- La Triple Alianza Impía: 250 años de captura institucional
- Canarias necesita cooperación y no supremacíaso
- La lógica del mercado cautivo
- Mientras el Cabildo de Gran Canaria juega a hacerse el hippie con las renovables, el de Tenerife a controlar y monopolizar las comunicaciones de Canarias con el exterior.
Análisis histórico de la captura institucional y el monopolio comercial en Canarias desde 1778 hasta hoy: oligarquía, poder político y mercado cautivo.
Seguro que has oído que Canarias no se gobierna para los canarios sino para el turismo. En realidad es lo mismo que decir que Canarias se gobierna para los intereses de España en Canarias, ya que España controla cerca del 80% de las camas hoteleras canarias... y Canarias está obligada a comprarle a España - mediante barreras formales e informales - más del 90% de sus importaciones totales. Algo que no se justifica por la competitividad internacional de España sino por la legislación que convierte a Canarias en un mercado cautivo y dependiente.
En realidad Canarias se gobierna para asegurar la españolidad de Canarias, y esto no es algo que venga de hoy, tiene sus raíces en el siglo XIX. La perdida de las colonias americanas hizo que España se preocupara por no perder también Canarias, los restos de su antiguo Imperio. Para ello estableció un pacto con la oligarquía tinerfeña a través de Capitanía General. España apoyaba la primacía de Tenerife en el archipiélago y la oligarquía tinerfeña aseguraba la españolidad de Canarias.
La perdida de muchas colonias americanas a principios del siglo XIX hizo necesario este pacto, pero la inclusión de Canarias en el arancel general español de 1812 generó hambre y miserias en las islas. La cochinilla alivió este problema pero los Puertos Francos seguían sin establecerse a pesar de haber sido establecidos por Real Decreto impulsado por Bravo Murillo en 1852. No será hasta el año 1900 en el que se apruebe la Ley de Puertos Francos de Canarias, posiblemente como concesión para mantener la españolidad de Canarias tras la perdida de Cuba y Puerto Rico. Y es que la política española sobre Canarias siempre ha sido dejar que se desarrolle algo pero no mucho.
Los Puertos Francos significó que España nos quitó el pie de encima, pero esas libertades de principios del siglo XX hicieron que muchos canarios quisiesen irse con Inglaterra porque entendían que España poco o nada le aportaba. Por eso España poco a poco fue desmantelando las libertades comerciales que hacían que los canarios se diesen cuenta de que no necesitaban a España para nada. Por eso también mandaron al rey Alfonso XIII a convencer a los canarios a que se quedaran, volviendo a reeditar el pacto con la oligarquía tinerfeña. La visita de Alfonso XIII era la primera visita a Canarias de un rey español en la historia.
Durante el franquismo las libertades comerciales se fueron eliminando progresivamente, primero con el Arancel de 1960 y luego con varias reformas hasta llegar al REF del 72 y posteriormente forzar la integración de España en la UE a punta de pistola y bajo amenaza de aplicar el art 155 de la Constitución que elimina la autonomía. Con la autonomía y el apoyo del Estado español, Tenerife se convirtió, al igual que en el siglo XIX, en el centro político y administrativo de Canarias. el pacto sigue vigente.
El monopolio del comercio exterior, o cómo se capturó Canarias desde el siglo XVIII hasta hoy
Desde finales del siglo XVIII el juego en Canarias siempre ha sido el mismo; tratar de controlar las relaciones con el exterior creando un cuello de botella. Esto permite capturar el mercado interior monopolizando - mediante el intervencionismo extremo y la captura de las instituciones políticas - las relaciones de Canarias con el exterior para explotarlas en favor propio.
Esto lo consiguió Tenerife gracias a la triple alianza impía entre la oligarquía santacrucera, Capitanía General como representante del Estado y la Iglesia. Este pacto - interrumpido o debilitado únicamente durante la época de los puertos francos - sigue hasta nuestros días.
En el Antiguo Régimen - durante la época del llamado Comercio de Flotas y la Casa de Contratación de Indias - todo el comercio internacional canario se centralizaba en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, sede del Capitán General de Canarias y del Juez Superintendente del Comercio de Indias. Santa Cruz era el único puerto insular autorizado para el tráfico con las colonias americanas por el Reglamento de "libre comercio" de 1778, monopolio legal que en la práctica acabó extendiéndose al grueso de los intercambios con el exterior.
