- Comparar economías sin entender su estructura es uno de los errores más frecuentes en el debate público. En el caso de Canarias, una de las comparaciones más repetidas —y más equivocadas— es la que la equipara con Cabo Verde. Pero esta analogía no solo es incorrecta, sino que revela una profunda incomprensión de cómo funciona realmente el desarrollo económico.
- Canarias independiente no se parecería a Cabo Verde porque pertenece a otra lógica estructural de desarrollo
- Este tipo de comparaciones simplifican en exceso realidades complejas
Comparar economías sin entender su estructura es uno de los errores más frecuentes en el debate público. En el caso de Canarias, una de las analogías más repetidas - y más equivocadas - es la que la equipara con Cabo Verde.
Esta comparación no solo es incorrecta. Revela algo más profundo. Revela una falta de comprensión sobre cómo se desarrolla realmente una economía.
A primera vista, la comparación puede parecer lógica pues ambos son dos archipiélagos en el Atlántico, próximos geográficamente y con ciertas similitudes climáticas. Pero ahí es donde terminan las semejanzas relevantes.
Cabo Verde y Canarias no comparten ni el mismo nivel de desarrollo económico, ni la misma estructura productiva, ni el mismo capital humano ni el mismo grado de integración en la economía global
Utilizar Cabo Verde como referencia para evaluar el futuro de Canarias no es un análisis económico sino un patético intento de utilizar una técnica de propaganda y manipulación que en psicología se denomina un anclaje cognitivo, . Es decir, fijar una comparación desfavorable para condicionar la percepción. Si el criterio fuera simplemente “archipiélago africano”, habría ejemplos mucho más pertinentes, como Mauricio. Sin embargo, ese tipo de comparaciones rara vez aparece en el debate. Y no es casual.
Lo curioso es que que los que usan la comparación con Cabo Verde por ser un archipiélago africano suelen ser precisamente los que niegan que Canarias sea Africa y afirman sacando pecho que Canarias es Europa.
El problema es que muchos se lo creen y le ven sentido porque desconocen cómo se analizan realmente las economías. En economía - y estamos hablando de economía porque tu miedo es "de que vamos a vivir" o "seremos pobres como Cabo Verde" - solo hay dos tipos de países y solo hay dos tipos de modelos de desarrollo (aunque con varias variantes).
Desde el punto de vista del comercio internacional, la distinción clave no es geográfica, sino estructural.
La economía distingue entre Economías con capacidad de influir en precios globales - es decir grandes economías como Estados Unidos, China o India, capaces de afectar los mercados internacionales - y economías “precio aceptantes” (price takers), es decir, el resto. Prácticamente todos los países del mundo, independientemente de su tamaño absoluto.
Por tanto solo hay economías "grandes" como China o USA y economías pequeñas precio aceptantes - prácticamente todos los demás. Desde Singapur que tiene el tamaño de la isla de Lanzarote hasta Alemania, UK, España o Marruecos. Da igual que seas Islandia, Tanzania, Canarias u Holanda, si eres precio aceptante eres "economía pequeña" desde el punto de vista económico y de políticas de desarrollo.
Te repito, un país pequeño es el que es precio aceptante porque no tiene el tamaño suficiente para afectar precios internacionales de forma significativa. Da igual si tú tamaño es 100, 10, 1 o 0,1. No importa si un territorio tiene 5 millones de habitantes o 50. Si no puede influir en los precios globales, su estrategia económica debe adaptarse a esa realidad. Da igual que seas España, Canarias, Mauritania, Holanda. Mauricio o Belize. En cualquiera de esos casos eres una "economía pequeña". Y, desde el punto de vista del desarrollo económico, no hay diferencias en las dinámicas estructurales y el tipo de políticas que debes seguir.
Una vez entendida esta base, el siguiente elemento clave es el modelo económico. De forma simplificada, existen dos grandes estrategias de desarrollo. Por un lado tenemos las economías abiertas (orientadas al exterior) y basadas en el la integración en el comercio internacional, la atracción de capital, la especialización y la integración global. Ejemplos Singapur, Irlanda,
Emiratos Árabes, Suiza o Taiwán. Este era, a grandes rasgos, es el modelo que tenia Canarias durante la época dorada de los Puertos Francos. Este es el modelo offshore que defiende, entre otros, Rafael Muñoz en sus escritos.
Por otro lado tenemos Economías cerradas (orientadas al interior) y basadas en la sustitución de importaciones, protección del mercado interno, intervención estatal elevada. Este modelo ha sido aplicado en numerosos países con resultados, en general, limitados o negativos, especialmente en economías pequeñas con mercados internos reducidos. Este es el modelo que se ha implementado en Canarias a punta de pistola y bajo amenaza del art 155 de la Constitución con la plena integración de Canarias a la UE.
