Caricatura del alma española

 Los griegos tienen una palabra para definir el espíritu colectivo, el carácter moral de una sociedad, su "Ethos". El Ethos es, por tanto, el conjunto de rasgos y modos de comportamiento que conforman el carácter o identidad de una comunidad. 


El ethos era "el hábito, el carácter o modo de ser derivado de la costumbre" para Aristóteles. Es decir, la conducta fija que va formando el hombre a lo largo de su existencia. El éthos es, pues, un hábito o costumbre adquiridos, que constituye para la tradición griega una segunda naturaleza. Se trata de una creación genuina y necesaria del hombre, pues éste, desde el momento en que se organiza en sociedad, siente la necesidad imperiosa de crear reglas para regular su comportamiento y permitir modelar así su carácter.

Si nos identificamos con una comunidad, con un colectivo, es que nos identificamos con su "Ethos". Por tanto debemos preguntarnos qué significa ser español, cuál es su Ethos, cual es su esencia. Cuáles son los rasgos morales de esa sociedad, de esa cultura. Cuáles son los modos de comportamiento que conforman el carácter o identidad de esa comunidad.

Sin duda alguna uno de los caracteres predominantes y más notorios del español es la corrupción. La historia de la América colonial es una historia de corrupción. La historia de la Cuba española es una historia de corrupción desbocada tal y como describe Alfonso W Quiros, en su estudio "Corrupción, burocracia colonial y veteranos separatistas en Cuba 1868-1910". El héroe nacional filipino, José Rizal, en sus novelas "El Filibusterismo"  y "No me toques" describió la inmensa corrupción ejercida por el gobierno colonial español en Filipinas. Fue fusilado en 1896 en Bagumbayan. La novela "La Forja de un Rebelde" de José Barea describe la inmensa corrupción de la administración y el ejército español en el protectorado de Marruecos. Fue prohibida en España y Barea exiliado hasta su muerte en el Reino Unido.



Pero la corrupción no se limitó solo a las colonias. El período en que el duque de Lerma ejerció el gobierno de España en nombre de Felipe III fue uno de los más notoriamente corruptos. La reina regente María Cristina de Borbón se hizo célebre por su participación en negocios turbios que favorecieron el rechazo entre el pueblo y los políticos. Participó en operaciones de especulación con la sal, con los ferrocarriles e, incluso, con la ilegal trata de esclavos. Se llegó a afirmar que no había proyecto industrial en el que la Reina madre no tuviera intereses. Su fortuna se estimaba en 300 millones de reales. De casta le viene al galgo.


La corrupción durante las restauraciones borbónicas (incluida la última de la "transición"), durante todo el siglo XIX y principios del siglo XX es de sobra conocida, lo mismo que la corrupción durante el franquismo, origen del poder económico de la muy monárquica familia Oramas y de otros apellidos ilustres de Canarias. Con la llegada de una supuesta democracia que tiene sus fundamentos en el fraude de la transición son los mismos los que siguen gobernando y la corrupción sigue campando por sus anchas desde los Gobiernos de Felipe González hasta los de Rajoy. No importan los colores, ... Kio, Rumasa, Filesa, Sarasola, Roldán, Malaya, Gurtel, Bankia, Bárcenas, los EREs de Andalucia, Caso Faycan, Caso Eólico, Caso Salmón, Las Teresitas y un largísimo étcetera. En España no hay leyes ni reglamentos sino tan solo amigos y favores.

Pero la corrupción no se limita solamente al aspecto económico, la corrupción política también es parte del Ethos español, de la marca España. La democracia en España no es más que un nombre de raíces griegas y de contenido extranjero. El sistema Canovista, los pucherazos electorales de los caciques rurales en el siglo XIX, la ley electoral canaria, la ley de partidos en Euskadi o la oposición a los referendums en Catalunya o Canarias demuestran que hoy como ayer la democracia en España es ilegal. La solución española ante la amenaza de la democracia siempre ha sido un golpe de Estado, un alzamiento militar. La lista es amplia; Espartero, O´Donell, Primo de Rivera, Franco y demás autoproclamados "salvadores de la patria" porque el autoritarismo es también parte del Ethos español.


