El terrible precio de conservar una moneda propia
Sin euro. Sin Parlamento Europeo. Sin Pacto Verde. Los suizos no conocen el placer de esperar a que desde Bruselas les expliquen qué leyes deben aprobar en su propio país.
Los resultados de este catastrófico aislamiento son evidentes y están a la vista de todos.
Los suizos tienen su propia moneda, su propia política migratoria, ferrocarriles eficientes, un desempleo muy bajo, una economía bien diversificada y de alto valor añadido, un gigantesco sector exportador y tecnológico, universidades punteras y uno de los niveles de vida más altos del mundo con varias de sus ciudades entre las 10 primeras en calidad de vida. Toda una tragedia.
Peor aún, se han visto privados de un privilegio europeo fundamental, el de la oportunidad de ser superados en votación por países cuya población combinada cabe en una gran metrópoli europea.
Y no nos olvidemos de las consecuencias de un PIB per cápita elevado y una inflación muy baja. Los suizos están sufriendo enormemente como la nación financieramente más exitosa de toda Europa, por lo que es probable que se adapten. Deben reconocer su errores y corregir el rumbo.
Lex Koller y Lex Weber: el absurdo de proteger el territorio limitando las viviendas secundarias y la compra de vivienda por extranjeros
La Lex Koller restringe a los extranjeros no residentes la compra de vivienda y propiedades en Suiza. Grave error. Están perdiendo la oportunidad de vender su tierra al mejor postor. Un mercado de 448 millones de europeos con libre circulación contra los 9 millones de suizos. Con lo bonito que es pagarle el alquiler a un extranjero por el privilegio de vivir en tu propio país.
Otro error es que las casas de vacaciones, es decir las segundas viviendas únicamente están permitidas en cantones turísticos designados (p. ej., Valais, Graubünden, Ticino, Vaud, Berna) dentro de cupos federales anuales, con límites estrictos de tamaño (normalmente 200 m² de superficie habitable neta).
La normativa federal sobre viviendas secundarias —conocida como la Ley de Viviendas Secundarias o Lex Weber— se centra sobre todo en limitar la construcción de nuevas viviendas que no sean residencias principales en municipios donde las viviendas secundarias superan el 20 %.
Además en Suiza existe normalmente una tasa turística por pernoctación y los hoteles no tienen exenciones fiscales por ser el turismo una actividad consolidada desde hace décadas.
En municipios donde las residencias secundarias superan el 20 %, las viviendas nuevas no pueden convertirse libremente en segundas residencias ordinarias o en viviendas de alquiler vacacional. Una vivienda nueva solo puede destinarse a alojamiento turístico solo si cumple los requisitos legales y urbanísticos de “vivienda turística”. Y es que los suizos no se enteran de lo bonito que es pagarle a un extranjero por estar de vacaciones en tu propia tierra.
¿Y para que quieres controlar la inmigración en función de tus intereses y necesidades? Es mucho mejor dejar que 450 millones de europeos puedan comprar casas y establecerse en Canarias si les da la gana... y que Madrid y Bruselas te usen como presidio de ultramar y puerta de entrada para la inmigración ilegal en función de sus necesidades y no de las tuyas.
El drama de tener política comercial propia
Suiza no es miembro de la Unión Europea ni de su unión aduanera, por lo que el comercio con este país no es una operación intracomunitaria. Exige DUA y declaración aduanera como con cualquier tercer país. Suiza se beneficia de una mayor flexibilidad en sus políticas comerciales y la capacidad de negociar acuerdos bilaterales específicos con otros países, lo que le permite adaptar sus regulaciones a sus necesidades económicas y sociales.
Además, al no estar en el arancel común europeo, puede establecer sus propios aranceles y condiciones de importación, favoreciendo su competitividad en el comercio internacional.
Comete el disparate de prohibir o poner cupos a la importación de productos frescos de temporada para proteger a su sector primario.
Además los suizos todavía no saben que lo importante es la economía real y no la economía financiera que es vudú. No puede ser que sigan teniendo un sector financiero internacional que no consume suelo, que no consume agua y que además crea buenos sueldos, alto valor añadido y empleo de calidad. Deben corregir eso inmediatamente y dejara los bancos de Europa decidir lo que se financia o se deja de financiar en el país.