Ya en pleno siglo XIX, y tras la invasión napoleónica y la perdida de gran parte de las colonias americanas, España adoptó una política económica proteccionista. Esto llevó a la inclusión de Canarias dentro del Arancel Común de 1812, establecido para todo el territorio español, incluyendo el archipiélago canario que quedaba integrado, como mercado cautivo, dentro de la economía española. Esta medida supuso el fin de la libertad comercial de la que gozaban las islas desde la conquista. La aplicación de los aranceles nacionales encareció las importaciones sin que se exportara nada a España, lo que limitó el desarrollo económico, situando a Canarias en sus niveles mínimos de prosperidad durante la primera mitad del siglo XIX. Fue un periodo de hambre y miseria.
En este periodo Tenerife presionó para seguir monopolizando el comercio exterior del archipiélago, principalmente con España y no desaprovecho ninguna oportunidad para consolidar su dominio. La hegemonía que ostentó durante casi todo el siglo XIX en el comercio marítimo, aun antes de convertirse en capital provisional del archipiélago, derivó principalmente de las normas vinculadas al establecimiento de la Comandancia General de Canarias - representante del Estado español - con atributos hacendísticos.
Los buques extranjeros, peninsulares y americanos tenían que dirigirse hasta Santa Cruz para abrir los registros, descargar los efectos y presentarlos en la Aduana, pagar los derechos y volverlos a embarcar y transportarlos a cualquiera de las otras islas a donde viniesen consignados, con el consiguiente encarecimiento de las mercancías en todas las islas y pingues beneficios para la oligarquía tinerfeña.
Tras la eliminación del Comercio de Flotas y de sus reglamentos se produjo una primera apertura de los puertos insulares, pero con la excusa de la proliferación del contrabando en el Puerto de Lanzarote, Tenerife lograría arrancar de Madrid la real orden de 16 de diciembre de 1817, que restableció el monopolio de Santa Cruz de Tenerife, prohibiendo las libertades comerciales del resto de los puertos canarios.
Con el hambre y la miseria que la eliminación de las libertades comerciales y la inclusión del arancel común español de 1812 habían generado en Canarias, se permitió el comercio de varios puertos canarios con España. Pero en su afán por imponer su primacía mercantil en Canarias, la oligarquía santacrucera utilizó todos los recursos a su alcance movilizando de nuevo la triple alianza impía con la Iglesia y Capitanía General. En la década de 1830-40 los comerciantes tinerfeños presionaron políticamente en Madrid para que fuesen suprimidas los habilitaciones de otros enclaves portuarios y volver a monopolizar el trafico exterior, como en tiempos del comercio de flotas, obteniendo de nuevo del Estado Español regalías portuarias monopolísticas.
Tampoco desaprovecharon la ocasión que se le presentó, años después, durante la epidemia del colera de 1851 declarada en Gran Canaria. Cerraron Gran Canaria con larguísimas cuarentenas, que aprovecharon para que las firmas comerciales de Santa Cruz monopolizaran prácticamente las relaciones mercantiles con las demás islas.
La alianza con España y con la Iglesia
Para cimentar su hegemonía en el archipiélago y monopolizar los flujos comerciales con el exterior, la oligarquía tinerfeña estableció, desde finales del XVIII y principios del XIX una triple alianza. Por un lado la oligarquía tinerfeña, por otro Capitanía General en Santa Cruz, siendo la tercera pata de esta triple "Alianza Impía" la Iglesia Católica. Esta alianza garantizaba al Estado, mediante la supremacía local de la elite tinerfeña de apellido ilustre, la españolidad de Canarias.
Ya desde el inicio de la conquista se dio una alianza entre la Iglesia y el Estado para la conquista de Canarias. Una conquista que se financió con bulas de cruzada y venta de indulgencias y en que la Iglesia participó no solo con tropas en la batalla sino también en el reparto del botín de tierras y esclavos.
El primer acto de esta alianza fue la división de la provincia eclesiástica de Canarias en dos, creando la Diosesis Nivariense con sede en La Laguna. Esta división provincial precede en más de 100 años la división provincial administrativa de 1927 que divide Canarias en dos provincias, Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife.
