40 años de políticas keynesianas en Canarias (IV)



Yo entiendo que alguien se defina como comunista en el siglo XXI en base a unos principios filosóficos y morales. Yo entiendo que alguien se defina de izquierdas en base a unos objetivos sociales, unos ideales o una cierta conciencia de clase. Incluso entiendo que alguien se defina de izquierdas como sinónimo de rebeldía ante el status quo o por una posición supuestamente humanista ante las injusticias. 



Pero una cosa son los principios teóricos y otra muy distinta la aplicación práctica. Por tanto lo que ya no entiendo son los dogmatismos que quieren imponer formulas que han fracasado allí donde se han implementado.

Uno de los problemas para enfrentar el cambio en una organización o una sociedad es que la percepción de la realidad depende de nuestras creencias y valores,  muchas de ellas desarrolladas durante nuestra niñez y que corresponden a niveles profundos de nuestra conciencia. También influyen teorías formales y paradigmas. Cuando una teoría formal se acepta sin espíritu crítico se transforma en dogma y en un nuevo paradigma.



Video de como nace un paradigma aqui.

Creo que el problema es que la gente prefiera la comodidad del dogma al esfuerzo del espíritu crítico. En el fondo prefieren liberar tensiones y frustraciones, porque para cambiar las cosas hay que enfrentarse al entorno.

Como dice el tópico, "las revoluciones no se pueden exportar". Lo que deberíamos hacer realmente es plantearnos si el análisis y las recetas que predica un dogma concreto explican realmente TODA la realidad canaria y sirven para resolver TODOS los problemas en Canarias o, si por el contrario, tendrían un efecto contraproducente. Esto significa un ejercicio de espíritu crítico, un ejercicio de reevaluación y adaptación que pocas veces se ha hecho en Canarias.

En nuestro conjunto de creencias puede haber por ejemplo la creencia de de un empresario de que los empleados son unos vagos y unos gandules y que no quieren trabajar. En general, no hay trabajador malo sino mal motivado o mal formado. El empresario que piensa así, lo único que pone de manifiesto es su incapacidad de gestión y su falta de liderazgo.

Igualmente podemos pensar que el empresario es un explotador que quiere abusar del trabajador. Esto tampoco es así en la mayoría de los casos, sino que el comportamiento del "empresario" viene condicionado por la necesidad de adaptarse a los incentivos implícitos (*) dentro del marco legislativo e institucional.

En el artículo anterior vimos que el paro en Canarias estaba "fabricado" por los excesos keynesianos, que las desigualdades sociales estaban igualmente "fabricadas" por una política fiscal disparatada, por el paro y por otra serie de factores entre los que podemos destacar la escasa calidad de la educación y la restricción del acceso al crédito. Todo esto crea un sistema de escaza o nula movilidad social como medio de mantener el status quo.

Ya hemos analizado el nefasto papel que han tenido las políticas keyenesianas de reducción de impuestos e incremento del gasto público en el incremento del paro y el aumento de las desigualdades sociales. Ahora hagamos incapié en los aspectos microeconómicos a nivel de empresa y veremos cuál es el impacto en el mercado de trabajo, el comportamiento del empresario y sobre la productividad y la competitividad. En este artículo veremos que la desmotivación del trabajador y el comportamiento abusivo del empresario también están fabricados.


Si me cargo la competitividad liberal y mantengo una economía ineficiente a través del intervencionismo keynesianismo llevado al extremo (del cual el subvencionismo es tan solo uno de los síntomas) ¿cuáles son los factores críticos para un empresario cuando su beneficio depende de los incentivos fiscales, las subvenciones y el acceso a las partidas de gasto público a través de las contratas y subcontratas?, pues el lobbismo y conocer la burocracia administrativa.

Si no me puedo plantear el crecimiento fuera de Canarias (**) porque estoy penalizado fiscalmente y porque para adaptarme a las subvenciones y la burocracia he creado algo ineficiente y atrofiado que no puede competir internacionalmente ¿Cómo puedo incrementar mi beneficio? Pues la única forma que es reduciendo costes laborales hasta el extremo.

