Responsabilidad o autoridad y control


Lo ocurrido en la Gala del Carnaval de Tenerife es gravísimo pero sintomático del grado de degradación de esta sociedad. Tanto el creador de la fantasía como la organización son culpables de esta desgracia. Especialmente después de que en Brasil se produjeran 250 muertos por circunstancias parecidas. La falta de profesionalidad no puede ser mayor. Es lo que pasa en las sociedades en las que el éxito no depende del talento sino en quien conoces o dejas de conocer.

El traje de Saida Prieto ardiendo


Me gustaría preguntarle Al imbécil que se le ocurrió la brillante idea de usar fuego en un traje de carnavales para “impresionar” y ser “original”, ¿pero en qué carajo estabas pensando?, ¿en los aplausos que te ibas a llevar? Pero igual de irresponsable fue la organización, especialmente el jefe de seguridad.

Al no existir Unidad de Quemados en Canarias, Saida Prieto ha tenido que ser trasladada a Sevilla, por la gravedad de sus quemaduras, a más de 1500 km de distancia. Si hubiese sucedido una tragedia como en Brasil, ¿que hubieran hecho?, ¿fletar un par de aviones de Iberia para llevarlos a todos a España? 

Parte médico donde se especifican las graves quemaduras de tercer grado en brazos, espalda y piernas, y las de segundo grado en cuello y cara.

Saida Prieto, aspirante a reina del carnaval de Sta Cruz de Tenerife

No voy a entrar en detalles sobre la legislación pirotécnica y las medidas de seguridad. Estoy seguro de que se escribirá largo y tendido sobre ello. Lo que me interesa es el aspecto moral del asunto. En mi opinión, es ahí donde se encuentra la raíz de todo lo que está pasando en Canarias.

Todo liderazgo ha de estar basado en la responsabilidad, pero esto no ocurre en este país. Tenemos una lista de derechos, al menos sobre el papel, pero no una lista de responsabilidades. El aparato judicial está totalmente podrido y por tanto, de facto, no existe separación de poderes.

Nuestro liderazgo obtiene prebendas pero no asume responsabilidades. Si el liderazgo no se basa en la responsabilidad sino en la autoridad y el control rápidamente se convierte en tiranía.

Los banqueros no tienen responsabilidad sobre sus actos, y ha de venir el estado a rescatarlos. Los empresarios canarios tampoco tienen responsabilidad en modernizar sus empresas, actualizar sus métodos de gestión o captar y gestionar el talento y el capital humano. Ha de venir el estado permanentemente a su rescate mediante subvenciones, barreras al librecomercio y toda una maraña de barreras administrativas formales o informales que constituyen el REF.

El REF

En lugar de dedicarse a asumir riesgos y generar beneficios se dedican a la extracción de rentas, es decir a la generación de beneficio sin riesgo. La extracción de rentas no genera ni crecimiento ni beneficio sino que redistribuye el existente mediante la acción gubernamental. Esto elimina la competencia y concentra el poder económico y político. Los empresarios en lugar de asumir riesgos para generar crecimiento se dedican a repartirse el pastel sin asumir las consecuencias de sus acciones, privatizando las ganancias y socializando las pérdidas.


La extracción de rentas no genera nueva riqueza sino se milita a repartir la existente mediante la acción gubernamental y el intervencionismo social

El concepto de liderazgo de la “generación de la transición” que nos ha gobernado - y que sigue aferrándose al poder a toda costa – no está basado en la responsabilidad sino en el intervencionismo social mediante el control y el autoritarismo. La transición fue la forma de asegurar la continuidad y la supervivencia de las élites extractivas franquistas. No hubo ruptura clara y definida, sino continuidad legal. No se hizo justicia, no se pidió perdón, ni tampoco se distribuyó el poder económico y político de forma amplia ya que permaneció concentrado. 

Vivimos en una sociedad autocrática bajo un falso disfraz democrático. En Canarias las elites son los herederos ideológicos y fisiológicos del franquismo, con una mentalidad basada en el intervencionismo social mediante el control y el autoritarismo. Cuando el factor de éxito profesional y personal no es el trabajo bien hecho, la profesionalidad o el talento sino a quien conoces o a quien dejas de conocer, ocurren estas cosas.

Pero el ciudadano de a pie también elude sus responsabilidades. Prefiere delegar en otros la defensa de sus derechos y no asumir su responsabilidad en la defensa de las libertades y el devenir de su sociedad. Los primeros autocráticos somos nosotros mismos. Esa es la razón por la que el canario es generalmente incapaz de colaborar con otro canario y de superar el problema de la acción colectiva para transformar la sociedad.

Lo que está ocurriendo es una absoluta falta de responsabilidad social, una absoluta falta de responsabilidad con nuestro medioambiente y con las generaciones futuras y, más grave aún, una absoluta falta de responsabilidad con nosotros mismos y nuestro destino.


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