Ningun viento es favorable si no sabes a donde quieres ir

La descomposición de la política canaria tras las últimas elecciones es evidente. Se suceden los movimientos y el nerviosismo. La pérdida de poder municipal hace que las organizaciones nacionalistas se tambaleen y se estén desintegrando. El caciquismo de las islas menores no se puede mantener sin el control de los resortes administrativos. Todo el aparato de sostenimiento de los diferentes partidos nacionalistas, basados en el acceso al presupuesto, se derrumba.

En La Palma, API ha quedado reducida a dos ayuntamientos menores. En el Hierro, AHI solo controla uno de los tres ayuntamientos. La situación en los Cabildos, rehenes del pacto gobernando en minoría, es precaria. Solo han ganado algo de tiempo hasta las generales. ATI en Tenerife ha quedado relegada a unos cuantos feudos municipales y es prisionera de pactos en las otrora joyas de la corona. Por primera vez en mucho tiempo el núcleo duro de ATI ha quedado expuesto. Por primera vez en mucho tiempo el nacionalismo presupuestario es vulnerable.

Caos, desconfianza, nerviosismo, prisas, incertidumbre. Hasta hace poco protegidos por la ley electoral y el presupuesto, su mundo se acaba y eso les crea ansiedad. Los caciques insulares ven peligrar el poder que durante mucho tiempo acumularon. No supieron cambiar cuando tuvieron la ocasión y ahora estas son las consecuencias.

En circunstancias como estas es cuando “los clásicos” proveen de inestimable sabiduría y consejo. Seneca decía que a los que corren en un laberinto, su misma velocidad los confunde. También decía que cuando no sabemos a qué puerto nos dirigimos, todos los vientos son desfavorables.


Muchas voces se alzan pidiendo la unidad del nacionalismo, pero yo me pregunto ¿de qué sirve la unidad si no hay un proyecto de construcción nacional? ¿Para proteger en sus cargos a quienes con su incompetencia nos han llevado a la situación en la que estamos? no gracias. Como decía Seneca, no existe remedio contra el mal cuando los vicios se convierten en costumbre.

Otros piden una liga de las islas menores contra las islas capitalinas olvidando que han sido sus propias dinámicas insularistas y su falta de visión de Estado lo que ha sido un impedimento para el cambio y la construcción nacional durante mucho tiempo. Mientras el nacionalismo se ha derrumbado en una provincia, ha crecido en la otra. Tenemos ante nosotros la oportunidad de propiciar el cambio que la sociedad demanda. Mientras a algunos eso les causa desasosiego y miedo, a otros nos causa esperanza. Sabemos a qué puerto queremos ir y sabemos cómo llegar. Sabemos cómo movernos en estas aguas turbulentas y en la economía global. Ellos no tienen proyecto de futuro. Nosotros sí.