Canarias: la autonomía de mentira

El episodio del crucero afectado por hantavirus no es solo una noticia sanitaria. Es una radiografía política de Canarias. Los titulares son reveladores; “España acepta recibir en Canarias el crucero afectado por hantavirus”.  

La Ley del Mar es clara en estos casos, el país responsable es el del pabellón del barco (Holanda) y del armador (Holanda). Canarias no tiene ninguna obligación de acogerlos excepto la que le quiere imponer España.

Porque en Canarias España es la que manda y decide, es la que acepta o no acepta, y la que tiene la última palabra. Es la que habla con la OMS. No Canarias, España.  Además el Gobierno de España dice que esperaba más lealtad de Canariases decir obedecer y callar ¿Pero qué se  han creído estos indígenas?

Porque cuando llega el momento de decidir algo importante —fronteras, aguas, puertos, inmigración, defensa, comercio exterior, fiscalidad real, modelo de desarrollo económico, libertades comerciales, ley electoral o política internacional— quien decide no es Canarias sino Madrid. Y ahí está la clave de todo.

El Estado manda y el Gobierno de Canarias administra. La llamada “autonomía canaria” es una mentira, un espejismo. Funciona mientras se trate de cuidarle la finca al amo, gestionar presupuestos, carreteras o turismo. Es decir, cositas operativas. Pero cuando aparece cualquier cuestión estratégica, cualquier cuestión importante, queda claro que quien decide es Madrid. Lo que tiene Canarias es una autonomía profundamente limitada. Una autonomía subordinada. Una autonomía decorativa. Una autonomía de juguete.

En Canarias todo es de mentira. Tenemos un registro de buques de mentira, una Zona Especial Canaria de mentira, una economía de mentira, unas universidades de mentira - o como las definió Hernández Peña "de andar por casa" - y una autonomía de mentira.

El crucero del hantavirus dejó al descubierto quién manda realmente

El caso del crucero del hantavirus es pedagógico porque muestra algo que muchos prefieren no ver. Canarias no puede decidir quién entra o no entra en su territorio. No controla fronteras. No controla puertos. No controla aguas territoriales. No controla aduanas. No controla inmigración. No controla el espacio aéreo. No controla política sanitaria internacional ni habla directamente con la OMS u otros organismos internacionales. No controla su defensa. No controla relaciones exteriores. No controla rescates marítimos. No controla siquiera las rutas marítimas alrededor del Archipiélago. Todo eso depende del Estado español.

Y cuando surge una crisis, el disfraz autonómico cae inmediatamente. Madrid decide y Canarias obedece.

La autonomía real según la ONU y la realidad canaria

Aquí aparece una cuestión fundamental que casi nunca se explica. La ONU no entiende la autonomía como la entiende el Estado español.

Para Naciones Unidas, un territorio autónomo debe tener capacidad efectiva de autogobierno en cuestiones esenciales: control territorial, recursos naturales, fronteras, relaciones económicas y capacidad política real de decisión. Canarias no cumple esos criterios.

De hecho, el concepto utilizado por la ONU para los territorios coloniales modernos es el de Territorio No Autónomo. La Resolución 1541 de la Asamblea General establece que un territorio deja de ser colonial únicamente si:

  • alcanza la independencia,
  • se integra libremente en otro Estado bajo igualdad real,
  • o adquiere un auténtico gobierno propio.

El problema es que Canarias nunca ha tenido ninguna de esas tres cosas. La integración no fue negociada entre iguales. La autonomía de juguete no implica soberanía efectiva. Y las competencias fundamentales siguen centralizadas en Madrid.

Por eso el término “Comunidad Autónoma” funciona más como ingeniería política y psicológica que como descripción jurídica real.

Y fíjate si Canarias cumple las condiciones para ser declarada Territorio No Autónomo en la ONU que el Estado español tuvo que cometer terrorismo de Estado, pegándole cuatro puñaladas a Antonio Cubillo en Argel, para evitar que así fuera.

