jueves, 26 de abril de 2012

Gradualistas, estrategicistas y radicales

Para entender por qué se producen las divisiones entre los independentistas canarios hay que entender cuál es la estrategia de cada uno para la consecución de la descolonización y el proyecto nación que persiguen. Básicamente hay tres estrategias; la gradualista, la radical y la estrategicista.



Las estrategias radical y estrategicistas buscan llevar a la sociedad a un punto de ruptura nacional y de cambio social. Por el contrario, el gradualismo consiste en ir ganando conquistas parciales a través de la colaboración en un intento de atraerse a las élites para ir avanzando la cuestión nacional.

En la estrategia gradualista la liberación nacional vendrá comandada por una elite “intelectual”. Para ellos prima la cuestión nacional sobre la social y ponen como ejemplo Timor Oriental, en donde la elite que unos meses antes se declaraba portuguesista fue la que encabezó la lucha por la independencia. Según sus postulados, una vez resuelta dicha cuestión nacional se podrá plantear la cuestión social en una segunda etapa.


Un ejemplo de las estrategias gradualistas son las independencias criollistas sudamericanas

Esta estrategia busca una especie de "golpe de estado" interno dentro de Coalición Canaria. Su estrategia es la infiltración lenta y constante para “contaminar” las instituciones. Son tremendamente pacientes y creen que el tiempo juega a su favor. Juegan a transformar a la elite lentamente apoyándola.

Tratan de cambiar una elite por otra pero deja intacta las estructuras y el reparto de poder entre el estado y sociedad con lo que la nueva "elite" puede ser peor que la anterior al volverse más “paranoica” ante la posibilidad de un nuevo “golpe de estado” interno, o incluso aún más corrupta. La razón principal de una dictadura es el reparto interno de poder en una sociedad y esta estrategia no soluciona eso. Solo cambia la cabeza y pospone el problema social.

El peligro es convertir a Canarias de una colonia a una republica bananera, o la “argentinización” de Canarias al permitir la supervivencia de la élite corrupta, con lo que se pasaría de un sistema colonial a otro neocolonial, como ha ocurrido en Latinoamerica.

Los radicales buscan el cambio nacional y social revolucionario a través de la lucha de clases, la lucha o la propaganda armada y la desestabilización social. Generalmente de extrema izquierda, basan su estrategia en la búsqueda de la agitación y los golpes de efecto por parte de un pequeño grupo bien organizado. 




Buscan elevar la tensión social mediante métodos como la kale borroca o la propaganda armada. Elevan la tensión social y generan caos y confusión para luego aparecen como la solución a través de la aparición de un “hombre fuerte”. Son minorías que asaltan el poder siguiendo la fórmula del partido nazi, de los bolcheviques u otras de inspiración latinoamericana actual. Priorizan la cuestión social sobre la nacional.



El problema con esta estrategia es que se trata de una toma de poder en lugar de una redefinición del poder. Buscan sustituir la dependencia colonial por la dependencia al “Partido”. Esta estrategia no cambia el reparto interno de poder en una sociedad sino todo lo contrario, concentra el poder aun más. Juegan a desestabilizar y para ellos el cambio viene generado por la lucha de clases que ellos dicen que representan.

El golpe de efecto puede ser la vía diplomática como la que intentó Cubillo o por otras vías, pero las dos alternativas expuestas anteriormente consisten básicamente en dar o propiciar un “Golpe de Estado” para cambiar las elites o parte de las elites. Nada asegura que la nueva elite no sea peor que la anterior o más corrupta.

La tercera vía son los estrategicistas. No buscan la gradualidad sino el cambio disruptivo y quieren llevar a la sociedad a un punto de ruptura a través de un “desbordamiento democrático” masivo. Su estrategia es atacar el problema principal, el hecho de que el poder y la riqueza están concentrados en muy pocas manos. Para corregir esto hay que empoderar a la sociedad civil y descentralizar el poder. Desarrollar instrumentos financieros que democraticen la economía. No se trata de sustituir unas élites por otras, como en las dos propuestas anteriores, sino que se trata de transformar la naturaleza de la sociedad para generar una sociedad libre y verdaderamente democrática.

Revolucion Rosa en Georgia
Son conscientes de que la estrategia gradualista por sí sola no va a funcionar y si lo hace nada garantiza que se vaya a mejor. Ven una contradicción en tratar de ganarse a unas elites económicas y burocráticas que son las principales beneficiadas del mantenimiento del sistema colonial, lo que Albert Memmi califica de “colonialistas”, pero tampoco renuncian a pactos con los sectores más avanzados y concienciados que se puedan atraer. En cualquier caso son conscientes que sin una presión de las bases las elites no se van a mover.

Para los estrategicistas el cambio nacional y social van de la mano y son tan importantes el uno como el otro. Para ellos el proceso durante el cual se reestructuran los equilibrios de poder son tan importantes como el fin mismo de la descolonización. Ponen su énfasis en la recuperación de las libertades y en la redistribución del poder. Los estrategicistas apuestan por la resistencia civil no violenta como fórmula de cambio nacional y social.


Mientras las estrategias gradualistas y radicales son excluyentes y conciben el poder de forma autocrática, piramidal y de “arriba hacia abajo”, la estrategia estrategicista es abierta e incluyente, concibe el poder de abajo a arriba y tienen una concepción distinta del liderazgo. Ejemplos de esta estrategia son la descolonización de la India o las revoluciones en los países de Europa del Este y de la primavera del Norte de Africa.

El gradualismo juega a una guerra de desgastes mientras que los estrategicistas juegan a la guerra relámpago. A una le sobra el tiempo, la otra trata de aprovechar la coyuntura favorable para acelerar el proceso y la ruptura.

Mientras que los gradualistas piensan que un cambio nacional liderado por las elites desencadenará posteriormente un cambio social y por tanto ponen su énfasis en la política exterior y en la contaminación ideológica de la élite. Los estrategicistas están convencidos de que es el pueblo y los individuos los que se liberan a sí mismos. En otras palabras que es el cambio social y la toma de conciencia de las clases medias y populares lo que permite el cambio nacional.

Los estrategicistas ponen su énfasis en la organización interna, en una labor pedagógica que eleve el nivel de conciencia de las clases medias y populares, así como en explotar las contradicciones del sistema. 


En realidad las estrategias gradualista y estrategicista no son excluyentes sino complementarias y necesitan coordinarse adecuadamente. El trabajo hecho por el gradualismo es clave para atraerse a aquellos sectores con mayor nivel de conciencia dentro de la élite.

La idoneidad de una u otra estrategia depende de las circunstancias, del momento del ciclo y de la toma de conciencia de la población. Si bien es cierto que en momentos en el que la movilización social y el nivel de conciencia es baja, un gradualismo productivo es mejor que un estrategicismo esteril, en un momento de toma de conciencia y de movilización social el gradualismo puede servir para dar un balón de oxigeno a un régimen moribundo y retrasar y entorpecer el proceso.

Por tanto no se trata de gradualismo o estrategicismo, sino en cuando aplicar una u otra estrategia y de cómo coordinarlas.



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