martes, 13 de noviembre de 2012

Cho Vito o la desigualdad ante la ley


Durante el antiguo régimen las leyes que gobernaban el comportamiento de los aristócratas o el clero no eran las mismas que para el común o pueblo llano. Esto se solucionó cortándole la cabeza a los reyes y a unos cuantos aristócratas durante la revolución francesa.

La desigualdad ante la ley ha estado siempre en el núcleo de los regímenes autoritarios y opresivos. Actualmente nuestra sociedad es como una pirámide en el que la base esta sobreregulada y atada de pies y manos mientras que los que están en la cúspide hacen lo que les da la gana.

La desigualdad ante la ley también es la base de la extracción de rentas. Una extracción que se realiza mediante privilegios, tarifas, subvenciones, monopolios y otras medidas del intervencionismo económico y político. Decía un buen amigo que la solución al problema de la corrupción es evitar que la corrupción este en manos de unos pocos y permitir que todos nos corrompamos. Lo que quería poner de manifiesto es que lo realmente perjudicial es la desigualdad de oportunidades y la desigualdad ante la ley.

En Canarias el ejemplo del pueblo marinero de Cho Vito es un ejemplo sangrante de dicha desigualdad ante la ley. Amenazado de derribo por la ley de costas, ya han derribado varias viviendas mientras que otras siguen en pie resistiendo al corrupto aparato del Estado.

Miembros de las Fuerzas del Aparato del Estado en Cho Vito


El delito de los pescadores de Cho Vito es ser un impedimento para un proyecto especulativo acordado por el Gobierno de Canarias y el Gobierno español en 1998 contando con la complicidad necesaria del Ayuntamiento de Candelaria, finca particular de Antonio Placencia, el cacique de la comarca. 

Un cacique casado con la hija de Carlos Andrés Perez, el corrupto ex-presidente venezolano,  y según cuentan con dineros procedentes de la venta del Corte Ingles en donde planea la sombra y los intereses de Felipe Gonzalez, otro dragón de la corrupción. Un ejemplo de la clase de servidumbres de los medianeros locales.

Unos kilómetros mas al sur, se encuentra su lujoso chalet, que incumple la ley de costas. Un lujoso chalet con piscinas y canchas de padel que sigue en pie con la connivencia de la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo español.

Antonio Placencia

El chalet de Antonio Placencia incumpliendo la ley de costas


En Gran Canaria también tenemos ejemplos de esos chalets de caciques que siguen en pie incumpliendo la ley de costas y a los que nadie planea desahuciar. Un ejemplo son los de Felix Santiago y sus familiares en Sardina del Norte, entre Galdar y Agaete. El risco sobre el que se asientan los modernos chalets del cacique de la construcción y las plataneras, cuentan incluso con cuevas precoloniales cerradas por una malla.



Yacimientos precoloniales en el risco debajo del chalet de Felix Santiago


Pero no son solo esas casas de los caciques lo que demuestran la desigualdad ante la ley. Son sobre todo los hoteles ilegales. Masas de cemento que incumplen la ley pero que nadie derriba. Hoteles de lujo con patente de corso.

Hoteles ilegales cinco estrellas como el Hotel Volcan donde veranea el ministro ppe-trolero Jose Manuel Soria. El lujoso Hotel Abama en Tenerife, propiedad de Prisa. Los dos hoteles de RIU, en medio del área protegida de las dunas de Corralejo en Fuerteventura. Los hoteles ilegales de Lanzarote, entre los que se encuentran el Meliá Volcán, Iberostar Papagayo, Gran Castillo, Natura Palace, Rubicón Palace, Papagayo Arenas y Son Bou. De las cadenas españolas Melia, Hipotels, Iberostar, Sandos, etc...

Hoteles ilegales de la cadena española RIU dentro de la reserva natural de las Dunas de Corralejo
La desigualdad ante la ley, la negación de los derechos políticos de gran parte de los canarios con la ley electoral vigente, y la concentración de poder económico y de las oportunidades en pocas manos son algunos de los principales factores sobre los que se sustenta la supervivencia de los regímenes extractivos.

Algunos culpan de su pobreza al capitalismo y a los mercados. Pero en un mercado hay igualdad de condiciones para todo el mundo. En cambio, en mercados intervenidos, unos pocos cuentan con la protección y el privilegio que les otorga el Estado. Tahúres que juegan con las cartas marcadas.

En realidad, en lugar del mercado en sí, el principal problema de Canarias es una economía dominada por las élites, locales y foráneas, cuyos privilegios son protegidos por el aparato del estado y los tribunales. No es la insularidad, ni la cultura, ni el tamaño, ni el "capitalismo", ni tan siquiera la ignorancia de los gobernantes. Es una economía dominada por unas elites en base a unas instituciones extractivas que persisten porque a alguien, muy lejos de aquí, le interesa que existan.

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