Cosas que te sorprenderán

Llevamos una década perdida. Las desigualdades sociales han aumentado muchísimo y la recuperación se ha producido sin creación de empleo, los salarios están congelados y la riqueza se concentra cada vez está en manos de menos y menos personas. Todo esto en un época de grandes cambios tecnológicos cuando las posibilidades de satisfacer las necesidades humanas son mayores que nunca.

Muchos liberales creen que el aumento creciente de las desigualdades sociales no es un problema, pero se equivocan. Olvidan que la concentración de poder político y económico conduce siempre a la dictadura y que, como afirma Gene Sharp, para pasar de la dictadura a una verdadera democracia lo primero es desconcentrar el poder económico y político. Este es el problema de los liberales españoles, se creen liberales en lo económico y no son liberales en lo político.


Por otra parte los NO LIBERALES (socialdemócratas, comunistas, etc...) creen que las desigualdades provienen del libre mercado, cuando en realidad la concentración del poder económico proviene del intervencionismo que permite la captura y extracción de rentas, es decir la redistribución de la riqueza sin crear nueva riqueza,... solo que en lugar de una redistribución solidaria de ricos a pobres se genera una redistribución extractiva de la riqueza de los pobres a los bolsillos de los ricos,... y todo a golpe de Boletín Oficial del Estado.

Frederick Bastiat ya alertaba a finales de 1840 cómo la ley había sido "pervertida" en un instrumento de lo que el llamó "expoliación legal". Lejos de proteger los derechos individuales, cada vez más, se utilizaba la ley para privar a un grupo de ciudadanos de esos derechos en beneficio de otro grupo. Piensa por ejemplo en la factura de la luz en la que lo que menos importa es tu consumo real.

Bastiat anticipó lo que los economistas modernos llaman "extracción de rentas" que se refiere a las actividades de looby de presión tanto para obtener favores políticos (saqueo legal) como para participar en la actividad política para protegerse de ser víctima de los saqueos. Las advertencias de Bastiat sobre los terribles efectos del saqueo legal (extracción de rentas) son tan relevantes hoy como el día en que fueron publicados por primera vez. 


El sistema de saqueo legal tiende a exagerar la importancia de la política en la sociedad y genera un desarrollo económico y social malsano. Alienta a los ciudadanos a buscar mejorar su propio bienestar, no mediante la producción de bienes y servicios para el mercado, sino mediante el saqueo de sus conciudadanos a través de la política. 

Bastiat escribió que el sistema de saqueo legal (que muchos celebran ahora como democracia) "va a borrar de la conciencia de todos la distinción entre la justicia y la injusticia. Las clases saqueadas finalmente encontrarán la manera de entrar en el juego político y de saqueo a sus semejantes. La legislación no se guiará por los principios de la justicia, sino sólo por la fuerza bruta política."

Jean-Baptiste Say, otro economista francés de principios del XIX, predecesor de Bastiat, ya era consciente del fenómeno de la extracción de rentas "Si un individuo o una clase, pueden pedir ayuda a la autoridad para protegerse de los efectos de la competencia, estos adquieren un privilegio a costa de toda la comunidad ". Algo que en Canarias es el pan nuestro de cada día. 



Cuando hablamos de "lucha de clases" o "análisis de clase", a la mayoría de la gente les suena a comunismo y piensan en Karl Marx. La idea de que hay clases irreconciliables, y su conflicto inherente, es, de hecho, una de las firmas del marxismo. Pero el análisis de clase o la idea de la lucha de clases no se originó en el marxismo. Existía una teoría del conflicto de clases, desarrollada por el liberalismo clásico, en la que el propio Marx se inspiró. 

Marx reconoció públicamente que la idea no era suya; "[En] lo que a mí respecta, el mérito de haber descubierto la existencia y el conflicto de clases en la sociedad moderna no me pertenece a mí. Algunos historiadores burgueses han expuesto ya el desarrollo histórico de esta lucha de clases, y los economistas burgueses mostraron su anatomía económica mucho antes que yo ".

El análisis de clase tiene sus raíces en el liberalismo radical, o libertarismo, y precede varias décadas a los escritos de Marx. Sus creadores son por un lado un grupo de pensadores de la Francia posnapoleónica que han sido olvidados por casi todos, y por el otro el británico James Mill. Los nombres de esos pensadores franceses del siglo XIX son Jean-Baptiste Say y sus seguidores Charles Comte, Charles Dunoyer, y Augustin Thierry, cuya publicación, Le Censeur européen, fue un revulsivo de pensamiento liberal radical.

Para el británico Mill "Todo gobierno es gestionado por la clase dominante, los pocos que dominan y explotan a los muchos, los gobernados. Dado que todos los grupos tienden a actuar por sus intereses egoístas, señaló, es absurdo esperar que la camarilla gobernante actúe de manera altruista por el "bien público". Como todos los demás, van a utilizar las oportunidades para su propio beneficio, lo que significa el saqueo del gobernado, y para favorecer sus propios intereses especiales o aliados frente a aquellos del público en general."


Como todo el mundo sabe, Marx pensaba que sólo los trabajadores aportaban valor a la producción. Dado que el valor de los bienes era equivalente a la de trabajo socialmente necesario para su producción, el beneficio y el interés recogidos por los "capitalistas" debía ser extraído de la "justa recompensa" de los trabajadores - de ahí su explotación. 

