jueves, 29 de octubre de 2015

Jerónimo Münzer y los esclavos canarios de Valencia

Jerónimo Münzer fue un humanista, médico, geógrafo y cartógrafo alemán del siglo XV que entre 1494 y 1495, emprendió un largo viaje que lo llevó a lo largo de unos 7000 kilómetros desde Núremberg en Alemania hasta Portugal, pasando por Suiza, Francia y España. Con motivo de este largo viaje, escribió un libro titulado Itinerarium siue peregrinatio excellentissimi viri artium ac vtriusque medicine doctoris Hieronimi Monetarii de Feltkirchen ciuis Nurembergensis.

La parte de esta crónica titulada "Viaje por España y Portugal" está considerada la más importante relación de viajes por España de toda la Edad Media. La importancia de Münzer es que es un extranjero, un alemán y por tanto tiene una visión no "castellanizada". Por ejemplo Münzer fue uno de los primeros viajeros cristianos en visitar la ciudad de Granada poco después de la ocupación castellana de esta.

Dentro del capitulo de Valencia, Münzer dedica un apartado a hablar sobre "Los esclavos de Canarias" que allí encontró.
Vi en una casa hombres, mujeres y niños que estaban en venta. Eran de Tenerife, isla de Canarias en el mar 'Atlántico, que habiéndose rebelado contra el rey de España, fué, al fin, reducida a la obediencia. Véndense en ella las personas, y en la citada casa hallábase a la sazón un mercader valenciano que había sacado ochenta y siete en un barco ; se le murieron catorce en la travesía y puso a la venta los demás. 
Algunos estudiosos consideran que este contingente visto por Münzer entre los dias 5 al 9 de octubre de 1494 podría ser los nativos de Güimar que fueron engañados y cautivados por Alonso Fernandez de Lugo tras su derrota y retirada de Acentejo. Gentes del Mencey de Güimar, aliado de Lugo que le proporcionó provisiones para el mantenimiento de su ejército, tropas auxiliares para la batalla así como la información valiosísima de la tierra que se proponía conquistar. Tal proceder no creó problemas en la conciencia de Lugo confirmando así su reputación de "hombre de dudosa solvencia moral y de más dudosa fidelidad de palabra".



Los datos esclavistas de las primeras conquistas; Lanzarote, Fuerteventura, Gomera, Hierro y Gran Canaria se han perdido ya que el primer legajo que se conserva en Valencia es del año 1494, pero los datos dan una idea de lo que pudo ser aquellas

Valencia fue un importante mercado de venta de esclavos canarios, junto con Barcelona, Ibiza, Cádiz, Huelva y Sevilla. Valencia era un mercado minorista, en contraposición a Sevilla, Cádiz o Huelva que era a donde llegaban los grandes cargamentos. 

A Valencia llegaba en 1489 un total de 39 "cabezas", la mayoría de las cuales son mujeres y niños de ocho a doce años. Estos esclavos eran fruto de las represalias que siguieron a la rebelión de los gomeros. La falta de varones concuerda con las noticias de los hombres fueron ahorcados, ahogados y empalaos, siendo sus familiares vendidos como esclavos.


En el año de 1490 se presentaban en la Corte dos esclavas pequeñas, sin mención de procedencia. En 1491 llegan a Valencia 40 cautivos canarios de los cuales siete eran de Tenerife. En 1493 se vendían en Valencia 125 esclavos canarios; al año siguiente eran 130, algunos de los cuales declaraban que habían sido apresados por Alonso de Lugo; también se sabe en este año de dos lotes de 42 y 65 personas, pertenecientes o puestas a la venta, respectivamente, por un tal Benito Benavides, mercader, y por Alfonso Sancho, tesorero del Rey. En 1495 se vendieron 109 esclavos canarios en Valencia. En 1496 se vendieron 153 y en 1497 se conocen ventas efectuadas en Valencia, una de 99 y otra de 26 guanches. A partir de este momento - y hasta el año 1515 - las ventas de esclavos canarios descienden.

La gran cantidad de esclavos canarios en Valencia es confirmada por la crónica de Münzer que dice al respecto de los esclavos canarios;
Vi muchos de estos cautivos sujetos con cadenas y con grillos en los pies, forzados a durísimos trabajos, como serrar vigas y otros menesteres.
Münzer también deja una descripción física de los guanches y especialmente de las mujeres. Las "hembras" alcanzaban invariablemente precios superiores a los varones, especialmente aquellas que se hallaban embarazadas y las que tenían entre once y veinte años, fenómeno que puede explicarse por diversas razones. El encarecimiento de las mujeres se debía a su capacidad de procreación, a su mayor longevidad y a que, generalmente, eran más obedientes y se daban menos a la fuga que los varones. 
Son muy morenos, pero no negros, semejantes a los bárbaros (turcos) ; las mujeres bien proporcionadas, de miembros fuertes y largos, y todos ellos bestiales en sus costumbres, porque hasta ahora han vivido sin ley y sumidos en la idolatría
En un esclavo se buscaban las mismas garantías y beneficios que en un buen caballo o en una hacienda, las mujeres, dedicadas a labores menos duras, eran de vida más larga y su habilidad podía diversificarse más que la masculina. Y otra ventaja que no hay que olvidar era la posibilidad de descendencia, que legalmente pertenecía a su dueño. En muchos casos las esclavas se convertían en concubinas del dueño, por lo que habría que suponer que su atractivo sexual podría aumentar su valor, sobre todo para un comprador que en el 70-80% de los casos era varón. 


Münzer, aunque alemán, en varios de sus comentarios también muestra el eurocentrismo y el dogmatismo religioso de la época.
Cuando fueron vencidos, el rey de España mandó construir vina iglesia, les dio un obispo y, por las noticias, se muestran muy propicios a recibir nuestra religión. Antes andaban desnudos, pero ya usan vestidos como nosotros : ¡poder de ía doctrina y del celo, que de bestias con cuerpo humano logra hacer hombres de suave condición ! ISo osaría yo escribir así SÍ no conociese muchos ejemplos que lo confirman. (...) Antes de la conquista eran punto menos que salvajes, pero poco a poco se van civilizando gracias al influjo de la religión.

Finalmente da algunos datos etnográficos que, aunque conocidos, son interesantes. 
sus naturales no comen pan, sino que tuestan la cebada, la trituran con una muela de mano, diluyen el polvo en agua o en leche, y de esta suerte comen y beben al mismo tiempo ; pero aliméntanse también con carne asada o cocida.  (...) Los habitantes de las unas casi no entienden la lengua de las otras, cual sucede con los de la Alta y Baja Alemania.


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