Grandes mujeres de la cultura amazigh de ayer y hoy



Muchas mujeres canarias tienen miedo de la cultura amazigh porque la relacionan equivocadamente con el Islam y el tratamiento que el Islam hace de las mujeres, la falta de libertades, etc... pero el papel de la mujer en la cultura amazigh norteafricana contrasta enormemente con el papel de la mujer dentro del mundo musulmán. 

A pesar de los siglos de islamización, las poblaciones amazigh no han adoptado las costumbres islámicas de la poligamia, el matrimonio con menores o la obligación del velo. Al contrario que el papel secundario que han jugado las mujeres en el mundo islámico, la historia de la cultura amazigh está llena de grandes mujeres que influyeron en el devenir de sus pueblos.

Mujeres que dieron el origen a todo un pueblo tras un viaje a través el desierto como Tin Hinan la madre de los tuareg, que unificaron un pueblo como la canaria Andamana, que actuaban de mediadoras en los conflictos como Tibiabín y Tamonante de Fuerteventura.

Mujeres guerreras que lideraron la lucha contra la invasión romana como Rala Bouya, que lucharon contra el Islam y la invasión árabe como Dahya Kahina o que comandaron la resistencia contra la invasión francesa como Lalla Fadhma n´Soumer, Zhora Drif o Djamila Bouhired.

Pero también mujeres que lucharon o luchan en el ámbito cultural, identitario, político y social como Taos Amrouche, la primera mujer norteafricana en publicar una novela, la escritora marroquí Malika Oufkir, la feminista y ex ministra de cultura argelina Khalida Toumi o la activista pro derechos humanos Khadija Azalam.

Lideres militares y madres espirituales, guardianas de las tradiciones y la herencia cultural, reinas y activistas políticas. A lo largo de la historia, la mujer amazigh siempre fue responsable de la gestión de los asuntos económicos, sociales, culturales e incluso religiosos. Fuente de vida y prosperidad, en las sociedades amazigh nunca se les otorgó un bajo estatus como en Europa o en el mundo árabe. 


Andamana, Tibiabín y Tamonante


Y es que en la cultura amazigh el papel de la mujer es central no solo como portadora del linaje sino como transmisora de la cultura y educadora. Por ejemplo, en las comunidades nativas canarias las mujeres tenían un papel preponderante como dadoras de vida, transmisoras de la herencia ancestral y transformadoras del equilibrio de las energías que nos rodean.

En Gran Canaria, Andamana, era una poderosa sacerdotiza, una atidamana. Junto a su marido Gumidafe unificó la isla, hasta entonces dividida en doce cantones, facilitando el paso crucial en todo pueblo de una organización tribal hacia un Estado centralizado. De esta forma puso las bases para el desarrollo económico, social y cultural de su pueblo. Andamana, fue una poderosa sacerdotiza, una mujer de poder al igual que Tibiabín y Tamonante en Fuerteventura, dos mujeres muy respetadas que mediaban en los conflictos y presidian las ceremonias.

Leonardo Torriani aporta algunos detalles sobre la función de estas mujeres; Tibiabin era considerada una mujer fatídica y de mucho saber, quien, por revelación de los demonios o por juicio natural, profetizaba varias cosas que después resultaban verdaderas, por lo cual era considerada por todos como una diosa y venerada y gobernaba las cosas de las ceremonias y los ritos, como sacerdotisa. Tamonante regía las cosas de la justicia y decidía las controversias y las disensiones que ocurrían entre los poderosos o principales de la Isla.

Las crónicas de la conquista nos muestran muchos ejemplos de mujeres muy respetadas y de gran autoridad. Niza en el Hierro, Aregoma en la Gomera, Guayafanta en La Palma. Sobre esta última isla, Abreu Galindo afirmó que las mujeres awara no eran de menos corpulencia que los hombres, que se caracterizaban por sus ánimos varoniles y que en su ferocidad ejecutaban sin perdón a los cristianos.

El mismo autor inmortalizó la pelea entre una cuadrilla de colonos herreños y la palmera Guayanfanta, mujer “de grande ánimo y gran cuerpo, que parecía gigante”. Relata como los cristianos la cercaron, peleó con ellos lo que pudo y, viéndose acosada, embistió a un cristiano y, tomándolo debajo del brazo, se iba para un risco para arrojarse al vacío con él y, a pesar de que acudió otro cristiano y le cortó las piernas, cayeron por el barranco.

Otro ejemplo de mujer con autoridad lo encontramos en el análisis filológico del nombre de una mujer canaria de 35 años vendida como esclava en el mercado de Valencia. Su nombre Attanatda, según traducción de Ignacio Reyes, significa "he aquí la decisión o autoridad misma".

Las maguadas o sacerdotizas eran muy respetadas. En Gran Canaria Abreu Galindo nos cuenta una historia de la madre de un guayre (capitán de guerra), llamado Aymediacoan, que era "una canaria religiosa tenida entre todos 1os canaríos en gran reputación y veneración de santidad, la cual era como madre de la maguadas". Cuando Doramas, que era el jefe de guerra, junto con los guayres y el Faican (sumo sacerdote) acuerdan matar a unos ochenta prisioneros que habían hecho por falta de provisiones para mantenerlos. Esta madre de las maguadas lo impide y su decisión es respetada, dejando libres a los prisioneros. Una actitud profundamente humanista que veremos una y otra vez en otras heroínas amazigh como Lalla Fadhma N´Soumer o la reina Dhiya y que contrasta enormemente con el salvajismo que usaron romanos, franceses y españoles.