La insoportable costumbre de preguntar al pueblo
En Suiza la libertad de expresión es sagrada, deberían aprender de la censura europea. Pero es que sin eurodiputados, los suizos ni siquiera pueden enviar a un puñado de políticos a Estrasburgo para traer la verdadera democracia desde Bruselas una vez al mes.
Y es que los suizos tienen la mala costumbre de celebrar referendos cada cuatro meses e iniciativas populares frecuentes, además el pueblo tiene la posibilidad de bloquear o derogar leyes mediante referéndum y hay un poder ejecutivo colegiado. La maldición de la democracia directa.
Los suizos poseen el modelo democrático al que nadie debería aspirar. Sufriendo - junto con Noruega, Nueva Zelanda, Islandia y Suecia - a la cabeza entre las cinco mejores democracias del mundo. Pero como se les ocurre pensar que la soberanía reside en la gente y no en una oligarquía de partidos o en los despachos de Bruselas.
También carecen de acceso a toda esa sabiduría regulatoria europea. En lugar de implementar cada moda política de los veintisiete países, tienen la osadía de celebrar sus propios referendos y decidir por sí mismos lo que les conviene. Al parecer, nadie les advirtió que en el siglo XXI la soberanía está desfasada, a menos que se ejerza según instrucciones de burócratas inelectos desde Bruselas.
En índices de prosperidad generales - como el Índice de Prosperidad HelloSafe - Suiza obtiene una puntuación alta de alrededor de 81 puntos, entre los 4 primeros países europeos junto con Noruega y Luxemburgo. Alguien debería explicarles que países pequeños deben proteger su mercado interior aislándolos del mundo y de la globalización como hemos hecho en Canarias.
Y es precisamente así como termina el rechazo suizo al proyecto europeo: con riqueza, estabilidad, moneda propia y la irritante capacidad de tomar decisiones de forma independiente. Todo un desastre.
Islandia está cometiendo el mismo error
Los suizos deberían reconsiderar sus errores, necesitan abrir los ojos,.....necesitan aprender de Canarias, que ha hecho exactamente lo contrario, y abandonar la autonomía, la prosperidad y la decisión democrática para abrazar la homogeneización, la burocracia y la dependencia...
Pero lo más preocupante es que Islandia está eligiendo el mismo camino. Los islandeses rechazaron volver a negociar su integración total en el espacio comunitario.
Los islandeses, esa pequeña nación perdida en mitad del Atlántico Norte, continúan resistiéndose a la idea de entregar voluntariamente todos los instrumentos posibles de decisión política a una estructura supranacional situada a varios miles de kilómetros de distancia. Conservan su moneda. Conservan su propia política económica. No pertenecen a la Unión Europea ni a su unión aduanera, aunque participan en el Espacio Económico Europeo.
Una solución claramente insuficiente. Porque, como todo el mundo sabe, lo importante no es encontrar un equilibrio entre integración internacional y capacidad de decisión propia. Lo importante es integrarse hasta que alguien más pueda explicarte exactamente qué puedes o no puedes hacer. Exactamente lo que hacen Madrid y Bruselas con Canarias.
Los islandeses están en camino de cometer el mismo error que Suiza al rechazar la incorporación a la Unión Europea. Y esto es muy triste. Los islandeses nunca van a experimentar plenamente la magnificencia de la burocracia de la Unión Europea, ni la dicha de alguien de afuera te coja la camella y te diga lo que tienes que hacer, ni el gozo de estar bajo la soberanía de otro Estado que prioriza sus intereses sobre los tuyos...., digo de estar bajo el paraguas protector de la UE.
Deberían entender que hacer las cosas bien es hacer lo que Bruselas diga. Es la dicha de que alguien situado a miles de kilómetros de distancia te explique cuáles son tus prioridades nacionales. Si Bruselas financia trenes de alta velocidad, pues hacemos trenes de alta velocidad en una isla "haiga falta o no haiga falta" que para eso ellos saben mejor que nosotros lo que hay que hacer. Si financia estaciones de esquí, pues hacemos una en el Hierro y otra en Lanzarote, que no vamos a perder esas perras.,... y si se tiene que destrozar la isla se destroza lo que haga falta.
