- Un testimonio incómodo: la carta de Michele de Cuneo, amigo de Colón (1495)
- El pasaje que desmonta la narrativa oficial y la Leyenda Rosa de la Hispanidad
- De Canarias al Caribe: Esclavitud y violencia, la continuidad del modelo colonial
Un testimonio incómodo: la carta de Michele de Cuneo (1495)
La mayor parte del debate sobre la conquista española de Canarias y América gira en torno a la llamada “Leyenda Negra” a la que quieren contraponer una Leyenda Rosa. Pero existe un problema. Algunos de los testimonios más duros no proceden de enemigos de España, sino de los propios protagonistas.
No son solo las declaraciones de Fray Bartolomé de la Casas, en muchas ocasiones testigo directo de los hechos, como el mismo afirma cuándo dice "esto lo vide yo", hay más testimonios. En 1495, Michele de Cuneo, un noble de Savona que navegó con Colón en el segundo viaje, escribió una carta privada describiendo la campaña en el Caribe.
Esta carta es uno de los testimonios más inquietantes y explosivos contra el régimen que los españoles impusieron en el Caribe (tras haberlo probado en Canarias). No proviene de los enemigos de España como dicen los que quieren blanquear la historia con la Leyenda Rosa de la Hispanidad, sino de un amigo y compañero de Cristóbal Colón.
Michele de Cuneo, era amigo de la infancia de Colón, algunos historiadores afirman que Michele era un rico italiano que aceptó la invitación de Colón para conocer el nuevo mundo. Otros dicen que fue a buscar las riquezas, esas de las que tanto hablaba el Almirante.
En la carta de Cuneo este escribió sobre animales maravillosos que no se conocían en Europa, describió los bellos paisajes que encontraban en su camino como lo haría cualquier cronista. Pero también describe cómo las fuerzas de Colón llevaron a cabo incursiones esclavistas en comunidades caribeñas, capturando a hombres, mujeres y niñas indígenas. Al igual que había ocurrido anteriormente en Canarias, estos cautivos fueron divididos entre los españoles como botín de guerra, bajo la autoridad directa de Colón.
Lo ocurrido en el Caribe no fue una anomalía sino la extensión de un modelo previamente ensayado en Canarias. El propio Colón presidió las asignaciones de esclavos de la misma forma que hiciera Pedro de Vera en Gran Canaria o Alonso Fernández de Lugo en Tenerife, bajo la supervisión real, ya que los Reyes Católicos cobraban "un quinto de las presas" es decir un 20% del valor o precio de venta de los cautivos llamado "quinto real".
Es en este contexto que Cuneo relata un incidente que los que proponen la Leyenda Rosa de la Hispanidad y denuncian la Leyenda Negra como invención de los enemigos de España, siempre tratan de ocultar y evitan citar.
Aquí está el pasaje original completo
""Capturamos esta canoa con todos los hombres. Un caribe fue herido por un lanzazo y, creyéndolo muerto, lo dejamos en el mar. De repente, lo vimos empezar a nadar; así que lo cogimos y con un gancho largo lo subimos a bordo, donde le cortamos la cabeza con un hacha. Mandamos a los otros caribes junto con los dos esclavos indios a España. Mientras estaba en el batel hice cautiva a una hermosísima mujer caribe, que el susodicho Señor Almirante me regaló, y después que la hube llevado a mi camarote, y estando ella desnuda según es su costumbre, sentí deseos de holgar con ella. Quise cumplir mi deseo pero ella no lo consintió y me dio tal trato con sus uñas que hubiera preferido no haber empezado nunca. Pero al ver esto, tomé una cuerda y le di de azotes, después de los cuales echó grandes gritos, tales que no hubieras podido creer tus oídos. Finalmente llegamos a estar tan de acuerdo que puedo decirte que parecía haber sido criada en una escuela de putas"
(Fuente: De Lollis edition, 𝘙𝘢𝘤𝘤𝘰𝘭𝘵𝘢 𝘥𝘪 𝘥𝘰𝘤𝘶𝘮𝘦𝘯𝘵𝘪 𝘦 𝘴𝘵𝘶𝘥𝘪, vol. III, part II, p. 97)
Esta no es una acusación de un crítico o de un enemigo, es el testimonio y alarde de un amigo y compañero de Colón, que describe la violación que cometió contra una mujer cautiva que Colón le entregó personalmente.
