lunes, 14 de abril de 2014

El rescate de las autopistas


El plan de rescate de las autopistas no es mas que la constatación, una vez mas, de que el PP no es liberal sino fascista. ¿Que ocurre si quiebran las autopistas de peaje? ¿nos quedamos acaso sin autopistas? .... ¿acaso el país se paralizaría?...... entonces, ¿donde está el interés público para justificar tal acción?, ¿porque tenemos que salvar a los accionistas de las autopistas? ...

Es inconcebible e inaceptable se utilice dinero público para rescatar los negocios privados fallidos de los oligarcas de este país. Imagino que el gobierno nos querrá hacer creer que las autopistas de peaje son un motor de innovación y know how tecnológico que hay que preservar a toda costa y no el negocio sucio de cemento y alquitrán de las grandes constructoras.

Que ocurre si el empresario no tiene que responder con su capital si las cosas le van mal sino que son otros - los contribuyentes a través del Estado - los que deben asumir las perdidas por el riesgo asumido. La respuesta es sencilla, si esos son los fundamentos del modelo económico simplemente volvemos a la época feudal.


La construcción de autopistas ha sido un esperpento. Previsiones de tráficos un 200% y un 300% por encima de los reales y unas expropiaciones de suelo que costaron entre un 800% y un 1200% por encima de lo previsto con el que algunos pegaron los consabidos pelotazos. Seguramente más de una campaña electoral y algún retiro dorado se financiaron con esos pelotazos cuyas consecuencias quieren que ahora page el contribuyente con cantidades a fondo perdido mientras se siguen recortando derechos y servicios básicos. 

Lo peor no es la corrupción sino la impunidad, como decía el juez Silva, a lo que yo añadiría el consentimiento por parte de la ciudadanía. La ciudadanía no termina de entender las verdaderas causas de la corrupción y la desigualdad y trata de apagar el fuego con gasolina.   

El fascismo es lo mismo que la economía feudal, un sistema de privilegios ilegítimos en el que se recompensan con "molinos" de mercados cautivos y rescates a quienes tienen las conexiones apropiadas y la lealtad al sistema. Es concentración de poder, al igual que el socialismo, con la que se rescatan a los oligarcas con fondos públicos y se elimina, a golpe de decreto ley, la destrucción creativa propia del proceso de libremercado. Es intervencionismo económico al igual que el socialismo.

En España puedes elegir entre fascismo o socialismo, entre intervencionismo de izquierdas o de derechas,... pero nunca entre intervencionismo y libertad.


La desigualdad material es, en parte, la inevitable consecuencia de la diversidad humana. Por ello el proyecto de lograr igualdad material solo puede intentarse destruyendo la libertad, conduciendo invariablemente a la tiranía y la miseria. Pero la desigualdad puede ser justa o injusta. En un mercado libre y competitivo, la única forma de hacerse rico es satisfaciendo las necesidades ajenas. Esto explica el enriquecimiento general que se produce bajo condiciones de libertad.

La desigualdad injusta es aquella en que la ventaja material de algunos deriva de alguna forma de confiscación arbitraria a través del intervencionismo: fraude, monopolios, privilegios estatales, inflación, impuestos transferidos a grupos de interés, etc... o del bloqueo a la innovación.  Y de esa, sin duda, hay bastante en el mundo,....... y en España y Canarias,... toda.


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