Canarias y Singapur (III)

Tras escindirse de Malasia y proclamar su independencia en 1965, la situación inicial de Singapur no era muy esperanzadora; una nación del tercer mundo con infraestructuras pobres y deficientes, altos niveles de analfabetismo, elevadas tasas de paro y limitaciones de capital. Su economía se centraba en una agricultura de subsistencia, un comercio minorista de baja gama y unas pocas industrias que producían sólo para el mercado local. 

Singapur decidió crear una economía manufacturera invitando a industrias de otros países a invertir en la isla aprovechando el bajo coste de la mano de obra y su posición logística. En los años 60 empezaron con industrias de bajo valor añadido e intensivas en mano de obra como fábricas de prendas de vestir, textiles, juguetes, productos de madera y pelucas. Junto con estas industrias intensivas en mano de obra también generaron industrias intensivas en capital y tecnología como la petrolera Shell Eastern Petroleum y la creación de la compañía metalúrgica nacional de Singapur, la National Iron and Steel Mills en donde el gobierno jugó un papel fundamental.

Durante los 70 la actividad industrial evolucionó y se volvió más sofisticada hacia los componentes electrónicos, incluyendo componentes informáticos, periféricos, paquetes de software y silicon wafers, todo lo cual diversificó las exportaciones. Las multinacionales comenzaron a realizar actividades de I + D en Singapur como una extensión de sus operaciones de producción, demostrando su confianza a largo plazo en el país. Singapur se transformó a si misma hacia industrias intensivas en capital que requerían mano de obra especializada.

Durante los 80 se cocrearon instituciones tecnologicas con Japón, Alemania y Francia para satisfacer las necesidades de formación de recursos humanos especializados necesarios para las industrias de alta tecnología. Junto con el Fondo Nacional para el Desarrollo de Habilidades, estos lugares de aprendizaje proporcionaron el tipo de formación adecuada para trabajos especializados en los sectores de la electrónica y la ingeniería. Singapur atrajo empresas internacionales no solo del sector electrónico sino también compañías de servicios en los sectores financiero, educativo, lifestyle, salud, informática y software.

Durante los 90 se movió todavía más hacia arriba en la cadena de valor e intensificó el uso de la tecnología mientras que el sector de servicios se convirtió en el motor del crecimiento. Las políticas de Singapur se orientaron a fortalecer nuevas industrias clave, específicamente químicos, electrónica e ingeniería. También usó su liderazgo en esas industrias para desarrollar las ciencias medicas, un área que incluye la biotecnología farmaceutica y la tecnología médica.



El éxito económico de Singapur, y de otros tigres asiáticos como Corea del Sur o Taiwan Kong, demuestra que la intervención del gobierno en la economía a fin de crear una ventaja competitiva nacional a través de una política industrial selectiva puede ser positiva siempre que se combine junto con otras políticas como la apertura al comercio internacional, la estabilidad macroeconómica, la prudencia fiscal y monetaria, la creación de un marco que fomente altos niveles de ahorro e inversión así como el apoyo al papel del mercado.

Bajo estas condiciones el intervencionismo y una política industrial coherente pueden contribuir al desarrollo nacional. Eso si, para que funcione, el gobierno ha abstenerse de jugar el papel de "actor central" y actuar más bien como un "facilitador". Cuando esas condiciones no se dan y se usa el intervencionismo para eliminar la competencia el efecto es contraproducente, lo mismo ocurre si nos centramos únicamente en las soluciones del pasado como los incentivos fiscales.

Los incentivos fiscales, aunque necesarios, se han vuelto ineficaces por si solos para generar desarrollo tal y como vemos en Canarias. Se necesita mucho más. A grandes rasgos los elementos clave de la estrategia industrial de Singapur han sido una fuerte intervención política del gobierno primero para darle un impulso inicial al proceso de industrialización y posteriormente para ayudar a reestructurar la economía y fomentar determinados sectores; libre comercio e inversión extranjera directa; inversión en infraestructura física y en capital humano; entorno macroeconómico estable y finalmente el uso de incentivos fiscales.

Una de las cosas que definen al modelo de Singapur es una estricta disciplina fiscal. En lugar de recurrir al déficit público y al hiperendeudamiento estatal como vías para salir de las crisis, recurrió a la responsabilidad fiscal de presupuestos equilibrados:
¿Cuáles han sido los factores que nos han permitido salir de esta recesión mucho mejor que los demás países? Primero, presupuestos equilibrados durante muchos años, sin déficit en los gastos corrientes y con una balanza exterior en superávit. Con eso hemos conseguido una divisa con valor estable. No necesitamos endeudarnos en grandes sumas de dinero porque no tenemos necesidad de sobregastar. Si algún año hemos de gastar más de lo que ingresamos, disponemos de ahorros a los que recurrir.
En lugar de usar el gasto publico como vía de reactivación de la economía, usó la inversión publica a medio y largo plazo como vía de desarrollo y como colchón de estabilización ante las crisis. Esto derivó en un sistema de Fondos de Inversión públicos (fondo soberano GIC) y Holdings de Inversión Pública (Temasek) que actuaron como inversores estratégicos para el desarrollo del país y para la gestión de las Reservas de Divisas. Estas entidades son accionistas de las mayores empresas del pais como Singapore Airlines, SingTel, ST Engineering y MediaCorp.