Tamesmant



Una mujer que se rebeló contra la ocupación romana del norte de África fue la reina guerrera  Tamesmant [ⵜⴰⵎ:ⴰl], conocida también como Lalla Bouya. A comienzos del siglo III d.n.e, el dominio romano sobre las provincias del Norte de África, empezó a declinar y a debilitarse debido tanto a la crisis política que padecía el Imperio Romano durante la llamada Anarquía Militar entre los años (235_270) d.n.e. como a la resistencia armada de las comunidades tribales amazighs expulsadas fuera de las fronteras del Limes Romano. Estos sucesos tuvieron graves repercusiones sobre la vida de los colonos romanos dentro de las provincias africanas y por este motivo, las grandes familias latifundistas de la aristocracia local, empezaron a organizar su propia guardia privada para proteger sus intereses y propiedades dentro de sus villas de los ataques rebeldes. Al mismo tiempo cada aristócrata ejerció sus derechos administrativos y jurídicos sobre las zonas bajo su control. Este nuevo sistema les dio suficiente poder a los gobernadores aristocráticos de las provincias africanas, para emprender una serie de guerras de expansión y apoderarse de los fértiles terrenos de las tribus amazighs, los cuales fueron expulsados de sus tierras y confiscadas sus propiedades por rebeldía. Los que ofrecieron resistencia fueron esclavizados sufriendo un trato duro y brutal.

Muchas tribus mauris que aun seguían bajo control romano, quedaron destruidas económicamente, debido a la ley de sanción de terrenos aplicada por los colonos romanos y a la enorme presión tributaria. Estos hechos desataron la ira de los nativos y su descontento, reflejada en la violencia de sus disturbios y sublevaciones en todas la provincias norteafricanas.

Para sofocar una revuelta que habían emprendido las tribus Mauris del norte dentro del territorio romano en África, en el año 270 d.n.e, el Emperador Domiciano II  puso al mando de las guarniciones de la Mauretania Tingitana (aproximadamente la mitad norte del Marruecos actual y parte del noroeste de Argelia) a Sicilius, un latifundista romano de la aristocracia que poseía mas de 875 hectáreas de terreno. La nueva campaña de militar romana se prolongó durante cinco años. Los romanos quemaron y destruyeron multitud de comarcas y ciudades rebeldes, como en el caso de Benassa, Luculissida y Tamuda.

En el año 272 d.n.e. nace Tamesmant en el seno de una familia noble amazigh, cuyos derechos sobre la región de Tebirnayni, habían sido prohibidos por los romanos. Su padre “ Yarmah “, fue uno de los lideres de la revuelta que desataron los clanes mauris de esta región montañosa situada al noroeste de la provincia de la Mauretania tingitana, en primavera del año 275.

El ejercito romano llegaó a esas tierras explotando y esclavizando a quienes encontraron por delante. Pero las tribus les hacen frente y  en la “ Batalla de Tebirnayni “ los mauris fueron derrotados y su sublevación fue aplastada. Para que su victoria sobre los rebeldes fuese definitiva y total, los romanos decidieron saquear y destruir la ciudad fortaleza de Tebirnayni, haciéndose con un rico botín de guerra. Los romanos redujeron la ciudad a cenizas y escombros a su paso, cubriendo sus calles con cadáveres crucificados de cientos de sus habitantes. Tamesmant solo tenia tres años de edad cuando presencio el asesinato de los miembros de su familia por los romanos.

Tamesmant fue capturada y enviada a Roma para su educación al ser adoptada por el comandante romano Sicilius, en una practica habitual ya que los hijos romanizados de los jefes nativos tienen valor político y pueden ser una carta importante en un futuro para la defensa de los intereses de Roma. Pero tras la muerte de Sicilus, Tamesmant se conviertió en su heredera. Pero el gobernador de la provincia romana de la Mauretania Tingitana, consideraba que Tamesmant no tenia derecho sobre su legado, al no ser hija legitima de Sicilius, y organizó una campaña militar para deponer el gobierno de Tamesmant en las tierras de su padre adoptivo en el año 292.

Pero Tamesmant logró escabullirse a la región montañosa de Tebirnayni, donde fue recibida por sus compatriotas y protegida entre los suyos. Allí usó sus conocimientos para reconstruir las defensas de la ciudad de Tebirnayni, y empezó a adiestrar a un ejército bien organizado y preparado en el arte de la lucha, convenciendo a las tribus amazigh mauris que apoyasen su causa frente a la dominación romana.

Bajo la dirección de Tamesmant los Mauris de la región de Tebirnayni se sublevaron en el año 296. Las fuerzas insurgentes dirigieron sus ataques hacia el norte cayendo sobre la guarnición de Tamuda. El ataque de la insurgencia nativa fue breve y provocó la rendición de los romanos y su retirada de esa zona. Pero la victoria de Tamesmant se xtendió como la pólvora y provocó que una simple revuelta se convirtiera en una revolución antirromana en toda la provincia de la Mauretania Tingitana.

La revolución se traslado a las zonas montañosas en donde se fortaleció provocando insurrecciones de esclavos y clanes mauris. En un periodo de cuatro años, toda la Mauretania Tingitana se vio sumida en la lucha de liberación. Los romanos fueron derrotados en Gandusi, en Lixus y Frigiday. Roma no pudo hacer frente a la rebelión al no poder enviar sus legiones para sofocar la rebelión, puesto que estaban ocupadas frenando el avance y los continuos ataques de los pueblos bárbaros del norte y el nordeste de Europa en sus fronteras en Germania, Dacia y Dalmacia. 

A comienzos del siglo IV, casi toda la región norte y sudoeste de la Mauretania Tingitana se había liberado del yugo del dominio romano, formando un área independiente dentro de los limites del Imperio. De esta forma la deminada revolución de Tamesmant quebró los cimientos del Imperio Romano en África, contagiando la revolución a todas regiones de las provincias africanas que no tardaron a seguir su ejemplo.