Si no voy a competir en calidad ni en innovación sino en clientelismo y en actividades de escaso valor añadido en mercados locales ¿Necesito captar y retener talento y capital humano?, no. ¿Necesito modernizar los modelos de gestión?, no. ¿Necesito innovar? tampoco. ¿Necesito dar una proyección laboral al trabajador? tampoco. ¿Necesito convertir al trabajador en mi socio y hacerle participe de los resultados de la empresa a través de bonus u otros incentivos?, no. ¿Necesito formarlo? Tampoco.

Canarias NO esta presente en la economía mundial


Si encima tengo una economía ineficiente que ha creado una alta tasa de paro estructural, ¿qué poder de negociación tienen sindicatos o trabajadores? ninguna, porque el poder de negociación es mayor cuanto más cercano se esté al pleno empleo y menor cuanto mayor sea la tasa de paro.

Pero es que además si que ha habido un mercado en donde se han aplicado políticas neoliberales en Canarias, ¡¡solo uno!!,.........¡¡ y ese mercado es precisamente el mercado de trabajo!!. Si añadimos el disparate de la política fiscal canaria, y vemos que el tema de las infraestructuras es un síntoma de la maldición de los recursos naturales que está detrás de las políticas neocoloniales. Podemos hacernos un cuadro mucho mas claro de la realidad canaria y la paradoja de que el abuso del trabajador haya venido precisamente fruto de unas políticas teoréticamente de izquierda como las keynesianas.

La consecuencia lógica, el trabajador canario carga con los costes del neoliberalismo, en forma de mas precariedad en el empleo, pero no participa de los beneficios del neoliberalismo en forma de una mayor remuneración por mayor productividad, mayor movilidad social y menor paro. Igualmente carga con los costes del keynesianismo, en forma de mayor tasa de desempleo y menor remuneración, pero no participa de los beneficios del keynesianismo en forma de una mayor protección social. Le han dejado con lo peor de dos mundos.

Alguien argumentará que la productividad del trabajador canario es baja, y es cierto, pero no solo la productividad del trabajador sino de la empresa canaria y esto tiene tres causas: La primera la falta de innovación y capacidad de gestión de los empresarios canarios en general, segundo la burocratización y corrupción.

Canarias tiene un problema de competitividad causado por dos motivos fundamentales; el keynesianismo excesivo que ha creado una economía ineficiente y caciquil, junto con los intereses coloniales y neocoloniales a los que sirve. Esto hace que el trabajador canario se quede con lo peor del keynesianismo y con lo peor del neoliberalismo, sin poder participar ni de los beneficios de uno ni del otro.

Por tanto vemos que el comportamiento del empresario canario "protegido" por políticas supuestamente de políticas keynesianas de izquierdas(***) está perfectamente y lógicamente explicado. Pero es una lógica perversa fruto de una refinada estrategia del Estado para acabar con el tejido productivo canario y asimilar a los empresarios con el Estado manteniéndolo en la complacencia, al tiempo que lleva a Coalición Canaria a posiciones de pacto y asimilación con el Estado como una fuerza regionalista.

Todo tiene una explicación lógica, no siempre admitida, no siempre reconocida. El paro, las desigualdades sociales y el comportamiento del empresario canario, en realidad están "fabricados" sutilmente por el Estado para asegurar la españolidad de Canarias.

Pero el análisis no está completo, falta el sector exterior y el impacto de la crisis internacional y española en Canarias.


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(*) Entendiendo por incentivo los comportamientos premiados, castigados o incentivados por el marco legal e institucional.

(**) Algunos argumentaran que Canarias es un mercado reducido, pero una máxima macroeconómica dice que cuando la demanda interna es insuficiente, hay que mirar a la demanda externa. Eso es lo que ha hecho Singapur o Israel en la era de la globalización.

(***) y una política fiscal de una RIC inspirada en el materalismo histórico marxista que pone énfasis en lo material en la infraestructura, en los ladrillos, en contraposición a la economía de lo intangible y lo inmaterial como el conocimiento o el capital social que es típicamente neoliberal.


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