Canarias con Futuro

SINOPSIS

En Canarias hay futuro. Un futuro brillante y lleno de oportunidades. Un futuro, no solo porque tenga gas y petróleo, sino porque existen multitud de oportunidades en otros sectores fruto de las tendencias económicas y demográficas mundiales, del desarrollo del comercio sur-sur y del desarrollo de las actividades de exploración y explotación hidrocarburos, e infraestructuras asociadas, en las cuencas de Tarfaya, Senegal y Mauritania. Lo único que se interpone entre Canarias y ese futuro es España.

España no es capaz de ofrecer las soluciones ni el marco institucional que los canarios necesitamos para progresar y eso es cada día más evidente. La supuesta “españolidad de canarias” es un dogma, Pero cuando los sistemas sociales se basan en dogmas y no en realidades, llega un momento en que la diferencia entre ambas se hace insostenible. Cuando esto se hace evidente, un Estado solo puede recurrir a la represión y a la corrupción para mantener el status quo.

España ha conseguido mantener la supuesta “españolidad” de Canarias a través de la creación de un sistema de incentivos que produce un perverso y maquiavélico equilibrio de Nash. La existencia de petróleo en nuestras aguas y en toda la costa africana junto con la creciente demanda de una sociedad realmente democrática que respete los derechos y libertades individuales de los canarios hacen que ese “equilibrio” artificial sea más frágil que nunca. España es el pasado, no el futuro.

Este libro muestra la verdad desnuda e incómoda de Canarias y España, enmascarada bajo mil y un disfraces. Descubrirás Canarias desde una óptica que posiblemente no habías visto antes. Durante los últimos 40 años hemos sido víctima de la “paradoja de la abundancia” como consecuencia del desarrollo turístico. Descubrirás también las grandes similitudes de la política española para asegurar la “españolidad de las colonias” en Canarias y en Cuba y entenderás que el patético comportamiento de las elites insulares no es más que el resultado lógico del sistema impuesto y diseñado por España. Desvelaremos cómo funcionan los mecanismos de dependencia basados en la corrupción, el clientelismo y la falta de gobernanza, y como esto es incompatible con el respeto de los derechos individuales y colectivos. 

“Canarias, con Futuro” desmonta tópicos y prejuicios tomando un enfoque multidisciplinar y empírico adaptado a una región concreta. Analizaremos el problema canario usando los principios de la democracia liberal y del liberalismo económico, pero no por ello carente de una conciencia social y medioambiental sostenible y razonable. Explicaremos como la falta de instituciones financieras y un sector financiero propio hace que nuestros sectores productivos estén en manos foráneas y que el ahorro que genera Canarias no se canalice en crédito para el crecimiento y desarrollo de nuestras empresas. Sacaremos a la luz los ingentes beneficios coloniales que España saca de estas islas y como se utiliza realmente el REF y el Estatuto de Autonomía para perpetuar el poder colonial. En Canarias se ignora, y se ignora que se ignora. Pero esta ignorancia interesada, esa percepción de la realidad desvirtuada y “sui generis” no está falta de lógica. Es la “lógica” del obsoleto modelo de desarrollo basado en la subvención, el suelo, el ladrillo, los fondos europeos y la explotación del mercado cautivo de consumidores, trabajadores y contribuyentes.

Cuando analizamos el problema canario, se mire por donde se mire, desde la historia, política, psicología, sociología, economía o la geoestratégica, desde la derecha o desde la izquierda, desde el liberalismo o desde el análisis estructural del sistema,…..siempre se llega a la misma conclusión: la raíz última de los problemas que aquejan a Canarias es su pertenencia a España. Pero esto, lejos de ser un victimismo gratuito, es también el reconocimiento de nuestra propia responsabilidad para construir nuestro futuro.

Demostramos que otra Canarias es posible, más allá de tópicos, prejuicios e intereses foráneos y de la casta política local. Realizamos un enfoque moderno de Canarias desde el sentido común, la coherencia y el realismo económico, político y social. Concluiremos que esa otra Canarias simplemente no es posible dentro de los incentivos y el marco regulatorio y estructural de España.

Propondremos soluciones desde un punto de vista coherente y serio en lo político, económico y social. Esbozaremos un independentismo que se basa en la autoestima y en la defensa de los derechos y libertades como individuos y como pueblo. Un independentismo de centro con conciencia social y ecológica, serio y sólido, solidario y meritocrático, sin extremismos ni folclorismos. Este libro esboza un independentismo moderado que no necesita ni tan siquiera ser nacionalista. Otra Canarias es posible.