En el año 304 se reunieron en Tebirnayni los lideres de las tribus amazigh mauris independientes, para proclamar el Reino Independiente Mauri eligiendo a Tamesmant como su primera reina. Su primer acto como monarca de los mauris fue dirigir una campaña militar para liberar las regiones del sur y el sureste de la provincia de la Mauretania Tingitana. Los romanos fueron derrotados en Benassa, en Temussida, Sale, Luculissida y en Volúbilis acabando definitivamente con la presencia romana en esta región.

En el año 371, algunos clanes mauris los “Bekatas” del este de la Mauritania Tingitana, acudieron en auxilio al rey de los mauris Dan I, para apoyarles en su lucha contra los romanos. Finalmente los mauris vencieron a los destacamentos Romanos de Tazuda y Rusadir, permitiendo que el Reino Mauri anexionase estos territorios aumentando sus fronteras hasta el Río Molouch al este, hasta el Río Sale al sur, las costas mediterráneas al norte y las costas atlánticas al oeste, conformando en el noroeste africano un estado amazigh independiente bajo la dinastía de Tamesmant.

La revolución de Tamesmant había destruido los cimientos de la dominación romana no solo en la Mauretania Tingitana, sino en todo el Norte de África. Esto hizo que Tamesmant se convirtiera en un modelo de reina guerrera. A su muerte había logrado crear en su persona un símbolo de la resistencia amazigh contra los europeos, constituyéndose en la viva imagen de la libertad para su pueblo. Su hazaña aun perdura en la memoria y es transmitida de generación en generación.


Tin Hinan


En las sociedades tuareg, a pesar de la islamización, las mujeres conservan una gran libertad, se casan con quien ellas quieren, tienen bastante libertad sexual antes del matrimonio, no llevan velo y son las propietarias de la tienda y de los enseres del campamento que heredan de madres a hijas.

En las sociedades amazigh el linaje es generalmente matrilineal, es decir tu linaje lo marca el linaje de tu madre. Tin Hinan, también conocida como Tamenoukalt (reina) o Tamnugalt en el Azawad, fue una reina guerrera y  es el ancestro mítico de los tuareg del Haggar, considerada madre espiritual de todas las tribus tuareg.

Tin Hinan significa literalmente "la de las tiendas" y juega un gran papel en la protección de sus tribus, ya que siempre fue considerada el símbolo de la estabilidad social, política y espiritual. Y es que dentro de la sociedad tuareg se hace un símil a la organización social con la organización de una jaima o tienda.

Tin Hinan fue una princesa bereber del siglo IV de nuestra era, perteneciente a la tribu que ocupaba Tafilet, un importantísimo oasis de paso obligado ya que es el ultimo antes de llegar a los montes Atlas en Marruecos. En esa época el emperador romano Constantino se había convertido al cristianismo que había pasado a ser la religión oficial del imperio. Las revueltas contra el poder romano se suceden.

Era alta y delgada, de raza blanca, de origen noble y conocedora del idioma y la escritura de los habitantes originales del Norte de África. Provenía de una de las tribus amazigh del desierto, una raza anterior a la colonización árabe que se extendía desde Egipto a las Islas Canarias, y no se sabe si escapó de su familia, si huyó de un matrimonio concertado, o si sobrevivió a una razzia sobre su clan.

El hecho es que Tin Hinan huye de Tafilet en compañía de una sirviente de nombre Takamat y se adentra en el desierto. Siguiendo antiguas rutas caravaneras y orientándose con ayuda de las estrellas, se dirigió hacia el Este, atravesando mil cuatrocientos kilómetros de arenas ardientes hasta llegar a las cercanías de Tamanrasset,  en las faldas de las montañas el Ahaggar, una zona fértil de pequeños ganaderos y agricultores.

No se sabe en qué momento ni de qué manera, Tin Hinan la princesa recién llegada del desierto a lomos de una camella blanca, se las arregló para unificar a los distintos clanes de señores, vasallos, pastores y agricultores y dotarles de una identidad nueva y común.

Tin Hinan tuvo tres hijas: Tinert, el antílope, antepasado de los Inemba; Tahenkot, la gacela, antepasada de Kel Rela y Tamérouelt, la liebre, antepasado de los Iboglân. Por su parte, Takama, la doncella, tenía dos hijas que recibieron los palmerales de la zona que aún poseen sus descendientes como regalo de Tamnugalt.


Dhiya o Kahina



Unos siglos más tarde, en el siglo VII, los imperios romanos y biznatinos estaban colapsándose, circunstancia que aprovecharon los árabes, venidos de Oriente Medio, para hacer incursiones y conquistas en el norte de Africa. El mundo estaba transformándose, fue un periodo de enormes cambios. En ese mundo surgirá la figura de la reina Daya Ult Yenfaq Tajrawt (585-702 d.n.e.) más conocida como Dhiya [ⴷⵉⵀⵢⴰ], Dihiya, Tihiya o Damya, que significa literalmente "hermosura" y que también fue conocida por los árabes como Kahina (la hechicera).

En el año 665, los musulmanes conquistan la ciudad de Susa (Túnez), cerca de Cartago, que estaba dominada por los bizantinos. En el año 670, Uqba if Nafi es nombrado gobernador de la provincia de Ifriqiya (Tunez), que era un gran territorio aún sin conquistar por la feroz resistencia que las tribus amazigh. Uqba parte con un ejército de más de diez mil hombres, con la intención de conquistar todo el norte de Africa. Por su parte Bizancio, que también era atacado por los musulmanes por la zona de la península de Anatolia, decide retirar sus tropas de Cartago, lo cual facilita la invasión árabe.

