El Complejo de Nerón: la eliminación del guanche mediante los apellidos y la asimilación colonial (II)


Para salvar la autoimagen del colonizador y esconder que es un usurpador, hay que realizar una especie de "Damnatio Memoriae" sobre el colonizado y su origen. El complejo de Nerón necesita borrar el pasado violento, diciendo, por ejemplo, "aquí no quedó nadie" o "los integraron pacíficamente" por eso el sistema extirpa la historia local de los programas educativos.  Convierte al colonizado se en un ser sin pasado, flotando en el tiempo, la historia y el discurso de la metrópoli. Su punto de vista se vuelve plano. 

Al no conocer su genealogía ni las rupturas históricas de su tierra, asume que el estado actual de las cosas es el "natural" y que su dependencia es eterna

Como decía Eduardo Galeano "El colonialismo visible te mutila sin disimulo: te prohíbe decir, te prohíbe hacer, te prohíbe ser. El colonialismo invisible, en cambio, te convence de que la servidumbre es tu destino y la impotencia tu naturaleza: te convence de que no se puede decir, no se puede hacer, no se puede ser." 

Al hacer desaparecer al colonizado, negar su continuidad o atribuirle la responsabilidad de su propia situación, el usurpador intenta borrar también la culpa y legitimar retrospectivamente su privilegio.

El complejo de Nerón ofrece una falsa salida al colonizado. Le dice que "Si dejas de ser tú mismo, desapareces y reconoces mi superioridad y legitimidad, si te pareces a mi y admites que todo es justo te toleraré y te perdonaré tu inferioridad". Pero esto es mentira, porque la sola presencia del colonizado le recuerda lo ilegítimo de su posición y de su usurpación.

El dominado intenta salvarse cambiando de piel. Adopta la lengua del opresor con un celo extremo, copia sus modales, reniega de sus apellidos tradicionales y abraza la identidad de la metrópoli. Sin embargo, Memmi señala que esta vía es una trampa. El colonizador, movido por su complejo, nunca aceptará al colonizado como un igual absoluto, ya que si lo hiciera, perdería sus privilegios o su superioridad. 

El colonizado asimilado se queda en un limbo doloroso. Ya no es el que era, pero la metrópoli lo sigue viendo como un ciudadano de segunda. El colonizador necesita eliminar física, cultural o simbólicamente a la víctima o al testigo de esa usurpación, pero si lo elimina elimina también su superioridad. Por eso el colonizado nunca será lo suficientemente igual y por eso el colonizador necesita la validación del colonizado sobre su superioridad.

La eliminación del colonizado mediante la asimilación

Una de las estrategias del complejo de Nerón para hacer desaparecer al colonizado es la de absorberlo o hacerlo desaparecer simbólicamente. Así se afirma que Marruecos es un país moderno sin historia, que Ceuta y Melilla siempre fueron españolas o que a los guanches los mataron a todos. Muerto el perro se acabó la rabia. Y así se pasa de "a los guanches los mataron a todos" a la Leyenda Rosa de que España nunca tuvo colonias sino mestizaje, todo paz, amor y caridad cristiana" según convenga. 

El objetivo es eliminar la culpa, especialmente la culpa cristiana. Porque se usó la cristianización como excusa del robo y el pillaje. Y como bien apuntó fray Bartolomé de las Casas y otros autores el relato evangelizador entra en contradicción con la historia y los hechos. Por eso cualquier crítica a la historia de España es fruto de una Leyenda Negra "judeomasónica internacional" para destruir la imagen de España. Por eso se inventaron la Leyenda Rosa de la Hispanidad.

Y es aquí donde entra la lógica de la estrategia colonial de asimilación que empleó España donde pudo. Al asimilarlos como españoles de segunda o de tercera matamos al nativo y su cultura, y por tanto nadie nos puede reclamar nada y lavamos nuestra culpa haciendo legitima la usurpación ilegitima. 

Por eso cualquier ataque a la españolidad de Canarias o de Ceuta y Melilla es un recordatorio a lo ilegitimo de su dominio. Por eso, desnaturalizar el territorio a traves de la inmigración masiva es un arma para legitimar la ocupación y asegurar el control y dominio del territorio. Por eso el colonialismo y el imperialismo español trata de conseguir una uniformidad en una jerarquía de privilegios en cuya cúspide se sientan los españoles peninsulares y debajo todos los demás.

