Mi cese en el activismo político


Teniendo en cuenta que no existe ningún sentido de urgencia por formar una alternativa a pesar de encontrarnos en la peor crisis económica y social, al borde de un estallido social y con la metrópolis debilitada. Teniendo en cuenta de que no existe ninguna voluntad de pasar a la acción y de aprender cómo se puede enfrentar este situación con una estrategia y una hoja de ruta con verdaderas posibilidades de éxito.

Teniendo en cuenta que no existe voluntad para entender y aprender para no repetir los errores del pasado. Teniendo en cuenta de que no existe la mas mínima intención de renovar partidos y asociaciones cuyas cúpulas siguen cómodas e instaladas en el “no hacer”.

Teniendo en cuenta que no ha existido un compromiso firme para pasar a la acción ni existe un compromiso financiero suficiente. Teniendo en cuenta que prefieren seguir anclados en el pasado en lugar de mirar al futuro. Por todas estas razones les anuncio mi cese en el activismo político.

La persona que coja el relevo ha de poner de acuerdo a grupos de personas en todas las islas, ha de trazar una hoja de ruta y una estrategia implementable, ha de generar fuentes de financiación porque las balas en una revolución no son gratis. Ha de generar los contactos internacionales y convencer a un equipo sin dar demasiada información hasta que todo esté preparado si quiere que no se lo saboteen prematuramente.

Además todo esto ha de hacerlo rápidamente si quiere tener alguna posibilidad para las elecciones del 2015 o para estar preparado para luchar contra Repsol en el 2014. Si se da prisa quizás lo consiga.

Sin sentido de urgencia y sin un compromiso de pasar a la acción es imposible que ningún movimiento arranque. Sin tener las cosas claras las iniciativas seguirán siendo brindis al sol para descargar ansiedades y acumular frustraciones, o actos simbólicos sin ninguna repercusión práctica.

Durante los últimos nueve meses se ha intentado poner en marcha una asociación desde la sociedad civil con grupos en todas las islas y he de admitir que es una tarea agotadora. Espacialmente cuando no se cuenta con medios suficientes.

Estoy cansado de tener razón. Creo que mis predicciones se han probado todas acertadas. Mis propuestas originales sobre la creación de una asociación y un think tank desde la sociedad civil canaria eran las propuestas correctas para fomentar y facilitar los cambios. Ninguna de esas iniciativas se pudo poner en marcha por falta de compromiso. Si las ideas no se implementan de nada sirve, o peor aún, alguien más las mal copiara prostituyéndolas. Por tanto el tiempo y el sentido de urgencia es esencial y simplemente no lo ha habido.

Yo puedo explicar las cosas y ayudar a la gente a entenderlas. Puedo enseñar a la gente a enfrentarse al entorno dándole las herramientas necesarias. Lo que no puedo es obligar a nadie a “darse cuenta”, a comprometerse o a perder su miedo.

Tratar de poner de acuerdo a grupos en las siete islas es de por si algo mucho más complejo de lo que parece. Desde que arranco este proyecto he sufrido toda clase de ataques, incluyendo amenazas, difamaciones, boicots, sabotajes y un largo etcétera que sería muy largo de contar.

He entregado tres años de mi vida a intentar cambiar las cosas pero creo que el mensaje que he querido transmitir no ha llegado ni ha generado el suficiente nivel de compromiso.

No tienen ningún sentido tratar de eternizarse. Si no se consigue se deja paso para que otro lo intente. He tirado del carro hasta aquí y creo que he hecho más que la parte que me correspondía. Ahora que otros cojan el relevo. Quien lo coja debe darse prisa si quiere tener una oportunidad.

Cuando existan ganas, determinación y compromiso me avisan




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