lunes, 13 de mayo de 2013

Sin estrategia y sin determinación no se libera un país


Creo que fue Hipócrates el que dijo: Lo primero que exijo a mis pacientes es un compromiso firme para vencer la enfermedad, delo contrario no los atiendo. Lo primero que necesita un pueblo para autoliberarse es la determinación y la voluntad de hacerlo. La voluntad de autoliberarse se manifiesta inexorablemente en la disciplina y en el esfuerzo formativo. No se va a ningún lado sin una estrategia y una campaña organizada.

Quien pretenda hacerlo sin saber puede hacer mucho daño a la causa. Se necesita una especie de juramento hipocrático, “lo primero no hacer daño”. El reconocer que no se sabe es el primer paso. El reconocer que es necesaria una estrategia y una disciplina es el segundo.

Uno de los comportamientos más nocivos en la sociedad canaria es pensar que lo podemos hacer todo solos. En su ingenuidad copian las formas pero sin entender la esencia. Aprenden de alguien las cuatro reglas y ya se creen capaces de hacerlo sin entender la letra pequeña y las excepciones. Una conducta infantil como otra cualquiera.

Como dijo el reverendo Andrew Jackson organizador de los boicots a los comedores de Nashville en 1960, una de las campañas más importantes dentro del movimiento pro derechos civiles de Martin Luther King en USA,..


No podemos hacer una manifestación con 25 personas que hacen lo que les da la gana. Deben tener una disciplina en común. Esa es la palabra clave. Para mi la dificultad con las personas y los esfuerzos no violentos radica en que no reconocen la necesidad de una fuerte disciplina y un entrenamiento feroz. Así como la importancia del diseño de estrategias, planificación, reclutamiento y de todo lo que hay que hacer para organizar un movimiento. Todo eso no puede surgir espontáneamente debe hacerse sistemáticamente.
Pero reconocer que no se sabe es un ejercicio de madurez que no todo el mundo tiene, y colaborar con los demás y mantener una disciplina significa ser capaz de confiar en los demás y en uno mismo (para no defraudar a los demás). Colaborar con los demás significa confiar y eso requiere de saber superar nuestros miedos y barreras emocionales, algo que no todo el mundo puede o está dispuesto a hacer.



Sin estrategia, disciplina y colaboración no se va a ningún sitio

Es la formación de las bases la que evita todos estos problemas y el daño irreparable al movimiento causado por la ignorancia y la falta de disciplina. Cuando dicha formación en las bases no se da es porque a las cúpulas no les interesa, ya que su objetivo no es el cambio y la transformación social sino su cuota de protagonismo.

Nadie tiene derecho a perseguir un objetivo político sin explicitarlo claramente. Quien pretenda que puede beneficiar al pueblo engañándolo en el fin que persigue sólo merece la exclusión social y el desprecio de los demás. Ese compromiso político con la transparencia ha de verse reflejado necesariamente en la formación de las bases y militantes. 

Pero es necesario también un compromiso de la militancia. La falta de compromiso se ve reflejada precisamente en la incapacidad para el dialogo y el acuerdo, el dogmatismo y la intolerancia, la falta de estratégica,  la falta de disciplina y organización y en el uso de la difamación y la calumnia. 


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