El árabe Ubqa fue brutal, astuto e implacable, fue despiadado con las poblaciones locales. Usando el terror como practica habitual para someter a los bereberes y, bajo la excusa de que eran enemigos de la fe,  les impuso altísimos impuestos lo que le permitía tener siempre un poderoso ejército.  

Pero el avance de los árabes desde el Este fue frenado en la región actual del Aures, una cordillera montañosa fronteriza entre Tunez y Argelia. Allí los guerreros amazigh detuvieron durante 80 años el avance invasor. Las tribus amazigh estaban lideradas por Aksil [ⴰⴾⵙⵉⵍ] que significa "el leopardo", también conocido como Caesilius o en árabe como Kusayla o Kasila, un valeroso guerrero jefe de la tribu de los auraba y líder de la Confederación Sanhaya.

Fue una época de continua lucha entre musulmanes y bizantinos, que eran apoyados por los visigodos.  Las confederaciones tribales amazigh lucharon tanto contra los bizantinos que habían conquistado su tierra y contra los musulmanes que intentaban conquistarla, pero visto el avance árabe, finalmente se aliaron a los bizantinos contra el nuevo invasor.

En el año 675,  Ubqa es sustituido por Maslama. De este no se sabe muy bien cuales fueron sus conquistas, pero sí que supo atraerse a las confederaciones bereberes dirigidas por Aksil, para así unirse a ellos y enfrentarlos con los bizantinos. Incluso consiguió que se hicieran musulmanes, asegurándoles plena igualdad fiscal con los árabes así como el derecho a parte del botín obtenido de los bizantinos.

Pero con la llegada al poder en Damasco del califa Yazid I, en el año 682 Ubqa ibn Nafi es nombrado de nuevo gobernador de Ifriqiya. Llega a la provincia con un gran ejército y la misión de llegar a las costas del océano Atlántico e incumple todos los acuerdos que los anteriores gobernadores musulmanes habían acordado con el pueblo amazigh.

Para hacer frente a los musulmanes se crea una coalición formada por los bizantinos y la confederación bereber dirigida por Aksil, la cual es vencida, Aksil es capturado y el resto de sus fuerzas se retira a las montañas. El nuevo gobernador somete a otras tribus a las que les impone fuertes tributos y  la obligación de hacerse musulmanes. Uqba ibn Nafi dirige entonces a sus hombres en una expedición a través del norte de África, llegando finalmente al Océano Atlántico y marchando hacia el sur hasta los ríos Draa y Sous en la costa atlántica de Marruecos. 

Pero Aksil consigue escaparse y unir a todas las tribus bereberes, incluida la tribu de zenata de los deyrawa liderada por la reina Dhiya. También establece una coalición con los bizantinos. La expedición de Uqba ibn Nafi es emboscada, a su regreso del Atlántico y Uqba ibn Nafi es derrotado y muerto en la batalla de Tehouda (Thabudeos), al sur de Vescera, en el año 683. Como resultado de esta aplastante victoria, Aksil se queda prácticamente dueño de todo el norte de África, e incluso ataca y toma la ciudad de Kariuan. Los árabes fueron expulsados de la zona de lo que hoy es Túnez durante casi una década y son obligados a retirarse a Egipto.

Los árabes tardaran siete años en ser capaces de volver hacer una expedición a la zona. Durante este tiempo los bizantinos refuerzan todas sus ciudades y Aksil queda como rey independiente en gran parte del territorio. Pero en el año 688 se produce la batalla de Mamma donde, ampliamente superados en número, los auraba fueron derrotados y Aksil asesinado. A partir de este momento la resistencia amazigh continuaría bajo el liderazgo de Dhiya de la tribu zenata de los deyrawa que había luchado junto a Aksil en Tehouda. 

Dhiya, era hija de Tatīt o Mātiya (Mateo), hijo de Tifān (Teófano) y pertenecía a una familia bereber romanizada. Los historiadores musulmanes la han descrito como bella en su juventud, de larga cabellera negra, profundos ojos y madre de tres hijos (dos varones y una hija llamada Khenchela). Estas características se solían atribuir a las hechiceras, y fue uno de los motivos para el apodo "kahina", que frecuentemente se atribuye a quienes se consideraba adivinadores del futuro. 

Cuando Dhiya comienza a destacarse en política era ya viuda y quizás bastante anciana, según Ibn Jaldún tenía ya 67 años. Tras haber participado en la lucha contra las tropas árabes en Tehuda (683), donde murió Uqba ibn Nafi, Dhiya se puso al frente de sus tropas contra los refuerzos árabes enviados desde el Oriente en el año 688. Tras la batalla de Mamma, donde muere Kusaila, Dhiya se enfrenta y derrota a los árabes cerca del uadi Nini, próximo a la localidad hoy llamada Khenchela.

Posteriormente, en el año 693, el califa Abd al-Malik envía un ejército de 40,000 hombres comandados por Hasan ibn al-Nu'man a Cirenaica y Tripolitana para eliminar la amenaza bizantina en el norte de África. Avanzan sin encontrar resistencia hasta que llegan a Túnez, donde capturan Cartago y derrotan a los bizantinos y a las tribus amazigh alrededor de Bizerte.

Pero Dhiya consiguió derrotar a los árabes en Meskiana, persiguiéndolos hasta Tripolitania e incluso Cirenaica, en el norte de la actual Libia. Tras estas victorias, Kahina retornó al Aurés habiendo liberado el territorio entre las montañas Aures y el oasis de Ghadames. Se dice que Dhiya siempre trató bien y con gran humanidad a los cautivos, incluso dejándolos libres.

