viernes, 28 de junio de 2013

El retrato del colonizador


En más de una ocasión he afirmado que Canarias comparte todos los cuadros psicológicos y sociológicos de los pueblos colonizados y uno de los libros que mejor explica estos cuadros es El Colonizador y el Colonizado de Albert Memmi escrita en 1957 - al tiempo que ocurría el proceso de descolonización en África del Norte y Tunez, su país de origen, y Argelia se descolonizaban. 

Pero había un problema con el libro. Su obra se divide en dos partes, primero un Retrato del Colonizador y luego un Retrato del Colonizado. Mientras que se podía encontrar fácilmente en castellano el Retrato del Colonizado, es decir el retrato de la victima, el Retrato del Colonizador no lo encontré por ninguna parte. Así que me descargué el libro en ingles.


Hace algún tiempo escribí una serie de artículos titulados Releyendo a Albert Memmi, pero recientemente volví a leerlo por tercera vez y decidí que merecía la pena traducir esa parte al castellano para quienes no sepan ni ingles ni francés. Así que he hecho una traducción rápida de la versión inglesa del Retrato del Colonizador, que para mi personalmente, es mucho más revelador que el Retrato del Colonizado.

Leyendo el Retrato del Colonizador el canario irá descubriendo lugares, situaciones, actitudes y personajes que le resultaran familiares. El godo, el infragodo, el canario asimilado, el empresario local, el funcionario español o la mediocridad de los gobernantes de la colonia por nombrar algunos pocos tienen su paralelismo en los retratos psicológicos que Memmi va pintando; el colonizador que acepta serlo, el colonizado asimilado o las caracteristicas con las que define a la élite gobernante en la colonia.

Les pongo un ejemplo, lean el siguiente párrafo y díganme si no les suena familiar, si pueden evitar pensar en los políticos y gobernantes en Canarias, ya sean de un partido u otro.
La incoherencia entre el prestigio, las pretensiones y las responsabilidades de un colonialista, junto con la disparidad entre su verdadera capacidad y los resultados de su trabajo, es demasiado grande. Al acercarse a una sociedad colonial, uno no puede dejar de esperar encontrarse con una élite, o al menos una selección de los mejores técnicos, los más eficientes y los más fiables. Casi en todas partes, las personas que ocupan, por derecho o de hecho, los altos cargos, lo saben y reclaman estima y honor debido a esto. La sociedad de los colonizadores pretende ser una sociedad de gestión y trabaja duro para darle esa apariencia. Las recepciones de delegados de la madre patria son más parecidos a los otorgados a un jefe de estado. El viaje menos significativo implica una serie de petardeo imperioso y sirenas de motociclistas. No reparan en gastos para causar una buena impresión en el colonizado, el extranjero y, posiblemente, en el propio colonizador.

Al examinar la situación más de cerca, uno generalmente encuentra sólo a los hombres de baja talla más allá de la pompa o el simple orgullo del pequeño colonizador. Sin prácticamente ningún conocimiento de la historia, los políticos que tienen la tarea de dar forma a la historia, siempre son sorprendidos o incapaces de prever los eventos. Los especialistas responsables del futuro técnico del país resultan ser unos técnicos obsoletos, ya que están libres de toda competencia. En lo que se refiere a los administradores, la negligencia y la indigencia de la gestión colonial son bien conocidos. Debe decirse en verdad que una mejor gestión de la colonia casi no forma parte de los propósitos de la colonización

Lo más interesante del Retrato del Colonizador no es solo que permitir entender la psicología de todos esos personajes y los mecanismos y motivaciones de sus conductas, lo más revelador es ver en la sociedad colonial tunecina en la que se basa Albert Memmi, un reflejo de la propia sociedad canaria. No es de extrañar, la actitud del colonizador con respecto al colonizado tiene unas características que se reproducen en cualquier lugar del mundo donde ocurra el colonialismo. 

Albert Memmi


La cultura del colonizador permea en toda la colonia: al igual que los días festivos, las comunicaciones y la bandera ondeando en los monumentos públicos. Hay tres elementos que tipifican al colonizador -la ganancia, el privilegio y la usurpación. Para el colonizador, la colonia es el lugar donde se gana mucho y se invierte poco. En la metrópoli, el colonizado es considerado como un mediocre aunque sea intelectualmente superior a la mayoría de los colonizadores. En la colonia, el colonizador tiene privilegios y un nivel de vida superior al del colonizado. El colonizador comprende que sus privilegios son ilegítimos; por tanto, es un usurpador. Además, se siente superior, resalta su cultura para impresionar al colonizado.

Algunos colonizados rechazan su propia cultura a favor de la del colonizador. El colonizador está dispuesto a reescribir la historia y extinguir las memorias del colonizado, todo para legitimar su usurpación. El colonizado es removido de la historia; a los hijos del colonizado no se les enseña su propia historia, sino la del colonizador. Se crea un vacío en el sistema educativo del colonizado. El colonizado está confundido y divorciado de la realidad. Por el racismo, en la colonia la gente y sus costumbres son siempre consideradas inferiores a las del colonizador.



Aquí te puedes descargar el prefacio e introducción

Aquí te puedes descargar la primera parte del libro Retrato del Colonizador

Aquí te puedes descargar la segunda parte Retrato del Colonizado.

Aquí te puedes descargar las conclusiones





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