El coste del inmovilismo

La semana pasada en la portada del periódico Canarias 7 aparecía el siguiente titular "La pobreza se desboca en Canarias". Es la dura realidad, pero ¿de quién es la culpa?. Para entender las causas de dicha pobreza tenemos que entender los motivos que impulsan a las élites extractivas a frenar el desarrollo.


En el siglo XIX el zar de Rusia prohibió los ferrocarriles. Mientras en toda Europa se estaban construyendo ferrocarriles e industrializando sus economías, Rusia permaneció al margen. A pesar de recibir numerosas ofertas para su construcción, Egor Krankin, ministro de finanzas entre 1823 y 1844, las rechazó y las bloqueó oponiéndose tanto a la industrialización como a los ferrocarriles. 

Rusia estaba gobernada por un monarca absolutista y por una aristocracia feudal que tenía en el sector agrario su fuente de poder. La industrialización detraería trabajadores del campo hacia las ciudades y generaría una nueva clase social que podría adquirir influencia política, convirtiendo de esta forma a la aristocracia tradicional en perdedores económicos y perdedores políticos. 

Las políticas de Kankrin estaban orientadas a fortalecer a los pilares políticos del régimen absolutista, particularmente a la aristocracia terrateniente, manteniendo la sociedad rural y agraria. El desarrollo de un Banco Gubernamental para fomentar la industria fue cancelado y sus activos fueron transferidos a un Banco de Crédito Estatal que exigía a los prestamistas poner a los siervos como colateral del préstamo. De esta forma solo la aristocracia terrateniente tendría acceso al crédito y la financiación.

Kankrin Egor Frantsevich, ministro de finanzas ruso

La monarquía y la aristocracia bloqueo el desarrollo para mantener sus regímenes extractivos. En consecuencia la economía Rusa se estancó. Hicieron todo lo posible por restringir el acceso a la financiación para mantener el status quo. Bloquearon cualquier intento de introducción de nuevas tecnologías o infraestructuras como los ferrocarriles que podían haber actuado de correa de transmisión de los cambios. La clase dominante hizo todo lo posible para bloquear los cambios porque les movían la silla.

Canarias está obsoleta y no es casualidad, ni incompetencia, ni ignorancia. Al igual que la Rusia zarista, el atraso y la obsolescencia en canaria es por diseño. La razón es la misma; proteger el status quo. La actitud del Gobierno de Canarias durante los últimos años ha sido exactamente la misma que la de la Rusia zarista y por las mismas razones, proteger sus chiringuitos extractivos a costa de las oportunidades del resto de la sociedad. 

El juego de Coalición Canaria durante los últimos años ha sido el de bloquear y boicotear los intentos de cambio mientras le pedía más dinero a Madrid, evidenciando que su estrategia y sus motivos son los mismos que los del zar de Rusia en el siglo XIX, o los de los pies negros en la Argelia ocupada por Francia. El mensaje era claro, dame más dinero para que siga bloqueando el cambio para que tanto Madrid como las elites canarias, al igual que la aristocracia terrateniente rusa del siglo XIX, puedan seguir extrayendo rentas cómodamente. Madrid es el zar, CC el corrupto gobernador de la provincia y las oligarquía española y canaria la aristocracia terrateniente.

Paulino Rivero y su gobierno ha estado jugando a pedir dinero con una mano y a bloquear el cambio y la innovación con la otra para mantener los chiringuitos extractivos y proteger el status quo
Las "elites" canarias son tan culpables como el que más. Son cómplices en el reparto del botín. Mientras permanezcamos en España va a ser imposible generar un régimen inclusivo en Canarias bebido a que los conflictos de interés y otros factores estructurales lo impedirían. La única solución es la descolonización asociada a una profunda transformación social e institucional.

Nos están robando los mejores años de nuestra vida. Nos han traído mentiras, pobreza, desesperanza y corrupción. En algún momento tendremos que decir basta. Lo primero que tiene que decidir un pueblo es si quiere protestar o si realmente quiere cambiar las cosas. Cuando toma esa decisión es imparable. 

Como decía Desmond Tutu, cuando la gente decide que quiere ser libre no hay nada que la detenga.
 
Jorge Dorta
Director de Mencey Capital


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