El REF no son fueros históricos sino una concesión revocable

En Canarias existe otro gran mito político: el del REF como supuesto “derecho o fueros históricos”. No lo es. Es una concesión que el Estado español puede retirar cuando quiera para tenernos siempre cogidos de los huevos.

El REF no es soberanía fiscal. No es un pacto bilateral entre iguales. No es un sistema blindado. Es una concesión administrativa del Estado español. Y precisamente porque es una concesión puede modificarse, limitarse o reinterpretarse desde Madrid cuando convenga políticamente.

Eso ha ocurrido históricamente varias veces. Canarias fue obligada a entrar en la Unión Europea como RUP a punta de pistola y bajo amenaza del art 155 de la Constitución española que le da derecho al Estado a suprimir la autonomía.

Los fueros históricos canarios fueron, básicamente un tratado internacional, una rendición pactada que en Derecho Internacional es inviolable, ya que si se viola se considera que el territorio puede reclamar su soberanía. España no tardo en violarlo.

Los antiguos Puertos Francos sí representaban una lógica económica internacional propia de economías atlánticas abiertas. Pero el REF moderno ya no responde a esa lógica. Hoy funciona sobre todo como instrumento de integración, sujeción y control dentro del marco económico español y europeo.

Es decir, Canarias pasó de ser una plataforma atlántica relativamente abierta a convertirse progresivamente en un mercado cautivo regulado desde fuera.

La ZEC es una zona offshore de juguete

La ZEC se vende como si Canarias fuese una gran plataforma internacional de negocios. Pero basta mirar los resultados ¿Dónde están las cedes regionales de las grandes multinacionales domiciliadas en Canarias? ¿Dónde están los grandes fondos? ¿Dónde están las navieras globales? ¿Dónde están los holdings tecnológicos? ¿Dónde están los grandes bancos internacionales? ¿Dónde están los brokers marítimos, financieros y de materias primas? ¿Dónde están las consultoras, despachos contables y despachos de abogados especializados en comercio o fiscalidad internacional?

No están. Porque la ZEC tiene un problema estructural: no ofrece ni los incentivos adecuados, ni soberanía jurídica ni seguridad política independiente. La ZEC solo funciona porque la puedes combinar- a través del IP - con Malta o Chipre, aunque esto no lo suele saber la gente ni posiblemente la propia ZEC.

Una jurisdicción offshore competitiva necesita:

  • seguridad jurídica estable,
  • autonomía regulatoria,
  • tratados fiscales eficientes,
  • sistema financiero potente,
  • capacidad política propia,
  • registro mercantil atractivo,
  • banca internacional,
  • tribunales especializados,
  • y autonomía estratégica.

Madeira sí entendió eso mucho mejor como nos ha contado repetidamente Rafael Muñoz en sus artículos en prensa y en su podcast. Canarias no.

La ZEC funciona más como escaparate político que como verdadero centro financiero y de negocios internacional. Es una offshore limitada, burocratizada y subordinada. Una offshore de juguete. Un caramelito para que el niño no llore.

El registro especial de buques canario también es de mentira

Lo mismo ocurre con el registro de buques. Canarias tiene una posición geográfica extraordinaria porque está en medio del cruce de rutas atlánticas, tiene puertos profundos, posición logística estratégica, proximidad africana y conexión tricontinental,

Y aun así Madeira atrae más estructuras navales internacionales. ¿Por qué? Porque el problema nunca fue la geografía. El problema son las instituciones. Los grandes armadores no buscan únicamente ventajas fiscales adecuados. Buscan seguridad jurídica, eficiencia administrativa, estabilidad regulatoria y autonomía operativa.

Canarias no puede ofrecer eso plenamente porque las decisiones estratégicas siguen dependiendo del aparato estatal español y europeo. Y al Estado español no le interesa que Canarias se desarrolle demasiado no sea que se de cuenta de que no necesita a España para nada.

El registro de buques, la ZEC o la tricontinentalidad de Canarias son meros escaparates políticos, meros espejismos, juego psicológico de espejitos y sombras para el que se lo quiera creer.

