miércoles, 4 de septiembre de 2013

Los secretos del “régimen” canario al descubierto


Las diferencias de la postura española con respecto a Canarias y a Gibraltar nos brinda una oportunidad excepcional de sacar a la luz y explicar, de forma fácil y entendible, las vergüenzas y la hipocresía del “régimen” canario.

Carlos Floriano, vicesecretario de organización del Partido Popular, ha declarado “Hay una cuestión básica que hay que resolver y que parece que no tiene sentido que en el siglo XXI siga habiendo ahí una colonia. En Europa no tienen ningún sentido. Eso lo entiende todo el mundo y las resoluciones de la Organización de Naciones Unidas (ONU) van en esa dirección”.

Estamos de acuerdo en que las colonias no tienen ningún sentido en Europa. Habría que preguntarle al representante del Partido Popular si cree que tienen sentido en Africa. No vaya a ser que nos demuestre, una vez más, la mentalidad eurocentrista e hipócrita a la que los españoles nos tienen acostumbrados.

El secreto a voces. España defiende una cosa en Gibraltar y exactamente la contraria en Canarias con respecto a los derechos del mar y las aguas territoriales. Lo que le favorece en el estrecho le perjudica en Canarias y viceversa, de ahí su hipocresía.

Quizás convendría recordarle a este señor que España no solo tiene múltiples plazas de soberanía en el norte de Africa sino que, además, cometió terrorismo de estado para impedir que Canarias se incluyera en la lista de territorios a descolonizar. Pero no solo atentaron contra Antonio Cubillo para evitarlo, sino que también, y por la misma razón, han impuesto y mantenido en Canarias una ley electoral completamente fraudulenta que vulnera todos los derechos básicos de los ciudadanos. 

Básicamente hay dos formas en las que un territorio puede ser incluido dentro de la lista de territorios a descolonizar. La primera es que lo pidan al menos dos estados y esa fue la vía que intentó Antonio Cubillo hasta que España mandó a un sicario para que volara su coche con dinamita y, eventualmente, con toda su familia dentro, tal y como reconoce Juan Antonio Alfonso, autor del atentado, en el reciente documental Historia de un crimen de Estado.



Al final el sicario no voló el coche con dinamita sino que le asestó una serie de puñaladas para matarlo y así evitar que Cubillo cogiera el avión a Addis Abeba en donde se iba a celebrar la reunión de la Organización para la Unión Africana (OUA). En dicha reunión se iba a aprobar un texto, con el apoyo de 47 países y el rechazo de tan solo dos - Marruecos y Mauritania, en aquel momento aliadas de España por el reparto del Sahara Occidental - que proponía trasladar al comité de descolonización de Naciones Unidas la petición de que Canarias se incluyese como territorio a descolonizar. Una resolución que profundizaba en la ya declarada por el comité ad hoc de la OUA y en el reconocimiento del MPAIAC como movimiento de liberación. Corría el año 1978.

La respuesta de España pasó por un despliegue diplomático en África sin precedentes, intentando contrarrestar la fuerte corriente de apoyo político que recibía el MPAIAC. Este suceso provocó un incidente diplomático más entre España y Argelia, después de que éste país hiciera responsable al Gobierno español de la agresión. Madrid, despues de cometer terrorismo de Estado, acusaba hipocritamente a Argel de apoyar una “organización terrorista”, mientras que la prensa oficial argelina denunciaba duramente el “colonialismo español” en África y el crimen de estado cometido en su país contra el dirigente independentista canario. Argel sabía, al igual que el gobierno español, que la desaparición de Cubillo implicaba la desarticulación del MPAIAC, y con ello, limitaba la capacidad de maniobra argelina para presionar a España. En cualquier caso, el precio de la retirada del apoyo argelino a Canarias fueron los contratos de gas, que durante décadas obligaba a España a comprar enormes cantidades de gas argelino a precio de oro, así como la construcción de gaseoductos. 


Pero las maniobras del estado español no terminan ahí. Existe otra forma de ser incluido en la lista de territorios a descolonizar; que el propio gobierno del territorio lo solicite. En realidad la posición de España en Canarias es mucho más precaria de lo que la gente se piensa, ya que Canarias cumple con los requisitos para ser incluidos en las lista en virtud de las resoluciones 742 (VIII), 1514 (XV) y 1541 (XV). Pero que el presidente de Canarias se presente en la ONU a pedir la descolonización es una opción real que España no está dispuesta a permitir.