Pero el autoritarismo no se limita a las elites, a la casta sino también al pueblo que lo acepta tal y como lo demuestra el "vivan las caenas" que entonó el español tras la vuelta de Fernando VII y la derogación de la Constitución liberal de Cadiz de 1812. Como dijera Fernando Fernán Gomez en España no solo funcionan mal los que mandan, sino también los que obedecen.

Pero el autoritarismo no se limita tan solo a los campos políticos, con monarcas absolutistas y dictadores militares, y al económico que mediante pelotazos y privilegios ilegítimos se ha enriquecido, sino que también se extiende al ámbito cultural y espiritual. La Inquisición es la persecución del librepensamiento y el uso del terror. Las guerras de Flandes fueron para quemar herejes que se atrevían a declarar que entre ellos y la divinidad no necesitaban ningún cura, obispo o Papa que hiciera de intermediario porque la divinidad reside en todos y en cada uno de nosotros. Los levantamientos carlistas del siglo XIX fueron para defender "el trono y el altar" y el nacionalcatolicismo del franquismo para el "renacer espiritual de la nación". La intolerancia, la intransigencia y el dogmatismo es, sin ningún género de dudas, parte del alma española.


El racismo también es otro de los caracteres del Ethos español, un racismo evidente en la América colonial en el que la condición social dependía de la melanina en la piel. No en vano el Estado español tiene su origen en la expulsión de los judíos y moriscos, cuyos descendientes, junto con los canarios, tenían prohibido el acceso a la Universidad hasta el siglo XIX. 

Un racismo que persiste en nuestros días con el trato a los inmigrantes "sudacas" y el miedo al moro que está usando el aparato del Estado y los nacionalistas españoles en Catalunya, amenazándolos con una supuesta invasión magrebí en pateras. un racismo y un miedo al moro que conocemos bien en Canarias a quienes nos llevan amenazando con la invasión marroquí desde tiempos de la marcha verde. Es un truco barato pero efectivo porque igual que en el fondo somos (o nos han hecho) unos autócratas aunque no lo queramos reconocer, también somos (o nos han hecho) unos racistas. Si no lo fuéramos el miedo al moro simplemente no se podría "activar" en nuestro subconsciente.


La cultura del pelotazo y el enriquecimiento fácil, de la opresión y el abuso es también otra característica del Ethos español, desde la explotación forzada del trabajo de los indígenas americanos en forma de genocidio, hasta la corrupción urbanística pasando por la explotación de las colonias mediante el sistema de flotas o el REF canario que genera mercados cautivos como los que solía tener España en la Cuba colonial.

Gandhi decía que la altura moral de un pueblo podía verse en su forma de tratar a los animales. En España la fiesta nacional es el asesinato y tortura de un toro en una plaza pública. La tortura de burros, cabras y otros maltratos animales son también parte de las "fiestas populares" en la piel de toro. Si explotan a los hombres que no harán con los animales.


El intervencionismo social, al igual que la antigua Inquisición, es el control de las masas, de su forma de pensar y de organizarse. Es la intromisión en sus vidas privadas, en su esfera cultural e incluso espiritual. Es dictar cuales deben ser sus valores y cual su forma de pensar. Es la antítesis a la libertad que debe regir en la esfera cultural y espiritual de cada uno. Es el desprecio a la individualidad y la necesidad enfermiza de control.

Pero esa necesidad es lógica, cuanto más injusto es un régimen social más necesario es el intervencionismo social y el mantenimiento del orden. Si un sistema fuese justo no se necesitaría casi de policía, pero cuando el sistema es injusto hay que evitar que la gente lo cuestione o vea la posibilidad de cambiarlo. Esa ha sido otra de las características de la marca España desde la instauración de la Inquisición. 

Es la falta de respeto a la individualidad, la falta de respeto al prójimo al que no se considera ciudadano sino súbdito. Algo que sin duda se manifiesta en la mentalidad de asalto a las arcas públicas.


