martes, 3 de noviembre de 2015

El tirano que todos llevamos dentro

A ninguno de nosotros nos gusta reconocernos en nuestros defectos, preferimos construir una opinión mas agradable de nosotros mismos. El cobarde pude maquillar su cobardía como prudencia, el agarrado como moderación, el orgulloso como autoestima. De la misma forma a ninguno de nosotros nos gusta reconocernos como autócratas, pero la pregunta es ¿realmente lo somos?

Evidentemente casi ninguno de nosotros lo reconocería, incluso podemos tener una actitud rebelde contra la autoridad o un discurso antitotalitario ¿Pero es posible que seamos unos autócratas y la mayoría no nos demos cuenta? Yo creo que si.


Primero les explico algo y al final les cuento una experiencia personal. El 96% de la actividad mental es subconsciente y allí residen "programas" mentales que nos saltan sin darnos cuenta. Por ejemplo algunos van de víctimas por la vida. Interpretan la realidad e incluso la manipulan para justificar su papel de víctima. A otros lo que les mueve es la culpa. Otros van de salvadores. El primer paso para liberarnos de esos patrones aprendidos es reconocerlos y reconocernos en ellos. Si todavía no has reconocido a tu autócrata interior es muy posible que lo seas sin ser consciente de ello.

Por ejemplo la retórica comunista es antitotalitaria, antiimperialista, etc... pero al estructura del Partido comunista es la más jerárquica y totalitaria de todas. Un comunista no aceptará que lo llamen totalitario, preferirá escudarse en preceptos humanistas o en el concepto de "democracia popular" para justificar la concentración de poder en un régimen de partido único.

La forma de pensar de las religiones tradicionales y de los regímenes políticos totalitarios es la misma. Patrióticos, firmes, decididos dogmáticos y concentrados en una única ideología-verdad. Busca estabilidad. El colectivo sobre el individuo, la verdad absoluta, el dualismo de lo correcto-incorrecto, del bien y el mal. El mundo es blanco y negro. Trata que la gente obedezca a la autoridad. Se sienten culpables cuando no se ajustan a las normas del grupo. Trata de servir al bien común a través del autosacrificio. La obediencia a la autoridad suprema es valorada, son leales a "La Verdad". Hacen lo que se les ordena y castigan a los "pecadores" o "disidentes".

En realidad el comunismo, al igual que el fascismo o el radicalismo religioso responde a una visión del mundo, a un sistema de creencias que se basa en que alguien se cree en la posesión de la verdad absoluta. Por tanto, y aunque a alguno le duela reconocerlo, el talibán, el comunista y el fascista están al mismo nivel de desarrollo de la consciencia.


La autocracia o el liderazgo autocrático es yo mando y tu obedeces, las cosas vienen de arriba hacia abajo en lugar de surgir de abajo hacia arriba a través del consentimiento (en realidad todo poder es consentido, porque esa es en lo más profundo su naturaleza). El liderazgo horizontal o participativo es algo muy distinto, surge de abajo hacia arriba, pero existe una diferencia entre un liderazgo participativo y horizontal y un problema con la autoridad, de hecho, en el fondo son antagónicos.

Cuantas veces hemos oído que lo que hace falta es que "aparezca un líder" o que vuelva "Paquito, el del Ferrol". Gurdijeff decía algo así como que los individuos que más proclaman la necesidad de un líder para cambiar las cosas son los menos proclives a seguirlo. En el fondo lo que están manifestando con esa afirmación es su concepción jerárquica y autoritaria del poder, un poder contra el que, en muchos casos y al mismo tiempo, se rebelan. Esto es a lo que se refería Gurdijeff,... el autócrata lo llevan dentro.... lo que más les preocupa es "quien está al mando".


Desgraciadamente esa es la mentalidad dominante en Canarias. Si aquí estuviera interiorizado el liderazgo participativo y horizontal esta sociedad sería muy distinta. 

Por tanto, en mi opinión, el 99% de los canarios lo que tiene es un problema con la autoridad. Este problema se puede manifestar de dos formas, la primera es la aceptación del poder jerárquico sin cuestionarlo, bien porque lo haya aprendido en la familia, en el trabajo, en la escuela o en la empresa. Por tanto lo acepta como algo natural. Es un paradigma que tiene grabado en subconsciente, un programa social y cultural que determina como interpreta la realidad herencia colonial y cultural española.

La segunda en la actitud rebelde frente a la autoridad y la no aceptación y el no compromiso. Es quién se queja de todo pero, en el fondo, no propone ni acepta ninguna solución en positivo. ¡¡¡ Que magnifico caballero si tuviese un rey a quien servir !!!... pero curiosamente no encuentra nunca a ningún "rey" al que merezca la pena servir.


Les voy a contar como reconocí a mi pequeño tirano interior. Fue hace muchos años. Reconozco que he tenido toda mi vida un problema con la autoridad. He sido rebelde desde el colegio, desde la cuna prácticamente. Rebelándome contra el poder establecido o la autoridad, fuera esta la que fuese.

Yo pensaba que no era un autócrata porque era lo que más odiaba, pero no me daba cuenta de que al mismo tiempo que lo odiaba trataba de "buscar un rey a quien servir", es decir un líder, a quien seguir. Al mismo tiempo que odiaba la autocracia, subconscientemente la anhelaba. Tenia un autócrata dentro del que no era consciente.

Pero un día ante unas elecciones democráticas me pregunté a mi mismo, ¿porqué no era capaz de votar a nadie? Cierto que la ley electoral es fraudulenta en Canarias, cierto que no hay ningún partido que me satisfaga plenamente (creo que eso es imposible), pero también es cierto que si ningún partido satisface siempre queda la posibilidad de crear uno......


Evidentemente crear una opción política requiere esfuerzo, capacidad de dialogo, capacidad de consenso, capacidad de confluir y la madurez para aceptar que la mayoría no siempre va a elegir lo que a ti te apetece. Es necesaria generosidad y solidaridad con los demás, al mismo tiempo que humildad y paciencia.


Pero claro siempre es más fácil abogar por la abstención, es lo fácil, lo que no arregla nada, lo que no requiere ni esfuerzo, ni conciencia ni compromiso. Lo que no requiere sentarse a consensuar posturas, ni programas.



La abstención no requiere "fiarse de los demás" y ahí está la clave para entender la postura y al autócrata que llevamos dentro,..... en la incapacidad de fiarse de los demás. Tienen tanto miedo a ser traicionados que no se dan cuenta de que se están traicionando a si mismos y a todo el pueblo canario con su actitud. Son incapaces de confiar en los demás porque, en el fondo y tras la fachada que se autoconstruyen, son incapaces de confiar en si mismos.


Confiar en los demás no es fácil, y menos en un pueblo como este, pero si queremos salir del circulo vicioso en el que estamos metidos vamos a tener que hacerlo, porque la sociedad no se cambia solo por un individuo sino en comunión mediante la acción colectiva y el desarrollo de la conciencia. Pero para hacerlo primero tenemos que identificar las conductas y actitudes contraproducentes y que llevan a la autoderrota,....



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