El miedo al conflicto y a la destrucción creativa

Que bonito y agradable sería vivir sin conflictos, viviendo el presente en paz y armonía. Todo es como debiera ser y todo lo que debemos hacer es dejarnos llevar, concentrarnos en dar amor y luz y todo saldrá bien. El conflicto es negativo, por tanto ni una mala palabra ni una buena acción. Bueno, desgraciadamente esto no es así, ni puede ser así.

A nivel individual y colectivo el cambio produce incertidumbre, miedo y rechazo. Nos saca de nuestra zona de confort. Es incómodo y requiere esfuerzo. A nivel general, el cambio es inseparable de la destrucción creativa que también genera rechazo porque le mueve la silla a intereses particulares, especialmente de la élite. El cambio y la destrucción creativa mueve los equilibrios de poder y amenaza poderosos intereses particulares. El cambio crea conflicto y ansiedad y el conflicto se percibe como algo negativo. De lo que no nos damos cuenta es que cambio es evolución y que el cambio evolutivo requiere del conflicto. 

El amanecer no puede dar paso a un nuevo día sin antes disipar las sombras de la oscuridad. Lo viejo ha de morir antes de que lo nuevo pueda surgir. Foto El coleccionista de instantes. 

Pensamos que el evitar el conflicto es evitar el cambio pero nos equivocamos. Es una de las trampas con las que nos auto-engañamos. Todo fluye. Todo asciende o desciende pero nada permanece en el mismo lugar. El impedir la destrucción creativa es impedir la evolución ascendente. Si no ascendemos, entonces descendemos. El cambio, hacia arriba o hacia abajo, es inevitable y resistirnos a el por miedo es condenarnos a degenerar en lugar de evolucionar y ascender.

Antes de renacer hay que morir, y eso vale tanto para individuos como para sociedades. La destrucción creativa es el prerequisito de la regeneración. Los antiguos canarios asociaban la destrucción creativa como uno de los atributos o caracteres de la divinidad. 


La divinidad tenia tres facetas principales; la faceta creadora ya que la divinidad ha creado toda la materia, la faceta sostenedora, es decir es la energía que sostiene la vida, y la faceta regeneradora. La faceta regeneradora es lo que acaba con lo viejo cuando llega su hora para que lo nuevo pueda crecer. En esta faceta es la divinidad de lo nuevo, del renacer, de la regeneración..... y, como ya he dicho antes, para renacer o para regenerarte primero lo viejo tiene que "morir". Por tanto nos estamos refiriendo a la destrucción creativa a la que, generalmente, le tenemos tanto miedo sin entender que es parte de todos los procesos.

Todo proceso ascendente comienza con uno descendente, de hecho este proceso descendente de destrucción creativa es pre-requisito para los verdaderos avances y demuestra que la acción descendente es adecuada en determinadas circunstancias, especialmente al principio de los procesos para acabar con lo viejo estancado y decadente y que lo nuevo pueda surgir.

Bertold Brech dijo que las crisis se producen cuando lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer. Pero abogar por la destrucción creativa no es fácil, ya que para enfrentar los cambios hace falta esfuerzo y coraje, hace falta enfrentarnos a las mentiras que nos contamos a nosotros mismos y atrevernos a ver el mundo como es y no como a nosotros nos gustaría que fuera. Es enfrentar las mentiras y realidades del mundo y actuar en consecuencia y esto, claro, crea incomodidad.

Estamos tremendamente condicionados por la sociedad, la cultura, los medios de comunicación, la religión, la educación, los nacionalismos, y toda una clase de pensamientos, ideas y creencias ilusorias. Antes de poder ofrecer cualquier solución debemos ser conscientes de este condicionamiento y desprogramar nuestro pensamiento y nuestras emociones. El desmontar todas esas mascaras sociales, todas esas estructuras arraigadas, internas y externas, solo puede surgir del conflicto porque es un acto de destrucción creativa y toda revolución, pacifica o violenta, toda transformación social, toda toma de conciencia, es una confrontación civil, es un conflicto que surge desde el interior del individuo ... porque es el conflicto lo que alimenta la evolución ... y si no se evoluciona se degenera. Es decir solo podemos mantener el presente sacrificando el futuro,... y ni siquiera eso, porque cuando lo intentamos ya empezamos a descender. Quizás, si entendiéramos bien esto, no le tendríamos tanto miedo al conflicto, al cambio y a la transformación.



