martes, 1 de julio de 2014

El Che Guevara y Canarias

Conversar con Antonio Cubillo era escuchar anécdotas y recuerdos de personajes de la historia del siglo XX con los que tuvo relación; Nikita Jruschov, Otto Skorzeny, Ben Bella, La Pasionaria, Carrillo, El Rubio y una lista interminable de dirigentes africanos y jefes de los servicios secretos. Cada anécdota tenia un fin didáctico, no eran gratuitas, intentaba enseñarte algo, intentaba que sacases una moraleja por ti mismo al más puro estilo africano.

Cubillo conoció al Che Guevara durante una estancia de este en Argel en 1965. El Che le dijo que Canarias no reunía las condiciones para la lucha armada y que debía centrarse en la propaganda armada, en la "guerra de las pulgas".



El Che era el Che, y por supuesto nadie iba a discutirle nada, especialmente en la cultura dogmática del comunismo de la época. Pero el pensamiento del Che estaba profundamente equivocado.

En aquellos años, el Che estaba promoviendo internacionalmente su visión de la lucha armada. Había escrito "Pasajes de la Guerra Revolucionaria", un par de años antes en 1963. El enfoque de Guevara a la lucha armada estaba influenciado por su visión de lo que había sucedido en Cuba. Un grupo de sagaces y sabios barbudos con boina habían arribado a las costas de Cuba en un barquillo que naufragó (el Granma) y en un periodo de dos años habían derrocado al régimen mafioso de Batista que contaba con el apoyo de Estados Unidos.

La esencia del pensamiento de Guevara era que no necesitas movilizar a las masas por medios políticos independientes de la lucha armada. La fantasía del Che con respecto a la lucha armada es pensar que esta, por si sola, puede encender una revolución entre las masas. Que puede producir la organización espontánea de las masas. Que no necesitas involucrarte en la organización de organizaciones políticas o de la movilización popular por vía política. Que la lucha armada por si misma lo hará por ti.

Este pensamiento del Che Guevara no solo influyó a Antonio Cubillo y al MPAIAC sino también en la decisión de los líderes del ANC en la Sudafrica del Apartheid, de comenzar la lucha armada.

Pepe Mujica, el presidente de Uruguay, dijo recientemente en un entrevista televisiva que la enfermedad de lo conservador es lo reaccionario, pero que la enfermedad de la izquierda es el infantilismo, es decir, confundir lo que es la realidad con lo que les gustaría que fuera, o en palabras del pedagogo brasileño Paolo Freire la "mistificación".

El Che Guevara es, sin duda, una de las figuras más mitificadas; guerrillero-poeta, rebelde, Robin Hood rojo, martir, el santo renegado en post de justicia, el extremista, el idealista Don Quijote del comunismo, el Cid Campeador de los desheredados de la tierra, el guaperas de la boina negra que aparece como icono "cool" en las camisetas antisistema. Una figura, o mejor dicho un mito, que, en definitiva mueve las emociones y crea empatía.



Pero la realidad es que modelo Guevarista de la acción armada como catalizador para la organización espontánea que no necesita de medios ni organizaciones políticas, no se dió ni tan siquiera en la revolución cubana. Es una mistificación. En dicha revolución, a lo largo de la misma y especialmente en ciertos momentos claves, la unidad de acción entre las guerrillas y los sindicatos u otras organizaciones que habían estado oponiéndose al régimen de Batista durante mucho tiempo fue crucial en el éxito de los insurgentes. El modelo de revolución armada Guevarista es un sueño, un mito, una idealización. Es el confundir la realidad con lo que queramos que sea.

