Esta finca es mía

Por Sr. X

Tenemos la falsa percepción de que vivimos en libertad y en democracia. De eso tiene la gran culpa el sistema que se encarga de hacer una sutil campaña de engaño y marketing político basada en "los logros de la "Transición", los políticos que mienten descabelladamente con tal de salvar las apariencias y sobretodo, nosotros mismos, no queriendo salir de nuestra zona de comfort, viviendo de ilusiones y creyendo a estos mal llamados representates de los ciudadanos.

Así las cosas, frente a la realidad de los parlamentos que habla de comienzo de recuperación...Está la realidad de la calle. Les contaré un poco de la segunda. Esa que por ejemplo, habla de aquellos que con el talento y el plan para llegar a ser grandes, se estrellaron contra el muro del nepotismo y la dictadura enmascarada. 

Verán, en la zona centro de La Laguna, cerca de la Avenidad Trinidad, hay recienteme instalado un negocio regentado por un canario que hasta hace poco formaba parte de la extensa diáspora isleña. Concretamente la residente en México. La recién creada pyme está dedicada a la venta de todo tipo de frutas, verduras y alimentos de primera necesidad.

El protagonista de nuestra historia, que actualmente es el encargado de dicho negocio, pasó la mayor parte de su estancia en México invirtiendo su tiempo en formación del sector y logró tener una brillante idea. Retornar a casa con el objetivo de hacer algo verdaderamente ambicioso; Convertirse en una gran empresa de la distribución frutal y de paso, ganarse el sustento con dicha labor. Y no precisamente un sustento para ir escapando, sino de hacerse rico con un proyecto que empresarialmente hablando auguraba un gran futuro para el citado. ¿El secreto?. Una semilla de papaya nativa de México.


Aquí empezó todo


Insuflado de ilusión, volvió a Tenerife. A los pocos meses, la estrategia estaba funcionando conforme al plan establecido. Tanto que en la nómina de la empresa ya figuraban 90 trabajadores.

Lamentablemente, todo se fue al traste cuando apareció en escena... La administración local. Pedir una subvención, algo protocolario para el sector que estamos hablando fue el "jaque mate" para el proyecto de nuestro desafortunado protagonista. Tanto es así, que la maraña burocrática impuesta de manera mezquina y con total intencionalidad, provocó el cierre de la empresa en poco tiempo.



De uno de los grandes empresarios del Archipiélago a humilde regente en una tienda de frutas (dicho sea de paso, con todos los respetos). Y todo ello, por obra y gracia de nuestros caciques, los cuales no consienten el progreso, la innovación y el empoderamiento de nadie, ya que eso eso supondría el natural y necesario cambio de sillas.

Después de todo, al citado empresario frustrado, le quedó ganas y algún dinero para montar el negocio comentado al principio. Hastiado y "quemado" por "cómo se mueven las cosas en las Islas", ya hace tiempo que dejó de pensar en lo que pudo ser y no fue y actualmente se dedica a escapar cada mes por su bien y el de los suyos.

Y nuestros caciques...una vez más win. Me pregunto si al pasar por el negocio del susodicho, sentirán pena por el mismo o esbozarán una zafia sonrisa de superioridad mientras en sus cabezas revolotea la frase "esta finca es mía".


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