La apertura de una sociedad, su voluntad de permitir la destrucción creativa, y el respeto por el Estado de Derecho son decisivas para el desarrollo económico. Existe una estrecha relación entre libertades, igualdad, pluralismo y destrucción creativa por un lado y concentración de poder, censura, desigualdad y degeneración por otra. ç

Como diria Tolkien, ...Un anillo para gobernarlos a todos.... y no a través de la razón sino de las emociones,.... por eso, libertad cultural y destrucción creativa también están relacionadas. Cuando se trata de mantener el status quo por encima de la realidad cambiante, solo puede hacerse mediante el dogma. A medida que la brecha entre dogma y realidad se hace mas grande, la manipulación emocional y de la percepción de la realidad junto con la represión cultural se hacen más necesarias. Es el sello de las sociedades cerradas.


Es muy sencillo, la concentración del poder económico implica la concentración del poder político y viceversa,... y la forma de concentrar el poder económico y político es falsificar las reglas de juego e impedir la destrucción creativa a través de un intervencionismo cada vez más creciente que genera "desigualdad ante la ley". Esto no va a cambiar por si solo porque la élite que ha concentrado el poder se opondrá a ello con todas sus fuerzas ya que el cambio no solo le hace perdedor económico sino también perdedor político. En este tipo de situaciones se necesita un impulso externo, necesita una evolución de conciencia y una situación disruptiva que solo puede nacer inicialmente del conflicto.  Todas las transformaciones de sociedades extractivas y tiránicas a otras de mayor libertad, justicia e inclusividad, todas esas revoluciones democráticas, todos los procesos de independencia son conflictos civiles, conflictos sociales, conflictos familiares. 

Aunque no nos guste y creamos que todo debe ser armonía y paz, la destrucción creativa y el conflicto inicial es el precio que hay que pagar por la evolución. Si no estamos dispuestos a pagar ese precio inicial por miedo, por desconfianza, por falta de autoestima, por comodidad o lo que sea, nos estamos condenando a nosotros mismos a la degeneración. Esa es la paradoja. Luego vendrá el refinamiento, el crecimiento y la sanación, pero cualquier proceso ascendente comienza con uno descendente. 

Cruz de los antiguos canarios, similar a la existente en el Bentaiga, y que hace referencia al mito de la creación. La cruz se encuentra en Tamadaba, en un saliente rocoso orientado hacia el poniente, hacia el sol de los muertos. Destrucción y creación juntas para que la regeneración sea posible.

La libertad no es gratuita, tienen un precio. No se puede hacer una tortilla sin romper huevos y ningún cultivo puede crecer si no se eliminan antes las malas hierbas. Nadie de la élite política y económica va a renunciar a sus privilegios ilegítimos alegremente y sin pelear.

La razón es que el crecimiento, la evolución y las instituciones inclusivas crearán ganadores y perdedores a través de la destrucción creativa. Por tanto hay una lógica en apoyar las instituciones extractivas y el estancamiento. Es decir .la involución.  Esta lógica se basa en que se crearan perdedores económicos que perderán sus ingresos, por ejemplo, sus monopolios, sus subvenciones y otros privilegios ilegítimos de los que gozan a causa de cambios en las instituciones o la introducción de nuevas tecnologías. También aparecerán perdedores políticos que perderán su posición política privilegiada, su monopolio del poder sin restricciones, su capacidad y disfrute de los mecanismos de corrupción y sus redes clientelares sobre las que se apoya su poder debido al crecimiento. Tanto perdedores políticos como económicos son importantes en la práctica, pero sobre todo los perdedores políticos son la principal barrera contra la destrucción creativa y el surgimiento de instituciones inclusivas y crecimiento económico que acompañan a esta.

La destrucción creativa siempre precede un verdadero avance y evolución, un proceso "descendente" no es un juicio absoluto de valor, y, en ocasiones, son la acción correcta en el lugar y el momento correcto. Si todavía tienes dudas, recuerda que por algo, para los antiguos, la renovación y la evolución eran una de las tres facetas de la divinidad.


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