El sector primario en Canarias; realidades y mitos



Mi abuelo fue campesino
sus hijos también lo fueron
y ahora el viejo comprende
porqué no lo son sus nietos

Folia del Campesino
Taburiente, 1975


El sector primario debería ser importante en Canarias por una serie de razones. Las actividades de pastoreo y agricultura ayudan a mantener equilibrios ecológicos y a gestionar la naturaleza. Eso es innegable. Los campesinos son los jardineros de la isla. No nos alimentamos solo de comida o aire, también de impresiones a través de los sentidos. Por eso la naturaleza nos recarga de energía y nos devuelve nuestro equilibrio personal. Un campo sano y bien cuidado se traduce en atractivo turístico y bienestar para la población. 

Por otro lado Canarias era básicamente una sociedad agraria hasta los años 60 del siglo pasado. Tanto el pastoreo como la actividad cerealistica conservan un patrimonio cultural importantisimo que viene de los antiguos canarios, un patrimonio que luego fue enriquecido con la cultura del vino y otros productos agrícolas ya en época colonial.

Por último, no hay nada más sano que de la huerta a la mesa. La producción propia es mucho más sana y nutritiva que la importada. Los alimentos no se recogen ni demasiado verdes ni se mantiene por largos periodos en contenedores refrigerados que atraviesan medio mundo. Por tanto incrementar el autoconsumo es importante y sano al mismo tiempo. 

Creo que en estos tres puntos todos - o casi todos - podemos estar de acuerdo. El problema viene cuando desde ciertos sectores se empieza a mitificar el sector primario y se lo empieza a ver como la solución económica para Canarias, para el desempleo o para la libertad.

Dentro del imaginario colectivo se tiene una idea romántica del sector primario, pastores guanches alzados fuera de la sociedad y agricultores autosuficientes que pueden vivir tranquilos y apacibles independientes de la vorágine de los mercados y del poder político. Esta imagen mitificada nos produce una vía de escape ante un mundo urbano y turístico que no nos gusta y ante un estado y un gobierno regional que nos oprime.

Evidentemente los que piensan así jamás cultivaron tomates como aparceros, labraron una finca como medianeros o sufrieron las consecuencias del caciquismo rural. Una cosa es la imagen idealizada del sector primario y otra muy distinta la realidad.

Como fantasía está bien, pero no es más que eso, una fantasía. Es decir, una construcción mental idealizada de una persona o situación que sirve para compensar una realidad contraria o un problema al que no le encuentran solución. 

Algunos han llegado a decir que los incendios son provocados porque "El labrador tradicional, es decir nuestros antepasados que combinaban la agricultura y ganadería de subsistencia con el uso tradicional de los recursos forestales (pinocha, leña, cañas, retamas y demás “monte”) ha dado paso al peón agrícola que trabaja mayormente para la exportación.

Al margen de pajas mentales marxista-ecologista-antiglobalización, en realidad el labrador tradicional convirtió la isla en un erial casi sin arboles y destruyó los bosques de Gran Canaria. Basta con ver fotos antiguas de la isla del XIX o de la primera mitad del siglo XX para darse cuenta. La vegetación de Fuerteventura está devastada por el ganado guanil, los pocos acebuches y restos del bosque termófilo mediterraneo de la isla sobrevive a duras penas en grietas o en riscos inaccesibles. La vegetación de Lanzarote igual.

Los incendios en Canarias son provocados por razones económicas (subvenciones, tareas de recuperación, importación de productos para tratamientos de suelo tras los incendios, etc...) o políticas (si quieres desviar la atención de la opinión publica quema sus bosques). No le demos más vueltas.

En algunas islas como en Gran Canaria eso se agrava por la perdida de los bosques de laurisilva y por la relativa juventud de sus pinares que hacen que los pinos no estén tan separados y abiertos como en pinares maduros. Por otra parte, el fayal brezal de altitud, desaparecido en Gran Canaria, actúa como cortafuegos natural, lo mismo que el resto de los ecosistemas de la laurisilva. Ese es el problema.

