viernes, 26 de octubre de 2012

Alianza Nacional-Democrática en Kanaria (periódico El Guanche)


A petición del editor del periódico El Guanche, reproduzco esta editorial a fin de contribuir a su difusión.  Es un trabajo de investigación muy serio que quizás haga reflexionar a más de uno. Mis felicitaciones al equipo que redactó el articulo.

El articulo original lo pueden encontrar aquí. Aprovecho para felicitar el trabajo que se esta haciendo de modernización de la histórica cabecera.



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La condición colonial de Kanaria no ofrece dudas. Quienes  no definan así el régimen de ocupación española en las Islas, deben demostrar en qué momento histórico  y en base a qué cambios en las relaciones de dominación establecidas desde la invasión castellana del siglo XV, dejamos de ser una colonia de ultramar.
 
 La terminología jurídico administrativa española, al referirse a Kanaria, siempre la califica como “posesión de ultramar” hasta finales del siglo XIX, pese a que tras la Constitución liberal de 1812 se creara la “Provincia de Canarias” y su Diputación, aboliendo el Antiguo Régimen estamental. Pero las relaciones coloniales de dependencia nunca desaparecieron, como tampoco el expolio de recursos económicos en favor de la Corona y la utilización de nuestra situación geo-estratégica para favorecer el protagonismo internacional español.

De hecho, Cuba, Puerto Rico, Filipinas, Guinea Ecuatorial y la llamada África Occidental Española (AOE) fueron “provincias” hasta que dejaron de ser españolas, pese a que a nivel internacional se consideraban colonias, pues  tal condición no depende del estatus administrativo que la metrópoli le otorgue, sino de las relaciones económicas y políticas de dominación y dependencia impuestas, que en el caso de Kanaria comienzan tras una larga guerra de ocupación  y sometimiento militar contra la población nativa.

 Pero lo que distingue a nuestro país colonizado del resto de los mencionados, excepto Puerto Rico y parte de la antigua AOE, es que aún no hemos alcanzado la Independencia nacional, por tener pendiente la asignatura imprescindible de la articulación de una Alianza Nacional-Democrática de todos los sectores sociales y económicos oprimidos por el colonialismo español.

Los sectores populares principales interesados

Esta alianza favorece a todos los sectores cuyos intereses están en abierta contradicción con el colonialismo español, pero sobre todo, a los sectores populares, como puede demostrarse tras el análisis de los procesos independentistas de los dos últimos siglos y las aportaciones teóricas de los principales líderes ideológicos del socialismo durante dicho periodo.

La cuestión nacional, desde la dialéctica marxista, está claramente analizada por Lenin cuando se trata de los países coloniales y semicoloniales:
La liberación nacional en los países atrasados coloniales y semicoloniales es históricamente progresista y lo es por dos razones, porque favorece el crecimiento, la democracia y mejores condiciones de vida en los países coloniales y porque al enfrentar al imperialismo y quitarle ese mercado colonial, lo encierra otra vez dentro de sus estrechas fronteras nacionales y reproduce el enfrentamiento inicial del que hablaba Marx y agudiza los enfrentamientos en el país desarrollado”. “La cadena se rompe por el eslabón más débil”.
 En “El derecho de las naciones a la autodeterminación” (1914) el líder ruso escribió además:
Pero la política del proletariado en el problema nacional sólo apoya a la burguesía en una dirección determinada, en aras de la paz nacional, en beneficio de la  igualdad de derechos, de la situación más favorable posible para la lucha de clases. Es un apoyo sólo condicional.
Por cuanto la burguesía de una nación oprimida lucha contra la opresora, nosotros estamos siempre, en todos los casos y con más decisión que nadie, a favor, ya que somos los enemigos más intrépidos y consecuentes de la opresión”.
Es importante señalar cómo los términos imperialismo y colonialismo, aunque no son exactamente sinónimos, son usados indistintamente en el análisis marxista, que define al imperialismo como un sistema de opresión colonial, considerando ambos sistemas un mecanismo de la división internacional del capital y el trabajo que somete a los países coloniales y semi coloniales a una relación desigual con los países colonialistas e imperialistas, condenándolos a la explotación y el empobrecimiento.

 En los cuatro primeros congresos de la Internacional Comunista, Lenin y Trotsky plantearon que, de ninguna manera, los socialistas de los países atrasados debían ponerse al margen del proceso de liberación nacional, porque ponerse al margen de este proceso en las colonias y semicolonias implica favorecer al imperialismo y decían, concretamente, esto en el IV Congreso:
En los países desarrollados es necesario el frente de izquierda, es decir la unificación de todos los partidos de izquierda contra la burguesía y en los países coloniales y semicoloniales es necesario un frente anti imperialista y anti colonial”.
 Porque en los países desarrollados capitalistas la explotación la ejerce la burguesía, esencialmente, sobre el proletariado y en los países atrasados el imperialismo ejerce una explotación sobre vastas mayorías, donde a veces hay un movimiento obrero poco desarrollado, donde hay mucho campesinado, donde hay una clase media empobrecida, donde hay muchos desocupados, donde hay obreros temporales. Es decir, el imperialismo sofoca no sólo a la clase trabajadora sino a amplias masas de la población. De ahí que sea necesario una Alianza Nacional-Democrática para derrotarlo.