Para evitar “sorpresas desagradables” necesitan tenerlo todo atado y bien atado, política y económicamente. ¿Y qué mejor forma de hacerlo que amañando las reglas del sistema electoral? Da igual que dicha ley electoral pisotee los derechos políticos más básicos de los canarios. Da igual que sea una ley electoral completamente fraudulenta y estafadora. El objetivo es evitar la posibilidad de articulación de una alternativa política seria, y de esta forma evitar, por supuesto, cualquier mayoría absoluta con capacidad de presentarse en la ONU.

De ahí las diferentes reglas electorales como que número de diputados par para que la mayoría absoluta este a dos diputados y no a uno. El escaso número de diputados electos por circunscripción y las barreras insulares del 30% para evitar que se “cuelen” partidos ajenos al sistema. Para sacar un diputado se necesite el 8,4% de los votos frente al 0,6% que se necesita en Madrid. Así se evita el pluralismo, quedando todo atado y bien atado. 

No es solo que el 17% de la población elija al 50% del Parlamento pasándose por el arco del triunfo la más elemental de las reglas electorales, aquello de "una persona un voto". Es mucho más. En definitiva, un sistema electoral amañado parecido al que existía en el sur de Estados Unidos durante la segregación racial. Un sistema electoral fraudulento sin parangón en el mundo desarrollado y que tan solo es comparable, a día de hoy, al manipulado sistema electoral del Turquestán en Turquia.


También por esa razón han invadido las islas de colonos en las últimas décadas negando una ley de residencia como en la mayoría de los territorios insulares de la Unión Europea, desde las islas del canal, isla de Man, las islas del egeo, las del mar del norte, Malta, Sicilia o Córcega por nombrar tan solo algunas. El objetivo es mantener el voto canario en minoría desnaturalizándolo y disolviéndolo. Es la misma estrategia que utilizó Marruecos en el Sáhara; superpoblarla para tener mayoría de población a la hora de un referéndum. España está superpoblando Canarias, negandole una ley de residencia y discriminando laboralmente al canario, para que los nativos sean minoría a la hora de una votación. La emigración de los jóvenes canarios también ayuda. 

Es por eso que necesitan mantener a las islas divididas y propiciaron no solamente el pleito insular y un sistema electoral que enfrenta a unas islas contra otras, sino también el desgaje de Nueva Canarias para impedir que Coalición Canaria se fortaleciera demasiado. Es por ello que la democracia interna de esos partidos políticos brilla por su ausencia, impidiendo que se conviertan en vehículos de la soberanía popular. No solo estoy hablando de los grandes partidos, sino también se ha impedido, a veces con el apoyo de los tribunales, el resurgir del PNC, del FREPIC o del MPAIC como movimiento político mientras siguen secuestrados por una gerantocracia - cómplices necesarios - que piensa que los partidos políticos son propiedad privada y no vehículos para la expresión de la soberanía del pueblo canario y parte de su historia.

El sistema no se sostiene sin medianeros. Que mejor forma de impedir la aparición de una alternativa y porteger la posición de los medianeros que amañando las reglas del juego. Esto es a lo que ha jugado el núcleo duro de ATI para mantener su posición, a lo que ha jugado Paulino secuestrando el PNC y a lo que han jugado todos y cada uno de los medianeros al servicio del estado español.

Esto es lo que impide nuestro desarrollo y lo que ha generado, a través del REF, un sistema económico injusto, corrupto y contraproducente que castra nuestras oportnidades y que genera enormes desequilibrios económicos, sociales y ecológicos pero que, por otro lado, le asegura a España el apoyo de la corrupta élite local de medianeros.

Un apoyo que consiguen pisoteando los derechos civiles y sacrificando las oportunidades de desarrollo del resto de la sociedad. El precio a pagar es la emigración de los jóvenes, elevadas tasas de paro y miseria, infelicidad, cemento y desastre ecológico, así como una educación y sanidad tercermundistas. No te engañes el caciquismo en Canarias es un problema pero no es más que el resultado de un sistema cuyo arquitecto es el aparato del estado español en su desesperado e ilegitimo afán por mantener la españolidad de Canarias.


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