Canarias años 70

Mi padre, recientemente jubilado, me contaba como en su juventud la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria era increíble. Las Palmas en los 60 y 70 era una ciudad dinámica y llena de movimiento. En 1972 habían oficialmente 93 discotecas en la ciudad, hoy tan solo dos. La música llegaba directamente de Londres antes de que llegara a cualquier otro punto del Estado español. El periodista Alfredo Amestoy - en su programa de TVE - llego a declarar que estaba seguro de que "ni Torremolinos, ni Costa Brava, ni Ibiza son los enclaves más internacionales de nuestro país. El lugar de España donde hoy se vive a un modo más parecido a Los Ángeles o Miami es en Gran Canaria"


En el puerto de la Luz atracaban barcos y flotas de todos los países, el negocio del pescado era vibrante. Los barcos demandaban de todo, no solo combustible, sino pintura, víveres y multitud de aprovisionamientos. Era la época de los Puertos Francos y Canarias estaba en la globalización antes de que se hablara de globalización y Las Palmas de Gran Canaria  iba camino de convertirse en la Singapur del Atlántico. 

En los años 40, 50 y 60 en Canarias había de todo mientras que en España no había de nada. Un conocido médico dermatólogo me contó que su padre tenia una tienda en Las Palmas en el barrio del Gurugú - es decir en la franja de terreno que hay entre Mesa y Lopez y el Parque Santa Catalina en la capital grancanaria - y vendía tanto a la población local como a los cruceros de turistas cuando venían, y si tenia que abrir en domingo porque venia un crucero, abrían.

También me contó que se fue a Salamanca a estudiar medicina en aquella época y cuando llego vio la miseria que había allí. El contraste era total. Acostumbrado al trafico del Puerto de la Luz, a venderle a los turistas que venían en crucero, cuando llegó a Salamanca se encontró con una sociedad oscura, castellana. Pueblerinos, paletos, encerrados en su Universo paralelo mesetario.

Como era un tipo espabilado y criado en un ambiente comercial le dijo a su padre que no le mandase dinero para financiar sus estudios, que le mandase mercancía. Así lo hizo su padre. Dentro de los paquetes de gofio, le mandaba relojes y otras cosas que luego el limpiaba y los vendía en Salamanca y alrededores sacándose un buen beneficio.

En aquella época Canarias estaba abierta al mundo y dentro de la globalización aunque todavía no se hablara de ella ya que el concepto surge en la universidad de California - Berkeley en los años 70. España, por el contrario era un mercado cautivo de la oligarquía española en el que no existían casi las libertades comerciales. Hoy las tornas han cambiado, Canarias es un mercado cautivo de España. Nos sacaron del mundo y de la globalización para meternos en un cuadradito ultraperiférico de la Unión Europea. 

España, por el contrario, salio de su proteccionismo crónico y se integró en la Unión Europea abriendo sus mercados y beneficiándose de ellos. Canarias al contrario los cerró, transformandose de un emporio de libre comercio a un mercado cautivo, la Cuba española del siglo XXI cuyas exportaciones (turismo) ha generado de media entre el 20% y el 25% de las exportaciones españolas por turismo. Esto ha permitido compensar el déficit de la balanza comercial española - al tiempo que actúa de mercado cautivo para la colocación de los excedentes de producción que la industria española no puede colocar en otra parte. A día de hoy le compramos a España más del 90% de nuestras importaciones totales sin que esto se justifique por la competitividad internacional de España. Lo dicho la Cuba española del siglo XXI.

Si alguien quiere ver lo que pudo ser y no fue tan solo tiene que pasarse por el Museo de Nestor de la Torre en la capital grancanaria o repasar el trabajo y las ideas de Cesar Manrique para Lanzarote.

cuadro de Nestor de la torre
Pero volviendo a mi padre el otro día le dije que en mi opinión en Canarias no se vive "de puta madre" como mucha gente piensa. Ni siquiera el ocio es realmente de calidad, que aquí lo único que realmente hay es la playa y el clima, pero que la calidad de vida, entendida en un sentido amplio (posibilidades profesionales, sanidad, educación, ocio de calidad, etc ...) es claramente deficiente.

Mi padre me dio y la razón y me dijo que esta isla la echaron a perder. Hicieron construcciones horribles, urbanizaron hasta el ultimo barranco con un desarrollismo ciego, paleto e incontrolado. Un modelo que luego han ido copiando en otras islas.

Pero lo que mi padre y su generación parecen no entender es que la Canarias de hoy es el resultado de las decisiones que tomó su generación; la generación de los Boomers. La plena integración en la Unión Europea, los REF sucesivos, la Ley Electoral Canaria, la urbanización de los barrancos y la especulación del suelo como si no hubiera un mañana, el modelo de desarrollo basado en la subvención, los privilegios y la especulación del suelo, el aceptar cambiar libertades por subvenciones....