Al darse cuenta de que el enemigo era demasiado poderoso y regresaría, Dhiya inició una campaña de tierra quemada ya que al pasar el desierto libio y no encontrarse con tierras que saquear en Tunez dificultaría la posibilidad de conquista de los árabes que llegarían debilitados. Sin embargo, el resultado fue el contrario al esperado por ella. Mientras que la medida tuvo poco impacto en las tribus nómadas del desierto y de las montañas que la aceptaron sin problemas, muchas en las tribus sedentarias de las llanuras y los oasis dejaron de apoyar a Dhiya e incluso pidieron ayuda a los árabes. Debilitada por tales defecciones, Dhiya sufrió una derrota y buscó refugio en una ciudadela bizantina en las proximidades de Biskra. Finalmente fue forzada a una última batalla en Tarfa en el año 702. Dhiya fue muerta y la resistencia amazigh, que con un puñado de guerreros había contenido el avance del Islam durante más de 80 años, fue derrotada.

A día de hoy la feroz resistencia de Dhiya representa la fuerza, la determinación, la valentía, el orgullo, el liderazgo y la dignidad de un pueblo.


Lalla Fadhma n’Soumer





Durante el siglo XIX Francia se lanza a desarrollar un imperio colonial en Africa y conquista Argelia. Una importante líder de la resistencia en la batalla contra los franceses fue Lalla Fadhma n’Soumer. Su vida se ha convertido en un símbolo de la resistencia de los amazigh contra la ocupación francesa. Una batalla que costó la vida a aproximadamente un tercio de la población nativa entre los años 1830 y 1872.

Lalla Fadhma era una mujer de una gran piedad y fuerza. Era una mujer "santa", al igual que Dhiya en Tunez o Andamana en Canarias, con poderes espirituales incluyendo la habilidad de tener visiones sobre el futuro y curar enfermedades.

Fadhma nació en el pueblo de Werja en 1830, precisamente el año en que se inicia la ocupación francesa en Argelia. Solo tiene 16 años cuando los franceses ocupan su hogar, la Cabilia argelina, en 1847. Pero, una vez más la cabila se convertiría en el núcleo desde el cual la resistencia lucha y Fadhma se une a los lideres de la resistencia de la región; Si Mohamed El-Hachemi y Mohamed El Amdjed Ibn Abdelmalek (apodado Bou-Baghla). 

Bou-Baghla fue probablemente un ex teniente del ejército del Emir Abdelkader, derrotado por última vez por los franceses en 1847. Al negarse a rendirse, Bou Baghla se retiró a la zona de la Cabilia. Desde allí, comenzó una guerra contra los ejércitos franceses y sus aliados, a menudo empleando tácticas de guerrilla. Era un luchador implacable, muy elocuente y muy religioso. Fadhma y Bou-Baghla eran almas gemelas que luchaban por la libertad de su pueblo.

Durante la batalla de Tachekkirt, liderada por Bou-Baghla en ese momento, el mariscal Jacques Louis Randon fue capturado, pero logró escapar más tarde. Pero tras la muerte de Bou-Baghla en 1854, Fadhma recibió la jefatura de combate por parte del gran consejo de combatientes y de importantes figuras de las tribus cabilias. Fadhma lidera una fuerte resistencia contra el ejército francés de 13,000 hombres del mariscal  Randon. Armada con una fe inquebrantable, se lanzó en sangrientas batallas para hacer retroceder al enemigo dando una lección de coraje y determinación.  Durante la famosa batalla de Oued Sebaou, y con tan solo 24 años, Fadhma encabezó un ejército de hombres y mujeres; tomó el control y llevó a su pueblo a la victoria, una victoria que resonó a través de toda la Cabilia. Las mezquitas y zawiyas cantaron alabanzas en honor a la heroína del Djurdjura.

No dispuesto a aceptar la derrota, Randon pidió refuerzos. Sus fuerzas eran ahora de 35,000 hombres. Marcho sobre la Cabilia y  exigió a la gente de la ciudad de Azazga, una de las mayores de la región, que lo ayudaran a acabar con Fadhma N'Soumer y terminar con "su leyenda y sus malas acciones". La respuesta a su emisario fue "Vaya a la persona que lo envió y dígale que nuestros oídos no pueden escuchar el idioma del que nos pide que traicionemos ”. Tal era la lealtad y el respeto de la gente por Fadhma. En respuesta, Randon prometió a la gente de Azazga una lluvia constante del fuego de sus cañones. Uno tan solo puede imaginar la brutalidad empleada por los franceses contra las gentes de Azazga que fueron derrotadas. 

Fadhma no se rindió y movilizó a su gente para "luchar por la tierra y la libertad, ellos son nuestra constante y son sagrados. No pueden ser objeto de concesiones ni de regateo ”. Su fuerte personalidad y sus discursos inspiradores tuvieron una gran influencia en toda la Cabilia, como lo demuestra el sacrificio y la determinación de la gente durante todas las batallas que allí se lucharon, especialmente las victorias de Icherridene y Tachkrit que tuvieron lugar del 18 al 19 de julio de 1854 y que resultaron en una gran cantidad de perdidas, más de 800 muertos, para las tropas francesas.

Derrotado, Randon finalmente solicitó un alto el fuego de cinco años que Fadhma aceptó. La intención de Fadhma era usar el período de alto el fuego para mejorar su organización y reforzar sus tropas. Los campos fueron arados y sembrados y se instalaron fábricas de armas en muchos lugares de la región. Sin embargo, al igual que con Samori Toure o Behanzin, los franceses no respetaron el alto el fuego. En 1857, tan solo tres años después, rompieron su palabra y lanzaron ofensivas en todas las grandes ciudades que hasta ese momento habían permanecido fuera de su alcance. 

