sábado, 12 de febrero de 2011

La ley electoral canaria es un fraude democrático (I)

El inmovilismo en Canarias tiene varias raíces. Una de ellas es un sistema electoral diseñado para imposibilitar la renovación y que contiene una dosis importante de perversión. El sistema electoral canario es un fraude democrático. De hecho el sistema es cualquier cosa menos democrático.

El Banco Mundial, el FMI y economistas como Acemoglu afirman que el principal factor del desarrollo de las sociedades libres es la calidad de su democracia y de sus instituciones. Sistemas deficientes llevan al clientelismo y la captura del Estado lo que reduce el crecimiento económico, las libertades y aumenta las desigualdades sociales.

Cuando se suele hablar de reforma electoral se suele hablar de la Ley de D´Hondt o la necesidad de listas abiertas. En Canarias no es ya que no existan listas abiertas o que la Ley de D´Hondt beneficie a los grandes partidos estatales, sino que ademas se dan una serie de perversiones adicionales que hace que el sistema sea un fraude a los ciudadanos.

El cambio en Canarias se controla mediante la ley electoral que impide la renovación y favorece al PP y al PSOE. Pero el sistema también protege el papel de CC como única "bisagra" impidiendo la renovación y perpetuando a caciques insulares como Antonio Castro Cordobés, que impiden cualquier regeneración y mantienen a su isla en involución permanente.

La proporcionalidad y representatividad de un sistema se mide por varios indices:

La magnitud media es el promedio de diputados por circunscripción (numero de diputados/ por numero de circunscripciones). Se estima que para que un sistema sea aceptable la magnitud media ha de ser al menos de 10. Cuanto menor sea la magnitud media peor representatividad y proporcionalidad tendrá el sistema. 
En Canarias se eligen una media de 8,5 diputados por circunscripción mientras que la media del estado es de 16 diputados por circunscripción. Es decir los diputados electos en Canarias son la mitad que el promedio del resto del Estado. Se estima que una democracia debe tener una magnitud media de como mínimo 10 para que se considere aceptable. Canarias no solo tiene la magnitud media mas baja de todo el Estado, es que ni siquiera llega a los 10 que se considera como minimo aceptable en las democracias occidentales. El numero de diputados electos en Canarias es insuficiente para garantizar una correcta representación.


El umbral efectivo se define como el % mínimo de votos que debe adquirir una fuerza para obtener un diputado. En Canarias es necesario adquirir el 8,2% de los votos para obtener representación, mas del doble que el promedio del Estado que es del 3,9%.




El sistema electoral canario no solo es el de menor proporcionalidad, sino que ademas es el mas restrictivo. En Madrid se saca un diputado con el 0,68% de los votos, en Cataluña con el 2,17% y en el Pais Vasco con el 2,92%. En Canarias un diputado "cuesta" el 8,20% de los votos.

Por otro lado en el Estado español se establece una barrera electoral que varia entre el 3 y el 5% de los votos según C.C.A.A. Es decir, para que una fuerza pueda tener representación en Andalucía o Cataluña debe superar el 3% de los votos. En Canarias por el contrario se establece la barrera mas alta de todo el Estado con el 6%, el doble que en Andalucía o en Cataluña.  Para que una fuerza pueda tener representación en Canarias debe superar el 6% regional. Pero no solo eso sino que ademas se establece otra barrera  insular con el 30% de los votos que una fuerza debe sacar para obtener representación.

 

La doble barrera significa que para que una fuerza pueda tener representación debe superar el 30% de los votos a nivel insular. Otra "perversión" del sistema es que somos la única comunidad autónoma con numero de diputados par, todas las demás tienen numero impar. El resultado es que la distancia a la mayoría no esta en un diputado (lo normal) sino en dos.

Todo esto constituye el sistema menos proporcional y el de peor calidad democrática de todo el Estado. Un  fraude, un sistema inmobilista sin respeto a las minorías y sin opciones de rotación y regeneración. En suma un sistema caciquil y continuista que no llega a los mínimos de calidad exigidos en las democracias occidentales. Un sistema que apesta y no pasa el mas mínimo test de "higiene" democrática.

Y eso que todavía no hemos hablado siquiera de que la consecución de un diputado en Gran Canaria o Tenerife requiere 17 veces mas votos que la obtención del diputado en el Hierro. Tampoco hemos mencionado que Fuerteventura con 102.000 habitantes tiene menos diputados (7) que La Palma (8) con tan solo 87.000 habitantes.

La doble barrera hace que formaciones con 1.500 votos obtengan un diputado y otras con 45.000 votos no obtengan ningún diputado al no haber alcanzado el 30% insular. También hace que formaciones con 45.000 votos no obtengan representación porque no alcanzan el 6% regional y ese diputado vaya a una formación que sacó tan solo 20.000 votos.

El sistema electoral canario es antidemocrático en grado sumo, continuista, que hiperfavorece a los grandes partidos y esto impide la renovación y el cambio al tiempo que genera corrupción y clientelismo. En el siguiente articulo veremos a quien favorece en realidad este sistema electoral que padecemos, ...... sorpresa, sorpresa.

Les adelanto, que al contrario de lo que se suele pensar, el principal beneficiado del sistema electoral no es CC, sino PP y PSOE. Aunque CC también se beneficia en cierta medida como comentaremos.

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Jorge Dorta
Economista y director de la compañia financiera canario-suiza Mencey Capital Management , Autor del libro "Canarias con Futuro" y autor del blog "Mencey Macro"