Antes en Canarias había subdesarrollo y no había nada, y que ahora está todo echo y sigue habiendo miseria. En algo se habrán equivocado.

La generación de los baby boomers son hijos de las movilizaciones contra la guerra del Vietnam en los años 60, de una primera apertura, del nacimiento de la conciencia de la postmodernidad. Si algo caracteriza a esa generación es el narcicismo. Por ejemplo defiende su libertad individual, pero imponen a los demás la inquisición de lo políticamente correcto, algo diametralmente opuesto a la libertad de expresión.

Los Boomers introdujeron el pluralismo chato o plano que dice que todo es relativo. Empieza diciendo que todas las perspectivas deben tratarse con justicia y acaba diciendo que todas las perspectivas deben tratarse igual. Las generaciones más jóvenes-los Holgazanes-X y los Milenarios-Y-crecieron bajo su influencia. Los X (nacidos entre 1960-80) lo manejaron adoptando una actitud más desganada que los Boomer. Al fin y al cabo, si no vale la pena creer en nada, entonces ¿por qué trabajar para algo? Y los Y (nacidos entre 1980 y 2000) tienden a no asumir ningún punto de vista. El comentario que más a menudo se oye actualmente a profesores de universidad es que es imposible conseguir que estos chavales se involucren en ninguna discusión sobre los méritos de un punto de vista particular, porque se supone que todo los puntos de vista son lo mismo. Lo irónico del caso es que esos mismos profesores (Boomers) son los que enseñaron el pluralismo chato para impulsar la agenda izquierdista y acabar con la opresión social–que es enorme. Pero, ese pluralismo no es la manera de acabar con la opresión, sino de consolidarla, porque la noción de que todas las perspectivas son iguales hace que sea imposible criticar cuestiones sociales (por muy injustas que sean), porque se supone que ninguna perspectiva es superior a otra. En lugar de producir una generación de activistas políticos, los Boomers produjeron una generación de inactivos sociales, que carecen de cualquier clase de sentido crítico respecto a cómo llevar adelante una agenda verdaderamente progresista –porque eso implicaría elaborar una serie de juicios y de jerarquías de valores y de perspectivas–que es lo que el pluralismo chato impide.

Si tuviésemos que definir la enfermedad de la generación de los Boomers en términos psicológicos podríamos decir que se trata de un punto de vista cultural postmoderno que implica un elevado desarrollo cognitivo insertado en una estructura emocional pobremente desarrollada.

Los boomers son la generación del narcicismo, del yo, yo ,yo a nivel global, pero en España y en Canarias además tienen un regresión al franquismo sociológico. Es curioso como en las encuestas del CIS los grupos más sensibilizados con el problema catalán son los jubilados y los cercanos a la jubilación, es decir los Boomers. No les puedes sacar el tema porque se enervan, incluso los que históricamente se han considerado "progresistas" y "antifranquistas" y que en teoría deberían ser más proclives a empatizar con el derecho de los pueblos.... pero no es así. 

Si analizamos el voto en las ultimas campañas electorales vemos que han sido precisamente esa generación de Boomers y jubilados la que ha sostenido las mayorías parlamentarias de los partidos tradicionales del PP y el PSOE. Han bloqueado el cambio que pedían las generaciones más jóvenes por miedo a perder sus pensiones, pero precisamente por negarse al cambio van a terminar perdiéndolas. El PP ya se ha fundido la caja de las pensiones y la deuda publica oficial es cercana al 100% del PIB pero la real se acerca más al 140% del PIB, eso si los millonarios no dejan de crecer en este país y no gracias a la actividad empresarial sino al tráfico de influencias y la extracción de rentas.

La mayoría de esa generación defiende a capa y espada el Régimen del 78, el Régimen de la Transición, al fin y al cabo es su "bebe", es parte de su identidad. Por tanto atacar a la Transición y al Régimen del 78 es atacar la Identidad de una generación entera..... 

La identidad es una necesidad humana. Necesitamos creer que tenemos una personalidad propia e identificarnos con algún grupo social para sentirnos apoyados y más seguros de quiénes somos. Cuando haces que alguien dude de sus decisiones anteriores o le muestras lo equivocado que estaba, reaccionará defendiendo su identidad.

Algunos de ellos pensaban que con la Transicion se desató aquello que Franco dejó atado y bien atado. Estos 40 años de pseudodemocracia y la crisis catalana han demostrado que lo que ellos creían haber desatado sigue atado y bien atado. El cambio ha sido bastante lampedusiano, que todo cambie para que nada cambie en esencia. Quizás es que a lo mejor lo que los Boomers pensaban que eran, no es lo que realmente eran sino tan solo un espejismo. Quizás es hora de que enfrenten su sombra.



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