El “mar canario” también es un espejismo político

Otro ejemplo de propaganda jurídica del Estado español es el llamado “mar canario”. Otro concepto jurídico de juguete para engañar al que se lo quiera creer. Canarias no posee soberanía marítima propia. Las aguas son españolas.

Y la fórmula de “aguas canarias” fue una construcción política interna española extremadamente discutida desde la perspectiva del Derecho Internacional.

La CONVEMAR distingue claramente entre Estado archipelágico soberano y archipiélago perteneciente a un Estado continental. Canarias pertenece jurídicamente al segundo grupo. Eso significa que no controla las 200 millas marítimas como lo hace Cabo Verde. Ni controla sus recursos marinos. Ni controla exploraciones energéticas. Ni controla delimitaciones internacionales.

Las prospecciones petroleras dejaron esto completamente claro. Canarias ni siquiera pudo decidir sobre su propio entorno marítimo y Madrid incluso prohibió la celebración de un referendum.

¿Podría Canarias tener aguas propias bajo el régimen de islas? Si, pero Madrid no nos deja tampoco. Prefiere mantenernos en el limbo jurídico despojados de cualquier derecho, como hizo con el Sahara,  para poder manejar, saquear, piratear, mangonear y hacer negocios gangocheros a costa nuestra.

La democracia canaria también es de mentira

Si tú te crees que decides lo que ocurre o quien manda en Canarias porque deposites un voto en una urna, sigue creyéndotelo. Ese ya está decidido mucho antes de que tú deposites tu voto por la arquitectura electoral.

La ley electoral canaria histórica no fue diseñada para representar proporcionalmente a la población. En realidad los diputados en el Parlamento de Canarias no representan ciudadanos sino hectáreas. 

La ley electoral canaria fue diseñada para asegurar la estabilidad territorial y el control político por parte del Estado español. En la práctica, esto fortaleció redes clientelares insulares y dificulta enormemente la aparición de mayorías políticas alternativas capaces de cuestionar el modelo territorial. La ley electoral esta diseñada para proteger a los caciques insulares como brazo local del poder central español. Por eso la pusieron dentro del Estatuto, para que no se pudiera cambiar sin permiso de Madrid.

El gran tabú y el objetivo es evitar a toda costa que se pueda formar una mayoría nacionalista que se presente en la ONU, exponga las vergüenzas y los abusos del modelo que ha implementado España en Canarias y que pueda reclamar el estatus de territorio no autónomo, es decir, que pueda reclamar el derecho a la autodeterminación, decida o no decida después ejercerlo. Porque eso altera completamente las relaciones, las dinámicas y el equilibrio de poder entre Canarias y España.

La reforma electoral reciente corrigió parte del déficit democrático histórico ya que redujo barreras, y mejoró la proporcionalidad. Pero sigue existiendo una enorme sobrerrepresentación insular, barreras excesivas y una estructura política diseñada para fragmentar el voto y dificultar cambios estructurales profundos.

En términos prácticos el sistema favorece administradores del modelo, no transformadores del modelo. Es decir gestores y capataces que le cuiden o administren la finca al amo. 

Canarias no puede ser ultraperiférica porque está hiperconectada

Quizás la mentira más dañina sea la idea psicológica de que Canarias está “aislada” en la ultraperiferia de la insularidad y la lejanía. Es exactamente lo contrario. Canarias está situada en el centro del mundo, entre Europa, África y América, junto a rutas marítimas y aéreas globales, junto a corredores energéticos, junto a cables submarinos internacionales.

Es uno de los puntos geoestratégicos más importantes del Atlántico. No es periferia geográfica, es centralidad geopolítica. La “ultraperiferia” es una categoría político-administrativa de la Unión Europea, no una realidad geoeconómica objetiva.

Las economías insulares exitosas comprendieron algo fundamental su mercado no está dentro, está fuera. Ese es el verdadero modelo offshore y marco mental necesario. Y lo hemos vivido en nuestra historia, con el azúcar, con los vinos, con la cochinilla, con los Puertos Francos... 

