viernes, 6 de mayo de 2011

Se acabó el carbón (I)

Quiero empezar este artículo con esta frase de cuando los puertos canarios eran una estación carbonera importante y que significa "se acabo lo que se daba" para referirme a la tesitura en la que se encuentra a día de hoy Coalición Canaria. 

CC no nació como partido nacionalista sino como partido de poder. Coalición agrupaba el caciquismo españolista de las AIC, con los intereses particulares de Olarte en el CCN y el sector progresista de ICAN. Rescataron al PNC para aprovechar sus siglas y pa´ lante. Entendieron que existía un 20-30% de electorado nacionalista y que la ley electoral les permitía ser bisagra perpetua...... y para ello se diseño y se implementó el partido. A partir de ahí y gracias al estudio y manejo exhaustivo del derecho administrativo, al incremento de los topes electorales y otras argucias se han mantenido en el poder ininterrumpidamente desde 1993.

En 2004 se producen tensiones que llevan a la ruptura de CC. Esta ruptura estuvo motivada por los intereses personales y ambiciones de Román Rodriguez, pero también fueron motivadas en parte por la cortedad de miras de Adán Martin y la cúpula de ATI. Estos últimos pensaban "Si somos bisagras y aislamos a Gran Canaria, tocamos a mas. Nos repartiremos el presupuesto entre menos y aseguramos la hegemonía de Tenerife".

Estaban inmersos en la lógica del medianero de la finca. En la miope concepción insularista de que "el progreso de una isla solo puede venir a costa del retroceso de otras". Es la cortedad de miras y la cobardía de no atreverse a pensar y ver lo obvio "que el progreso de todas las islas puede darse solo a costa del colonialismo".

La salida de Román Rodriguez, y la creación de Nueva Canarias, les puso "a huevo" a el sector más conservador de ATI el mantenimiento interno del poder. Pero esta fuga de Román Rodriguez-Nueva Canarias, tambien supuso otro factor clave, y es que dejo el poder a los 4-5 palmeros de API con Castro Cordobez a la cabeza, que se convirtió en la "bisagra de la bisagra",...... y de aquellos barros vinieron estos lodos.  

Ahora están a punto de perder en su propio juego y por partida doble. Por una parte en manos de Román Rodriguez y por otra por parte del pacto PP-PSOE. Hubieran podido evitarlo si hubiesen actuado a tiempo, pero se les fue el tren y se les acabó el carbón. No han sabido asumir riesgos y cambiar cuando han tenido la ocasión. 

Están tan preocupados por pelearse por los restos que caen de la mesa de Madrid que han perdido el derecho a aspirar a algo mejor. Juegan a ser minoría y no aspiran a ser mayoría. Se contentan con las migajas.


Posiblemente la mejor descripción de Canarias


Siguen queriendo jugar a ser bisagra, a ser minoría. El poder por el poder. Siguen con la mentalidad del hijo del medianero. No se dan cuenta que ese juego se acabó. Están esperando de forma ingenua e infantil a que un milagro ocurra y los salve porque son incapaces de salvarse por si solos. 

El cambio les produce tanta ansiedad que prefieren hundir el barco "lento pero seguro". Anteponen lo táctico a lo estratégico. El miedo les paraliza y se centran en ganar la batalla para liberar ansiedad pero se olvidan de que el objetivo es ganar la guerra.

Ojalá me equivoque, pero es un error que he visto demasiadas veces en mi vida como para no reconocerlo. 

Lo he visto muchas veces en la tesorería de un banco y en los mercados financieros. Lo he visto en situaciones de stress y peligro. Lo he visto en situaciones de relevo familiar.  Lo he visto en situaciones de gestión de empresas y en entornos de decisiones personales. Tiene un nombre y se llama falta de liderazgo.

Lo que diferencia a un gestor de inversiones excepcional de uno mediocre no es lo que hace el 95% del tiempo,...... sino los riesgos que es capaz de  gestionar y las decisiones que es capaz de tomar en el 5% del tiempo que realmente cuenta.

Lo que caracteriza a un general excepcional y lo separa de un general mediocre, no son ni sus estrategias ni sus maniobras, sino su visión. Simplemente es capaz de mirar al mismo problema desde un ángulo diferente. Libre de convencionalismos desarrolla la estrategia adecuada de forma natural.

Ser capaz de identificar y reaccionar en ese 5% del tiempo, ser capaz de asumir riesgos cuando se tienen que asumir y ser capaz de formular una estrategia a partir de una visión libre de convencionalismos es lo que marca la diferencia.  

Tiene un nombre y se llama liderazgo.