Piratas, filibusteros, bucaneros y corsarios

Paseando por Lanzarote los amigos me comentan que el Castillo de Guanapay ahora se llama Castillo de Santa Bárbara - ya saben las cosas de los "nacionalistas" que nos (des)gobiernan - y que en lugar de el Museo del Emigrante ahora está el Museo de la Piratería.




El tema de la piratería en Canarias es sin duda muy interesante pero pequeño me parece el castillo para tal vasta tarea. En esta historia de sangre, alisios y salitre, de volcanes y maresía caben desde los asaltos de famosos piratas y corsarios foráneos como Walter Raleigh, Jean Fleury, Francis Drake, John Hawkings, Blake o Pieter Van der Does hasta piratas y corsarios nativos como los tinerfeños Angel Garcia Cabeza de Perro o Amaro Rodriguez Felipe más conocido como Amaro Pargo, o el grancanario Simón Romero, más conocido como Ali Arraez Romero, pescador grancanario renegado que combatió a los españoles a las ordenes del Sultán de Argel llegando a ser Gran Almirante de la Armada de Argel y Presidente de la Taifa de los corsarios, siendo embajador ante el sultán otomano al menos en dos ocasiones.

Ali Arraez Romero atacó varias plazas españolas en el Levante, una de sus mayores capturas fue la de Lorenzo Santos de San Pedro, Regente de la Audiencia de Sevilla, del Consejo Real, Señor de Baños y de la Orden de Santiago al que espetó lo siguiente; "Sabed, señor español, que nací en unas islas africanas y me encuentro al servicio de una Nación africana. Traidor sería en el caso de servir a un país europeo que tiene esclavizadas a mis islas patrias: una España inicua que las utiliza como aceitunas para comer su pulpa y escupir sus huesos con desprecio No os voy a consentir una sola grosería más La próxima falta de respeto a una autoridad argelina la pagaréis con vuestro cuello ¿Queda claro, señor mamarracho?.

También nos encontramos a personajes como el corsario Bernardino de Lezcano y Mújica, que formó con su propio dinero y ante el abandono de la corona española de estas islas, una escuadra en corso para combatir a los piratas ingleses, franceses y flamencos que surcaban nuestras aguas.

Pero cualquiera que conozca nuestra historia sabe que la piratería en Canarias no empezó con la conquista. Durante al menos 200 años, desde el año 1312, nuestras costas estuvieron asaltadas por piratas, principalmente españoles, portugueses, normandos y genoveses, en busca de esclavos y rapiña. En uno de esos asaltos muere el saqueador Guillen Peraza, conde de la Gomera, en la isla de la Palma. El libro "Brevísima relación de la destrucción de Africa" de Fray Bartolome de las Casas provee información sobre varios de estos asaltos y expediciones durante los siglos XIV y XV, así como las crónicas portuguesas de Juan de Barros.

En honor a la verdad, cualquier Museo de la Piratería en Canarias que se precie debería tener al menos una sala para estos otros nombres, no siempre reconocidos como piratas o corsarios aunque sus actividades de asalto, captura y pillaje fueran las mismas; los Gonzalo Peraza Martel, Gil Eanes, Hernando de Castro, Guillen Peraza, Jean de Bethencourt, Diego de Herrera, Fernandez de Lugo y muchos otros, aunque imagino que esto es políticamente incorrecto y levantaría muchísimas ampollas.


Pero un Museo de la Piratería en Canarias ha de tener también una sala moderna para alojar a empresarios como el extremeño Juan Miguel San Juan, dueño de Satocan o el catalán Demetrio Carceller dueño de DISA entre otras muchas empresas y ambos socios en la constructora Sacyr Vallehermoso que no solo tienen las compañías de agua en Gran Canaria y Tenerife sino una importante participación en Repsol y por tanto intereses en expoliar nuestro petróleo junto con La Caixa. 

Carceller y Paulino
San Juan y Paulino
 
  
Tampoco podemos olvidarnos a toda la pleyade filibustera de colonos pies negros, apellidos ilustres y no tan ilustres y tantos otros usurpadores ilegítimos. Digo filibustera, porque estos, al contrario de otros piratas, no se alejaban de la costa, bordeandola y saqueando las localidades costeras.  

También es necesaria una sala para alojar a políticos como Lorenzo Olarte, Manuel Hermoso o Jose Manuel Soria, junto con toda la pléyade de concejales, directores generales, consejeros del gobierno regional y de los cabildos, etc...


Tampoco podemos olvidarnos de otros piratas como los pejeverdes, que se enriquecen con el control de las aduanas y el trafico de determinadas substancias,... aunque estos, debido a su origen no tan ilustre en la mayor parte de los casos, no tienen el glamour del pirata o el corsario sino más bien el tufo a bucanero sucio, hediondo y borracho que vive del trapicheo y el pillaje en tierra, así como el asalto oportunista en el mar.


Pero a decir verdad, en Canarias más que piratas, actualmente lo que hay son corsarios. La diferencia entre uno y otro es que el corsario actúa bajo la protección de un estado con "patente de corso" y al que deben entregar parte del botín. Pero son corsarios sin el glamour de antaño, más bien bucaneros y filibusteros; pejeverdes, colonos y asimilados pies negros, con patente de corso del estado español y protegidos por las cucas volonas en sus uniformes marrón claríto.

Lo dicho, el castillo de Guanapay se me hace chico para alojar tanta basura,.....




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