Pero es un mito que el vino bien al régimen castrista porque otorgaba legitimidad al control y la concentración férrea de poder.  La idea de que los medios militares pueden organizar políticamente a la población, repetimos, es un mito, y en todo caso, si fuera cierto, la organizaría de una forma fuertemente jerárquica, a imagen y semejanza de la naturaleza de las organizaciones militares. Es un modelo jerárquico y de cambio de arriba hacia abajo que lo máximo que hace es sustituir una élite por otra pero que deja intacta la concentración de poder, fuente de toda tiranía en la sociedad desde tiempos de los griegos, tal y como sus propios filósofos dejaron escrito. La esencia del modelo guevarista es por tanto propaganda pura y dura, pero una propaganda que le ha hecho muchísimo daño a multitud de procesos de cambio en infinidad de naciones, atrasandolos durante una década o dos. Sudafrica y Canarias incluida.

La decisión de la ANC sudafricana de optar por la lucha armada como "la lanza de la nación" bajo el modelo guevariano fue emocionalmente satisfactoria, pero ... ¿fue inteligente?. La ANC sudafricana fue completamente derrotada, desorganizada y sus líderes encarcelados. Se podían contar con los dedos de una mano los activistas que permanecían en Sudáfrica. Sus campañas se contaban por fracasos.

Una década después despues de ir de fracaso en fracaso le pidieron consejo a los vietnamitas,.. la respuesta fue demoledora... te has equivocado en todo, no deberías ni tan siquiera haber empezado la lucha armada, lo que tienes que hacer son organizaciones políticas por medios políticos. Evidentemente los líderes de la ANC no lo aceptaron y siguieron emperrados en un modelo que no funcionaba.

Afortunadamente, dentro de Sudafrica, se empezaron a organizar dos movimientos, primero el de "Conciencia Negra" resultado de la visión, perspicacia e intuición de su alma mater y líder destacado Steve Biko. Biko les dijo a los sudafricanos "Continuaremos oprimidos solo en tanto en cuanto nos permitamos a nosotros mismos seguir siendo oprimidos" al tiempo que generaba un movimiento de recuperación de la cultura, valores e identidad negra sudafricana. Esto cambió la propia concepción del poder, hasta entonces percibido como dominio y no como consentimiento.


Pero también hubo un grupo de liberales y hombres de izquierda blancos que ayudaron a organizar a los trabajadores negros en sindicatos. Poco después surgieron multitud de organizaciones que perseguían fines concretos; agua y luz, la situación de la mujer, etc... refiriendo siempre el origen de los problemas al poder del Estado. Esto fue lo que dio lugar a la coalición amplia bajo el paraguas de la UDF- United Democratic Front. Quien derrotó al Apartheid no fue la ANC sino la UDF.

Recientemente un estudio de Erica Chenoweth y Maria Stephan titulado "Why civil Resistance Works: the Strategic Logic of Non Violent Conflict" arroja unas conclusiones demoledoras. La lucha armada tiene una probabilidad de éxito del 26%, el terrorismo del 3% y el conflicto civil no violento del 53%. Incluso cuando el conflicto civil no violento fracasa en conseguir sus objetivos, produce efectos positivos unos cinco años después.

El ejemplo de la ANC o la guerra de las pulgas del MPAIAC siguiendo la fantasía del modelo guevariano muestra el altísimo coste de las decisiones estratégicas equivocadas. Lo mismo ocurrió en Canarias con el MPAIAC y sigue sucediendo actualmente. Cuantas veces hemos oído hablar del estallido social como solución, o que si nos tocan el petróleo se conseguirá la independencia, asumiendo la fantasía de que las masas populares se auto-organizarán y la independencia y una sociedad mas libre y justa nos caerá reglada del cielo o de la ONU. 

El problema de la izquierda, o mejor dicho del infantilismo en la izquierda, es que es profundamente emocional. Ser de izquierdas es una emoción, una identidad. Al asociarse ciertas ideas equivocadas y desfasadas a esa identidad, mediante la emoción, quedan gradabas de forma dogmática y mitificada y no se revisan para ver si siguen siendo validas o si algún día lo fueron. Esa es a rueda del hámster, ese es el circulo vicioso. Ese es el infantilismo de confundir lo que es la realidad con lo que queremos que sea. El infantilismo de confundir realidad con emociones.

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