martes, 22 de abril de 2014

Los del FLIPI otra vez

Parece que al acercarse las elecciones los del Frente de Liberación Independentista Popular Intransigente, es decir el FLIPI, andan revueltos y su campana consiste, una vez más, en insultar y difamar a la gente de forma que con ello obtengan una respuesta que les haga de campaña electoral aunque eso signifique espantar a cualquiera con dos dedos de frente que simpatice con la liberación nacional de Canarias.

Insultan y difaman porque en el fondo ni saben ni pueden hacer otra cosa. Fiel reflejo de la pobredumbre, rencor y odio que llevan dentro. Lástima me dan.... y mas lástima los que le siguen la cuerda incapaces de entender que es precisamente su consentimiento lo que perpetua este tipo de actitudes y comportamientos contraproducentes que llevan a la autoderrota.



Te preguntarás quienes son los del FLIPI,... pues los dogmáticos de siempre. Creo que el acrónimo los define bastante bien. Llevo diciendo durante años que a los del FLIPI no hay que integrarlos sino segregarlos y apartarlos mientras no evolucionen porque sistemáticamente cortocircuitan las emociones necesarias para la liberación real de esta nación con su autoritarismo, falta de respeto y dogmatismo. Dicho de otra forma; porque contaminan todo lo que tocan. 


El intentar integrarlos no es tan solo un error, es también un desperdicio de energía que estaría mejor empleada en otros fines. Pero quizás deberíamos dejar de culpar solamente a los del FLIPI y empezar a ser autocríticos con nosotros mismos. Los suizos dicen que cuando alguien te engaña una vez es culpa de él, que cuando alguien te engaña dos veces es señal de carácter ya que fuiste capaz de darle una segunda oportunidad, pero que cuando alguien te engaña una tercera vez es solo culpa tuya.

Por tanto si los comportamientos se repiten una y otra vez, la culpa no es del "colonialismo" sino tanto del que los comete como del que los consiente. La teoría de juegos nos enseña que la colaboración a largo plazo no depende ni de buenas voluntades ni de sentimientos o preceptos morales, sino simplemente de las expectativas que tenga el individuo de como los demás reaccionaran ante la traición o la deslealtad. En otras palabras dependerá de las expectativas sobre si el "otro" consentirá el comportamiento o lo castigará.



Creo que en el fondo lo que hay es un grave problema de falta de formación. Por un lado están los autocratas que son incapaces de controlarse y estallan a la primera de cambio. Son incapaces de controlar su ansiedad, les falta templanza. Su necesidad de control es directamente proporcional a su miedo y cuando no controlan algo estallan llevándose por delante el trabajo de los demás porque son incapaces de confiar en nadie excepto en ellos mismos.

En lugar de someterse a la voluntad de la mayoría, aunque esté equivocada, se escinden a la primera de cambio porque no pusieron la coma donde ellos querían.


Lo más curioso que me ha pasado es que algunos de estos personajes, los cuales no voy a mencionar, copian y asumen algunas de mis ideas y me han intentado atacar con ellas, obviando que cuando alguien transmite o genera esas ideas es porque primero las ha interiorizado y entendido correctamente. Pero ellos insisten. El mecanismo es algo así como entienden que las ideas son correctas pero son incapaces de aplicárselas a ellos mismos porque significaría reconocer en ellos algo que no quieren reconocer. ¿Solución? hacer, como mecanismo de defensa, lo que en psicología se denomina una proyección. Es decir, transferir al "otro" sus propios miedos y negarlos en ellos mismos.


Pero sería injusto culpar solamente a los del FLIPI o a los autocratas de la vieja y nueva guardia. El ejercicio de autocrítica debería ser más profundo. Hay quienes elevan su voz pidiendo la abstención pero son incapaces de sentarse a consensuar posturas y presentar propuestas a la ciudadanía. Son más educados aparentemente que los otros, pero en el fondo también tienen un rejo autocrático aunque ellos mismos lo nieguen y no se den cuenta,.... que cambien los demás que yo estoy muy cómodo en mis posiciones.



Lo dicho, si queremos avanzar debemos soltar todo ese lastre que no nos lleva a ningún sitio y todo lo contamina. Hacer autocrítica y dejarnos de comportamientos contraproducentes que nos llevan a la autoderrota. Acabar con el autócrata que cada uno de nosotros llevamos dentro porque el problema no son solo unos, somos todos ya que los que piden la abstención tampoco se sientan a discutir y consensuar posturas ni a presentar propuestas concretas a la ciudadanía. 

Desgraciadamente el nivel es tan bajo que hay que empezar por el principio, por lo más básico, aunque tardemos más tiempo.



PD: Lo que me pregunto es, ahora que no está Antonio Cubillo propugnando la abstención, ¿a quién echarán la culpa de su fracaso esta vez? No te preocupes, ya encontrarán una excusa.


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