Incendios, milicias canarias y Singapur



Durante siglos los canarios nos hemos valido de nosotros mismos. Fueron las milicias canarias las que derrotaron a Nelson en Santa Cruz de Tenerife, a Van der Does en la batalla del monte lentiscal en Gran Canaria y a los ingleses en las batallas del Cuchillete y de Tamasite en Fueteventura. Rechazamos a Sir Francis Drake y a múltiples ataques piratas en Santa Cruz de La Palma, en San Sebastian de la Gomera, en Arguineguín, en la ciudad del Guiniguada y en otras muchas plazas y pagos.

Las fortificaciones de las islas las construimos y las financiamos nosotros mismos. Sin ayuda de nadie. Nadie nunca vino de fuera a darnos nada (aunque a quitarnos han venido muchas veces y siguen viniendo).

Ahora los hidroaviones tienen que venir de España y las ‘cuadrillas’ también, sustituyendo a los nuestros por militares españoles procedentes de Sevilla. Vienen a ‘sacarnos las castañas del fuego’ mientras no nos dejan sacarlas por nosotros mismos –aunque esperando se nos queme media isla.

Si España no extrajera de forma predatoria entre 4.000 y 5.000 millones de Euros todos los años - o lo que es lo mismo el 10% de nuestro PIB - de la economía canaria no tendríamos que estar mendigando un puñado de hidroaviones. 

Soluciones hay, no necesitamos a nadie, simplemente el poder organizarnos. Pero precisamente un pueblo organizado y consciente es lo que no les interesa.

En el capítulo 12 del libro “Canarias con Futuro” ya hablábamos del concepto de “Defensa Total” de Singapur.
Para países poblacionalmente pequeños el concepto de defensa va más allá del simple concepto militar. En Israel es normal la dualidad de uso, civil y militar de ciertas infraestructuras como los depósitos de combustible, las aeronaves de las líneas aéreas o ciertos elementos de telecomunicaciones.

Singapur ha desarrollado el concepto de defensa total, adaptado de países como Suiza o Suecia. El concepto se basa en entender que aparte de acciones militares, se puede derrotar a un país rompiendo su sistema económico, destrozando su sistema social, minando la cohesión social y el compromiso, la voluntad y la determinación a la defensa del país, así como la habilidad de recuperarse de desastres, tanto naturales como causados por la mano del hombre.

El concepto de Defensa Total, comprende cinco elementos principales, el militar, el civil, el económico, el social y la defensa psicológica, centrándose por tanto en la necesidad de que cada ciudadano cumpla con su parte en la defensa de la nación. (…)

La defensa civil se asegura de que los ciudadanos sepan cómo actuar en caso de emergencias. Para complementar las capacidades operativas, los servicios de defensa civil entrenan a voluntarios en primeros auxilios, rescate y procedimientos de evacuación así como en la gestión de refugios.

La defensa económica se define en el mantenimiento de la economía del país y su habilidad de competir en el mundo, así como la protección medioambiental. Significa también que los ciudadanos estén al corriente de la economía global y mantener sistemas para asegurar que la economía del país no se colapse en tiempos de crisis.

La defensa social, significa mantener la cohesión social, asegurando que los ciudadanos viven en armonía y justicia.

La defensa psicológica se refiere a la lealtad, al compromiso con el país a con tener la fuerza de voluntad y la resistencia para superar retos y obstáculos. Esto es extremadamente importante porque es lo que determina el espíritu de lucha y de superación de las dificultades.

Ahora volviendo a los incendios. En el Hierro, las cuadrillas forestales dejan en los márgenes de las carreteras leña cortada y pinocha de las tareas de limpieza que los agricultores solo tienen que pasar y recoger para usar como cama del ganado, como abono para sus campos o como combustible para sus chimeneas. No necesitan papeles ni burocracia. Por el contrario en Gran Canaria y en Tenerife los agricultores tienen prohibido coger la pinocha del bosque y tienen a la Guardia Civil al acecho vulnerando nuestros ancestrales derechos de usos y costumbres.

Los viejos del campo decían y dicen que los incendios se apagan en invierno y en primavera. Hay que hacer las labores de limpieza de hojas y ramas secas, pinochas, retamas, etc... y dejar que la ganadería vaya a comer. Ellos se encargan de forma natural de mantener los montes en perfectas condiciones como hemos hecho los canarios durante milenios, desde mucho antes de que llegaran los españoles.

Si Canarias no tiene una respuesta propia para estos tipos de desastres y depende de soluciones a 2.000 kms de distancia, lo lógico y normal sería llegar a un acuerdo con Marruecos para asistencia y ayuda mutua en casos de emergencias.

Ahora, si quieres, sigue pensando que nuestra situación es natural o excepcional. En ambos casos te equivocarías. Todo es subsanable. Por las buenas o por las malas. Otra cosa distinta es que les interese mantener a un pueblo desorganizado y sin fuerza de voluntad.

No hace falta que nos echen una mano, nos basta con que nos la quiten de encima.




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