Cuando no depende de tu talento, sino de a quién conozcas

Por Sr X

Daniel, 24 años. Tripulante de cabina de pasajeros en Dublín. 

Cristhian, 24 años. Estudiante de Grado en Multimedia y trabajador temporal como programador en Barcelona.

 Mónica, 25 años. Técnico en Imagen y Protocolo y hasta hace poco trabajadora del sector en Madrid, con vistas a retornar a la Capital de un momento a otro.

 Lorena, 24 años. Estudiante de arte y diseño en Terrasa y trabajadora del sector.

 Roberto, 24 años. Graduado en enfermería y próximamente emigrante en Francia.



Aunque pueda parecer mentira, todos ellos son de la misma generación, del mismo municipio ( La Laguna, Tenerife) y con el mismo problema ante sus narices. Falta de oportunidades en casa. Ante esta tesitura, nadie les puede achacar nada ya que se supone que ellos han cumplido con su parte, que viene siendo el cometido encargado desde chinijos. “Formarse y adquirir experiencia” para optar al progreso y el desarrollo personal. 

Nuestro mejor capital humano, atado de pies y manos por el actual marco socio-económico

Lamentablemente, nadie les dijo el cruento panorama que iban a encontrar. Un territorio pequeño, una sociedad extractiva (élites que roban las oportunidades a costa resto de la sociedad), una economía intervenida hasta las trancas y una cifras de paro propias de Estados tercermundistas. 

Empero, como Dios aprieta pero no ahoga, los cinco han conseguido algo fuera. Aunque ello no responda exactamente a sus expectativas, es mucho mejor que lo que hubieran obtenido si se hubieran quedado. No en vano, el talento termina por abrirse paso y las oportunidades fueran pueden ser todas las del mundo. Después de todo, los que se han quedado tampoco es que estén para tirar cohetes… 

Seguramente vayan a extrañar muchas cosas. Lo primero, la familia y los amigos. Pero también van a echar en falta el no haber podido demostrar en casa su valía, al lado de su gente y en el lugar que conocen al dedillo. No obstante, siempre se suele decir que nunca te tratarán peor en casa de lo peor que te pueden tratar fuera.

Incluso, por un instante, hubieran deseado ser comunistas, vivir en Cuba y que su presidente hubiera esbozado un paternal “nuestros jóvenes son únicos”a diferencia del actual mándate a mudar.

Esto es lo que hay y así las cosas, se supone que son nuestros representantes los que deben tomar cartas en el asunto con vistas a parar esta sangría. Sin ir más lejos, recientemente nos enterábamos que tras una ligera atenuación de las cifras de paro juvenir con motivo de la temporada estival, la problemática lejos de disminuir, no para de aumentar. ¿Solución? arriba de esto, danos gracias por hacerte animador/a turístico. (Con todos los respetos oiga).



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