Singapur no prosperó encerrándose. Malta no prosperó encerrándose. Irlanda no prosperó encerrándose. Islandia no prosperó encerrándose. Taiwán no prosperó encerrándose. Bermuda, Dubai o Cayman tampoco. Pero España nos encerró, nos convirtió en un mercado cautivo, nos cortó las alas, nos puso una camisa de fuerza y castró nuestro desarrollo para asegurarse el control y la explotación turística y comercial del archipiélago, tal y como históricamente se ha hecho en las colonias.

El verdadero problema de Canarias, y no es la geografía

Otra mentira tremendamente dañina sea la idea psicológica de que Canarias no puede valerse por si misma y dependa de la caridad del resto del Estado. El problema nunca fue el tamaño, ni la lejanía, ni la insularidad. El problema son las instituciones.

Canarias funciona bajo un modelo diseñado históricamente para asegurar control político, mantener la dependencia económica, limitar la competencia, evitar autonomía estratégica real y proteger los intereses económicos y políticos metropolitanos. Canarias no se gobierna para el bienestar de los canarios sino para preservar los intereses de España en Canarias y para usarla como moneda de cambio y proyección militar y geopolítica. Exactamente igual que ocurrió históricamente en muchas colonias.

Por eso Canarias importa casi todo, por eso crea o exporta poco valor añadido, por eso depende del turismo de masas que controlan las multinacionales españolas y europeas. Por eso no controla su entorno marítimo. Por eso carece de tejido financiero internacional propio. Por eso no decide sobre cuestiones estratégicas.

La gran mentira que les interesa que creas, ¡ahí me las den todas!

Otra de las grandes confusiones que existen en Canarias es pensar que todos nuestros problemas son simplemente culpa de “los políticos canarios”. Evidentemente son criticables, muchas veces profundamente criticables. Hay incompetencia, clientelismo, mediocridad, caciquismo y redes de intereses insulares que llevan décadas viviendo del sistema. No voy a defenderlos. Pero reducir el problema de Canarias únicamente a los políticos locales es no entender cómo funciona realmente el poder en una colonia moderna.

El político canario no diseña el marco real de poder, tan solo lo administra. Las decisiones estratégicas fundamentales —fronteras, política monetaria, fiscalidad estructural, relaciones internacionales, puertos, defensa, aguas territoriales, regulación financiera, inmigración, aduanas, comercio exterior o política energética— no se toman en Canarias. Se toman en Madrid, Bruselas o ambos. El margen real del político canario es muchísimo menor de lo que la gente imagina.

El error consiste en confundir al administrador local con el verdadero centro de poder. El cacique local no es el amo de la finca sino el capataz del amo.

Eso es precisamente lo que históricamente fueron los virreyes, gobernadores coloniales, Capitaqnes Generales y oligarquías locales en los sistemas imperiales. Es decir, intermediarios entre el poder central y la población local. Su función no era transformar el sistema sino mantenerlo estable, gestionar tensiones y garantizar que la colonia siguiera funcionando dentro de los límites establecidos por la metrópoli. 

Canarias no es ninguna excepción histórica. De hecho, el sistema político canario está diseñado precisamente para producir ese tipo de figura política de gestores subordinados del marco estatal. Políticos parásitos cuya supervivencia depende mucho más de su relación con Madrid, Bruselas, los partidos estatales y las redes clientelares locales que de construir un verdadero proyecto nacional canario.

Por eso gobierne quien gobierne, muchas cosas nunca cambian. Puede cambiar el discurso, las siglas o los colores pero la estructura real permanece intacta, gobierne la izquierda o la derecha. Y es que el problema profundo de Canarias no es únicamente quién administra la finca, sino quién es el propietario real de la finca y para qué fue diseñada económica y políticamente desde el principio.

Mientras la población siga descargando toda la responsabilidad sobre los administradores locales sin analizar la arquitectura real de poder, seguirá sin entender por qué los problemas estructurales nunca desaparecen. Porque el problema no es solo la mala gestión. El problema es el diseño del sistema. De hecho, los virreyes en América tenían mucha más autonomía y poder real que la del presidente de Canarias bajo este régimen "autonómico" de mentiras.

