El por qué Canarias no necesita ni a Podemos ni al populismo sino un Proceso de Descolonización

Me solía decir mi abuelo que la ignorancia es muy atrevida. el hombre tenia razón, especialmente cuando se une a una emoción ciega que impide reconocer no solo la verdad y nuestras limitaciones como individuos sino también el orgullo de creernos mejores que los demás.


El Populismo y la Revolución Bolivariana - que muchos toman como referencia a la hora de resolver los problemas de Canarias - se basa en la premisa de que una élite oligárquica ha capturado la economía y las instituciones del Estado y maneja estas en su propio beneficio.

Hugo Chavez definió el problema de la siguiente manera;

¿cómo romper con el pasado?, ¿como superar este tipo de democracia que sólo responde a los intereses de los sectores oligárquicos?; ¿como deshacerse de la corrupción?

Sus argumentos eran convincentes porque - tal y como ha argumentado el sociólogo venezolano Fernando Coronil - el pueblo veía a las élites venezolanas como:

un cogollo corrupto (peces gordos) que había privatizado el estado, saqueado la riqueza de la nación y abusado de la gente ... El pueblo ha sido traicionado por sus líderes y la democracia se ha convertido en una fachada detrás de la cual una élite ha utilizado el Estado para su propio beneficio.
El diagnóstico que se hace es que los males económicos de los países derivan del hecho de que la sociedad ha sido capturado por una élite. La Revolución Bolivariana y el populismo en general surge como una reacción de las masas a un sistema político claramente capturado y que parece incapaz de reformarse a si mismo. Un sistema bajo el control de unas élites que mantienen un dominio absoluto sobre las instituciones. En este contexto las instituciones y los pesos y contrapesos del estado liberal que tratan de limitar el poder del ejecutivo son percibidos como un problema porque son instrumentos capturados por la élite y que esta usa para bloquear reformas.

¿Que medidas son necesarias para romper este control del poder de las élites? La respuesta populista es desmantelar las instituciones, los pesos y contrapesos, los controles y equilibrios, concentrando poder en el Presidente. Si las instituciones son un problema hay que desmantelarlas y,  en la más pura concepción marxista, concentrar el poder en una pequeña élite o en una sola persona para que cambie la "superestructura", es decir, el marco institucional. Es la típica estrategia de Golpe de Estado, es decir una estrategia de asalto al poder y de cambio impulsado desde arriba que casa muy bien con el pasado y la mentalidad caudillista del mundo hispano.

A primera vista podría parecer que los populistas tienen razón. La "casta" y las crecientes desigualdades sociales reaviven el concepto de conciencia y lucha de clases, parecería, después de todo, que Marx tenia razón. En principio todo este discurso puede parecer coherente y atractivo para el votante medio desilusionado con una falsa democracia



Sin duda en España hay una élite oligárquica que ha secuestrado el Estado y sus instituciones. Pero esto no es nada nuevo, tal y como dice el analista político Florentino Portero;

"desde la segunda mitad del siglo XIX, desde los días de Cánovas del Castillo, hay una ley no escrita y es que los líderes de los dos grandes partidos tienen la obligación de impedir que surjan nuevas fuerzas, o dicho en sentido contrario, tienen que tratar que todas las expresiones políticas de la derecha o de a izquierda se canalize a través de los dos grandes partidos, de esta forma el bipartidismo proporciona estabilidad".

En ningún lugar es este secuestro más evidente que en Canarias. Por un lado tenemos una élite política y económica que ha capturado las instituciones a través de una ley electoral claramente fraudulenta a través de la cual se limita el pluralismo y el acceso al Parlamento. Lo único que en este caso no es cuestión de dos sino de tres, siendo el tercero la oligarquía isleña que protege su papel de medianero con barreras electorales del 30% y una distribución de los escaños caciquil. También se trampea con las instituciones económicas a través de los privilegios feudales de cuatro. Antes cuando un caballero servia bien y era fiel a su rey, este le recompensaba con la licencia para poner un molino, hoy se hace con una licencia de hipermercado o de importación del REA. Pero la base es la misma, acabar con el libremercado y producir una desigualdad ante la ley que protege un privilegio con la garantia del Estado. La justicia y el ejercito colonial hacen el resto e impiden el cambio.