La filosofía de Singapur fue construir una base de activos (inversiones) cuyos rendimientos complementen el presupuesto. GIC reparte dividendos al gobierno que complementa el presupuesto en las áreas de educación, I+D, salud y medioambiente. Por su parte Temasek paga impuestos por sus beneficios e igualmente reparte dividendos al Gobierno. 

En Singapur estos fondos y holdings de inversiones públicas son gestionados por organismos independientes creados y con un mandato claro de maximizar la rentabilidad a largo plazo y promover el desarrollo económico. Son manejados por tecnócratas que tienen total independencia en cuanto a la toma de decisiones. La injerencia política se limita a supervisar y a decidir el importe de los dividendos principalmente. 

Aunque el presupuesto no llega al 20% del PIB, el peso del sector público es grande debido al peso de las empresas con capital público. El sector publico es usado como inversor y como catalizador para el desarrollo económico. El estado actúa como inversor en sectores estratégicos incluyendo telecomunicaciones, medios de comunicación, transporte, defensa, puerto, operaciones aeroportuarias, banca, navieras, aerolíneas, infraestructura e inmobiliaria, pero estas empresas de capital público o mixto (publico y privado) operan comercialmente en el mercado globalizado y no se les concede ninguna ventaja competitiva sobre las empresas privadas.

La cultura de tolerancia cero con la corrupción y la forma de intervención no directa caracterizan el modelo de Singapur. El estado no actúa como empresario sino como inversor y facilitador consensuando con el sector privado las áreas de la industria que se deben priorizar. La actividad inversora del sector público en Singapur se enfoca en brechas e ineficiencias que pueda presentar la industria y resolverlas, y buscar nuevas áreas a desarrollar apoyando la transformación de su economía. El resultado es que el Estado no compite ilegítimamente con el sector privado sino impulsa su desarrollo diversificando e internacionalizando su economía. 

En Canarias la filosofía es completamente distinta, mientras que en Singapur se separa la inversión de la gestión, en Canarias el gobierno se mete a empresario y lo que intenta crear son redes clientelares  y empresas que compiten de forma desleal con el sector privado desplazándolo. Un ejemplo de todo esto lo tenemos en el Cabildo de Tenerife.  De hecho, el Cabildo es la mayor empresa de Tenerife con un "holding" empresarial que interviene en un buen puñado de sectores de la economía.


Entre las empresas de titularidad pública o participadas por el Cabildo se encuentran, entre otras muchas, fabricas de yogures y quesos, objetos de artesanía, explotación de instalaciones de ocio, servicios de diagnosis médica, de transporte y custodia de datos, de transporte de pasajeros, cultivo de plátanos, distribución de agua, elaboración de vino, instaladores eléctricos, etc..., hasta llegar al extremo de competir con el pequeño comercio minorista con una red de tiendas de productos típicos.

Algunas de esas "empresas" tienen agujeros negros de cientos de millones de Euros y muchos dineros sin justificar. Ninguna de estas "empresas públicas" actúa con criterios de rentabilidad, por lo que son estructuras burocráticas e ineficientes dependientes del presupuesto público que les permiten tapar sus ineficiencias y competir deslealmente con el sector privado.

Podrás decir que una empresa pública hace un servicio público y no se debe ajustar a criterios de rentabilidad. Pero que yo sepa el comercio minorista de artesanía y productos típicos no es ningún servicio público. La mayor parte de todo este entramado no cumplen ningún servicio público ni promueven ni la innovación ni el crecimiento sino que son pesebres que hacen competencia desleal al sector privado e impiden la libre competencia como han denunciado un amplio grupo de asociaciones profesionales.

Estas empresas, como casi todo lo demás en Canarias, se han convierte en un instrumento más de "la casta" en su estrategia de construcción de redes clientelares y asalto a las arcas públicas. De hecho circula por ahí una lista, llamada en clave la "lista de Schindler", con los "socios" particulares de las empresas participadas por el Cabildo. Aunque se usan empresas interpuestas, los propietarios son siempre los mismos, un puñado de la casta burocrática y empresarial tinerfeña. Especialmente relevantes son el grupo denominado "los cinco jinetes del apocalipsis".