Esclavitud y violencia en el Caribe bajo el mando de Colón
En esa misma carta de 1495, Michele de Cuneo también describe uno de los primeros envíos de esclavos a gran escala a través del Atlántico, ordenado bajo la autoridad de Colón. Explica, entre otros abusos, que los españoles cargaron a 550 cautivos indígenas en barcos con destino a España, tratando a los seres humanos como cargamento.
"Puesto que nuestras carabelas iban a partir para España, en las cuales yo deseaba volver a casa, juntamos en nuestro campamento 1.600 personas, hombres y mujeres, de aquellos indios. De estos, los mejores hombres y mujeres fueron cargados en las carabelas el 17 de Febrero de 1495, en numero de 550 almas. Sobre el resto que que sobró, se proclamó que quien quisiera alguno podía tomarlo a voluntad, y así fue hecho."
"Entre esos había muchas mujeres que tenían niños de pecho, las cuales, para escapar de nosotros más fácilmente, temiendo que las capturáramos de nuevo, abandonaron a sus hijos en el suelo a su suerte, y huyeron como gente desesperada; y huyeron tan lejos que han ido hasta siete y ocho días de camino desde La Isabella, más allá de las montañas y grandes ríos, de forma que, de ahora en adelante, será muy difícil recuperarlos."
"Entre este grupo capturado estaba también uno de sus reyes, junto con dos capitanes, que habían sido condenados a ser fusilados con flechas al día siguiente; por esta razón fueron colocados en el cepo. Pero por la noche, se mordieron unos a otros los talones con los dientes, escaparon de dichos cepos y huyeron."
(Fuente: De Lollis edition, 𝘙𝘢𝘤𝘤𝘰𝘭𝘵𝘢 𝘥𝘪 𝘥𝘰𝘤𝘶𝘮𝘦𝘯𝘵𝘪 𝘦 𝘴𝘵𝘶𝘥𝘪, vol. III, part II, p. 106)
El viaje a España de los cautivos que siguió se convirtió en un corredor de la muerte. Alrededor de 200 de los 550 cautivos murieron durante el viaje y sus cuerpos fueron arrojados al mar. El papel de Colón no es ambiguo. Autorizó los allanamientos. Presidió la captura y distribución de los indígenas. Y él personalmente entregó a un subordinado una joven a quien luego ató, golpeó y violó.
La captura y distribución de hombres y mujeres indígenas como esclavos no fue una aberración. Era parte del sistema que supervisó Colón y que se mantendría en el Caribe durante décadas, tal y como nos contará posteriormente Fray Bartolomé de las Casas. No hay manera de darle la vuelta a esta carta. No cabe ningún “revisionismo” ni ninguna "interpretación moderna". La brutalidad es descrita en tiempo real, por alguien que admiraba a Colón y sin motivos para mentir.
Leyenda Negra vs Leyenda Rosa: el problema no es el relato, sino los hechos
La carta de Cuneo es una de las acusaciones más fuertes del abuso indígena de los españoles en el Nuevo Mundo. Describe el comportamiento de los españoles a través de los ojos del propio amigo de la infancia de Colón. No fue Leyenda Negra, fue la realidad y la Leyenda Rosa de la Hispanidad la inventaron los españoles para lavar su culpa y proclamar su inventada "inocencia".
El comportamiento de los españoles descrito a través de los ojos de un amigo de Colón nos viene a contar lo mismo que posteriormente contaría Fray Bartolomé de las Casas en su "Brevísima relación de la destruición de las Indias" y en su "Brevísima relación de la destrucción de África" en el que habla de lo ocurrido en Canarias.
En lugares pequeños como las islas del Caribe o Canarias los españoles se comportaron como se comportaron. Lo que cuenta Cuneo en el Caribe se hizo primero en Canarias. Solo en lugares demasiado grandes los españoles se vieron forzados a asimilar a la población porque era demasiado bocado para llevárselo a la boca, y la persistencia de las culturas nativas tiene más que ver con la incapacidad del aparato burocrático de llegar a cada rincón del territorio que a valores humanistas, porque en lugares pequeños como Canarias hicieron todo lo posible por erradicarlas. España más que historia lo que tiene son antecedentes penales, pero te quieren vender la Leyenda Rosa de la Hispanidad toda paz y amor y caridad cristiana, como si no supiéramos quienes son los españoles, de que están hechos y que vinieron buscando que no fue otra cosa que riquezas y convertirse en señores de lacayos, siervos y esclavos.
El problema no es la existencia de una Leyenda Negra. El problema es que los propios documentos y testimonios de la época son más que claros y desmontan y hacen innecesaria la "invención" de una leyenda. Lo que si necesitaban los españoles es inventarse una Leyenda Rosa para justificarlo.

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