En un último y supremo esfuerzo de lucha por la libertad Fadhma apeló a la gente. Rodeada por mujeres de la región, Lalla Fadhma dirigió la lucha. Sin embargo, perdieron la batalla y Fadhma fue arrestada el 27 de julio de 1857. Los franceses  destruyeron su rica biblioteca, que contenía una amplia colección de trabajos científicos y religiosos de la región, al tiempo que confiscaron su dinero y propiedades, que ella había utilizado para cuidar y apoyar a los discípulos de la zawiya (comunidad espiritual) de su padre.  

Debido a los duros rigores de su encarcelamiento, a la noticia de la muerte de su hermano y a la frustración de verse incapaz de actuar contra la agresión y colonización francesa, Lalla Fadhma murió en 1863, seis años después de su captura, cuando tan solo tenia 33 años. Los franceses la apodaron la Juan de Arco de Djurdjura, comparación que ella nunca aceptó.

Si quieres el ejemplo de una mujer que por su coraje, piedad, fuerza y carisma pudo derrotar al poderoso ejército francés incluso capturando a uno de sus mariscales. Si quieres el ejemplo de una mujer que poseía una rica biblioteca de obras científicas y religiosas. Si quieres el ejemplo de una mujer que lideró a hombres y mujeres en la batalla y ganó. Si quieres el ejemplo de una mujer que sirvió a su gente liderándola, ahí tienes el nombre y el ejemplo de Lalla Fadhma N'Soumer.

La historia registrará que los franceses, al igual que anteriormente los romanos y los españoles en Canarias, siempre fueron gentes sin honor ni palabra que utilizaron todas las artimañas y trucos sucios que pudieron encontrar ... e incluso con todo el poder de sus superioridad armamentística y numérica, nunca podrían haber ganado sin usar la mentira y la traición.


Djamila Bouhired


Djamila Bouhired fue hija de una familia de clase media de madre tunecina y padre argelino. Se opuso al dominio colonial francés de Argelia y se unió al Frente de Liberación Nacional de Argelia (FLN) mientras era una activista estudiantil. Allí trabajó como oficial de enlace y asistente personal del comandante del FLN Yacef Saadi en Argel.

En abril de 1957 fue capturada por los franceses y torturada para obtener información. No divulgó ninguna información repitiendo "Argelia es nuestra madre" mientras estaba siendo torturada. Según Bouhired, la tortura se prolongó durante un total de 17 días.

En julio de 1957 fue juzgada por  haber puesto una bomba un café, junto a otra luchadora por la libertad argelina, Djamila Bouazza, de 19 años. En ese momento, un abogado francés llamado Jacques Vergès, simpatizante de la causa de los nacionalistas argelinos, se enteró de su caso y decidió representarla en lo que sería un juicio histórico. Vergès acusó al gobierno de haber cometido los actos imputados en su defensa, pero a pesar de sus esfuerzos, fue condenada a muerte por guillotina.

Vergés coescribió una petición al gobierno argumentando razones por las cuales Bouhired no debería recibir la pena de muerte. Muchos grupos se formaron en toda Argelia y en el extranjero intentando convencer al gobierno de no matar a Bouhired. En particular, la princesa Laila Ayesha de Marruecos se comunicó con René Coty, el presidente de Francia en ese momento, y le pidió que conmutara la pena de muerte a Bouhired.

Finalmente Bouhired cumplió condena en la prisión de Reims hasta 1962. A medida que se acercaba el final de la guerra de Argelia, y bajo los acuerdos de Evian, fue liberada junto con muchos otros prisioneros argelinos. Djamila Bouhired fue una de las muchas mujeres que lucharon por la emancipación y la igualdad de la mujer en la nueva Argelia independiente.


Zhora Drif


Zohra Drif Bitat nació en Tissemselt, Argelia y es una abogada retirada y vicepresidente del Consejo de la Nación, la cámara alta del Parlamento argelino. Drif es conocida por haber sido miembro del Frente de Liberación Nacional (FLN) durante la guerra de independencia argelina. 

Sus ideales eran a la vez feministas y anticoloniales. En la escuela, aprendió sobre la Era de la Ilustración, la Revolución Francesa de 1789 y las libertades individuales, aspectos que contribuyeron a su postura ideológica durante la revolución argelina. 

Jugó un papel activo en las actividades del FLN. Junto a Djamila Bouhired y Hassiba Ben Bouali, buscó obtener apoyo entre las mujeres de Argel para el movimiento de liberación nacional. También jugó un papel ayudando a ocultar a los miembros masculinos de FLN durante la persecución policial de 1956. Drif frecuentemente ha explicado la importancia de las mujeres en la revolución.

Ella y otras mujeres fueron reclutadas porque podían mezclarse fácilmente con las francesas, lo que les permitió cruzar las fronteras entre la casbah y la zona francesa de Argel. Al quitarse la vestimenta tradicional musulmana y cambiar su apariencia, a Drif y otras mujeres del FLN se les permitió moverse libremente por la ciudad. 

El 30 de Septiembre de 1956 fue enviada a colocar una bomba en un café de la Rue Michelet frecuentado por colonos franceses. Llevaba el pelo a la moda parisina y entró en el bar, dejando su bolso al lado de un taburete antes de irse. Tres personas murieron y decenas resultaron heridas en el bombardeo. Esta fue una de las primeras acciones de la Batalla de Argel.

Drif fue capturada a principios de octubre de 1957 junto con Saadi Yacef y condenada por terrorismo a 20 años de trabajos forzados por el tribunal militar de Argel. Tras su encarcelamiento inicial, fue trasladada a varias prisiones francesas. En 1960, mientras estaba en prisión, publicó un tratado de 20 páginas, titulado La muerte de mis hermanos (en francés: la Mort de mes frères). En prisión continuó sus estudios legales. Su pena fue conmutada por Charles de Gaulle con motivo de los acuerdos de Evian y la independencia de Argelia en 1962.