La fractura ideológica favorece al colonialismo

Temer una alianza interclasista con esos partidos es estar inseguro de la propia fuerza. Se sabe que el imperialismo, el colonialismo y sus agentes son el enemigo principal y hay que luchar dentro de la Alianza Nacional-Democrática, pero con toda la legitimidad  para tratar de disputar la conducción y la hegemonía, si la correlación de fuerzas dentro del frente le resultara favorable.

 La Alianza de todos los sectores oprimidos de Kanaria, aún pertenecientes a diferentes clases sociales, por la independencia nacional, en torno a los derechos democráticos y todos los contemplados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, sería una fuerza indestructible para el colonialismo español, al que le vendría muy bien que dicha Alianza se fracture ideológicamente entre socialistas y no socialistas. Divide y vencerás. Para ello están siempre dispuestos a pagar lo que haga falta, aunque surjan grupúsculos desorientados e inmaduros que le hagan el  trabajo sucio de forma gratuita.

 Las tesis del III y IV Congreso de la Internacional, sostenían claramente que en los países colonizados, el proceso de liberación nacional se inicia con medidas nacionales-democráticas, en modo alguno con planteamientos clasistas, porque los planteamientos clasistas implican aislar a la clase trabajadora del resto de los sectores oprimidos de la nación.

 Leyendo a Trotsky:
En los países coloniales y semicoloniales el régimen interior tiene un carácter principalmente burgués. Pero la presión del imperialismo extranjero cambia y altera de tal forma la  estructura económica y política de estos países que la burguesía nacional (incluso en los países políticamente independientes neo coloniales) no llega, más que parcialmente, a la situación de clase dirigente. La burguesía de los países coloniales y semicoloniales representa una clase medio dirigente y medio oprimida”. TROTSKY, León (1937), “En defensa del marxismo”.
 También Mao nos ilustra sobre la necesidad de la Alianza Nacional-Democrática en las colonias:
La tarea de la revolución china consiste en una revolución nacional y en una revolución democrática para liquidar a los dos enemigos principales y más aún, la burguesía participa a veces en la revolución y aún cuando la gran burguesía traicione a ésta y se convierta en su enemiga, la punta de lanza de la revolución tendrá que ser dirigida contra el imperialismo y el feudalismo, antes que contra el capitalismo y la propiedad privada capitalista en general.

Siendo esto así, el carácter de la revolución china en la etapa actual, no es proletario-socialista, sino democrático-burgués. Pero la revolución democrático-burguesa de la China actual no es del antiguo tipo general que ya resulta anticuado. Este tipo de revolución se desarrolla en China, así como en los países coloniales y semicoloniales y lo denominamos revolución de la Nueva Democracia.

Sólo podemos proporcionar una correcta dirección a la revolución china sobre la base de una clara comprensión de las diferencias existentes entre las revoluciones democrática y socialista y sus necesarias interrelaciones”. MAO TSE TUNG (1940), “Obras Escogidas”.

El lumpen liquidador, un subproducto inevitable

 El proceso de liberación nacional canaria debe construirse sobre la base de las alianzas democráticas interclasistas, seguramente en un principio con el predominio de las clases medias, verdaderas protagonistas de la mayoría de los procesos independentistas en todo el mundo. Aunque los sectores populares y sus organizaciones, en el seno del movimiento de liberación, deben luchar para que el cambio se produzca de la forma más favorable para sus intereses de clase.

Pero ningún movimiento de liberación está exento del surgimiento de fenómenos residuales vinculados a los sectores más aventureros y autoliquidadores, porque cualquier proceso  de cambio social  progresista genera inevitablemente ese subproducto pseudo-revolucionario. Es el conocido fenómeno lumpen, caracterizado por su sectarismo, pandillismo y aparente matonismo prepotente,  incapacitado para concebir políticas de alianzas inteligentes y creativas. Su misticismo mitómano y sus incapacidad política les obliga a esconderse tras cuatro consignas cogidas con alfileres, negándose a compartir su reducido y marginal rincón social más allá de su pequeña tribu urbana.

Recientemente hemos asistido al triste espectáculo de la convocatoria de algún evento pretendidamente patriótico, desde el más ridículo sectarismo ideológico, que tras cosechar un sonoro fracaso de respaldo popular, sus promotores lo celebran como una  “proeza” en las redes sociales, auto-exiliados de la realidad y sumergidos en el autismo político más absoluto.

Decíamos que estos fenómenos por lamentables que parezcan resultan inevitables y suelen surgir por generación espontánea en cualquier proceso de cambio social, aunque a veces el mismo poder colonial los fomenta dotándolos de dicha apariencia de espontaneidad. Para corroborarlo adjuntamos a continuación un texto que parece escrito aquí y ahora en Kanaria:
 “Bajo la influencia de la tradición y de la degeneración de las organizaciones históricas del proletariado, en la periferia de la IV Internacional, han nacido o han degenerado, grupos y formaciones sectarias de diferentes géneros. En su base, estos núcleos se niegan a luchar por las reivindicaciones parciales y transitorias, es decir, se niegan a luchar por los intereses y las necesidades elementales de las masas, tal como ellas son. La preparación de la revolución significa, para los sectarios, convencerse a sí mismos de las ventajas del socialismo.