El afán de uniformidad y asimilación del Imperio español, destruyendo las culturas nativas donde pudo, es el intento de compatibilizar la codicia con la culpa cristiana y las bulas papales que legitimaban la conquista en la cristianización de los nativos. Por eso a los indios no se les esclavizaba sino que, al igual que a los antiguos canarios se los explotaba mediante la encomienda y el repartimiento. Trabajo esclavo a cambio de evangelización que ni pidieron ni querían.

La "asimilación" es un eufemismo para esconder un "etnocidio". El colonialismo español no se conforma con esclavizar el cuerpo, también quiere destruir la cultura donde sea posible y esclavizar el alma del conquistado mediante la cristianización y la estrategia de asimilación. El nativo es asimilado pero siempre como un ser inferior, una especie de niño en necesidad de tutela, nunca como un igual. La desaparición del nativo y su cultura, su eliminación como sujeto político y moral, es la absolución final del conquistador. Al eliminar al nativo se elimina al acreedor y la deuda desaparece.

A los guanches los mataron a todos: el mito de la desaparición indígena

Durante siglos nos dijeron que los guanches no existían, que a los antiguos canarios los mataron a todos. Y si cuestionabas ese discurso eras objeto de persecución por la Inquisición. Valga como ejemplo el proceso de 12 de marzo de 1581 a Luis Rodríguez, descendiente de guanches, condenado por haber mantenido una conversación públicamente con otras personas en las que había afirmado que los guanches que habitaron las islas en el pasado y murieron paganos no estaban en el infierno. 

Los estudios genéticos disponibles sobre supervivencia indígena suelen marcar un mínimo y no un máximo, ya que los resultados dependen de la muestra, la metodología, la población comparada y de qué se considere exactamente un linaje indígena. Los estudios genéticos modernos (como los de la Universidad de La Laguna) han demostrado que mas de un 60% de los linajes maternos canarios actuales son indígenas. A pesar de ello, el mito de la extinción total persiste en las creencias populares y la retórica política. 

Memmi señala que el opresor debe mantener una realidad falsa para proteger su conciencia. En Canarias no solo se manipula la historia, también la geografía. El canarios estando en África piensa que no es africano sino europeo. Aceptar la supervivencia biológica y cultural de la población nativa obliga a un reconocimiento incómodo, el que los canarios modernos son, en parte, descendientes de los conquistados, lo que mantiene vivo el trauma histórico y la cuestión de la legitimidad.

Más del 60% de los linajes maternos en Canarias son aborígenes, así nos lo dice los estudios de ADN. Si llevásemos el apellido de nuestras abuelas ancestrales, más del 60% de los canarios tendría apellido nativo. 

Seguimos aquí porque nunca nos fuimos. Tras la conquista, la población indígena restante fue bautizada y sus nombres originales fueron sustituidos por apellidos castellanos (a menudo tomando el nombre de sus padrinos cristianos o de los propios conquistadores). El linaje guanche matrilineal original fue deliberadamente hecho invisible en los registros oficiales. 

Esta es una ejecución burocrática literal del complejo de Nerón. Al despojar a la población de sus apellidos nativos, el sistema dominante borra por la fuerza su linaje. Crea la ilusión de una genealogía puramente española, haciendo imposible que los descendientes puedan rastrear fácilmente sus raíces precoloniales, consolidando así la "españolidad" de la población mediante el robo de identidad forzado.

Apellidos canarios y ascendencia indígena: ¿descendemos de los conquistadores?

La sociología histórica distingue entre descendencia biológica, posición estructural e identidad colectiva. No son equivalentes. Gran parte de los irlandeses tienen ascendencia normanda pero no por ello la cultura celta deja de ser parte de su ser. Muchos argelinos tienen ascendencia otomana, pero no por ello dejan de ser argelinos, lo mismo ocurre con gran parte de los canarios tienen ascendencia tanto indígena como europea.

Gran parte del discurso español en Canarias se basa en "Mira tu apellido. Tú eres descendiente de los conquistadores." Pero el argumento confunde apellido con ascendencia. Un apellido es un marcador jurídico y cultural, no biológico. En prácticamente en toda Hispanoamérica y Filipinas, una enorme proporción de personas con apellidos españoles tienen un porcentaje importante de ascendencia indígena. Lo mismo ocurre en Canarias. El sistema de apellidos refleja procesos históricos de bautismo, filiación, herencia y castellanización. 