En su libro autobiografico dice "Quizás el lector de hoy espere que me arrepienta de haber colocado bombas en lugares públicos frecuentados por civiles europeos. No me arrepiento. Hacer eso sería ocultar el problema central del colonialismo de poblamiento y hacer pasar a los civiles europeos de la época (en el mejor de los casos) como simples turistas que visitan Argelia o (en el peor de los casos) como los herederos "naturales" de nuestra tierra en lugar de nosotros, sus legítimos hijos (...)

En cuanto a los civiles que murieron durante la guerra de liberación nacional, si son argelinos, propondría que vayan a los combatientes de la FLN y les pregunten: '¿Por qué morimos?' Sé que el FLN responderá: "Estás muerto porque tus vidas formaban parte del precio que teníamos que pagar para que nuestro país fuera libre e independiente.

Y si son franceses, les propondría que vayan a ver a las autoridades francesas y pregunten: '¿Por qué morimos?' No sé qué dirían las autoridades francesas, pero les propondría la única verdad real que existe: "Usted murió porque estaba entre los cientos de miles de europeos que usamos para subyugar y ocupar un país extranjero, Argelia. para que pudiéramos convertirla en nuestra colonia de poblamiento. [desplazando a la población nativa]"


Samia Lakhdari


Samia era una estudiante de segundo año de derecho que respondió al llamamiento lanzado el 19 de mayo de 1956 que instaba a los estudiantes argelinos a abandonar las sillas de la universidad y unirse a los guerrilleros para fortalecer la revolución argelina que se encontraba en su segundo año.

Samia, como la mayoría de los argelinos, decidió sacrificar sus estudios para unirse a la causa de la Revolución independentista. Samia realizará muchas operaciones en Argel. Siendo una de las primeras activistas junto con Djamila Bouhired y Zhora Drift en poner una bomba en la batalla de Argel. Samia fue condenada a muerte en ausencia, al igual que Zohra Drif, durante el juicio del caso de Djamila Bouhired y Djamila Boubacha.

Zohra Drif, en su libro "La Batalla de Argel desde dentro: Memorias de una luchadora por la libertad" dice; En junio de 2012, Samia Lakhdari, mi amiga, mi hermana de lucha, se fue, de la misma manera en la que había vivido: discretamente, de puntillas. Después de haberla enterrado en un anonimato virtual, me di cuenta de que iba a enterrar a muchos en las mismas condiciones, no solo a mí misma, sino a todos nosotros, una generación nacida bajo la oscuridad de la ocupación. La ocupación colonial, construida sobre un sistema de opresión absoluta, de la negación total de nuestro ser colectivo, de nuestros derechos a la libertad y la dignidad...


Djamila Boupacha


A principios de la guerra de Argelia, Djamila Boupacha trabajó como aprendiz en el Hospital Béni Messous, pero no pudo obtener un certificado de capacitación debido a su raza y religión.

En 1960 fue arrestada por intentar bombardear un café en Argel. Su confesión - obtenida mediante tortura y violación - y su consiguiente juicio afectaron a la opinión pública francesa sobre los métodos utilizados por el ejército francés en Argelia, después de la publicidad que le dieron al caso Simone de Beauvoir y Gisèle Halimi. Boupacha fue condenada a muerte el 29 de junio de 1961, pero recibió una amnistía bajo los acuerdos de Evian y luego fue liberada el 21 de abril de 1962.

El 10 de febrero de 1960, las tropas francesas allanaron la casa de Boupacha y la arrestaron a ella y a toda su familia. Posteriormente fueron llevados a un cuartel militar en El Biar donde fueron golpeados e interrogados. Boupacha fue posteriormente trasladada y torturada en la prisión de Hussein Dey. La tortura incluyó una violencia sexual brutal. Bajo tortura, Boupacha confesó haber colocado una bomba en un restaurante de la Universidad el 27 de septiembre de 1959.

La tortura fue una experiencia común para las mujeres que fueron arrestadas durante este conflicto, y la violación se usó sistemáticamente para aterrorizar y avergonzar a la comunidad argelina. La importancia del caso de Boupacha radica en su decisión de presentar una demanda contra sus torturadores. Aunque no negó su afiliación al FLN y su compromiso con la independencia de Argelia, argumentó que una confesión lograda bajo tortura no debería ser admisible ante el tribunal militar que debía juzgarla.

Al trabajar con la abogada tunecina francesa Gisèle Halimi, Boupacha llevó su caso de tortura a juicio y causó un escándalo en Francia y Argelia, obteniendo una amplia atención pública después de que Simone de Beauvoir publicara un artículo en Le Monde, un prestigioso periódico francés, que describía el caso. Boupacha también obtuvo el apoyo de destacados artistas e intelectuales, como Henri Alleg, André Philip y Pablo Picasso.

La virginidad violada de Boupacha y su pureza física y metafórica fueron objeto de un intenso escrutinio tanto en el caso judicial como en los medios de comunicación. Las prácticas de humillación sexual del ejército francés sobre la población argelina ya eran conocidas por el público en general, pero el caso de Boupacha arrojó luz sobre qué cuan lejos llegaría el ejército para proteger a sus torturadores de la persecución judicial.

Los funcionarios franceses en Argelia obstaculizaron el acceso de Boupacha a la defensa legal, negando las visas de su abogado que le permitirían estar en Argelia para las citas en el tribunal. Estos obstáculos llevaron a De Beauvoir a establecer el Comité Djamila Boupacha en París. Este comité jugó un papel decisivo en el aumento de la indignación pública, y también hizo campaña para eliminar el caso de la jurisdicción argelina; esta campaña tuvo éxito y el caso fue transferido a Francia en diciembre de 1960. 