Por esa regla de tres los propietarios del capital pertenecían a la clase explotadora (con el Estado como su "comité ejecutivo"). 

Marx coloca a los dueños del capital entre los explotadores a causa de su teoría del valor-trabajo. ¿Pero que ocurre si la teoría de valor trabajo de Marx es falsa? (porque por ejemplo el valor no depende solo del trabajo o los bienes materiales sino también inmateriales) y si el intercambio es libre, es decir, sin ser impuesto para privilegio de la élite a través de la acción legislativa o ejecutiva gubernamental.... pues que no hay tal explotación. 

La izquierda ha monopolizado por mucho tiempo la idea básica de la existencia de dos clases sociales - la gente común y la élite del poder - cada una con sus propios intereses, generalmente en conflicto. Para la izquierda las dos clases son el proletariado y los capitalistas. Para los liberales del siglo XIX las dos clases eran los que se beneficiaban de la acción gubernamental y los que la sufrían. 

Cuando hablamos de redistribuir la riqueza también suena a comunismo, ¿pero que ocurre si te digo que la expropiación de la riqueza ilegitimamente adquirida forma parte del liberalismo?. Murray Rothbard, uno de los principales economistas de la escuela liberal austriaca, dice en su libro "Ética de la Libertad"
Por lo tanto, no podemos decir simplemente que la gran regla moral axiomática de la sociedad libertaria es la protección de los derechos de propiedad, y punto. El criminal no tiene ningún derecho natural a retener la propiedad que ha robado; el agresor no tiene derecho a reclamar cualquier propiedad que haya sido adquirida mediante la agresión. Por lo tanto, debemos modificar, o más bien aclarar, la regla básica de la sociedad libertaria para decir que nadie tiene derecho a agredir la propiedad legítima de otro. 
En resumen, no podemos simplemente hablar de la defensa de los "derechos de propiedad" o de la "propiedad privada" per se. Porque si lo hacemos, estamos en grave peligro de defender el "derecho de propiedad" de un agresor - y de hecho, lógicamente deberíamos hacerlo. Podemos por lo tanto hablar sólo de la propiedad o bienes legítimos o quizás "propiedad natural". Y esto significa que, en casos concretos, debemos decidir si un acto de violencia es agresiva o defensiva : Por ejemplo, si se trata de un caso de un criminal robando a una víctima, o de una víctima tratando de recuperar su propiedad.
Evidentemente ante el incremento brutal de las desigualdades sociales fruto del capitalismo de amiguetes que tiene en el asalto de las arcas públicas y la extracción de rentas (saqueo legal) mediante el establecimiento de privilegios derivados de suprimir la competencia (como apuntaba Say) medidas tendentes a la expropiación y la redistribución de la riqueza ilegítimamente adquirida estarían perfectamente justificadas desde un punto de vista liberal-libertario.

Las recetas del liberalismo clásico no pueden ser tomadas al pie de la letra porque la forma de producir bienes y servicios en el siglo XIX y el siglo XXI no es la misma, y por tanto no sirven para enfrentar los problemas actuales. Pero si son un buen punto de partida.


Algunos critican la Globalización porque ha destruido medio mundo, y es cierto, pero también es cierto que la globalización no se caracteriza por la libertad de mercado, sino por una especie de asimetría,... los países en vías de desarrollo y del tercer mundo deben abrir sus mercados a los productos europeos, asiáticos y norteamericanos, pero estos no abren sus mercados a los productos agrícolas del segundo y tercer mundo. Pregúntale a cualquier africano que quiera exportar productos agrícolas a Europa por ejemplo.

Lo que ha arrasado países enteros es el intervencionismo agrícola de la Unión Europea y Estados Unidos. Ha acabado con el sector primario de muchos países en vías de desarrollo, forzando a emigrar a muchos de sus habitantes y condenado una de las pocas oportunidades de que surgiera una clase media en esos países.

Finalmente para algunos la democracia es el gobierno de la mayoría, de las masas siempre caprichosas. La oclocracia o gobierno de la muchedumbre, según la visión aristotélica clásica, es una de las tres formas específicas en las que puede degenerar la democracia. A veces, el término se confunde con tiranía de la mayoría, dado que ambos términos están íntimamente relacionados.

Etimológicamente, la democracia es el gobierno del pueblo que con la voluntad general legitima al poder estatal, y la oclocracia es el gobierno de la muchedumbre, es decir, la muchedumbre, masa o gentío es un agente que a la hora de abordar asuntos políticos presenta una voluntad viciada, evicciosa, confusa, injuiciosa o irracional, por lo que carece de capacidad de autogobierno y por ende no conserva los requisitos necesarios para ser considerada como «pueblo».

Cualquiera que haya leído a los antiguos griegos y en especial sobre las reformas de Solón de Atenas sabe que la Democracia es la asunción por parte del ciudadano de su responsabilidad en el devenir de la "polis", es decir, del colectivo. Cuando no existe esa responsabilidad la democracia se convierte en Demagogia.

Desgraciadamente el espíritu de muchos ciudadanos no es democrático sino monárquico. En lugar de asumir su responsabilidad la delegan. Esperan del gobierno una palabra única e indivisible, un juicio divino que se imponga a los ciudadanos, mientras que en democracia el funcionario electo debe estar al servicio del elector.



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