El monopolio comercial y de los chiringuitos extractivos montados por la oligarquía tinerfeña - hoy en la forma de empresas que dan servicio al Gobierno de Canarias - necesitaba del control de las instituciones políticas y la "legitimación espiritual" para no caer en la "culpa" y ser aceptable de cara a la sociedad. Las élites políticas de Santa Cruz siempre tuvieron por objeto arrancar para Tenerife el mayor cupo de la representación isleña en las cámaras legislativas nacionales. De esta forma podían fortalecer su capacidad de intermediación con Madrid. En el siglo XIX eso lo consiguieron trampeando las normas electorales, manipulando el censo electoral y sobrerepresentando a Tenerife, haciendo que un diputado en Tenerife costara menos votos que uno en Las Palmas. Hoy es lo mismo pero institucionalizado en una ley electoral fraudulenta que sobrerepresenta a la Gomera y el Hierro de forma escandalosa.
El predominio de la oligarquía tinerfeña nace a raíz de la unión de intereses comerciales y familiares entre los apellidos ilustres y los militares en torno al comercio generado en el puerto de Santa Cruz de Tenerife y la Capitanía General. Esa unión de intereses económicos y familiares persiste hoy en día dentro de la oligarquía tinerfeña de CC. No es raro ver a destacados miembros de CC con mantilla en desfiles militares o en Misa, ya que el clero es el tercer pilar de esa triple alianza impía.
Puertos Francos: apertura económica sin apertura política
Lo que hemos vivido en Canarias desde entonces es el mismo cuento manido repetido o modificado de varias formas, bien durante el franquismo o bien actualmente mediante la manipulación de la ley electoral en una democracia fraudulenta blindada en el Estatuto de Autonomía, el REF y el estatus de Región Ultraperiférica en lugar de País y Territorio de Ultramar de la UE. El único periodo en el que esto se rompió fue el periodo inicial de los Puertos Francos, básicamente desde principios de siglo hasta el comienzo de la segunda guerra mundial.
Porque aunque con los Puertos Francos tuvo apertura económica, no tuvo apertura política. Ese fue el problema. No te voy a contar como el franquismo se fue cargando poco a poco los puertos francos mientras enriquecía y fortalecía a los leales apellidos ilustres, tan solo te digo que hoy somos más colonia que nunca, un mercado cautivo preso de España y de la unión Europea, pero a la oligarquía tinerfeña eso le da igual mientras controle la puerta de la jaula. Entre otras cosas porque sabe que para mantener su hegemonía en Canarias necesita del apoyo y la protección de Madrid.
El sistema hoy en Canarias es la versión siglo XXI del sistema de la Cuba española del siglo XIX. Los principios son los mismos, la alianza y alineación de los destinos y fortuna de una parte de la oligarquía insular alineada con los intereses españoles es la misma. Nada nuevo bajo el sol, llueve sobre el Atlántico.
Energía, cables y hegemonía contemporánea
¿Y porque te cuento todo esto? Porque hoy el juego es el mismo, y porque mientras el Cabildo de Tenerife - que sabe de lo que va el juego - monopoliza las comunicaciones y energía tendiendo cables entre islas o lanzando al espacio su propia flota de satélites, el Cabildo de Gran Canaria juega a hippie-woke renovable chachi piruli, regalándole el mercado eléctrico, las presas y el agua de la isla a Red Eléctrica de España con su proyecto estafa de Chira-Soria y demás machangadas progres, lo mismo que el proyecto estafa de la Plocan que hicieron hace años, pero más grande...
El agua que ha perdido la presa de Soria tardaran 30 años en recuperarla. Más de 10 millones de litros botados al mar. El disparate y la estafa social del capricho de Morales es tan grande que no tengo palabras para describirla, o rehúso pronunciarlas por educación.
Y no, no te cuento esto para avivar el pleito insular sino para que te enteres de que va el cuento y dejes de aplaudir con las orejas las mamarrachadas eco-progre-solidarias, que no esconden sino un asalto a las arcas públicas y una estafa social de magnitudes gigantescas. A ver si entiendes ya lo nefasto y tóxico que es el wokeismo en Canarias y lo caro que nos está saliendo...
¿Canarias puede ser distinta? Sí, cuando aprenda a colaborar en lugar de buscar supremacías extractivas para enriquecerse con las migajas y los chiringuitos, cuando aprenda a buscar complementariedades en lugar de pelearse por las migajas que España deja caer de la mesa.

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