La realidad es que cada vez son menos los peones agrícolas que trabajan para la exportación porque el tomate prácticamente ha desaparecido y el plátano está camino de ello, en cambio cada vez son más los que trabajan para el Cabildo.

Y el Cabildo, o más bien los partidos políticos que lo controlan, han sustituido al cacique como sustentador de redes clientelares y controlador del voto rural o iletrado. Cuanto más pequeña y rural es la isla mayor es este control. Cuanto más intervenida y subvencionada está la actividad mayor ese control. No ocurre solo en Canarias, ocurre en todas partes del mundo. 

Desde hace mucho tiempo se sabe donde el campesino puede esconder el grano y como arrebatárselo. A medida que el tamaño y poder de los primeros estados se desarrolló, sus gobernantes aprendieron a explotar intensamente al campesinado. Una revuelta podía desplazar a la élite existente, pero rápidamente era sustituida por otra que se comportaba exactamente igual. En la mayoría de los casos, el Estado constituyó un yugo casi inquebrantable sobre el productor rural.  

En muchos países la élite política ha desarrollado estrategias para exprimir a los campesinos y controlar su voto. Un ejemplo bien conocido de estas tácticas se dio en Ghana en la década de los 60. Durante el periodo colonial se habían creado los Marketing Boards para el Cacao. El agricultor no podía exportar directamente al mercado internacional su producción, sino que estaba obligado por ley a vender su producción a la Junta de Comercialización que eran la única entidad autorizada a exportar

La justificación para las Juntas de Comercialización era la de "proteger" al agricultor contra las alteraciones de precio del mercado internacional, pero en la práctica era una forma de pagarle por sus cosechas precios inferiores al mercado internacional y embolsarse las diferencias. Diferencias que iban a parar al gobierno o, mejor dicho, a los integrantes del gobierno. 

Los precios que les pagaban eran tan bajos y la explotación fue tan intensa que la supervivencia de los agricultores empezó a estar en peligro... y con ella la producción de cacao. Y, ¿que hizo el gobierno? La manera sensata de intentar revivir la producción habría sido elevar los precios o, incluso mejor, dejar que el sistema de precios de mercado funcionase permitiendo que pudieran exportar libremente. Esto es lo que la lógica económica dictaría en esa situación. Pero el gobierno no hizo eso, lo que hizo fue subvencionar los fertilizantes.  

Detrás de todas estas medidas distorsionadoras había una lógica política. Subir los precios o dejar que el sistema de mercado funcionase habría sido un "beneficio colectivo" para TODOS los productores de cacao, beneficiando incluso a aquellos que no apoyaban o eran contrarios al gobierno.

La ventaja de la estrategia de subvencionar los fertilizantes no fue sólo la continuación del sistema basado en el control de la exportación y la extracción de rentas para la élite, sino también en los beneficios políticos: las subvenciones a los fertilizantes se le podía negar a los opositores como castigo y otorgar a los colaboradores como premio a su lealtad y obediencia al gobierno. 

Los que vean a una Canarias agraria como modelo romántico de libertad e independencia deberían pensárselo dos veces. Las sociedades agrarias son notables por su rigidez social, su escasa o nula movilidad social y por ser un sistema extremo de clases sociales y extracción de rentas. Además el papel de la mujer en las sociedades agrarias quedaba reducido a la reproducción, a las tareas domesticas y a cargar leña y agua en la mayor parte de los casos.  Pero claro, esto no interesa contarlo.

