¿Por qué no te callas?


Por lo visto Paulino ha hecho un llamamiento a la sociedad canaria a rebelarse contra la metrópoli. El problema es que ni Paulino ni ninguno de sus compinches tiene autoridad moral alguna para hacer tal llamamiento.

Paulino tiene la desvergüenza de pedir ahora el apoyo de aquellos a los que ha estado fastidiando y boicoteando sistemáticamente para tratar de liderar un cambio que ha estado impidiendo durante los últimos cinco años.

Se acuerdan ustedes del cuento el pastor y el lobo?,.. Socorro! El lobo! Que viene el lobo! dijo el pastor, y cuando los aldeanos llegaron a auxiliarlo se lo encontraron riendo de ver como los muy ingenuos habían picado.


Sinceramente, no conozco a Paulino personalmente lo suficiente como para juzgar su persona, y de hecho su persona me importa poco. pero lo que si tengo muy claro su concepcion del poder y su forma personalista de entender la política.

Durante la Restauración Borbónica (1874-1923) se produjo un régimen con dos partidos, a la derecha el Partido Conservador y a la izquierda el Partido Liberal. En realidad daba igual quien ganara porque las elecciones se manipulaban y ambos partidos servían a identicos intereses de la corona y de la oligarquía.


En Canarias, Fernando Leon y Castillo - desde su despacho en Madrid o Paris - decidía quien ganaba las elecciones municipales, quienes eran nombrados diputados y senadores de las islas orientales y a quienes se nombraba juez, recaudador de hacienda o cualquier otro cargo público importante en cualquiera de las islas. Daba igual el partido al que se perteneciera, lo importante para Leon y Castillo era que le juraran lealtad personal y obediencia a su voluntad.

La Restauración Borbónica fue una época en la que, a todos los niveles del Estado, el poder político y socioeconómico se basaba en la concesión patrimonial de la política, el favor personal, el control de los municipios y la personalización de la gestión pública.



Un monopolio de las instancias del poder y una oligarquía cuyo tejido social se estructuraba en torno a los nudos que representaban los caciques locales que consolidaban, otorgaban estabilidad y aseguraban ese sistema de dominación oligárquico manteniéndose en los centros de poder gracias a la “ficción” democrática. 

Como vemos, ese sistema es igual al que padecemos hay en día en lo que podríamos llamar, sin riesgo a equivocarnos, la segunda Restauración borbónica, es decir al periodo 1975-2012.

La concepción personalista del poder y la política que tenia Leon y Castillo - y la que tiene su seguidor, admirador y pretendiente emulador Jose Manuel Soria - no difiere mucho a la que tienen Paulino, Ricardo Melchior, Ana Oramas o cualquiera la mayoría de los políticos canarios.

A todos estos políticos los tuteo en mis escritos - y soy plenamente consciente de que a ellos les molesta - pero mi respeto no se lo doy a cualquiera. Ni su gestión de la cosa pública ni su concepcion del poder merecen mis respetos. Ni tan siquiera sus cargos porque son fruto de un sistema a todas luces ilegitimo.

Pero cometeríamos un error si personalizáramos demasiado. Esos personajes pueden aparecer porque existe un sistema que los fomenta. La concepción extractiva del poder económico y político al servicio de la oligarquía está generalizada y es la base de los males tanto de esta nación como del Estado español. Es lo que frena el cambio, la innovación y el progreso generando miseria, desigualdad y paro.

Esa concepcion del poder y su acaparamiento y centralización es el factor que explica que la Restauración, a finales del XIX y a principios del XX, sea al mismo tiempo la época de mayor florecimiento económico de Canarias y la de mayor miseria emigratoria.

Esa concepción del poder está profundamente arraigada en la oligarquía y empresariado canario y es la misma que la de cualquiera de los conquistadores españoles en estas tierras o en América. Es esa concepcion del poder político y económico de las elites latinoamericanas lo que explica el fallo de sus procesos de descolonización. Esa es, en realidad, la verdadera herencia maldita del colonialismo español frente al británico.

Frente a esa concepción del poder político y económico predatorio y extractivo español, yo reivindico la concepción anglosajona del poder inclusivo, pluralista y desarrollista que defendió Don Jose Murphy y Meade cuando lideró el movimiento que consiguió los puertos francos en Canarias en 1852, o la forma inclusiva de entender el poder político y económico que defendió Don Jose Franchy y Roca con el Partido Republicano Federal que sostenía que el principal problema de la Restauración no eran solo las personas sino el propio sistema. 

A estos dos políticos canarios sí que les pongo el “Don”. 
Jose Murphy y Meade
 
Jose Franchy y Roca


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