viernes, 23 de septiembre de 2011

La otra cara del Edén

Cuando los inuit de Canadá, en lugar de reclamar el derecho a la independencia y la autodeterminación, enfatizan la búsqueda de acuerdos para conseguir “el mayor grado de autonomía posible dentro del Estado”, cuando dicen que “no son separatistas ni extremistas, ni tienen un pasado de confrontación sino una actitud de cooperación”, están replicando el discurso moderado autonomista de Groenlandia y de muchas naciones africanas durante la década de los 60 y 70 del siglo XX. 



El nacionalismo moderado tradicionalmente ha consistido en la reclamación de un cierto grado de autonomía y poder de toma de decisiones que es transferido desde las elites coloniales hacia elites locales. Todo ello dentro de un marco constitucional que no constituye ninguna amenaza para la potencia colonial (y que de facto le permite proteger y ahondar sus intereses neocoloniales).

La respuesta política de la metrópolis ante esta estrategia de nacionalismo moderado ha sido siempre la misma. Atraerse a las elites y partidos políticos a posiciones de pacto y asimilación con el Estado mediante la estrategia del palo y la zanahoria. Por ejemplo cuando Inglaterra tenía un problema en la India con alguien lo convertía en maharajá de una región, lo sobornaba con un tributo anual que podía imponer a los habitantes y de esta forma lo mantenía fiel a la corona británica.


También hay que evitar que se constituya una mayoría social y económica que reclame un proceso de descolonización e independencia. De todos es sabido que cuanto más rico y prospero es un pueblo más va a protestar y mas va a reclamar sus derechos. Por tanto, el objetivo no es un desarrollo coherente de la colonia que eleve el nivel de vida de los “nativos” sino todo lo contrario. La respuesta política gira generalmente en base a dos elementos; la “denegación y el bloqueo calculado” de las aspiraciones y reclamaciones de los “nativos” junto con un neocolonialismo ligeramente disfrazado aprovechando la legalidad vigente y el marco constitucional e institucional.

El legado económico y social del nacionalismo moderado como estrategia política ha consistido invariablemente en una forma continuada de colonialismo interno en donde los desequilibrios no solo no se corrigen sino que se agravan. Ese nuevo colonialismo es implementado precisamente por las instituciones creadas como resultado del nacionalismo moderado. Ejemplos tenemos muchos, el gobierno autonomista de Groenlandia creado en 1979 por los daneses o la corporación Makivik, creada por el gobierno canadiense en 1975 para representar los intereses económicos, políticos y sociales del pueblo inuit.

Este proceso se explica porque la ideología de los colonizadores es adoptada por los nativos - especialmente las elites cultas que son empleadas en posiciones de influencia en el gobierno autonómico - y por la dependencia a las instituciones de los colonizadores como tribunales de justicia, ministerio del interior, organismos fiscalizadores de la función pública, instituciones financieras y regulatorias en el campo económico, instituciones educativas, etc...

El antropólogo Robert Petersen en 1995 - refiriéndose a Groenlandia - nos dice que “si la idea del colonizador es adoptada por los propios colonizados, se justificará la colonización y la presencia de los funcionarios coloniales. Se creará un pueblo que ha perdido la fe en sus propias capacidades. Se creará un pueblo que está agradecido de ser colonizado”.
Ana Oramas, diputada del nacionalismo moderado, o regionalismo, de Coalición Canaria "agradecida" en su intervención en el debate del estado español

Lo que permite la perpetuación de las relaciones coloniales es la falta de conciencia de su condición de colonizado, la baja autoestima y el nacionalismo moderado resultante. El colonialismo y neocolonialismo prolongado causan inevitablemente una situación de dependencia y subdesarrollo que muchos denominan "desarrollo bloqueado",.... un término que, si lo piensas bien, se refiere precisamente a tu vida, tu tiempo y tus oportunidades de desarrollo personal y profesional.

Jorge Dorta, economista financiero, director de Mencey Capital, autor del libro Canarias con Futuro y del blog www.menceymacro.com

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