Hasta aquí todo parecería sugerir que en Canarias se dan las mismas condiciones que en Latinoamerica, pero es falso, existe una diferencia que lo cambia todo. Canarias simplemente no es una nación. El populismo latinoamericano surge para tratar de solucionar la captura de las instituciones existentes por parte de una élites económicas desde su independencia como países. Canarias todavía no está ahí, todavía no es independiente.

En Canarias no hay que destruir instituciones por el simple hecho de que no las tenemos, tenemos las instituciones de otro país no las nuestras y eso lo cambia todo porque nuestro problema no es como rescatar las instituciones sino como crearlas. Nuestro problema es asegurarnos que las instituciones funcionen correctamente y no sean capturadas desde el principio por una élite. Es decir nuestro problema se resuelve a través del republicanismo y no a través del populismo.

En Latinoamerica y en España el diagnóstico que se hace es que los males económicos de los países derivan del hecho de que la sociedad ha sido capturado por una élite, pero se olvidan dos cosas, Primero Canarias no ha sido capturada por una élite propia sino por otro estado que ha manufacturado una élite colonial. Segundo, un gobierno corrupto no es más que el reflejo de una sociedad moralmente corrupta.

Existen dos formas de entender la democracia. La primera como un método de toma de decisión y resolución de conflictos que es legitimo. Es por lo tanto un instrumento, un mecanismo, una mera formalidad. Sócrates ya nos advirtió contra esto diciendo que una democracia fácilmente se degrada en una demagogia.

Pero hay otra forma de entender la democracia y es la democracia como cultura. Es decir, trasladar al ámbito político aquello que vivimos en el ámbito personal; yo respeto al otro, yo no me creo superior al otro ni merecedor de mayores derechos que otro,.. y desde ese respeto formamos o establecemos un mecanismo de toma de decisiones que nos lleva a ir resolviendo algo que es intrínseco a la comunidad que es el conflicto.

Como vemos esta forma de entender la democracia  la sociedad va claramente en contra de la definición de orgullo, es decir, de creernos superiores a los demás, de no ser capaces de reconocer nuestros errores o pedir perdón, ... y esa es una lección que los canarios todavía tenemos que aprender, porque solamente superando el orgullo la acción colectiva de abajo hacia arriba, que es la única capaz de producir pueblos libres, puede darse. Para instaurar una verdadera democracia en una nación, la reconstrucción o la construcción nacional ha de ser un estado de derecho dotado de valores democráticos, por eso el desarrollo de esos valores en el proceso de liberación nacional es tan importante.

Finalmente queda la cuestión de la redistribución de la riqueza. Partiendo que la práctica totalidad de la riqueza en Canarias no proviene de la librecompetencia que obliga a satisfacer de forma eficiente las necesidades de los demás sino de privilegios ilegítimos, mercados cautivos, asalto a las arcas publicas o robo directo, eso significa que es posible, justo y necesario una redistribución. Pero ni siquiera tenemos que implementar un régimen comunista para eso. Una de las grandes ventajas de un proceso de descolonización es que todas las leyes desde el momento de la conquista hasta el de la descolonización son ilegitimas y por tanto se pueden modificar con carácter retroactivo, tal y como publiqué en Julio del año 2012 en un articulo titulado "Las ventajas económicas de un proceso de descolonización frente a otras opciones". Por tanto puede nacionalizar el suelo o el agua sin ningún tipo de impedimentos, puede acabar con monopolios de facto y "derechos adquiridos".

Pero mientras tantos, muchos seguirán imaginando soluciones en el país del Nunca Jamás por desconocimiento de los factores que explican el éxito o fracaso económico y social de los países o buscando lo emocionalmente satisfactorio a través del Populismo tratando de encontrar una solución a un problema que Canarias no tiene. Nuestro verdadero reto, a día de hoy, es superar nuestro falso orgullo y nuestras tendencias autocráticas en aras de estructurarnos colectivamente. 


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