El resultado es que mientras que en Singapur el sector publico actúa como facilitador y motor para el desarrollo del sector privado creando nuevas oportunidades y haciendo el "pastel" más grande para toda la sociedad, es decir, creando nueva riqueza, en Canarias lo que se produce es un efecto crowding out, es decir, de expulsión del sector privado por parte del sector público y la consiguiente captura de rentas, es decir, detraer rentas de la mayor parte de la ciudadanía en beneficio propio sin crear nueva riqueza y "redistribuirla" hacia las redes clientelares, los oligarcas y la burocracia.


La economía de Singapur ha progresado a través de diferentes etapas de desarrollo; en los años 60 fueron industrias intensivas en mano de obra, en los 70 fueron industrias intensivas en capital y habilidades, en los 80 industrias intensivas en tecnología, en los 90 industrias intensivas en conocimiento y servicios de alto valor añadido y actualmente industrias y servicios intensivos en innovación y creatividad. La isla ha ido reinventándose cada década abrazando el cambio en lugar de quedarse estancada en el pasado.

En 1985 Singapur se dió cuenta que necesitaba encontrar nuevos nichos de mercado a medida de que su nicho como centro de producción offshore se iría erosionando con el desarrollo de la globalización. Se decidió transformar la economía convirtiéndose en un centro de negocios internacional atrayendo a multinacionales extranjeras para que establecieran sus sedes regionales y operativas en la isla para el desarrollo de productos, gestión de tesorería y servicios administrativos, tecnicos y de gestión. Singapur se debía convertir en un exportador no solo de bienes sino también de servicios. Unos servicios que debían ser mas amplios que el turismo, la banca y las actividades offshore que se habían desarrollado hasta ese momento.

La estrategia seguida durante los 90 fue desarrollar productos y servicios de alta tecnología y alto valor añadido como motores gemelos del crecimiento. El marco conceptual es el análisis de la cadena de valor que sustituye al análisis DAFO, una reliquia de la economía anterior a la globalización pero que se sigue usando en el sector publico canario y enseñando en nuestras universidades donde está obsoleta hasta la forma de pensar. Este análisis ve a las actividades de producción industrial moderna y a los servicios como actividades integradas y complementarias. La capacidad industrial es un componente esencial en cualquier economía avanzada, proporcionando las bases para el desarrollo de capacidades avanzadas en ciencia y tecnología, logística y gestión de operaciones.

El elemento clave fue la creación de clusters industriales, especialmente en el sector químico, construcción y reparación naval, electrónica y ciencias biomédicas. La estrategia consistía en mejorar las capacidades a lo largo de la cadena de valor en cada cluster industrial, incluyendo desarrollo de productos y eprocesos, producción, ingeniería y marketing estratégico. Recordemos que estamos hablando de principios de los años 90 y que los clusters no llegaron ha Canarias hasta 17 años después y, a día de hoy, casi 25 años después, no funcionan.

También se desarrollaron estrategias para convertir a Singapur en un centro internacional de servicios, sobre todo en los negocios y finanzas, logística, distribución, comunicación e información. La base de estas estrategias era la idea de que las actividades económicas clave como finanzas, transporte marítimo, transporte aéreo, telecomunicaciones y la información se estaban concentrando en unos pocos nodos estratégicos de todo el mundo. Cada nodo actúa como un centro de prestación de servicios a una amplia zona de influencia y la conecta con el resto del mundo.

Las ventajas competitivas como centro de servicios las basó en su ubicación estratégica, en sus infraestructuras físicas y recursos humanos, así como en mínimas restricciones a la circulación de bienes, servicios y factores de producción, a su reputación de seguridad jurídica y estabilidad macroeconómica y social, así como a su excelente gobernanza pública. A todo esto hay que añadirle su tradición como centro financiero regional desde los años 70, La estrategia ha sido convertir a Singapur en un centro para la gestión de riesgos financieros con mercados activos en divisas, mercado monetario, derivados y contratación de valores de renta fija y renta variable.

Singapur se ha convertido en una base de exportación de bienes producidos, sede regional de multinacionales extranjeras, un centro financiero, y un "hub" de comercio, transporte y telecomunicaciones. Sin embargo, Singapur ya no puede competir en la economía regional y mundial solo en precio y eficiencia, debe avanzar hacia la fase de innovación y creatividad para seguir siendo competitivo y lo está consiguiendo. Como lo está consiguiendo lo analizaremos en el próximo artículo de esta serie.

La comparación del desarrollo de Singapur con Canarias es penosa, son como la noche y el día. En el mejor de los casos no hemos acertado ni una y en el peor se ha hecho a posta para capturar rentas. El problema está en el modelo, en la forma de pensar. Singapur se reinventa a si misma constantemente, nosotros queremos seguir anclados a marcos conceptuales obsoletos e industrias de hace dos siglos.   En Canarias están obsoletas hasta las ideas. En la mayoría de las cosas se copia la forma pero no se entiende el fondo, no se entiende lo que realmente hace funcionar o fracasar a un modelo. El coste del inmovilismo y de la incapacidad de resolver las cuestiones políticas que frenan el desarrollo de Canarias se paga en términos de pobreza, paro, emigración y perdida de oportunidades.

