Las enseñanzas espirituales orientales y la sociedad postmoderna



Dicen las tradiciones espirituales orientales que la mente del estudiante es pura si está libre de concepciones erróneas, si posee una motivación correcta y si tiene fé en el guía espiritual y en la enseñanza que imparte.

Por su parte la palabra del maestro es pura si es inequívoca y clara, si ha recibido las enseñanzas de un guía espiritual auténtico y si su transmisión oral y linaje poseen bendiciones.

La enseñanza es pura si revela el camino completo hacia la iluminación, si presenta cada punto sin errores, y si ha sido transmitida a través de un linaje ininterrumpìdo.

Si entendemos estos preceptos del budismo y los comparamos con los medios de (des)información modernos, la diferencia no puede ser más evidente.

En el mundo de la postverdad deconstructivista postmoderna, nada es absoluto (menos el dogma postmoderno of course), en el mundo de la comunicación moderno, lo emocional prima sobre lo racional, lo vendible sobre lo objetivo, la manipulación sobre la información.

La cultura del pensamiento, de la reflexión, del entendimiento va desapareciendo y ha sido sustituida por el impulso, la búsqueda de la satisfacción instantánea y lo emocional. El discurso político se simplifica, dogmatiza, se limita a meras consignas identitarias, a sencillas estampas. Pierde la complejidad que correspondería a un electorado adulto.

La falta de espíritu critico y el auge de las identidades en base a ideologías sustentadas en consignas hace que la mente del estudiante no está libre de concepciones erróneas, como requieren las tradiciones orientales, sino llena de ellas.

Desde hace muchos años, sociólogos, antropólogos u psicólogos vienen advirtiendo sobre la infantilización de la sociedad postindustrial postmoderna. La media de edad aumenta con el envejecimiento de la población, pero los rasgos adolescentes permanecen en una porción significativa de sujetos adultos generando una sociedad inmadura, unos sujetos que exigen cada vez mas de la vida pero que entienden cada vez menos el mundo que les rodea.

El popùlismo avanza en la infantilización , en la autocomplacencia y en la autoindulgencia del electorado. Desaparece todo atisbo de profundidad crítica y se sustituye por el pensamiento mágico, el no distinguir lo que es con lo que nos gustaría que fuera, en las ilusiones que los anglosajones denominan "wishful thinking".

Por tanto el estudiante tampoco posee la motivación correcta que exigen las tradiciones espirituales orientales. Por otra parte su narcicismo reflejado en la frase "a mi nadie me dice lo que tengo que hacer/pensar/decir" significa que tampoco hay confianza en ningún maestro. El relativismo postmoderno que empieza diciendo que todas las opiniones hay que oírlas y termina diciendo que todas las opiniones valen lo mismo produce un pluralismo de tierra chata falto de profundidad. Como consecuencia tampoco se tiene confianza en ninguna enseñanza.

En cuanto al maestro, en concordancia con la visión adolescente del mundo, no se exige en los lideres políticos ideas, capacidad de elaboración, profundidad, sino atractivo, simpatía, cercanía, empatía, tópicos, frases divertidas, zascas y una imagen que conecte con el electorado. Es difícil pensar que los lideres de opinión, los famosos o los futbolistas hayan recibido las enseñanzas de un guía espiritual autentico y que su transmisión oral y linaje posean bendiciones. Mas bien lo contrario, y en el caso de los lideres políticos casi con toda seguridad es exactamente lo contrario, hijos del lado oscuro.

La palabra del maestro tampoco es inequívoca y clara, más bien todo lo contrario, manipuladora y ambigua, para que cada cual puede interpretarla según le convenga en base a la simpatía o empatía identitaria que sienta.

Fíjate en cualquier debate de televisión. Ni siquiera los expertos se ponen de acuerdo en un tema. Esto está hecho a propósito para crear confusión en el espectador que termina desconectando y pasando del tema en cuestión. Los medios no informan, desinforman. Los medios no aclaran, confunden. La palabra del "maestro" ni es pura, ni es inequívoca, ni es clara.

Por ultimo recordemos que la tradición espiritual oriental dice que la enseñanza es pura si revela el camino hacia la iluminación, si presenta cada punto sin errores. Creo que en nuestra sociedad postmoderna de la postverdad y la manipulación es todo lo contrario, un camino que no nos lleva hacia ninguna iluminación sino todo lo contrario, y cada punto se presenta con errores intencionados para confundir.

Nelson Mandela decía que la educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo.... y yo te pregunto ...¿ y creías que la iban a dejar en tus manos?


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