Puerto de las Nieves en Agaete, también esta construida sobre el anterior lugar de culto nativo y "casualmente" también está consagrada a la Virgen de las Nieves, una Virgen que en el imaginario cristiano se relaciona con el agua y que también es venerada en Canarias en Telde (Gran Canaria), Taganana (Tenerife) y en la Isla de la Palma.

Riscos de Famara en cuya sima se encuentra el santuario nativo ocupado posteriormente por una Iglesia dedicada a la Virgen de las Nieves
Aunque puede haber pequeñas diferencias de fechas según las islas - en Gran Canaria es el 3-4 de Agosto, en Lanzarote el 5 y en Tenerife el Beñesmer comenzaba el 7 de Agosto - dichas diferencias se explican por los ajustes en las lunaciones que marcaban el inicio de las festividades de Agosto tras la recolección de la cosecha.

Por otro lado Bethecourt Alfonso en su obra Historia del Pueblo Guanche cuentn como los antiguos enramaban los tagoror y los lugares de culto para las celebraciones.
El edificio en que celebraba sus sesiones el Beñesmer consistía en un cerco que improvisaban espetando ramas de árboles sobre el suelo terrizo, limpio y apisonado, capaz para 100 o más personas, que decoraban con arcos, ramaje, yerbas aromáticas y flores silvestres. [Bethencourt Alfonso, Tomo II]
  TambiénFernando Hernández González en su novela Taucho, que recoge la tradición oral de Tenerife menciona el adorno de las guácaras o plazas públicas.
Guabinque llegó hasta la puerta de la cabaña donde ya lo esperaba Collarampa radiante de felicidad. Se miraron a los ojos con rostros risueños, mientras él le colocaba a ella la corona de flores y se daban un tierno beso en los labios. Se asieron de la mano y emprendieron el camino hacia la guácara. Allí les esperaba el resto de la comunidad de chasneros, que, al verlos entrar, lanzaron silbos y ajijides de alegría. Se acercaron hasta el centro de la plaza pública que estaba adornada con ramas de laurisilva y flores de magarzas. [Taucho, la memoria de los antiguos, Fernando Hernandez Gonzlaez]
Por tanto la tradicional enramada, que tradicionalmente adornaba cualquier parroquia o ermita de Canarias y que se realizaba la víspera del día de un determinado santo o virgen para engalanar la iglesia y los alrededores de la misma no reflejan sino la superveniencia de las costumbres nativas bajo un disfraz cristiano.
 
En cuanto a las danzas, Bethencourt Alfonso en su obra también habla de la danza que acompañaba las fiestas y que nos recuerda a la bajada de Virgen de los Reyes en el Hierro, así como las que menciona de Tenerife el propio autor.
Ciertas noches y días congregábanse para hacer solemnes procesiones conduciendo la deidad precedida de la danza sagrada, ejecutada por los sacerdotes cancos en la forma que aún la bailan en la festividad de la Virgen de Candelaria, de Abona, del Socorro, etc... marchando a lo largo de la playa al sonido de las chácaras, flautas y tambores, entre dos hileras a manera de cofradías con velitas de cera encendidas y a la luz de hachones de orijama y de leñablanca, yendo detrás las marimaguadas, o sacerdotisas de Arafo en comunidad, entonando de vez en cuando melodiosos cantos. Así recorrían la playa y volvían al santuario. [Bethencourt Alfonso, Tomo II]
Por tanto, uniendo las diferentes piezas del puzzle, podemos interpretar la Rama de Agaete no como un ritual de petición de lluvias por sequía - lo cual chocaría con el carácter festivo de la celebración y el hecho de que la cosecha ya estaba recogida - sino como el inicio de las fiestas anuales del Beñesmer, tras la recogida anual de la cosecha, en la que se da las gracias con alegría a la diosa, a Magek, y se le pide que el nuevo año sea abundante en lluvias en el comienzo del ciclo.

En cualquier caso, lo importante de la rama no es racionalizarla sino vivirla, sentirla, emocionarte intensamente y hundirte en ella,... porque la Rama de Agaete, además de una exaltación de nuestra ancestralidad es también, por ello, una exaltación a vivir .... 

Agüita, Agüita, ... que la rama está sequita,..... Agüita, Agüita, .... y ya está bailando el sol


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