sábado, 14 de mayo de 2011

El Medianero (I)

Había una finca en la que trabajaba mucha gente humilde que vivian en dos poblados, el poblado de la montaña y el poblado de la playa.

El amo vivía muy lejos pero tenía un medianero para cuidar la finca. Era una finca muy rica, pero aún así había mucha gente sin trabajo y la comida que se le daba a los trabajadores era muy poca. La finca producía mucho dinero, pero al amo le interesaba que los trabajadores pasaran hambre y que no todos tuvieran trabajo. Así los podía controlar mejor.

Siempre que el amo visitaba la finca les hacia grandes promesas. Les prometía mas comida y más trabajo, que iba a poner dinero para arreglar una acequia o un camino. Pero por detrás le ordenaba al medianero que redujese las raciones de comida y nunca le daba el dinero para arreglar nada.

A los nativos que eran leales y sumisos les premiaba con unos zapatos que podian lucir en lugar de las habituales alpargatas.  De vez en cuando tambien hacia una reunión con sus amigos y socios en la finca y les decía a los trabajadores nativos lo orgullosos que tenían que estar de que hubiese elegido hacer la reunión allí.


El medianero era del pueblo de la montaña, y el amo había ordenado que a los de la montaña le diesen raciones de comida un poquito más grandes. No mucho, pero lo suficiente como para que se pelearan con los de la playa.

El medianero se quedaba con parte de la comida, con algunos zapatos que luego revendía. y otros pequeños chanchullos. El amo lo sabía,  le dejaba hacer. Miraba para otro lado y sonreía.

Había varios trabajadores que se daban perfecta cuenta de la situación y del "juego"del amo. Trataban  incluso de ganarse y alertar al medianero, pero este, en su mediocridad y estupidez, los perseguía y castigaba porque pensaba que eran una amenaza para su posición y privilegios.

La vida era dura, muy dura .... y llego un día que los nativos no pudieron soportarlo más. Estaban a punto de estallar. El medianero no era tonto, sabía la verdad, conocía los chanchullos que hacia el amo con la contabilidad, sabia que el amo sacaba muchísimo más dinero de la finca de lo que declaraba. Pero tuvo miedo y en lugar de ponerse a defender a sus paisanos, prefirió ser sumiso y leal al amo. Pensaba que así el amo le mantendría en sus privilegios.

El amo viendo el descontento de la gente les dijo que no se preocuparan. Les dijo que el culpable era el medianero.  Que el único problema era el medianero que les robaba la comida y los zapatos. Que la solución era cambiar al medianero.

El amo escogió ahora a un medianero del pueblo de la playa y le ordeno que incrementara un poco las raciones a todos, lo mínimo para calmarlos, pero que les diera menos zapatos y que los hiciera trabajar también los domingos. Ordeno que esta vez les dieran un poco de comida extra a los de la playa. No mucho, pero lo suficiente como para que ahora los de la montaña se sintieran agraviados y se siguieran peleando.

Pronto se dieron cuenta que el nuevo medianero era todavía más cruel y más corrupto que el otro. La vida era peor que nunca. La gente seguía pobre, hambrienta y dividida en medio de una finca que producía comida a raudales y cuantiosos beneficios para el amo.

Hasta que aquel pequeño grupo de gente de la playa y de la montaña, que se habían dado cuenta de la verdadera cara del amo, tuvieron una idea. Se reunieron y dijeron “tenemos que organizarnos”. Propusieron una alternativa.

Presten atención a la alternativa……. Convocaron a la gente de los dos poblados y les dijeron “Tenemos que librarnos del amo. Mientras sigamos teniendo miedo al amo nada va a cambiar, solo el medianero.”

Pero los demás se asustaron muchísimo, les dijeron que si protestaban el amo les iba a reducir aun más las raciones de comida, que sin el amo estaban perdidos…….. no se daban cuenta de que en la finca lo único que tenían que hacer era alargar la mano para coger la comida por ellos mismos.