Los Acuerdos de Evian que dieron a Boupacha su libertad también significaron que sus torturadores recibieron la misma inmunidad, que en última instancia no pudieron ser procesados y escaparon impunes.


Gisèle Halimi



Gisèle Halimi es una abogada tunecina, activista feminista y ensayista. Nacida en Túnez, el 27 de julio de 1927, de madre judía y de padre bereber. Fue educada en un liceo francés en Túnez, y luego asistió a la Universidad de París, graduándose en derecho y filosofía.

Fue asesora legal del Frente de Liberación Nacional de Argelia, especialmente en el caso de la activista torturada y violada Djamila Boupacha. En 1961 escribió un libro, con una introducción de Simone de Beauvoir, para defender dicho caso.

En 1971 fundó el grupo feminista Choisir ("Elegir"), para proteger a las mujeres que habían firmado el Manifiesto de los 343 admitiendo haber tenido abortos ilegales. En 1972, Choisir se convirtió en una organización claramente reformista, y lanzó una campaña que tuvo una gran influencia en la aprobación de la ley que permitía la anticoncepción y el aborto.

En 1981 fue elegida para la Asamblea Nacional de Francia, como socialista independiente, y fue diputada por Isère hasta 1984. Entre 1985 y 1987 fue legada francesa en la UNESCO.

Khalida Toumi



Khalida Toumi es una política argelina. Fue ministra de Comunicación y Cultura de Argelia hasta abril de 2014. También es activista feminista. Nació en 1958 en Ain-Bessem, Bouira, en el norte de Argelia, e ingresó en la Universidad de Argel en 1977 para obtener una licenciatura en matemáticas. Después de graduarse de la École Normale Supérieure, enseñó matemáticas hasta 1993.

Como activista feminista, en 1981, fundó el Collectif féminin para oponerse al respaldo estatal al discriminatorio Código de Familia de Argelia. Presidió la Asociación para la Igualdad entre Hombres y Mujeres. En 1985, cofundó y se convirtió en miembro del comité ejecutivo de la Liga Argelina de Derechos Humanos, y en 1990 fundó la Asociación Independiente para el Triunfo de los Derechos de las Mujeres.

Toumi se opuso firmemente a la ideología islamista y respaldó la cancelación de las elecciones legislativas de enero de 1992, que daban al Frente de Salvación Islámico (FIS) la oportunidad de ganar. Consideró que la FIS exhibía "absolutamente todos los ingredientes clásicos de los movimientos populistas totalitarios". Viajó a los países occidentales para brindar una perspectiva antiislamista.

Como miembro de Rassemblement pour la Culture et la Démocratie (RCD), ganó un asiento en la asamblea nacional argelina y fue vicepresidenta nacional de derechos humanos y asuntos de la mujer de RCD. Después de profundos desacuerdos con el presidente de la RCD, Saïd Sadi, rompió las relaciones con la RCD en enero de 2001, en el punto más alto de la crisis en su Cabilia natal; posteriormente fue expulsada del RCD. En mayo de 2002, se convirtió en ministra de cultura y comunicación, así como en portavoz del gobierno, la primera mujer en ocupar ese puesto. Ocupando ese cargo ministerial en varios legislaturas hasta el año 2014.


Taos Amrouche



Pero las mujeres amazigh no son solo reinas o guerreras, también son poetas, cantantes y escritoras como Taos Amrouche (1913-1976). Taos nació en Túnez y se convertiría en la primera mujer amazigh en publicar una novela. 

Su familia se había convertido al cristianismo y había huido de Argelia. Pero a través de la influencia de su madre, que era una famosa cantante de Cabila, su herencia cultural amazigh estará presente durante toda su carrera y su estilo literario reflejaría las tradiciones orales de la Cabilia bereber.

En 1939, en el Congrès de Chant de Fès, recibió una beca para estudiar en la Casa Velázquez en España, donde investigó los vínculos entre las canciones populares bereberes y españolas.

Su primera novela autobiográfica fue Jacinthe noir, que se publicó en 1947. Otras novelas suyas fueron a Grain magique (1966),  Rue des tambourins (1969) y L’Amant imaginaire (1975)

Aunque escribió en francés, cantó en cabilio. Su primer álbum Chants berbères de Kabylie (1967), una colección de canciones tradicionales de la Cabilia fue un gran éxito. Otros de los álbumes que grabó fueron Chants sauvés de l'oubli ("Canciones salvadas del olvido"), Hommage au chant profond ("Homenaje a una canción profunda"), Incantations, meditations et danses sacrées berbères  ("Encantamientos, meditaciones y danzas sagradas bereberes") en 1974, y Chants berbères de la meule et du berceau ("Canciones bereberes de la piedra de molino y la cuna" en 1975.

Taos fue una activista política en cuestiones amazigh y una de los fundadores de la Academia Bereber en 1966


Malika Oufkir


Pero Taos Amrouche no es la única mujer amazigh que es activista política. Malika Oufkir, nacida en 1953 es una escritora marroquí hija del general y primer ministro de Hassan II, Mohammed Ufqir, que dirigió un fallido golpe militar contra dicho rey.

Tras el fallido golpe su familia fue encarcelada en condiciones infrahumanas durante más de 20 años. Las dramáticas circunstancias de ese cautiverio las relatará en su libro Stolen Lives: Twenty Years in a Desert Jail,. La vida de Malika Oufkir ha inspirado a muchos a defender los derechos de los presos políticos.


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