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Comentarios

  1. Hay un serio problema que nunca se comenta. Tengo amigos que dicen que nunca permitirian que canarias dejase de ser española sin luchar. Y una transición violenta a la independencia acabaría de un plumazo con toda la teórica economica, pudiendonos encontrar un territorio devastado por un conflicto violento que alejaría turismo, inversores y posibilidades de negocio. Hay que ser consecuente y tener en cuenta todos los posibles marcos, incluso los más desfavorables. Cosa que parece oportuno ocultar para no perder a indecisos

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  2. La confrontación es inevitable y la libertad tiene un precio. Eso yo lo tengo claro y asumido.

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  3. Te adjunto tambien un fragmento de Los condenados de la tierra de Fanon que puede arrojar luz sobre el tema que comentas,....

    (La burguesia colonial) Para ellos no hay duda: todo intento de quebrar la opresión colonial mediante la fuerza es una medida desesperada, una conducta suicida. Es que, en sus cerebros, los tanques de los colonos y los aviones de caza ocupan un lugar enorme. Cuando se les dice: hay que actuar, ven las bombas sobre sus cabezas, los tanques blindados avanzando por las carreteras, la metralla, la policía… y se quedan sentados. Desde un principio se sienten perdedores. Su incapacidad para triunfar por la violencia no necesita demostrarse, la asumen en su vida cotidiana y en sus
    maniobras. (...) En realidad, los dirigentes reformistas no dicen otra cosa: “¿Con qué quieren ustedes luchar contra los colonos? ¿Con sus cuchillos? ¿Con sus escopetas de caza?...

    (...)

    Pero la guerrilla del colonolizado no sería nada como instrumento de violencia opuesto a otros instrumentos de violencia, si no fuera un elemento nuevo en el proceso global de la competencia entre trust y monopolios.

    Al principio de la colonización, una columna podía ocupar territorios inmensos: el Congo,
    Nigeria, la Costa de Marfil, etc... Pero actualmente la lucha nacional del colonizado se inserta en una situación absolutamente nueva El capitalismo, en su periodo de ascenso, veía en las colonias una fuente de materias primas que, elaboradas, podían ser vendidas en el mercado europeo.

    Tras una fase de acumulación del capital, ahora modifica su concepción de la rentabilidad de un
    negocio. Las colonias se han convertido en un mercado. La población colonial es una clientela que compra. Si la guarnición debe ser eternamente reforzada, si el comercio disminuye, es decir, si los
    productos manufacturados e industriales no pueden ser exportados ya, eso prueba que la solución militar debe ser descartada. Un dominio ciego de tipo esclavista no es económicamente rentable para la metrópoli. La fracción monopolista de la burguesía metropolitana no sostiene a un gobierno cuya política es únicamente la de la espada. Lo que esperan de su gobierno los industriales y los financieros de la metrópoli no es que diezme a la población, sino que proteja con ayuda de convenios económicos, sus "intereses legítimos''.

    Existe, pues, una complicidad objetiva del capitalismo con las fuerzas violentas que brotan en
    el territorio colonial. Además, el colonizado no está solo frente al opresor. Existe, por supuesto, la
    ayuda política y diplomática de los países y pueblos progresistas. Pero, sobre todo, está la
    competencia, la guerra despiadada a que se entregan los grupos financieros. Una Conferencia de
    Berlín pudo repartir el África despedazada entre tres o cuatro banderas. Actualmente, lo que
    importa no es que tal región africana sea territorio de soberanía francesa o belga: lo que importa es que las zonas económicas estén protegidas. El bombardeo de artillería, la política de la tierra quemada han cedido el paso a la sujeción económica. Hoy no se dirige ya una guerra de represión contra cualquier sultán rebelde. La actitud es más elegante, menos sanguinaria, y se decide la
    liquidación pacífica del régimen castrista. Se trata a estrangular a Guinea, se suprime a Mossadegh. El dirigente nacional que tiene miedo a la violencia se equivoca, pues, si imagina que el colonialismo "va a matarnos a todos”. Los militares, por supuesto, siguen jugando con las
    muñecas que datan de la conquista, pero los medios financieros se apresuran a volverlos a la
    realidad.

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  4. Por último, la resistencia civil no violenta reduce drasticamente las posibilidades de una escalada violenta del conflicto

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