Como hemos visto el voto agrario y rural es fácilmente controlable. Tener un gran sector agrario dependiente de subvenciones es la receta para gobiernos corruptos que se perpetúan en el poder. Esto lo vemos claramente en Canarias en las islas occidentales. En islas como La Palma, la Gomera o el Hierro, el Cabildo es el principal empleador. Si a esto le añades que el voto de esas islas está sobreponderado a niveles estratosféricos, por ejemplo el voto de un herreño vale unas 17 veces más que el voto de de un tinerfeño o un grancanario, pues apaga la luz y vámonos. Tener una población subvencionada, vale,... tener una población subvencionada, sobreponderada en voto y que puede bloquear las reformas institucionales de toda Canarias, es la receta para la tiranía y falta de democracia que estamos viviendo.

Entonces, ¿que hacemos con el sector primario en Canarias?. Primero entender que el sector primario en Canarias no es rentable y tiene que estar subvencionado si o si, y que es necesario hacerlo. Pero basar un modelo de desarrollo de Canarias en el sector primario es un disparate con graves consecuencias económicas y sobre todo políticas, como hemos visto.

El campo ha de estar vivo y los campesinos son los jardineros de la isla y han de ser pagados por ello. Dar una renta mínima a los pastores y permitir que pasten sus ganados en ciertas zonas. Pagar al campesinado una renta mínima por hectárea cultivada, según sea de regadío o secano, y que el agricultor plante lo que quiera para autoconsumo del mercado interior como se hace en Francia. Además darle una serie de incentivos fiscales a los agricultores y ganaderos, junto con otra serie de medidas que permitan concentrar y consolidar fincas de mayor tamaño como preferencia en la compra de tierras, etc... Esto es lo que hace por ejemplo Suiza.

También hay que evitar las practicas de dumping que se hace en Canarias de los excedentes de producción española y de la Unión Europea que se venden bajo coste, además de prohibir ciertas prácticas de los importadores orientadas a cargarse la competencia de la agricultura local a sus importaciones.

Innovar, modernizar los sistemas de explotación, tanto las estabulaciones ganaderas como los sistemas de cultivos, las bioalgas, etc... Dejarnos de agricultura de exportación de plátanos y producir para el mercado interior. Esta producción es rentable como demuestra la compra de fincas que están haciendo las grandes cadenas de hipermercados como Mercadona para autoabastecerse de lechugas y otras verduras y productos.

Desarrollar productos donde se pueda crear marca y valor añadido con la transformación, por ejemplo el vino o el queso, por nombrar los dos más evidentes y facilitar la comercialización directa por parte de los agricultores o la presencia de producto local en los lineales de las grandes superficies.

Usted quiere comer más sano con productos frescos, muy sencillo, importemos directamente de Marruecos y en un día o dos están aquí, y no como ahora que mandan los productos marroquíes primero a Murcia y de allí, una vez puesto el sello, lo meten en un barco para Canarias. Invirtamos en explotaciones agrícolas en Marruecos para consumo canario por ejemplo, y pongamos las lineas marítimas que nos unan con nuestro continente que volumen para el tráfico de mercancías hay de sobra y el producto estará aquí en el mismo día.

En cuanto al modelo de desarrollo de Canarias este debería estar basado en la internacionalización y la realización de actividades que no consuman suelo, como la economía del conocimiento o las finanzas. ... atreverse a decir esto en Canarias es que los indocumentados y los ignorantes te tachen de "neoliberal", para ellos es mejor seguir fantaseando con el sector primario. 

No se trata de profundizar sobre la solución del sector primario o sobre el posible modelo de desarrollo de Canarias.  Se trata de hacerle ver a la gente que si las cosas son como son en Canarias no se debe ni a la ignorancia, ni al error, ni a la insularidad, ni a la economía, ni a la posición geográfica. La realidad en Canarias no responde a una lógica económica sino a una lógica política.

Lo que subyace tras la realidad de Canarias no es una realidad geográfica o insular como nos han contado, son ciertos intereses en los Cabildos, Parlamento de Canarias y Gobierno de España de que las cosas sigan como están. Unos porque se están aferrando al poder a toda costa y otros porque se lo están llevando calentito de aquí.

Sector primario en Canarias, si.... pero no desde el mito sino desde la realidad.




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