El medianero (II)

Pero había otra razón por la que el amo necesitaba cambiar de medianero. El amo sabia que en los terrenos de los trabajadores había una gran riqueza escondida.

El medianero del pueblo de la montaña, Faustino, también lo sabía. Esta vez no se contentaba con robar algunos zapatos al amo, esta vez quería comprarse un automóvil y hacerse un chalet. No era tonto, sabía los chanchullos que hacia el amo con la contabilidad y sabia la riqueza oculta. Sabia que el amo  mentia cuando le enseñaba la contabilidad de la finca a los trabajadores para no subirles los salarios. Estaba falsificada, la finca producia muchisimo mas.

El amo sabia de esa riqueza desde hacía mucho tiempo, pero se había metido últimamente en muchas deudas  y problemas económicos. Necesitaba apoderarse de ella lo antes posible. Pero tenia un problema, los terrenos donde estaba esa riqueza no eran de él. Los derechos sobre aquellos terrenos eran de los trabajadores, que eran legalmente los únicos que podian reclamarlos.

En cada uno de los dos pueblos el amo tenia un policia que vigilaba al medianero. A uno le decían el “PeSAO” y al otro el "PePe" . El amo pensó dejarles el cuidado de la finca a los dos, y quedarse con la riqueza oculta que había debajo de las casas del pueblo por las buenas. Pero luego pensó que si lo hacía así podía tener problemas, los trabajadores podrían revelarse. Y si los trabajadores se rebelaban ¿quien le iba a trabajar la finca por aquel mísero salario? Necesitaba que los trabajadores siguieran trabajando la finca y reportándoles beneficios. 

Ademas necesitaba que los trabajadores siguieran gastándose su salario en el supermercado que les había puesto y en la factura del teléfono que había instalado. Necesitaba que siguieran comprándole el agua del pozo y la electricidad.

La maquinaria que había puesto en el pozo hace muchos años era vieja y obsoleta, lo mismo que el motor para dar luz. Por eso el agua y la electricidad era tan mala y cara. Siempre les prometía que iba a modernizar las instalaciones, pero nunca lo hacía. ¿Para qué?...si los nativos no tenían otra opción que comprarle a él.

El amo asustaba a los nativos diciendo que la finca no daba beneficios, que sin el se morirían de hambre y que sin su protección el dueño de la finca de al lado los invadiría. Pero en el fondo, el amo y el dueño de la finca de al lado eran amigos. Eran socios en muchos negocios.

En lugar de sacar a la gente de sus casas, le dijo al dueño de la finca de al lado que hiciera un agujero en el suelo de su finca y que sacara la riqueza por aquel agujero. Así los trabajadores no se enterarian y luego repartirían las riquezas. No era la primera vez que hacían una jugada parecida. En el pasado, en otra finca cercana del amo, hicieron lo mismo con una mina de fosfatos.

Lo que necesitaba el amo era un nuevo medianero para mantener las apariencias. Pero un medianero que estuviese callado, que no molestase y que no pintase nada. Por eso escogió de medianero a uno de la playa que se llamaba Ramón. Ramón era un hombre de confianza del amo y ya había sido medianero en el pasado.  Estaba ansioso de volver a disfrutar de los privilegios de ser medianero. Pero había un problema, Ramón no era muy popular entre los nativos, así que el amo penso que tenía que hacer algo.

Ramón, el nuevo medianero de la finca disfrutando del cargo
Ramón también sabia de la riqueza de la finca y de la contabilidad falsificada. Odiaba al medianero Faustino que le habia quitado el puesto años atras. Estaba resentido y haria cualquier cosa para tomarse la revancha a cualquier precio. Ayudaría a engañar a los trabajadores y apoderarse de aquella riqueza y así volvería a ser el medianero de la finca para el amo.

Ramón era un gran aficionado a los trenes y el amo le prometió que si se callaba la boca le dejaba construir un tren en la finca para él y sus amigos. El amo destinaria una pequeñísima parte de la riqueza saqueada en las tierras de los trabajadores a construir ese tren. Además así les podía decir a los trabajadores lo bueno que era Ramón y lo bien que lo hacia. Incluso dejaria que Ramón se quedara con una pequeña parte de la recaudación de cada billete y pusiera a su primo de maquinista.

Los nativos estaban contentos. Aunque el tren no fuera de ellos y cada vez que se monten tendrían que pagar el billete  ¡¡ Ahora podían cruzar la finca en tren !!

Los rebeldes de la “alternativa” también sabía la gran riqueza que había en las tierras y conocía los chanchullos del amo con la contabilidad. Sabían que la finca daba la suficiente riqueza como para que todo el mundo tuviese trabajo y que nadie pasase hambre. Sabían que con aquella riqueza oculta cada trabajador se podría comprar unos buenos zapatos y un televisor, incluso un  ordenador y un buen coche. ¡¡¡ Con toda aquella riqueza podrian construir 30 trenes si les apetecia !!!.

Trataron de informar a los demás nativos. Pero aquellos deslumbrados no les hicieron caso, estaban contentos por cambiar de medianero y ahora el amo iba a construir un tren en la finca en el que podrían gastarse su salario.  

No se daban cuenta que su única oportunidad de un futuro digno y próspero era ayudando a aquellos pocos que tenían el valor necesario para plantarle cara al amo.