miércoles, 31 de octubre de 2012

Las dos caras de una misma moneda



Supuestamente somos ultraperiféricos y tricontinentales, lo cual siempre me ha hecho mucha gracia ya que todavía no ha habido nadie que me pueda explicar como puede estarse en la ultraperiferia y en el centro de las rutas entre tres continentes al mismo tiempo. 

Es más, todavía no entiendo cómo se puede ser ultraperiférico en un mundo globalizado e hiperconectado. Cuando el mundo se ha convertido en una aldea global Canarias, por lo visto, vive en otro planeta.


La verdad incomoda es que la hipótesis geográfica es una estafa que se ha empleado para justificar el régimen extractivo en Canarias. Un régimen que extrae rentas de los muchos para dárselo a los pocos, sacrificando en el camino las oportunidades, el empleo, el crecimiento económico y la justicia social. Lo que explica el subdesarrollo y la crisis en Canarias, al igual que en otras muchas sociedades, no es la geografia sino un marco institucional extractivo que bloquea la innovación y el desarrollo.

Pero la hipótesis geográfica (y cultural) del subdesarrollo no es la única mentira que hay que desmontar. A la mayoría de la población canaria se la ha hecho creer, según sus tendencias ideológicas, que el culpable del subdesarrollo de Canarias o es Madrid o es el caciquismo canario, como si ambos fueran antagónicos.

Este razonamiento es rotundamente falso porque, en realidad, ambos son las dos caras de una misma moneda. Ambos son los beneficiarios del mismo régimen extractivo que bloquea el desarrollo de Canarias para provecho de unos pocos. Uno sin el otro no podría existir.

No te dejes engañar por la retorica. Ambos son cómplices en el saqueo, en el nepotismo, en la corrupción y en la falta de transparencia. Ambos cuentan con el poder judicial, las fuerzas de seguridad y los organismos de control a su servicio para protegerlos. Ambos, Madrid y sus socios locales en el papel de medianeros, tienen sus intereses alineados en el mantenimiento del status quo y el régimen extractivo en Canarias. Los últimos tres años son muestra de ello.


Podrás argumentar que España también es un régimen extractivo y que los abusos también se dan en otras comunidades autónomas, y estarás en lo cierto. España es un régimen extractivo desde el siglo XVI en el que la corona monopolizó el comercio de Indias a través de la Casa de Contratación. En España nunca se le ha cortado la cabeza a un rey. Ese es el problema. Pero es una cuestión de grado, como en la escala Richter. Si España es extractivo nivel 7, Canarias lo es nivel 10. 

En 1835 Lord Thomas Macaulay decía, con respecto a la India; “Debemos esforzarnos al máximo en formar una clase que actúe de intermediarios entre nosotros (los ingleses) y los millones que gobernamos; una clase de personas indias en sangre y apariencia, pero inglesa en gustos, opiniones, moral e intelecto”.


Este tipo de estructuras en donde existe una élite local con los intereses extractivos alineadas a la de la metrópoli ha pasado en muchas partes, desde la Argelia de los pies negros hasta la Cuba colonial española. Dentro de la oligarquía esclavista de Cuba había tanto españoles como criollos. Del tráfico de esclavos se beneficiaba tanto dicha oligarquía como la Corona, la Capitanía General y los industriales españoles que tenían en Cuba un mercado cautivo para colocar sus excedentes y extraer rentas. 

"Caballeros" españoles en Cuba



En Canarias pasa lo mismo, los grandes empresarios locales no son canarios sino españoles, como Demetrio Carceller de DISA o San Juan de Satocan. Empresarios españoles afincados en Canarias son los que se alinean con Repsol para el expolio de nuestro petróleo. Otros empresarios locales también han alineado su destino y sus fortunas al mantenimiento del status quo. Son esos constructores que se benefician de los 50 millones del Plocan o de la inversión en edificios de parques tecnológicos, porque en Canarias las inversiones en I+D son inversiones en ladrillo.

Un régimen extractivo es un régimen en el que se sacrifica la libertad, así como las oportunidades de desarrollo y crecimiento de la mayoría para que unos pocos puedan seguir extraer rentas y recursos cómodamente a costa de los demás. Un régimen inclusivo es aquel en los que el poder político y económico está ampliamente distribuido, y la gente tiene acceso a las oportunidades económicas, así como de desarrollar su creatividad y talento.

Mientras no cambiemos ese sistema jamás podremos implementar en Canarias un régimen inclusivo de mayor bienestar, desarrollo y justicia social. Lo dicho, el culpable de la situación actual no es ni Madrid ni el caciquismo canario, sino ambos. Uno sin el otro no podría perpetuar el régimen extractivo. Ambos son responsables. Ambos son las dos caras de una misma moneda.
 


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