Y es que los islandeses tampoco conocerán las alegrías de los fondos de corrupción europeos, ese sistema mágico mediante el cual Bruselas te devuelve solemnemente una parte del dinero que te ha quitado después de haber decidido previamente en qué puedes gastarlo. Esa experiencia espiritual consistente en recuperar parcialmente, mediante un complejo ritual burocrático, dinero que previamente circuló hacia otra dirección.
Tampoco entenderán los placeres de estar dentro de la aduana exterior común. Y todo para seguir insistiendo en su extraño modelo atlántico: una pequeña economía insular, altamente especializada, conectada internacionalmente y situada en mitad del océano.
¡Un disparate!
Deberían entender que en lugar de un modelo atlántico offshore lo que necesitan es un modelo mesetario de secano como el que tiene Canarias bajo el aguilucho imperial español,...
... y así gozar de las alegrías de ser colonia turística y mercado cautivo de España...
¡Pero donde vas a comparar!
¿A donde van los islandeses?
Mientras el resto de la Europa civilizada disfruta del refinado pasatiempo continental de financiar a 40.000 burócratas multilingües para debatir la curvatura estándar de un pepino, los islandeses se resisten obstinadamente empeñados en gestionar sus propios asuntos.
¿Quién les dio permiso a estos 380.000 vikingos obsesionados con el bacalao para decidir qué sucede en sus propias aguas territoriales? ¿Dónde está el anexo de 600 páginas sobre el número obligatorio de hilos de malla de red traducido a los 24 idiomas oficiales?
Son unos anarquistas absolutos.
Islandia sigue trágicamente condenada a una existencia brutal y primitiva, con un PIB per cápita peligrosamente alto, una alarmante falta de delincuencia y la desfachatez de abastecer de energía a toda una nación con vapor hirviente extraído directamente de un volcán en erupción, simplemente porque pueden.
Estos pobres incautos ni siquiera disfrutan de la emoción moderna de recibir una directiva paneuropea de 900 páginas que explique cómo gravar correctamente un perrito caliente.
Tienen la desfachatez de abastecer de energía a toda una nación con vapor hirviente extraído directamente de un volcán, simplemente porque pueden, sin tener que esperar a que Bruselas se los autorice o les diga como hacerlo. Inaudito, es como si a los canarios nos diera por poner placas solares en nuestras azoteas o aprovechar la energía geotérmica sin tener en cuenta los intereses de las multinacionales españolas ¡Pero que se han creído!
Yo me pregunto ¿Qué harán los islandeses? ¿A donde se dirigen? ¿Qué va a ser de ellos?
Una nación de apenas cuatrocientos mil habitantes. Con moneda propia. Situada aún más lejos del continente europeo que Canarias. Rodeada por el Atlántico Norte, volcanes, glaciares y enormes extensiones prácticamente despobladas. Allí, solos en medio del Atlántico Norte, rodeados de icebergs y al lado de uno de los caladeros de pesca más ricos del mundo
Deberían comprender que son ultraperiféricos de verdad y, como los canarios, pedir protección permanente de la UE. Porque, evidentemente, un país pequeño y alejado no puede aspirar a organizarse por sí mismo por ser islas pequeñas y alejadas.
Ni suizos ni islandeses entienden que no pueden seguir haciendo lo mismo que hasta ahora: tomar sus propias decisiones, equivocarse por su cuenta cuando sea necesario y, en el peor de los casos, asumir su propia responsabilidad en la construcción de su destino.
Rechazan el lujo burocrático avanzado abrazando la barbarie salvaje de decidir por si mismos.
Son unos ignorantes..., es mucho mejor estar tutelados.
Se me parte el corazón al pensar que suizos e islandeses probablemente se pasarán toda la noche llorando, desesperados y desamparados preguntándose:
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Uno de los mejores para sacudir consciencias! Y los canarios como ratones, dándole vueltas a esa rueda, que los va matando poco a poco,por el estrés masivo que provoca el intentar sobrevivir.!Qué va Engaña¡
ResponderEliminarGracias
EliminarQuería decir: ! qué viva Engaña!
ResponderEliminarengañados que nos tienen....
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