También confunde élites coloniales con población colonizada. La mayoría de los colonizadores nunca fueron grandes propietarios, gobernadores o beneficiarios directos del sistema colonial. Con el paso de los siglos, la población de Canarias se formó mediante una mezcla compleja de supervivientes indígenas, colonos de diversos orígenes y migraciones posteriores.

Tercero, olvida que la mayor parte de la tropa conquistadora se regresó a España y que la élite conquistadora se casaba entre si y no se mezclaba o que los esclavos se bautizaban con el apellido del amo. Por ello, atribuir a cualquier canario actual la condición de "conquistador" únicamente por sus apellidos simplifica un proceso histórico mucho más complejo que trata de desplazas la responsabilidad desde las estructuras hacia los individuos. 

La cuestión deja de ser ¿Cómo se constituyó el sistema colonial? y pasa a ser ¿De quién desciendes tú? olvidando que la conquista se hizo en nombre de un Dios, una patria y un rey. Eso cambia completamente el terreno del debate en el que la colonización deja de analizarse como una estructura histórica y pasa a convertirse en un asunto de genealogía personal.

Este argumento lo que trata de hacer es la inversión de la carga moral. Tienes un apellido castellano. Luego eres descendiente del conquistador. Luego el problema colonial eres tú y eres un traidor a tu sangre. 

El apellido no es un certificado de ascendencia genética. Un 60% de los linajes maternos canarios son aborígenes. Si heredásemos el primer apellido de la madre como en Portugal, hoy el 60% de los canarios tendría apellido indígena. La imposición del apellido paterno de los conquistadores mediante el bautismo es la colonización de la genealogía para que el apellido borre el recuerdo. 

La negación del heredero: cuando el indígena desaparece dos veces

La negación del heredero también explica el argumento de "cual es tu apellido" o el manido "¿que pone tu DNI?", ignorando que los apellidos fueron impuestos y que el DNI puede decir misa porque el ADN dice otra cosa.

Aquí el indígena desaparece dos veces. La primera vez mediante la conquista, matanza, violencia, deportación, esclavización y destrucción política. La segunda vez genealógicamente mediante la apropiación de sus descendientes mediante el apellido, la identidad y la narrativa histórica.

Reducir toda la identidad histórica al apellido paterno implica privilegiar el criterio genealógico impuesto por el propio sistema jurídico castellano (patrilinealidad y transmisión del apellido del padre) sobre la realidad de su ascendencia materna. El mestizo deja de ser considerado heredero del pueblo conquistado y pasa a ser considerado exclusivamente un mestizo heredero del conquistador con la "sangre sucia", es decir sin "pureza de sangre". Eso supone borrar la mitad indígena de su genealogía al tiempo que borra la culpa del conquistador y mantiene al colonizado en una posición inferior y subordinada.

Ya no quedan guanches puros, ya no queda nadie que pueda reclamar nada. La hipocresía reside en que el discurso colonial suele celebrar el mestizaje como prueba de integración. Pero cuando aparece una reivindicación indígena ocurre exactamente lo contrario. Entonces el mestizaje deja de contar. Sólo cuenta el apellido europeo. Es una utilización selectiva del mestizaje. Si sirve para fundamentar una continuidad indígena entonces se niega esa parte de la ascendencia "Tú no eres indígena, eres español."

El colonizado termina aceptando que sólo la línea del colonizador define quién es. Es decir, el apellido castellano vale pero la abuela indígena desaparece, la memoria indígena desaparece y la continuidad histórica desaparece. El propio sistema simbólico del colonizador determina qué ancestros cuentan y cuáles dejan de contar.

De nuevo, y al igual que con el argumento de "los guanches desaparecieron", muerto el perro muerto la rabia, muerto el heredero no tenemos que devolver la herencia que robamos.

El complejo de Nerón aparece en una forma bastante refinada. Hubo una conquista, no lo niego, pero tú eres descendiente de los conquistadores. Luego tú eres responsable. Por tanto no existe ya un colonizado. Luego tampoco existe un problema colonial.