Rehúsan a hacer en la práctica una diferencia entre la democracia burguesa y el fascismo. ¡Cómo si las masas no sintieran esa diferencia a cada paso!. Los sectarios sólo son capaces de distinguir dos colores: el blanco y el negro. Para no exponerse a la tentación, simplifican la realidad.  Incapaces de encontrar acceso a las masas, las acusan de incapacidad para elevarse hasta las ideas revolucionarias. Estos profetas estériles no ven la necesidad de tender el puente de las reivindicaciones transitorias, porque tampoco tienen el propósito de llegar a la otra orilla”. CONGRESO DE FUNDACION DE LA IV INTERNACIONAL (1938). Programa de transición.
Sin embargo, su enfermedad infantil del izquierdismo no les impide arrimarse en sus excursiones, botellones y aquelarres a organizaciones de la izquierda españolista republicana,  representante de una clase trabajadora metropolitana beneficiaria directa del expolio colonial que sufren los trabajadores canarios:
Las fortunas de España, Holanda, Inglaterra, Francia, fueron obtenidas no solamente con el sobre-trabajo de su proletariado, sino también con el pillaje sistemático de sus posesiones de ultramar. La explotación de clases fue complementada y su potencialidad aumentada con la explotación de las naciones. La burguesía de las metrópolis se halló en situación de asegurar una posición privilegiada para su propio proletariado, especialmente para las capas superiores, mediante el pago de algunos super-beneficios obtenidos con las colonias”. TROTSKY, León (1939), “El pensamiento vivo de Carlos Marx”.
Todos hemos sido testigos cómo parte de esta muchachada patriotera termina engrosando las filas de la izquierda colonialista, por lo que las obsesiones, complejos y mitomanías de este subproducto lumpen marginal no deben desalentarnos en la tarea imprescindible de la articulación de la Alianza Nacional-Democrática que nos conduzca a la Independencia nacional.
El interclasismo de Bolívar y Martí

No menos sorprendente es ver ligadas las ideas emancipadoras de Simón Bolívar con el socialismo, a no ser que el socialismo bolivariano reconozca su carácter interclasista al incorporar la herencia política  de Bolívar, protagonista de un proceso emancipador surgido de las propias burguesías nacionales criollas latinoamericanas.

Nosotros, que defendemos la trayectoria histórica de Bolívar, no compartimos las consideraciones de Carlos Marx en un trabajo para la Enciclopedia Británica donde lo califica como “hipócrita, traidor y cobarde”, añadiendo que “Bolívar, como la mayoría de sus coterráneos, era incapaz de cualquier esfuerzo prolongado…”. Pero está claro que para el fundador del socialismo, el prócer venezolano no había “independizado” a la clase obrera latinoamericana.

Algo similar ocurre con la figura de José Martí, reivindicada por las organizaciones políticas cubanas a un lado y otro del Estrecho de La Florida. Su figura aparece en todas las escuelas, plazas y organismos de la Cuba socialista, lo cual no deja de ser un reconocimiento de la lucha de liberación nacional cubana surgida desde los sectores criollos de la burguesía durante la ocupación colonial española.

¿Porqué hemos de oponernos entonces en Kanaria a establecer alianzas con las clases medias nacionales oprimidas por el colonialismo español, con los pequeños propietarios agrícolas, pequeños y medianos empresarios y profesionales?. Y ¿es posible acaso un marco de alianzas con estos sectores que no sea en torno a las libertades democráticas y el derecho de nuestro pueblo a dotarse del tipo de economía que prefiera, de mercado, mixta, cooperativista o socialista, al obtener su soberanía nacional?.

 Para unos la crisis del modelo neoliberal actual significa la desaparición del Capitalismo, para otros el Socialismo demostró su fracaso tras la caída del Muro de Berlín, otros creen que el capitalismo social de los países escandinavos es el modelo a seguir, pero en una colonia como Kanaria este debate no toca ahora. Lo que toca es la articulación de la Alianza Nacional-Democrática, como hemos visto en las numerosas citas de este trabajo.

Quienes no lo comprendan y pretendan anteponer la fractura ideológica a la lucha nacional-democrática, es porque, en el fondo, no reconocen que Kanaria sea una colonia y prefieren jugar al sectarismo izquierdista o derechista, para mejor gloria del colonialismo, a quien supuestamente dicen combatir. Esperemos que los recientes y sonoros fracasos de sus últimas convocatorias, hagan reflexionar a los compañeros más valiosos y rescatables de este patético lumpen autoliquidador, comprendiendo que su lugar está en una gran alianza de las clases medias y sectores populares de Kanaria por una Patria Independiente y Democrática.



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