Estos son los dos modelos de desarrollo y no hay más. Si un país es pequeño, su mercado interior es insuficiente y tiene que mirar al mercado exterior, integrarse en el comercio y la economía mundial que es lo que hacia Canarias cuando tenia los Puertos Francos o el que tendría bajo un modelo offshore. Pero a ti te han convencido de lo contrario, de que como el mercado interior es pequeño hay que protegerlo, porque eres impotente e incapaz. Y eso es una falacia y una mentira, una verdad a medias. Evidentemente hay cosas y sectores que para mantenerlos necesitas protegerlos, principalmente el sector primario, pero fuera de eso el "protegerlos" es un eufemismo para que suene bien lo que en realidad es un chiringuito para enriquecer a alguien a costa de todos.
Canarias, por su propia naturaleza, es una economía pequeña con un mercado interno limitado. Esto implica que su desarrollo depende necesariamente de su capacidad de integrarse en mercados exteriores,
atraer inversión y generar valor añadido competitivo. Canarias hoy no hace nada de eso, pero históricamente, esto ya ocurrió. El régimen de puertos francos permitió a Canarias actuar como nodo comercial, logístico y hasta financiero en el Atlántico.
Sin embargo, el modelo actual es una camisa de fuerza que nos han impuesto al cortarnos las alas. Por ejemplo la condición de región ultraperiférica dentro de la Unión Europea limita o imposibilita la capacidad de aplicar determinadas políticas que sí están disponibles para otros territorios insulares en el marco de la Organización Mundial del Comercio.
En economías pequeñas, el proteccionismo suele generar efectos previsibles. Mercados poco competitivos, dependencia de subvenciones, baja innovación y captura del sistema por élites políticas y económicas. Esto no es una cuestión ideológica, sino estructural. Cuando el mercado es reducido, protegerlo tiende a beneficiar a los actores establecidos en detrimento del conjunto de la economía.
Pero este proteccionismo tiene un secreto aún más sucio. Es lo que se utiliza para crear mercados cautivos en las colonias, favoreciendo los intereses económicos y políticos de la metrópoli, y el control político de la colonia. Que hoy Canarias sea un mercado cautivo de España y una colonia turística donde la mayoría de las camas están controladas por multinacionales españolas y el transporte y la comercialización también esté en manos foráneas no es ninguna casualidad.
Cabo Verde no es comparable a Canarias porque, más allá de la geografía, las diferencias son evidentes. El tamaño económico de todo Cabo Verde es como el de la isla de la Gomera. Canarias tiene una población y economía significativamente mayores, presenta un nivel de renta muy superior,
dispone de infraestructuras, capital humano y cierta integración internacional incomparables. Pero la diferencia más importante no es cuantitativa, sino cualitativa. Canarias ya está inserta en una economía avanzada, aunque de aquella manera. Cabo Verde está en una fase de desarrollo distinta
Compararlas como si fueran equivalentes implica ignorar los factores clave del desarrollo económico como son instituciones, capital humano, estructura productiva, infraestructuras o inserción internacional
qué son factores determinantes para el desarrollo.
La evidencia internacional muestra que los casos de éxito comparten una serie de elementos como la gobernanza estable, la seguridad jurídica, la inversión en educación y capital humano, la apertura al comercio internacional y la diversificación económica. Estos factores explican por qué territorios pequeños, incluso con recursos limitados, han logrado altos niveles de prosperidad.
Es cierto que Canarias es deficiente en muchas de estas cosas y que tiene un modelo de desarrollo desequilibrado que no favorece nuestros intereses sino los de España, pero ese modelo de desarrollo y esos desequilibrios
provienen precisamente de nuestra pertenencia a España.
El problema de fondo no es la comparación con Cabo Verde. El problema es el marco mental desde el que se analiza la economía y el desarrollo. Pensar que el futuro de un territorio depende de su tamaño o de su geografía es un error. Lo que realmente importa es cómo se organiza, cómo se integra en el mundo y qué modelo de desarrollo adopta.
Canarias no está limitada por ser un archipiélago. Está limitada - como cualquier economía- por las decisiones que toma y por su soberanía para poder tomar decisiones, o en nuestro caso falta de soberanía por nuestra pertenencia a España. Porque para cambiar cualquier cosa medianamente importante y estratégica en Canarias hay que pedirle permiso a Madrid.
Entender Canarias y su salidas empieza por entender correctamente su realidad.
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