La gran mentira no es pretender que Canarias no tenga problemas. La gran mentira es hacer creer que Canarias tiene capacidad plena para resolverlos dentro del marco actual. El Archipiélago administra competencias secundarias mientras las estructuras fundamentales de poder permanecen fuera. Y mientras no se entienda eso, cualquier debate político seguirá moviéndose dentro de los límites permitidos por el propio sistema.

La gran mentira y la gran locura no es pensar que Canarias puede valerse por si misma bajo otro modelo, es pensar que puede desarrollarse bajo este modelo y bajo esta subordinación al Estado español. 

El crucero del hantavirus ha hecho visible durante unos días algo que normalmente permanece oculto. En Canarias manda Madrid. Canarias administra competencias secundarias mientras las decisiones fundamentales siguen tomándose fuera del Archipiélago. El político canario es un subordinado de Madrid, un empleado del sistema. 

La gran mentira es pretender que la realidad actual de Canarias es un destino ineludible por razones geográficas en lugar de un estado político y una realidad fabricada. Canarias es una autonomía "de mentira" que no decide sobre sí misma tanto como la gente cree. Y ese es el problema.


---------------------------------------------------------------------------------- ¡Gracias por leerme! Este blog y sus artículos están solamente respaldados por donaciones de los lectores, por lo que si disfrutaste de este artículo y consideras que la información te ha sido útil, puedes compartirlo, seguirme en Facebook, seguir mis comentarios en Twitter o hacer una donación en Patreon o Paypal.

Comentarios

  1. Gran post. Muy bien argumentado. Un apunte: ¿Mejorará el reparto de la riqueza entre los canarios con el modelo offshore? Actualmente a mayor riqueza mayor pobreza.
    https://www.atlanticohoy.com/sociedad/pobreza-infantil-en-canarias-seria-mas-alta-ue-si-fuera-pais_1558194_102.html

    ResponderEliminar
  2. Creo que no estas haciendo la pregunta adecuada. Creo que la pregunta que realmente haces es si el modelo offshore incrementaría el nivel de vida, la calidad de vida, el bienestar y el índice de desarrollo humano de los canarios y la respuesta es SI. Por esa regla de tres también debería mejorar el reparto de la riqueza y disminuir las desigualdades sociales creando oportunidades y, sobre todo, permitiendo el acceso a las oportunidades. Hay dos tipos de crecimiento, el crecimiento extractivo que es cuando se produce cierta apertura económica, cierta inclusividad en las oportunidades económicas, pero las instituciones políticas siguen siendo extractivas... esto generalmente se traduce que se permiten mejora pero solo si benefician económica y políticamente a la elite y la oligarquía local. Es lo que ocurrió en Canarias con los Puertos Francos, que las instituciones económicas se abrieron pero las políticas seguían fuertemente cerradas en manos de España y sus representantes primero y luego bajo la dictadura de Franco lo mismo. Este tipo de crecimiento termina desapareciendo en un modelo económico y político extractivo que es lo que ha ocurrido en Canarias al ser desglobalizada por España.

    Lo otro es el crecimiento inclusivo que se da cuando ambas instituciones, las políticas y las económicas, son inclusivas en el sentido de Acemoglu. Es decir cuando hay una verdadera democracia participativa y no una democracia con la Ley electoral amañada como pasa actualmente en Canarias, porque estas instituciones inclusivas en el sentido de Acempoglu o abiertas en el sentido de Karl Popper, son las que permiten que las instituciones económicas sean y se mantengan abiertas para el beneficio de todos.

    A su vez, lo que determina en ultima instancia que las instituciones políticas sean abiertas es la forma en la que esta repartido el poder, la concentración de poder político y económico genera instituciones extractivas en un circulo vicioso. La apertura económica a su vez desconcentra el poder y fuerza a la apertura de las instituciones políticas. Eso siempre que se tenga soberanía. El problema de Canarias es que no la tiene y por tanto a España le puede interesar (y le interesa) la concentración de poder y la limitación del desarrollo económico como medio de control del territorio.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Los comentarios podrán ser moderados