La diferencia conceptual está en que el gobierno de Singapur ha basado su legitimidad en la capacidad para potenciar el progreso económico del país y de sus ciudadanos. De esta forma alinea sus intereses con los del conjunto de la población en un "proyecto país". También entiende el liderazgo como servicio y no como negocio y el poder como responsabilidad y no como privilegio de acuerdo a los ideales confucianos. En Canarias es al revés,

En Canarias se asume el poder como un negocio y un privilegio, el gobierno obtiene su legitimidad en una ley electoral fraudulenta, en una Constitución fraudulenta que no se respeta y en el dominio de España sobre Canarias. No existe ningún "proyecto país" y  el "enfrentamiento" con Madrid es, muchas veces, simulado.

Una de las señas de identidad de Estados eficaces es que poseen las élites económicas y políticas que desean participar en la construcción de la nación mediante la inversión en las personas, la infraestructura y los medios de producción. Estas élites son a veces corruptas pero se limitan a la erosión de su porcentaje, conscientes de que para ser sostenible, incluso la corrupción requiere de una economía floreciente.

Por el contrario, la construcción de Estados eficaces se vuelve extraordinariamente difícil cuando las élites están dominadas por políticos y líderes empresariales que quieren dar pelotazos y enriquecerse rápidamente, o por aquellos que no quieren arriesgarse a invertir en el país y que en su lugar sacan su riqueza al extranjero. Esta es la llamada "cuestión nacional burguesa" que aqueja a gran parte de América Latina y África. 

Los Estados deben equilibrar dos fuerzas contrapuestas, por un lado mantener a raya a los oligarcas y las élites que quieren capturar al Estado y por otro debe permanecer profundamente integrados en la sociedad con el fin de entender las necesidades y las posibilidades de la economía. Esto requiere de una administración pública especializada, basada en la meritocracia como en Singapur, y también que sea capaz de poder experimentar y aprender de sus errores ya que ser trata de construir las instituciones - Económicas, sociales o políticas - y la cultura que se necesita para el desarrollo.

Existe una relación directa entre una ciudadanía activa y un Estado eficiente. Sin lo uno no hay lo otro. La corrupción tiene un mayor impacto relativo en los que menos tienen y además, la incapacidad de resistirse a las demandas de sobornos genera un profundo sentido de desempoderamiento y exclusión que socava los esfuerzos para construir una ciudadanía activa. La política de tolerancia cero a la corrupción de Lee Kuan Yew, junto con la cultura meritocrática y la cohesión social inclusiva empoderó al ciudadano y le traspaso un sentido de dignidad, de responsabilidad y de inclusión que lo hizo partícipe de su sociedad y del éxito de esta.

En Canarias no solo no hay legitimidad porque seamos capaces de lograr un desarrollo económico sino que tampoco se percibe, a ojos de la ciudadania, un estado que mantenga la ley y que defienda los derechos mediante una justicia imparcial. Lo que se percibe es un regimen corrupto y una economía de amiguetes. Nuestros supuestos lideres son meros capataces de aparatos de poder y captura de rentas a quienes solo le interesa conservar el mando, y cuyos pilares son el mantenimiento de una gigantesca red clientelar y el favor de los oligarcas. La cultura del pelotazo está instaurada en todos sitios y la economía no funciona 

En Canarias hoy se están discutiendo cosas que se hicieron en Singapur hace 30 o 40 años. Llevamos un retraso de medio siglo. Se sigue educando no para la economía del futuro y ni siquiera para la economía del presente sino con marcos conceptuales de la economía del pasado. Ya no estamos en la globalización sino en la post globalización. El problema de Canarias es la forma de pensar, la forma de entender el poder y la falta de un proyecto país de construcción ncional. La falta de una idea clara de lo que queremos llegar a ser como sociedad. 

Por supuesto parte de la responsabilidad la tiene España al crear un marco contraproducente y bloquear nuestro desarrollo como vimos en el artículo anterior, pero acharcarle toda la culpa a España es evadir nuestra responsabilidad, tanto de nuestros lideres como de la ciudadania. El progreso y el empoderamiento empiezan con la asunción de la propia responsabilidad de cada uno. Sin eso no hay empoderamiento posible ni ciudadania activa. No todo podemos achacárselo a España, no hay excusas para lo que ha hecho el Cabildo de Tenerife con su holding empresarial o para lo que ha hecho el Gobierno de Canarias con la I+D y la emprendeduría. Canarias es el resultado de una forma de pensar y es esa forma de pensar lo que hay que cambiar si queremos cambiar nuestra sociedad.

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