Ya lo decía el español Ramón y Cajal en el siglo XIX y principios del XX; "cuan desolador es para el corazón (...) reconocer que todavía buena parte de nuestros militares, empleados y hasta próceres políticos siguen entregados al saqueo del estado. Y es que para muchos españoles el Estado es pura entelequia, vacuo ente de razon. Estafarle equivale a no estafar a nadie. ¡Singular paradoja creer que no se roba a nadie cuando se roba a todos!"

Pero esa mentalidad de asalto en las arcas públicas por parte de las élites tiene su paralelo en la desidia de los españoles de a pie con los bienes comunes. Es el consentimiento de estos últimos lo que permite el comportamiento de los primeros. Porque no nos engañemos, la verdadera naturaleza del poder es el consentimiento. Un gobierno corrupto es simplemente el reflejo de una sociedad moralmente corrupta. En España, y en toda Latinoamérica, el poder no se concibe por su verdadera naturaleza de consentimiento sino como dominio.



Para Ramón y Cajal el mal de los españoles era un mal cultural compuesto de males individuales o individualmente corregibles como la pereza, la ignorancia, la afición desmedida a la hipérbole, la falta de ambición teórica, la corrupción, las trampas la manía de imitar, la verborrea, la cortedad de miras, la lentitud y el abogadismo.

En España un abogado es más importante que un economista porque el dinero se hace en los juzgados y en la burocracia y no en los mercados. Un asesor fiscal es más importante que un asesor financiero o un consultor de negocios porque el dinero no se hace con la asunción de riesgos en el mercado sino robando mediante las subvenciones y los beneficios fiscales. En un país donde lo único importante son las relaciones, las únicas relaciones importantes son las relaciones de poder y eso lleva a una "vida de burocracia y tertulia amigable pero enteramente improductiva e intelectualmente detestable, a un país de la rutina y el favoritismo" según palabras del propio Ramón y Cajal. 


A esta descripción yo añadiría el cainismo y la envidia, esa forma siniestra de "aprecio" tan profundamente española que incluso para decir que algo es bueno dicen que algo es envidiable. La envidia de los españoles no es aspirar al coche del otro, sino a que el otro se quede sin coche. También añadiría la soberbia y la prepotencia tan arraigadas en el alma española. Ese es el Ethos español, esa su concepción del hombre y el poder, esa su mentalidad y su cultura, esa la esencia de su ser. Lo que yo no me explico es como todavía hay canarios que quieran pertenecer a ese Ethos, que se sientan españoles. Ya lo dijo Cánovas del Castillo; "español es quién no puede ser otra cosa".

Por supuesto alguno vendrá a contarme sobre la grandeza de España y su "obra" en Canarias y Latinoamérica en la que dio una lengua, una cultura y una religión a 300 millones de seres humanos. Pero la realidad es que dicha obra rayó en genocidio por decirlo de forma amable.


¿Es que acaso los indios y los canarios no tenían lenguas propias? ¿necesitaban realmente que vinieran unos extranjeros a enseñarles una nueva? La perspectiva indígena es muy diferente. Según los antiguos mexicanos la montaña Chicomóztoc, alzada donde la mar se partía en dos mitades, tenía siete cuevas en sus entrañas. En cada una de las cuevas reinaba un dios. Con tierra de las siete cuevas y sangre de los siete dioses, fueron amasados los primeros pueblos nacidos en México. Poquito a poco, los pueblos fueron brotando de las bocas de la montaña. Cada pueblo habla, todavía, la lengua del dios que lo creó. Por eso las lenguas son sagradas y son diversas las músicas del decir.


Por otro lado si darles una cultura es darles la cultura española que hemos definido aquí no es hacerles ningún favor sino todo lo contrario. Simón Bolivar lo dijo "Estamos dominados de los vicios que se contraen bajo la dirección de una nación como la española, que sólo ha sobresalido en fiereza, ambición, venganza y envidia...". Respecto a la religión recordemos las palabras de Galeano "En 1492, los nativos descubrieron que eran indios, descubrieron que vivían en América, descubrieron que estaban desnudos, descubrieron que existía el pecado, descubrieron que debían obediencia a un rey y a una reina de otro mundo y a un dios de otro cielo, y que ese dios había inventado la culpa y el vestido y había mandado que fuera quemado vivo quien adorara al sol y a la luna y a la tierra y a la lluvia que la moja."


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