Es una forma de hacer desaparecer al colonizado mediante su absorción simbólica. No porque se niegue la conquista sino porque se niega la existencia actual del sujeto colonizado o de los herederos de las poblaciones conquistadas.

Integración y asimilación no son sinónimos, etnocidio y asimilación si.

La integración es tu puedes seguir siendo quien eres y te aceptamos. La asimilación es para ser aceptado tienes que dejar de ser tu y parecerte a mi. El etnocidio es la persecución sistemática de una cultura para erradicarla y asimilar a la población. Es parte de los procesos de genocidio. Primero se elimina al indígena de la historia y después se niega su continuidad. La eliminación del colonizado no consiste únicamente en matarlo, sino también en conseguir que desaparezca como sujeto histórico, cultural y moral.

La cuestión central del Complejo de Nerón no es solamente cómo se conquista un territorio, sino cómo se consigue que, después de conquistarlo, deje de existir el sujeto al que se conquistó.

Primero desaparece el pueblo como sujeto político. Después desaparece su historia. Después desaparecen sus nombres, sus instituciones y sus símbolos. Finalmente desaparece incluso de la memoria de sus descendientes.

Y entonces ocurre la paradoja perfecta: el descendiente del conquistado puede terminar creyendo que desciende exclusivamente del conquistador.

Ya no hace falta negar que hubo una conquista. Basta con negar que exista alguien que pueda considerarse heredero de quienes fueron conquistados.

Por eso el argumento «tú eres español porque tienes un apellido castellano» resulta tan eficaz. Convierte una cuestión histórica y colectiva en una cuestión de genealogía individual. La pregunta deja de ser qué ocurrió con la sociedad indígena y pasa a ser «¿de quién desciendes tú?». Y cuando el descendiente acepta que solamente el apellido del padre determina su identidad, la abuela indígena, su memoria y su historia vuelven a desaparecer.

El indígena desaparece entonces dos veces: primero como sujeto histórico y después como heredero.

Esta es quizá la forma más sofisticada del Complejo de Nerón: no negar solamente que hubo una conquista, sino conseguir que los descendientes de los conquistados acepten que ellos mismos son la prueba de que la conquista dejó de tener consecuencias.

Pero la integración no exige olvidar quién eres, la asimilación sí.

Y ahí está la diferencia fundamental: integrar a un pueblo significa incorporarlo respetando su identidad e idiosincrasia, sus costumbres, sus creencias, su lengua; asimilarlo significa hacer que abandone esa identidad para poder ser aceptado.

Cuando la desaparición cultural se convierte en condición para pertenecer, ya no estamos hablando simplemente de integración.

Estamos hablando de etnocidio.




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Comentarios

  1. Feliz de haber leido este articulo naci En El Hierro orgillosafr ser Guanche Canaria !!!

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    1. Gracias por el comentario, esos son de los que animan a uno a seguir adelante

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  2. Mucha gente cree que el etnocidio en Canarias fue un hecho que se dio en la conquista. En realidad se siguió dando durante llcinco siglos en los que todavía no han conseguido borrar del todo la cultura nativa

    Así tenemos por ejemplo en el siglo XIX bandos por los que se prohíbe la práctica de la lucha canaria, o del juego del palo o incluso del toque de bocinas de caracolas marinas (bucios) elementos todos ellos de nuestra cultura ancestral.

    Lo que no todo el mundo sabe es que durante la represión franquista en Canarias no solo se persiguieron a "rojos" y organizaciones obreras, también hubo una política de erradicación de prácticas nativas por parte del nacional catolicismo que van desde el fusilamiento de individuos que conservaban saberes tradicionsles, hasta la destrucción intencional de yacimientos arqueologicos o la prohibición de prácticas en fiestas cristianizadas por considerarlas prácticas paganas, como las prohibiciones que se hacen en la fiesta de Candelaria y otras fiestas Canarias en los años 60 del siglo pasado.

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  3. De hecho el derecho de pernada de los caciques españoles sobre la población campesina canaria continuo hasta los años 60 del siglo pasado en muchos lugares de las islas como refleja la película canaria Guarapo

    https://youtu.be/M-NeEXnTr9s?is=eoAm6MBNKLjQI0jS

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  4. Yo desciendo de la tribu de los canarii, Gran Canaria. Tanemirt, seguimos alzados.

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